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«En Asturias hay 350.000 casos de hipertensión y sólo controlamos el 40%

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«Los incumplimientos de los pacientes y la inercia terapéutica influyen. También las consultas minutadas, la crisis y el aumento de la población mayor de 65 años»

El Comercio. 04.11.13 - 01:41 - Ó. CUERVO | OVIEDO.

VegaFrancisco Fernández Vega, en su despacho. :: JESÚS DÍAZ

Presidente de la Sociedad Asturiana de Hipertensión y Riesgo Vascular

Francisco Fernández Vega es el presidente de la Sociedad Asturiana de Hipertensión Arterial y Riesgo Vascular, una entidad que ultima los detalles de las XII Jornadas sobre Hipertensión Arterial, que tendrán lugar en el auditorio Príncipe Felipe, de Oviedo, el próximo jueves y viernes. También es nefrólogo del Hospital Universitario Central de Asturias, responsable de su Unidad de Hipertensión Arterial y vicepresidente de la Sociedad Española de Hipertensión Arterial.

-¿A quién van dirigidas estas jornadas?

-A los profesionales médicos y de enfermería que están en contacto clínico diario con los factores de riesgo cardiovascular, que ven pacientes a diario en los centros de salud y hospitales. No hay especialidad que no esté en contacto directo o indirecto con esta rama.

-¿Qué quieren transmitir?

-Queremos informar sin alarmar. Explicar qué significa adquirir malos hábitos, los factores de riesgo cardiovasculares y la posibilidad de sufrir complicaciones, pero también relatar la parte positiva derivada del buen control y seguimiento, de la mano de los profesionales.

-Acaba de conocerse que Asturias es la región donde más ictus se producen. ¿A qué cree que se debe?

-No dispongo de esos datos, pero el factor de riesgo cardiovascular que más influye en el ictus es la hipertensión arterial, así como el colesterol es lo que más influye en la enfermedad coronaria.

-Y la salud cardiovascular de los asturianos, ¿cómo se encuentra?

-No está bien, aunque es superponible a la de otras comunidades y otros países desarrollados. De todas formas, ya se sabe lo que dicen: ’Mal de muchos, consuelo de...’. La causa principal de muerte son las enfermedades cardiovasculares (ictus, infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal) y la hipertensión arterial es el factor que más contribuye a ello. Después están la diabetes, el colesterol y el tabaco, la obesidad, el sedentarismo. En Asturias hay unos 350.000 hipertensos (el 35% de la población) y sólo controlamos al 40%. Esta situación es parecida a la de otros países de nuestro entorno.

-¿Por qué?

-Los incumplimientos por parte de los pacientes y la inercia terapéutica influyen. También las consultas minutadas por la masificación, la crisis económica y el aumento de la población mayor de 65 años, entre otras cosas. Y eso que tenemos una medicina de atención primaria de gran nivel.

-¿Quién tiene la responsabilidad de cambiar esa situación?

-Es un problema de todos: de las autoridades sanitarias, de los sanitarios en general y de la sociedad. No hay estrategias milagrosas para concienciarnos. Lo ideal y más barato, aunque no fácil de conseguir, es la prevención. Siempre son útiles las campañas de difusión de salud que calen en la sociedad, desde los colegios a las residencias de la tercera edad.

-¿Cuál es el principal objetivo en la lucha contra los factores de riesgo cardiovascular?

-Sin duda alguna, cambiar los hábitos de vida. No hay nada que aporte más beneficio que el ejercicio físico adecuado a la edad, junto a una alimentación sana y equilibrada. Es la asignatura pendiente, el gran fracaso de la medicina por muchos motivos, tanto por la dificultad en el seguimiento de nuestros pacientes como por las interferencias de falsos nutricionistas y profesionales sin formación.

-¿Hay que vigilar las comidas?

-Con una alimentación equilibrada podemos comer hasta el 80% de los productos que tenemos a nuestro alcance. Los profesionales tenemos que recapacitar sobre esto para poder transmitirlo, porque es un dato animoso. Si añadimos ejercicio adecuado (45-60 minutos al menos 5 días a la semana, óptimo a diario) y reducimos la ingesta entre el 20% y 25% de los alimentos, que es llevadero, obtendremos beneficios a lo largo de los meses sin sufrimientos. Una vez en condiciones, podemos volver a encontrarnos sin problemas, aunque de manera ocasional, con nuestros platos señeros, que también son nuestra cultura.

-¿Cuál es la línea maestra que se debería seguir?

-Se debe restringir el consumo de sal a 6 gramos al día. También moderar el alcohol, entre 20 y 30 gramos al día, lo que supone dos o tres vasos de vino, o dos cañas de cerveza, o tres culinos de sidra. Aumentar la ingesta de verduras, legumbres y frutas, y reducir las grasas. Hacer entre 45 y 60 minutos de ejercicio, un mínimo de cinco días por semana. Y, por supuesto, abstenerse de fumar. 

-La población anciana aumenta progresivamente. ¿Debe tenerse algún cuidado especial con ellos?

-Sí, debemos llamar a la prudencia. Es muy importante controlar los factores de riesgo cardiovascular en los ancianos, pero con sentido común. La agresividad en los tratamientos la toleran peor que los jóvenes.

Hipertensión en la infancia

-El sedentarismo es un aspecto a combatir, pero también es cierto que este estilo de vida cada vez afecta a más jóvenes. ¿Les está pasando factura?

-Entre el 1% y el 3% de la infancia es hipertensa. Es importante tomar a los niños la presión arterial una vez al año a partir de los 3 años. En los adolescentes está aumentando la prevalencia de la hipertensión arterial, fundamentalmente por los hábitos de vida inadecuados que conducen a la obesidad, así como la ingesta de sal elevada a expensas del ’fastfood’.

- ¿La mezcla de diabetes, hipertensión arterial e insuficiencia renal es tan explosiva como para dedicarle un simposio dentro de las jornadas que organizan?

-Sin duda alguna. La hipertensión no respeta lecho arterial alguno, pero la diabetes tampoco se queda corta. Mientras el 35% de la población es hipertensa, el 30% tiene algún problema en el metabolismo por culpa de la glucosa. Las causas fundamentales de afectación renal son la hipertensión y la diabetes. Además, hay que tener también en cuenta que por tener una enfermedad renal, el riesgo cardiovascular aumenta de forma extraordinaria. Ahí está el problema de ese cóctel fatídico, en el que los médicos tenemos que tocar muchas teclas para regular el desbarajuste. En esa mesa vamos a hablar de fármacos novedosos que controlan la diabetes en la insuficiencia renal.

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