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Las puertas de los hospitales fueron de los pocos sitios donde se incumplió ayer la prohibición de fumar.

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Ni una broma con la «ley Pajín»

Unos jóvenes que se negaron a apagar sus cigarrillos, primeros sancionados tras ser denunciados por una camarera en Colloto

La asociación de consumidores Facua recibe unas 700 demandas, varias en Asturias

Foto: La cafetería de Colloto en la que ocurrieron los hechos. Franco Torre

Colloto (Oviedo), Franco TORRE, en La Nueva España

La entrada en vigor de la nueva ley antitabaco ya ha provocado las primeras denuncias en Asturias. Una céntrica cafetería de Colloto, en Oviedo, fue escenario de un incidente que ha terminado en denuncia ante la Policía contra dos jóvenes que se negaban a apagar sus cigarrillos. La asociación Facua recibió hasta ayer un total de 747 denuncias de consumidores, tanto contra establecimientos como contra personas que fumaban en lugares prohibidos, como a la puerta de hospitales. Varias de estas denuncias se presentaron en Asturias, según Facua.

La denuncia de la cafetería, situada en la calle Luis Suárez Ximielga, de Colloto, fue presentada por la propia camarera del local, que alertó al 112 de que unos clientes estaban fumando en el interior, sin atender a sus peticiones para que dejasen esa práctica prohibida por ley desde anteayer domingo.

La propia camarera relató que el suceso tuvo lugar a primera hora de la mañana de ayer. «Abrí el local a las siete de la mañana, y al poco aparecieron tres chicos y una chica, que debían de venir de fiesta», comentó. Además del grupo de jóvenes, que hacían gala de un comportamiento exaltado, había otro cliente en el local que se quejó por el ruido que los recién llegados estaban haciendo.

Los chicos habían pedido unos cafés, que decidieron acompañar con unos pitillos. «Les vi sacar unos cigarrillos, me dirigí a ellos y les dije que no podían fumar en el local. Pero uno de ellos sacó el cigarro y lo encendió de todos modos», indicó. A este desafío sucedió otro de carácter verbal, cuando el joven retó a la camarera a llamar a la Policía. «Me dijo que no tenía cojones a avisarles», aseguró.

«Entonces llamé al 112, que me puso con la Policía Local de Siero, y se personaron aquí enseguida», relató la camarera, quien apuntó que Emergencias pasó por error el aviso a Siero, aunque esa parte de Colloto pertenece al municipio de Oviedo. Pese a todo, la chica señaló que el comportamiento de los agentes fue muy cordial y extremadamente profesional en todo momento. «Cuando vieron entrar a la Policía se les cortó el vacilón. Comenzaron a inventarse excusas, diciendo primero que no conocían la ley, y después que yo les había permitido fumar», un extremo que la propia camarera se encargó de rechazar al instante. Los agentes explicaron a los jóvenes el funcionamiento de la ley y les tomaron los datos a fin de imponerles una sanción administrativa.

Tanto la camarera como el gerente de la cafetería lamentaron haber tenido que llegar a ese extremo, pero opinaron que los jóvenes, con su actitud provocadora, habían dejado a la camarera sin opciones. «Llega un punto, cuando no atienden a razones con educación y respeto, en el que no puedes hacer otra cosa», señaló la mujer.

Sucesos como éste han sido constantes en estas primeras horas de aplicación de la ley. Pese a que a la Policía y a la Guardia Civil no le constan denuncias en la región, la ONG Facua-Consumidores en Acción ha registrado en su página web, www.facua.org, un total de 747 denuncias en las primeras 24 horas de funcionamiento de la ley. Varias de ellas son relativas a incumplimientos de la ley ocurridos en locales y establecimientos de Asturias, según manifestó un portavoz de la organización no gubernamental. La asociación presentó, además, la primera denuncia formal contra un establecimiento, concretamente de Sevilla, que mantenía una máquina expendedora de tabaco en el exterior del local sin que hubiese control sobre la venta de cajetillas a menores de edad.

No constan denuncias ante la Policía en otras localidades asturianas. La Policía Local de Mieres, por ejemplo, hizo rondas por los diferentes establecimientos de la villa para comprobar que se estaba cumpliendo la normativa. La única incidencia fue una denuncia que llegó a través del teléfono, pero que finalmente no se pudo comprobar.

«No vamos a perseguir fumadores»

Las puertas de los hospitales fueron de los pocos sitios donde se incumplió ayer la prohibición de fumar.

El responsable de la Agencia de Sanidad Ambiental del Principado confía «en la madurez de la ciudadanía»

04.01.11 - LAURA FONSECA | GIJÓN, en El Comercio.

«Esto no es una cruzada contra nadie. No vamos a salir a perseguir fumadores. La ciudadanía es lo bastante madura para saber comportarse». Así de claro se mostró ayer el director de la Agencia de Sanidad Ambiental y Consumo del Principado, para quien la entrada en vigor de la nueva ley antitabaco, que prohíbe fumar en todos los bares y restaurantes del país, entre otros muchos sitios, «no supondrá un esfuerzo mayor» para la Administración. Para Juan Llaneza la nueva normativa «es mucho más clara que la anterior, ya que no deja lugar a dudas de dónde se puede y dónde no se puede encender un cigarrillo».

Aunque la ley se comenzó a aplicar ya el pasado domingo, ayer fue el primer día hábil para esta polémica normativa y, por tanto, primera jornada para la presentación de denuncias por la vía administrativa. El recuento inicial, según Llaneza, «es de tranquilidad absoluta». La Agencia de Sanidad Ambiental no recibió aún ninguna demanda por incumplimiento. «Eso no significa que no vaya a haber denuncias, supongo que ocurrirá como la anterior ley, habrá muchas al principio hasta que la cosa vuelva luego a la normalidad».

Llaneza indicó, con cierta ironía, que «siempre hay gente dispuesta a echarnos una mano y a decirnos dónde puede haber una irregularidad». Los hay auténticos profesionales, como un ciudadano que llegó a presentar hasta un centenar de denuncias en los cinco últimos años. No obstante, Llaneza prefiere apostar por la educación cívica que por la demanda. «Es mejor animar a la gente a que cumpla la ley y que fume sólo donde está permitido», en vez de animar a presentar denuncias, se explayó. Con respecto a este punto, Llaneza quiso desmentir un aspecto del que erróneamente se ha hablado mucho estos días. «Las denuncias no pueden ser anónimas. Las mismas se deben presentar ante la Administración y en la Administración no existe el anonimato», abundó. Las denuncias que no vienen avaladas con nombre y apellido «van a la papelera», advirtió. «Lo que garantiza cualquier procedimiento administrativo es la confidencialidad, que no es lo mismo que el anonimato», explicó.

Una ronda realizada por EL COMERCIO entre bares, cafeterías, parques infantiles y hospitales revela que el seguimiento de la ley está siendo mucho más estricto en la hostelería que en el resto de espacios. Las puertas de los hospitales fueron ayer de los pocos sitios donde más se incumplió la prohibición de fumar. El responsable de la Agencia de Sanidad Ambiental restó importancia a este asunto: «hay que dar un poco de tiempo a la gente para que se vaya mentalizando», dijo.

En el Hospital de Cabueñes se podía ver a trabajadores y usuarios fumando a la puerta del centro sanitario. También en el Hospital Central, donde los fumadores usaron algún que otro rincón al aire libre para echar tranquilamente una calada. En el Valle del Nalón un guarda de seguridad se ocupaba de advertir a los ciudadanos de que no se podía fumar a la entrada ni en las inmediaciones del hospital. Muchos usuarios se mostraron ayer disconformes con esta medida. En Cabueñes (Gijón), por ejemplo, los fumadores (entre ellos, varios trabajadores) se quejaron porque «nos tenemos que ir a más de cincuenta metros, lo que es casi imposible si estás trabajando», indicaron. En el HUCA «casi te tienes que ir a la carretera. No me explico por qué no puedo fumar aquí (a unos diez metros de la entrada) si estoy al aire libre», afirmó un celador.

Nuevo decreto, el viernes

Precisamente para evitar confusiones y velar por el cumplimiento de la ley antitabaco, la Consejería de Salud sacará este viernes, día 7, un decreto mediante la cual regulará el tipo de cartelería y la leyenda que deberán exhibir para demarcar las zonas libres de humo. Las cafeterías, bares y restaurantes deberán poner carteles de prohibido fumar en todo el recinto. Las señales también se instalarán en sitios como las entradas a los hospitales, las zonas de juegos infantiles y las inmediaciones de los colegios.

En todo caso, Llaneza insiste en que la aplicación de la ley «no es una cuestión de persecución». A modo de anécdota, recordó que en Helsinki, «de donde acabo de llegar de pasar la Nochevieja, la gente fuma en la calle, a pesar de que allí hace hasta 17 grados bajo cero. Es cuestión de educación y de aceptar las reglas sociales», indicó. De ahí que el director de la Agencia de Sanidad Ambiental no crea necesario incrementar las inspecciones. «Actuaremos como lo hemos hecho hasta ahora», dijo.

De 30 a 600.000 euros

Fumar en zonas libres de humo traerá consecuencias. La ley prevé multas que recaerán sobre los hosteleros y que oscilan entre los 30 euros para infracciones leves aisladas, los 10.000 para las graves y de hasta 600.000 para las muy graves y continuadas. Si una persona enciende un cigarrillo en una cafetería debe ser apercibida por el dueño del local o el camarero. Lo que no está claro es que pasará si el fumador persiste en su actitud, ya que los hosteleros ya han advertido de que no actuarán de policías.

La Consejería de Salud dio a conocer ayer el balance de 2010, el correspondiente a la anterior ley antitabaco, la que entró en vigor en 2005. Según los datos que maneja el Principado, el pasado año se impusieron un total de 362 multas, de las que 241 correspondieron a infracciones leves y 121 a casos graves. En el mismo periodo se tramitaron 316 expedientes sancionadores y se practicaron 2.321 inspecciones.

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