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Una nueva terapia duplica en Asturias el tiempo de supervivencia del cáncer de colon

Los anticuerpos monoclonales y la aplicación de un protocolo riguroso alargan la vida de los pacientes de 11 a 22 meses de promedio
José María Viéitez, durante una conferencia en el Club Prensa Asturiana.
José María Viéitez, durante una conferencia en el Club Prensa Asturiana. lne

Oviedo, Pablo ÁLVAREZ

La aplicación de una nueva generación de medicamentos ha logrado duplicar la supervivencia media de los enfermos de cáncer de colon del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Con la administración de los anticuerpos monoclonales «bevacizumab» y «panitumumab», la prolongación de la vida de los pacientes pasó de 11 a 22 meses, según explica José María Viéitez, oncólogo del HUCA y coordinador de una reunión médica sobre cáncer colorrectal y de páncreas que hoy se celebrará en Oviedo.

El doctor Viéitez sostiene que los resultados de la terapia han sido «espectaculares». Y, acto seguido, matiza que no han de atribuirse únicamente a la eficacia de los anticuerpos monoclonales, sino también a otros factores como «la uniformización de los tratamientos, la implantación de sesiones multidisciplinares con los especialistas de las unidades de coloproctología y radioterapia y la elaboración de protocolos rigurosos».

El cáncer colorrectal es el más frecuente en Asturias. En concreto, el tercero de mayor incidencia entre la población masculina (sólo superado por el de próstata y pulmón) y el segundo en mujeres (por detrás del cáncer de mama). Se diagnostican unos 835 casos anuales, con una tendencia creciente en ambos sexos, particularmente entre los varones. El Principado registra unas 454 muertes al año por cáncer colorrectal.

Según el doctor Viéitez, las estadísticas de supervivencia antes citadas proceden de un estudio de efectividad realizado por el doctor Alaguero, del servicio de farmacia del Hospital Central. El estudio se centró en una comparación de la supervivencia registrada en el año 2003 con la contabilizada en 2007. «En ese período fue cuando se produjo la incorporación de los anticuerpos monoclonales a la práctica diaria», explica José María Viéitez, quien trabaja en el HUCA desde hace dieciocho años y centra su trabajo en los tumores gastrointestinales, en los que cuenta con la colaboración de la doctora Paula Jiménez Fonseca.

En el complejo sanitario ovetense son tratados cada año unos 500 tumores originados en el intestino grueso. Si se computan todos los surgidos en el área gastrointestinal, la cifra crece hasta 675.

Los anticuerpos monoclonales han sido obtenidos tras inyectar células cancerosas humanas en ratones para que sus sistemas inmunes produzcan anticuerpos contra estas células cancerosas. En el laboratorio, los citados anticuerpos son combinados con células que han crecido en el laboratorio para crear células «híbridas». Los anticuerpos monoclonales pueden mejorar la respuesta inmune del paciente o ser programados para actuar frente a los factores de crecimiento de las células, de modo que se obstaculiza el desarrollo de las células cancerosas.

José María Viéitez enfatiza que la mejora de resultados en los tratamientos es, en realidad, un mérito colectivo, en el que intervienen incluso los servicios de informática y radiología de los hospitales periféricos. «Ahora tenemos la opción de realizar TAC en los hospitales de referencia de los pacientes y de pedirle a nuestros informáticos que descarguen las imágenes en nuestro sistema, de tal modo que se pueden almacenar y comparar los estudios como si se estuvieran haciendo en el HUCA», indica el oncólogo del Hospital Central.

Con vistas al futuro, José María Viéitez no oculta su preocupación ante lo que considera «peligros reales». Entre ellos, destaca el elevado precio de los nuevos fármacos biológicos, que «puede provocar que se tambaleen algunas prestaciones». El especialista agrega que, aunque «la ciudadanía no está acostumbrada a estos mensajes, creo que la crisis económica puede modificar algunos planteamientos». A su juicio, este nuevo escenario obligará a que «los "técnicos" tengamos que ser consultados mucho más a menudo por parte de nuestros políticos y sentirnos moralmente obligados a un asesoramiento científicamente impoluto».

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