Asturias empezó a sumirse en 2010 en un despoblamiento que se ha desbocado. Aquel padrón municipal restaba 940 vecinos, el de 2011 lo hizo en 2.854, en 2012 fueron 4.127 y ahora, el Real Decreto que publicó el sábado el Boletín Oficial del Estado (BOE) tiene 9.195 asturianos menos en el conteo del pasado 1 de enero. La sangría demográfica alcanza a 68 concejos y, por primera vez, irrumpe con fuerza en las grandes ciudades. Avilés se mantiene en la senda negativa desde 2009. Oviedo, que hasta ahora se salvaba, inició 2013 con 884 vecinos menos. El dato más preocupante, sin embargo, corresponde a Gijón.
Según los registros municipales, la villa de Jovellanos empezó 2013 con 275.274 residentes, 2.459 menos que en 2012. Tras la última revisión, éste es el dato que el Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de fijar para la posteridad. Esos casi 2.500 habitantes menos por muerte o emigración suponen la mayor caída registrada en un solo concejo en un único año de la historia reciente. Es como si la ciudad hubiera empezado el curso desprendiéndose de un plumazo de todos los ocupantes del barrio de Tremañes (2.491 según el último parte) o de Cimadevilla (2.738).
Habrá que esperar para saber si el desplome demográfico de Gijón se confirma o es fruto de un mal ejercicio. Por de pronto el último conteo que el Ayuntamiento ofrece sobre su padrón, indicaba que ayer mismo disponía de pruebas de residencia de 279.783 vecinos. Si las revisiones estadísticas ratifican el dato, el tropiezo de 2012 quedaría compensado por los nacidos, retornados y nuevos vecinos que la municipalidad apunta se recibieron a lo largo de 2013.
En todo caso y regresando al censo municipal que acaba de ser elevado a BOE, la caída demográfica de Oviedo y Gijón ocasiona por extensión la del área central de Asturias. La zona más activa económicamente, la que venía captando a la población de las alas y las cuencas, sucumbe y pierde su capacidad de expansión. Los únicos concejos que aún resisten son Siero, con 72 vecinos más, y Noreña, con tres.
Por áreas geográficas, la debacle de Gijón sólo tiene parangón en las cuencas mineras, que cuentan con 2.138 vecinos menos. Los concejos a orillas del Caudal lideran el capítulo, con 1.178 efectivos perdidos a lo largo de 2012, un retroceso marcado por Mieres (-691), Aller (-230) y Lena (-205). En el Nalón la mengua del padrón fue menor y la protagoniza Langreo (-577), San Martín del Rey Aurelio (-183) y Laviana (-152). Solo amplió su vecindario Sobrescobio, con cinco altas.
El volumen de pérdidas es notable. Langreo y Mieres tienen aproximadamente la mitad de población que Avilés y, sin embargo, su censo decreció en 577 y 691 vecinos en un año, frente a los 539 que restó la villa del Adelantado.
Las alas, a la par
En el Oriente hay también noticias para la preocupación. El ala más apegada al turismo se resiente también por la crisis y pierde unos 764 vecinos. La cabecera de la comarca, Llanes, protagoniza el declive con 321 vecinos menos (un 2,3% menos del padrón, tasa que está cerca de triplicar a la regional), seguida de Piloña (-143) y Parres (-84). En la línea con Cantabria, Peñamellera Baja escapa a la dinámica con 14 vecinos más.
En el otro extremo de la región, la comarca del Narcea cuenta pérdidas muy parecidas, en los 672 efectivos. Tineo es aquí quien marca la pauta, con una mengua de 308 vecinos (un 2,89%) seguido de Cangas del Narcea, que empezó 2013 con 199 empadronados menos.
En Eo-Navia el reparto es menos homogéneo aunque el resultado similar. Los concejos perdieron aquí a lo largo de 2012 un total de 641 vecinos, siendo Valdés (-187) y Navia (-137) los protagonistas y El Franco (14) y Taramundi (1) los que se oponen a la tónica general.
Paradojas del padrón, el concejo más pequeño, Yernes y Tameza, figura entre los que suman, con una pareja de vecinos viviendo en la zona alta del río Cubia.
Las cuencas pierden 23.706 efectivos en lo que va de siglo XXI y Noreña crece un 25%
El Comercio. 31.12.13 - 00:25 - R. M. | OVIEDO.
El censo municipal del 1 de enero de 2013 ha puesto freno a la dinámica virtuosa en la que se encontraba el área central, con Oviedo y sus municipios limítrofes como motor demográfico. Los nuevos desarrollos en Prado de la Vega, Las Campas, La Florida y La Corredoria explican por qué la capital ha engordado su padrón en 24.678 vecinos en lo que va de siglo XXI. La expansión en Viesques, Nuevo Roces, Montevil y La Calzada hizo lo propio en Gijón, que suma 7.848 vecinos a pesar del tropiezo del último censo.
Echando la mirada un poco más atrás, a 1 de enero de 2000, resulta que el tercer puntal demográfico es Siero, con un censo que ha crecido en 4.941 personas desde entonces. Llanera, en el corazón del área central, a pocos minutos de los polígonos y centros comerciales que pueblan la zona, engordó en 2.147.
Son números mayores a los que el condado de Noreña quiere aproximarse. En lo que va de siglo su padrón se ha alargado casi en un 25%.
La expansión del área metropolitana tiene su reverso en las cuencas. El despoblamiento de los municipios con una economía ligada a la industria extractiva tiene tintes crónicos y no encuentra suelo. El padrón oficial del 1 de enero de 2013 encuentra 23.706 habitantes menos en los once concejos de las dos cuencas. Supone un 13,7% menos de población.
A pesar de los Fondos Mineros destinados a diversificar la estructura productiva y mejorar las infraestructuras de la zona, Mieres registraba a principios de año con 7.776 vecinos menos que en el año 2000, Langreo restó 5.816 y Aller menguó en 3.492.