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El frenazo al nuevo HUCA obliga a trasladar pacientes a Madrid

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Enfermos de cáncer son atendidos fuera de Asturias ante la decisión de Cascos de aplazar la Apertura del centro // Los equipos están comprados y pendientes de su instalación en el hospital

Foto: Un grupo de cirujanos practica una intervención de cáncer de mama. Archivo

08/11/2011 / Pablo Zariquiegui Oviedo

La decisión del Gobierno de Álvarez-Cascos de aplazar la apertura del nuevo HUCA está obligando a pacientes oncológicos a trasladarse a Madrid para recibir tratamiento médico. La razón estriba en que varios de los equipamientos tecnológicos del actual hospital, no sólo los de radioterapia, están al límite de su vida útil. Se averían mucho, están desfasados y no sirven para tratar con eficacia los procesos clínicos más complejos.

 

Las áreas del hospital más afectadas, Oncología Radioterápica, Diálisis y Unidades de Cuidades Intensivos, llevaban tiempo esperando la apertura del nuevo HUCA, con lo último en equipamiento tecnológico para corregir estas deficiencias. La decisión del Gobierno del Principado de retrasar una vez más, y ahora hasta el verano de 2013, la apertura del nuevo hospital coloca a algunos de estos servicios en una situación dramática.

 

El actual centro no renueva sus equipos puesto que está pendiente la apertura del nuevo; pero el nuevo no termina de abrir. Y lo más grave es que, en contra de lo que mantiene el actual consejero, José María Navia-Osorio, parte de sus equipamientos han sido ya concursados y adjudicados. Están pendientes de la orden para su fabricación bajo pedido e instalación en el nuevo HUCA. Es el caso, por citar el ejemplo más llamativo, del área de Oncología Radioterápica.

 

LA VOZ ha pulsado la opinión de tres especialistas y todos ellos coinciden en la necesidad de acelerar la apertura del nuevo hospital. Son Manuel Matallanas, oncólogo radioterápico; Francisco Ortega, jefe de Nefrología, y Carlos Ponte, jefe de UCI del Hospital General.

 

La situación es, a juicio de Manuel Matallanas, “dramática”. Este oncólogo señala que dos aceleradores lineales del servicio tienen más de doce años y están “al límite de su vida activa”. Matallanas añade además que las averías son frecuentes -“es raro que una semana no pase algo”- porque durante mucho tiempo las máquinas han trabajado a tres turnos. El oncólogo, ex director provincial del Insalud, asegura que, pese a que el servicio técnico existe y funciona bien, puede suceder que los aceleradores “hagan plof” y nos quedemos sin ellos porque ya no se fabrican. Paradójicamente, Matallanas subraya que hay tres aceleradores de última generación comprados que están pendientes únicamente de recibir la orden de la consejería para su fabricación -las empresas trabajan bajo pedido- e instalación en el nuevo centro. El equipamiento, muy similar al que acaba de poner en marcha el Centro Médico de Asturias, permitiría dar respuesta terapéutica a patologías que actualmente se están derivando a Madrid. Y ésta es precisamente una de las cuestiones más graves. Matallanas reconoce que la apertura del nuevo hospital evitaría estos traslados. Son pacientes que necesitan radiocirugía por malformaciones artereovenosas o tumores de pequeño tamaño en localizaciones comprometidas.

 

La situación ha provocado un malestar profundo en Oncología Radioterápica. De hecho, el jefe de servicio, José Ramón Alonso Pantiga, ha presentado su dimisión aunque, no aceptada, eso sí, por la dirección médica.

 

No es mejor la situación en el área de Nefrología. Francisco Ortega subraya que el problema es especialmente comprometido en hemodiálisis. Y lo explica. Las unidades de hemodiálisis necesitan plantas de agua ultrapura, sin componente químicos ni bacteriológicos, para evitar infecciones. El problema en el caso del HUCA reside en que la planta del hospital se ha quedado obsoleta. Construir una nueva es cara y no está previsto hasta la apertura del nuevo centro. Las consecuencias no son desdeñables. “Hemos hecho apaños y chapuzas , pero podemos llevarnos un disgusto gordo”, señala Ortega. Este nefrólogo subraya que ha advertido en numerosas ocasiones a las distintas gerencias sobre los riesgos potenciales de la actual planta de purificación sin que hasta el momento se haya actuado para corregir las deficiencias. La contaminación con agentes bacteriológicos durante la hemodiálisis podría conducir a una infección de los pacientes. Actualmente, según datos del propio Francisco Ortega, se dializan de forma crónica en la unidad del Covadonga algo más de 70 enfermos renales.

 

Otro punto caliente en el final de la vida útil de los equipos está en las Unidades de Cuidados Intensivos. Carlos Ponte, jefe de UCI del General, reconoce que existen aparatos con más de 20 años y con averías frecuentes. “Muchas veces no se pueden hacer reparaciones porque están fuera de garantía”, añade. Carlos Ponte afirma que, en su servicio, la situación no es dramática pero subraya que es necesario acelerar el traslado al nuevo HUCA. Respiradores y monitores son los dos equipamientos que, en su opinión, están dando más problemas en la UCI. Carlos Ponte echa en falta además un plan renove tecnológico en el HUCA. “Desde hace cuatro años no existe en la práctica; sólo se compra lo que se rompe”, concluye.

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