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Quirós clausuró ayer las jornadas sobre 'El Futuro del Sistema Sanitario Público en Asturias', organizadas por el Consejo Económico y Social …

 

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Cuando el CES publique las ponencias de las Jornada os las enlazaremos

«Un fármaco que da dos meses de vida por 11.000 euros, ¿merece la pena?»

Quirós critica que «hay profesionales que están destrozando el sistema y se jactan» y «algunos 'House', que resuelven los casos a costa de pedir de todo»

18.06.10 - A. VILLACORTA | OVIEDO, en La Nueva España.

Hay un fármaco que se emplea con pacientes oncológicos que, según los estudios que maneja el consejero de Salud y Recursos Sanitarios, Ramón Quirós, «alarga dos meses la supervivencia» de esos enfermos terminales de cáncer y que, sólo en ese periodo, «supone 11.805 euros por paciente. ¿Merece la pena la inversión? A lo mejor sí. A lo mejor no». En su versión más combativa clausuró ayer Quirós las jornadas sobre 'El Futuro del Sistema Sanitario Público en Asturias' organizadas por el Consejo Económico y Social del Principado en Oviedo, un foro al que asistieron decenas de profesionales y en el que instó «a la sociedad asturiana a decidir de dónde sacar los ingresos para financiar el sistema sanitario».

La situación, según el consejero, es como un paciente en estado crítico. «Se trata de una situación complicada que no nos había pasado nunca. Esto ha venido para quedarse y va a ser muy duro: Los ingresos están por debajo de los gastos. Y la diferencia es de 210 millones de euros». Así que ahora, «como en las últimas riadas, de lo que se trata es de salvar lo esencial».

Y hay que hacerlo ya: «Pasar de las palabras a los hechos nos cuesta mucho. De hecho, llevamos 17 años hablando de un nuevo hospital, pero ya no hay tiempo. Y en 25 años el sistema se ha movido muy poco y la realidad, mucho».

De lo contrario, «puede ser el fin del sistema sanitario, pero lo que sí es el fin es el gasto sanitario de este país», advirtió Quirós, que tuvo estopa para todos. Porque, además de que crezca la factura hospitalaria, también lo hacen las recetas, afirmó, «casi un 40% desde la transferencias». Y ese aumento (900.000 más al año) «no se puede achacar al envejecimiento».

Otro ejemplo: un fármaco que cuesta 692 euros por paciente al año y que «muchas veces sustituye al Adiro o a la Aspirina. Y el mismo tratamiento con Aspirina apenas supera los 20 euros». Así que advirtió de que ya se está midiendo «cuánta diferencia hay entre lo que gasta un profesional y otro».

El aviso fue directo a los facultativos, en la línea de los viejos tiempos: «Hay profesionales que están destrozando el sistema recetando lo más caro, y alguno incluso se jacta de eso. Hay algunos con siete recetas de media por paisano y otros, con 37». Y también «hay algunos 'House', que resuelven los episodios pero a costa de pedir de todo».

«También va a ser difícil», dijo, «que en el HUCA el 4,3% de los médicos estén de baja». O que se salga algo positivo de «interlocutores marcados por el corporativismo», dijo de los sindicatos profesionales.

En el plan Quirós, que admitió que «el gran problema es la gestión de personal y no valen concursos de traslados, porque no es lo mismo un cardiólogo en el HUCA que en la Clínica Mayo», las mediciones de los resultados van a ser una pieza fundamental, «a pesar de que haya gente a las que no les gusten porque les ponen en evidencia». Así que «en el traslado al nuevo HUCA sólo habrá lugar para los que mejor estén funcionando».

Tampoco es de recibo que, en cinco días de ingreso en el hospital, «al paciente lo vean 45 sanitarios, se escriban sus datos 75 veces y el personal dedique el 35% del tiempo a labores administrativas. No necesitamos más médicos para eso». Ni que «haya un montón de diabéticos controlados y seamos los segundos en amputaciones por diabetes».

Eso, por no hablar de la prensa, criticó el consejero, «en la que muchas veces información se mezcla con opinión», en manos de «indocumentados a quienes se les da el carácter de expertos». Acusó, además, a los medios de «generar expectativas irreales. Con las células madre en Gijón, por ejemplo».

O de «la gente: ¿Dónde está la gente? Se han puesto en marcha los Consejos de Salud para fomentar la participación, pero los resultados han sido muy pobres. Y, a veces, se usan para pedir un centro de salud debajo de casa o un pediatra para cincuenta niños. Participar es participar en riesgos y costes. Los ayuntamientos, los primeros». Entre las medidas urgentes, citó «una moratoria de nuevas tecnologías» o «debatir sobre el papel de la Seguridad Social en el copago, sin resolver».

Quirós critica las recetas de fármacos caros no justificadas y el alto nivel de absentismo

El Consejero censura a los médicos que «se jactan» de generar mucho gasto y «ponen en riesgo su sueldo»

Acusa al grupo de científicos de Gijón que investiga con células madre de generar «expectativas irreales»

Oviedo, Pablo ÁLVAREZ, en La Nueva España

Médicos que recetan medicamentos caros sin justificación, poniendo así «en riesgo la percepción de su propio sueldo» e incluso «se jactan» de gastar en exceso. Médicos que incurren en una variabilidad difícilmente explicable, de modo que unos prescriben al año un promedio de 7 recetas por cada paciente de su cupo y otros llegan a 37. Profesionales de la sanidad que incurren en unas cifras de bajas laborales «difíciles de mantener». Investigadores de Gijón que generan «expectativas irreales» con sus trabajos con células madre...

Y, como contrapunto, el «espectacular comportamiento» de los trabajadores del Hospital de Arriondas, quienes anteayer, pese a la inundación del recinto sanitario por el desbordamiento del río Sella, lograron «salvar lo esencial».

Después de una larga temporada de discreción, el consejero de Salud del Principado, Ramón Quirós, volvió ayer por sus fueros. Lo hizo en el marco de la jornada sobre «El futuro del sistema sanitario público en Asturias», organizada por el Consejo Económico y Social (CES). En su conferencia, Quirós se mostró incisivo y crítico, descarnadamente crítico en ocasiones. En un par de lances, incluso se contuvo. «No voy a decirlo...», esbozó. Los profesionales sanitarios fueron la diana de buena parte de sus reflexiones.

La intervención del Consejero llevaba por título «Un nuevo reto para la sanidad asturiana». Fue una conferencia actualizada al máximo, en la que no faltó ni siquiera una página de periódico referida al partido España-Suiza de la víspera, en el Mundial de fútbol de Sudáfrica. Ni una vieja referencia a aquellos cines asturianos que, dado que los espectadores no entendían el significado de la expresión «the end», sobreimpresionaban en la pantalla un mensaje mucho más inteligible: «Acabose».

¿Estamos ante el «acabose» del sistema sanitario público? A juicio de Ramón Quirós, estamos ante el fin de un modelo de sanidad, ante la necesidad de un cambio profundo en los modos de hacer, dado que «en los últimos 25 años el sistema se ha movido muy poco, mientras que los ciudadanos y las necesidades de la gente han cambiado mucho».

Al Consejero le sirvió el fracaso de la selección española para establecer un paralelismo con lo que le sucede al sistema sanitario. Según Quirós, el problema «no es tanto saber qué hay que hacer como ser capaz de hacerlo con éxito». Lo mismo que lastró -según el Consejero- a los de Vicente del Bosque.

La ponencia de Ramón Quirós arrancó con lo que denominó «una dosis de realidad», un análisis del gran problema de la sanidad asturiana y, en mayor o menor medida, de todas las administraciones públicas: la dramática caída de los ingresos. Tradicionalmente, las gráficas de ingresos y gastos tendían al alza. La línea de ingresos estaba por encima, circunstancia que permitía realizar inversiones. Pero en los últimos tiempos esa curva se ha desplomado y se ha situado en un nivel inferior al de los gastos, algo que «no nos había pasado nunca».

Quirós diagnosticó con convicción: «Tenemos un problema de ingresos, no de gastos». Pero, claro, decir eso no hace crecer los recursos por arte de magia. «Si los ingresos siguieran cayendo, tendríamos que seguir recortando gastos, pero eso no es posible hasta el infinito», advirtió.

El gasto sanitario se ha incrementado por encima del conjunto de la economía. Desde 2002, año en el que el Gobierno asturiano asumió las competencias en materia de salud, la factura total de los servicios sanitarios se elevó 232 millones de euros por encima de lo que hubiera sumado con un incremento paralelo al del conjunto de la actividad económica.

Con todo, Quirós no quiso hundir su discurso en el pesimismo. Subrayó que, pese a la crítica situación de las cuentas públicas, se impone la necesidad de emular a los profesionales del Hospital de Arriondas, dado que en el sistema sanitario público «hay muchas cosas que no se pueden perder y que, si lo hacemos bien, no se perderán». Una segunda línea de argumentación en positivo se centró en subrayar el papel de los servicios sanitarios públicos no como simples objetos de gasto, sino como dinamizadores de la economía. «Un euro bien empleado en la salud de los ciudadanos produce muchos más retornos que en otros sectores», enfatizó Quirós, quien precisó que los cambios que requiere el sistema sanitario «necesitan dinero, que habrá que quitar de un sitio para ponerlo en otro».

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