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«El cerebro es la gran maravilla del universo, el que gobierna la vida»

 

Philippe Panchout.

 

 

 

 

 

«Tengo una amiga que obtuvo el doctorado en Física a los 16 años, y no lo logró por talento innato»

 
 
Philippe Panchout. diario de ibiza

PHILIPPE PANCHOUT Investigador de los procesos cerebrales

Ibiza, Laura FERRER

Para escribir «El funcionamiento del cerebro» Philippe Panchout (París, 1946) ha estudiado Neurología, Microbiología, Biología Molecular, Psicología y Etología, entre otras muchas disciplinas. Con esa base ha gestado su propia teoría sobre cómo se crean todos los procesos cerebrales, desde el recuerdo a la resolución de problemas, pasando por los sueños o el origen de los trastornos psicológicos.

-Once años trabajando en un libro son muchos años.

-Y hay 30 años de estudio detrás.

-¿Ha llegado a alguna conclusión reveladora?

-A varias. Una de ellas es que en cualquier momento de la vida se puede desarrollar la inteligencia. La inteligencia depende de la organización de cerebro. Hay tres cosas que respetar. Una de ellas es tener una alimentación adecuada durante la gestación y seguir una buena dieta a lo largo de la vida. También hay que hacer ejercicio físico y no hablo de competición sino de moverse y oxigenar bien la sangre. Por último, es muy importante tener acceso a medios de comunicación, a libros, revistas, internet... para estimular y aprender.

-Cuando habla de alimentación adecuada, ¿es la que todos entendemos, una dieta equilibrada, o hay algunos alimentos que favorecen la inteligencia?

-Para el cerebro es bueno el azúcar, pero no el terrón de azúcar sino la fructosa o la lactosa... el azúcar de los alimentos. Es necesaria para el cerebro porque el oxígeno y el azúcar son muy importantes, son necesarios para producir energía, las neuronas gastan muchísima energía. Se necesita también grasa, ácidos grasos, porque permiten la producción de mielina, que cubre las neuronas y las aísla. Es muy bueno porque evita pérdidas de energía por parte de las neuronas. Hay ciertos alimentos que son absolutamente necesarios. Una dieta equilibrada, un poco de ejercicio y acceso a la cultura y a los medios son los tres pasos necesarios para desarrollar la inteligencia en cualquier momento de la vida.

-El libro se adentra también en el porqué de terminados comportamientos humanos.

-Estudio todos los aspectos de la vida. Por qué hay algunas personas que van al lavabo nada más levantarse mientras que otras se visten y otras desayunan. Analizo todas las etapas de la vida. Por qué el bebé llora, qué sueña un bebé... Por qué los gatos se mueven cuando duermen... Analizo todos los aspectos de la vida en general, porque es el cerebro el que gobierna la vida.

-¿Los animales sueñan?

-Sueñan, sí.

-Pero parece un apartado exclusivo del ser humano.

-No, no, no, no. La conciencia es propia de los animales que tienen un cerebro y son capaces de concentrar su atención en algo. Todo animal que cumple estos dos requisitos tiene conciencia. Sobre este tema siempre recomiendo leer «Sobre la agresión: el pretendido mal» de Konrad Loren, que es el fundador de la ecología y el más grande etólogo de todos los tiempos. También me interesa Helen Fischer, un poquito feminista pero muy brillante [risas].

-¿El libro habla de los sueños?

-Varios capítulos están dedicados al sueño. Por qué hay cambios de fases durante el sueño, por qué uno se duerme, por qué uno se despierta. Muy poca gente se lo ha preguntado. Es un tema complejo.

-¿Su libro ha provocado algún rechazo entre neurólogos o profesionales de la medicina?

-Hasta ahora no ha provocado rechazo sino interés. Simplemente formulo mi teoría. Los neurólogos se basan en la teoría de la sinapsis y yo he probado que esto es falso. La sinapsis dice que todo surge de los contactos entre las neuronas. Yo estoy en contra de esta teoría. La mía funciona a nivel atómico. El ser humano puede aprender y evolucionar durante toda su vida. La gran maravilla del universo es el cerebro humano. Es impresionante lo que nos permite hacer. Uno de los grandes genios del siglo XIX, Henri Poincaré, creador de la famosa ecuación, tenía un cerebro muy pequeño, era como el de un niño. Pasaba la mitad de un cerebro normal.

-Entonces echa por tierra las teorías que relacionan el tamaño del cerebro humano con la inteligencia.

-No tiene nada que ver. Es la organización del cerebro la que tiene realmente algo que ver con la inteligencia. Algunos han llegado a decir que las mujeres tienen menos inteligencia porque su cerebro puede ser más pequeño por su constitución. No es cierto, incluso tienen el cuerpo calloso que une las dos partes del cerebro un 30 por ciento más desarrollado que el del hombre. Eso les permite captar más detalles. Tengo una amiga que obtuvo el doctorado en Física a los 16 años.

-Pero eso es talento innato.

-No, no es así. Ella tuvo la oportunidad de poder estudiar mucho cuando era niña, la alentaron a hacerlo y tenía buena memoria. Buena comida, un buen ambiente propicio al estudio... He conocido a personas brillantes que no sabían ni leer ni escribir. Esto también es posible. Conozco a mucha gente y he visto mucha inteligencia, pero también lo contrario (risas).

-¿Este libro es de fácil comprensión para el lector común o está pensado para especialistas?

-Lo puede leer cualquier persona interesada. Tuve que estudiar unas doce ciencias distintas, además de filosofía, que es absolutamente necesaria, para escribir este libro, para analizar el funcionamiento del cerebro. Creo que por eso todo el mundo puede leerlo, cualquier tipo de especialista hasta la gente común. A veces puede resultar un poco complejo, pero tiene que ser entendible para todos. Un físico no tiene que saber necesariamente qué es un nucleótido, un médico no tiene que saber qué es un salto cuántico... pero ambas cosas son importantes para saber cómo funciona el cerebro. Un médico y un físico no tienen que saber la particularidad del malay y el carduchara, dos idiomas australianos que solo tienen tres vocales y los sonidos conocidos como clicks (chasquidos con lengua y paladar). El español tiene cinco vocales, el francés 16 y el chino 64. El español tiene 150.000 palabras, pero en estos dos idiomas que he citado no llegan a mil. El lenguaje es el gran medio de comunicación y eso tiene que ver con el desarrollo de la inteligencia. Por eso estudié Filología.

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