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Durante el pasado año, se contabilizaron en Asturias 112 alertas de las que nueve se descartaron…

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Sistemas de protección sanitaria.

Asturias activa más de un centenar de alertas al año por riesgos para la salud

Las ´enfermedades vigiladas´ afectaron durante 2009 a más de 300 personas en el Principado.

Legionelosis y meningitis encabezan el ránking de estas patologías en la comunidad autónoma.

30/08/2010 PABLO ZARIQUIEGUI, en La Voz de Asturias.

Meningitis, legionelosis, tuberculosis, intoxicaciones alimentarias, malaria e incluso sarna y lepra. Son algunas de las enfermedades que obligan a las autoridades sanitarias de Asturias a actuar con urgencia para evitar riesgos. Estas patologías, y muchas más, originan en el Principado las llamadas alertas de salud pública.

La alerta comprende todo fenómeno, potencial o constatado, de riesgo para la salud de la población, con trascendencia social, y frente al que es necesario actuar con urgencia para minimizar los efectos. Es la definición más clásica. La Consejería de Salud acaba de hacer público que, durante el pasado año, se contabilizaron en Asturias 112 alertas --nueve de ellas se descartaron-- que afectaron a 309 personas.

El informe epidemiológico de 2009, al que ha tenido acceso este periódico, permite sacar varias conclusiones. Primera, el número total de alertas de salud pública disminuyó un 24% durante el pasado año al pasar de 145 notificaciones en 2008 a 112 en 2009. Segunda, la cifra de afectados, sin embargo, se incrementó ligeramente ya que subió de los 273 a los 309. Y, tercera, las enfermedades que más alertas de salud pública causan en Asturias son, por este orden, la legionelosis, con 35, la meningitis, en sus diversos tipos, con 21, y los riesgos de transmisión aérea, que contabilizaron hasta 14 alertas.

El mayor volumen de alertas se registró en las áreas sanitarias más pobladas, esto es, Oviedo y Gijón; sin embargo, proporcionalmente, son las áreas del Oriente y de Mieres las que contabilizaron mayores situaciones de riesgo potencial. Aunque las alertas no tienen por qué seguir un patrón estacional, el periodo comprendido entre noviembre y enero marcó el mayor número de declaraciones. El informe de la Consejería de Salud destaca que persisten importantes retrasos en las notificaciones, lo que disminuye la efectividad del sistema para realizar la investigación y establecer las medidas de control oportunas que permiten evitar riesgos. A continuación de recogen, agrupadas, algunas de las alertas más frecuentes.

Disminuyen los brotes por intoxicaciones alimentarias

Hasta hace unos años eran muy frecuentes, pero ya no lo son tanto. Los brotes por intoxicaciones alimentarias descienden en Asturias desde 2003, cuando se registraron 31. El pasado año el número cayó hasta cinco brotes por alimentos y un caso de botulismo, una enfermedad grave e infrecuente. El número de personas afectadas y de hospitalizados también ha experimentado una reducción importante. El año pasado se registraron 50 casos, 14 de los cuales requirieron ingreso hospitalario. El patrón estacional de este tipo de brotes está cambiando. Vinculadas tradicionalmente al verano, ahora se producen durante todo el año. Geográficamente, Avilés (3 brotes), Gijón (1) y Langreo (1) fueron las únicas áreas afectadas. Los brotes se registraron, por este orden, en establecimientos hosteleros (3), centros sanitarios (1) y hogares privados (1). Problemas de manipulación e higiene y contaminación cruzada originaron los brotes. Lo más curioso del año epidemiológico, por lo que respecta a alimentos, es un caso de botulismo registrado en una mujer de 74 años de Luanco en el que no se pudo identificar la fuente del contagio.

Gran aumento de los brotes por transmisión personal

Transmisión aérea, transmisión personal y brotes por artrópodos (fundamentalmente, insectos). Integran también la clasificación de potenciales alertas. El informe de la Consejería de Salud recoge que, durante el último año, los brotes por transmisión persona a persona han experimentado un aumento muy importante, del 75%, hasta llegar a los siete en 2009. Los virus de la gastroenteritis y de la varicela explican este incremento. La mayoría de los casos ocurrieron en casas de acogida de mujeres y niños, geriátricos e instalaciones sanitarias. En concreto, el caso más llamativo, se produjo en un centro sanitario y se saldó con 49 afectados por gastroenteritis, no se registraron fallecimientos. Hubo, además, dos brotes por transmisión aérea, uno de tuberculosis en Oviedo, con tres afectados, uno de ellos, falleció, y otro de escarlatina en Pola de Lena, que obligó a tratar a 34 pacientes. Por último, se registraron también tres brotes originados por artrópodos. Dos tuvieron lugar en escuelas, por transmisión de piojos y por picaduras de insectos, y el tercero se produjo en un geriátrico, donde dos residentes padecieron sarna.

La meningitis se mantiene estable en los últimos años

La enfermedad menigocócica tiene mala prensa, sobre todo, porque afecta a población infantil. Un simple caso aislado origina una alerta y obliga a actuar. Asturias registró durante el pasado año 23 casos de meningitis (enfermedad meningocócica y meningitis infecciosas). La meningitis provocada por el meningococo, la más frecuente, permanece estable en número de casos desde 2005. La meningitis infecciosa, menos común, ha experimentado una reducción muy importante en los últimos años.

Dada la gravedad y alarma social que genera la meningitis, independientemente del agente causal, los 23 afectados requirieron hospitalización y tres de ellos fallecieron. Las meningitis cumple un patrón estacional típico, con predominio de casos desde finales del invierno hasta el inicio de la primavera.

La incidencia en el caso de Asturias, siempre durante el pasado año, fue más elevada en las áreas de Mieres y de Cangas del Narcea, donde se registraron, respectivamente, 3,7 y 3,2 casos por cada 100.000 habitantes. La media de la comunidad autónoma, para el mismo periodo de tiempo, fue de 2,1 casos por 100.000 habitantes. Se da la circunstancia de que en el área sanitaria de Jarrio, en el Occidente asturiano, no se registró ni una sola alerta por meningitis. En casi la mitad de los casos contabilizados en el Principado, se identificó la implicación de algún colectivo, fundamentalmente, en torno a guarderías o escuelas infantiles.

Los muertos por legionela aumentan en la comunidad

La neumonía por legionela, también conocida como legionelosis, es una de las enfermedades responsable de más alertas de salud pública en la comunidad autónoma. Asturias registró durante el pasado año, según el informe hecho público por la Consejería de Salud, 35 casos de legionelosis, ninguno de ellos relacionados entre sí o causados por un brote. El número total de enfermos arroja para Asturias una tasa de 3,2 casos por cada 100.000 habitantes. La enfermedad se comportó con más agresividad durante el pasado año. Siete personas fallecieron, lo que supone una letalidad inesperadamente alta, del 20%. La cifra, lo pone de manifiesto en análisis realizado por la Consejería de Salud, es muy superior a la de los años anteriores. La mortalidad en el periodo comprendido entre 2002 y 2009 apenas fue del 7%.

La legionelosis es una enfermedad estacional, vinculada, sobre todo, a las altas temperaturas que favorecen la replicación del microorganismo. De modo global y desde 2002, el verano y el otoño aglutinan el mayor número de casos. En 2009, sin embargo, se registró un hecho curioso y es que noviembre, agosto y enero fueron los meses con más afectados. La mayor incidencia de alertas por legionelosis se registró en Asturias en el área de Arriondas, con cuatro casos; la tasa duplica en el Oriente la media autonómica. Le siguieron, en índice de enfermos por cada 100.000 habitantes, las áreas sanitarias de Caudal y Nalón.

El Principado contabilizó 20 situaciones de riesgo

El informe de la Consejería de Salud dedica un capítulo a los riesgos potenciales para la salud de la población derivados de distintos agentes causales. De acuerdo con esta clasificación, el Principado estima que durante el pasado año se registraron hasta 20 situaciones de riesgo. Se recogen aquí peligros potenciales derivados de la transmisión aérea, personal, por alimento, por sangre, por agentes químicos y por animales. Salud manifiesta que este tipo de alertas se han reducido.

Los riesgos más frecuentes se corresponden con la transmisión de enfermedades a través del aire. Representan, según la Consejería de Salud, el 70% de los detectados el pasado año. Y de éstos, la práctica totalidad de las alertas estuvo motivada por el Mycobacterium tuberculosis. Fueron todos ellos casos de tuberculosis pulmonar con riesgo de transmisión a un colectivo. Establecimientos residenciales, instalaciones sanitarias, escuelas y guarderías, bares y hogares privados resultaron implicados. En todos los episodios, se notificaron los casos para su registro en el programa de tuberculosis y se estudió a los contactos para confirmar o descartar la transmisión.

La casuística de riesgo potencial es muy variada

Así, se registró, por ejemplo, en cuanto a la transmisión persona a persona, un caso de hepatitis A importado de Marruecos en un niño que acudía a una guardería. Además, se contabilizaron dos alertas por zoonosis (transmisión animal), una de ellas por exposición a un animal con leptospirosis y otra por una neurocisticercosis (una enfermedad del sistema nervioso de origen parasitario).

Asimismo, se registró también una alerta por nube tóxica provocada por el incendio de Química del Nalón, en Trubia. El riesgo químico se saldó con seis afectados, dos trabajadores de la industria y cuatro residentes de la zona. Todos ellos sufrieron irritación de las vías respiratorias.

También la transmisión por sangre fue motivo de alerta. Asturias notificó un caso de riesgo potencial tras detectar un caso del mal de Chagas en una mujer tras recibir transfusiones para un trasplante de hígado. El mal de Chagas, una enfermedad muy poco conocida en los países desarrollados, ha cruzado el charco de la mano de los movimientos migratorios. Asturias, como otras regiones españolas, registra ya los primeros casos de afectados por un parásito responsable de la muerte de cerca de 50.000 personas al año en todo el mundo.

La Globalización en la salud...

El Principado notifica cuatro casos de malaria y uno de lepra

30/08/2010

Son consecuencia directa de la globalización. Enfermedades inexistentes en Asturias que, sin embargo, comienzan a detectarse como consecuencia de los flujos migratorios. El informe de la Consejería de Salud dedica un apartado específico a las llamadas patologías de vigilancia especial. Incluye aquí las enfermedades que requieren intervención ante un único caso: peste, cólera, meningitis, fiebre amarilla, difteria, rabia y tifus. Y las que exigen estar alerta: sospecha de poliomielitis o sarampión, legionelosis, enfermedad por priones, lepra, paludismo o fiebre hemorrágica viral.

El informe de la Consejería de Salud advierte de que, durante el pasado año, se registraron siete alertas por este conjunto de enfermedades, con cuatro afectados. Fueron cuatro casos de malaria, dos de enfermedades infecciosas importadas y uno más de lepra originaria de Brasil. Los países de importación de la malaria fueron variados: Guinea Ecuatorial, Nigeria y Camboya. Los afectados fueron, curiosamente, un piloto, un auxiliar de vuelo y un marinero.

Sólo se registraron el pasado año dos casos de otras enfermedades infecciosas importadas. Fueron dos episodios de shigelosis, un tipo de disentería, y se detectaron en dos pacientes, por un viaje a Ecuador y en una niña saharaui que pasaba el verano en Asturias. El caso de lepra se notificó en una mujer que procedía de Brasil.

El sistema de alertas, tal y como se conoce actualmente, responde a la ocurrencia en estos últimos años de situaciones que han llegado al nivel de crisis sanitarias y han generado una mayor demanda social de seguridad sanitaria global. Ambas cuestiones han llevado a incrementar la exigencia de intervención por parte de las autoridades. Es así como emerge en toda España el sistema de alertas en salud pública. Su objetivo es dar una respuesta rápida para evitar la exposición de la población a riesgos sanitarios evitables. En Asturias, aunque no se ha constituido legalmente el sistema, lleva funcionando como tal desde 2002.  

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