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El paciente que rechace el hospital asignado por Sanidad no podrá reclamar por demoras

El paciente que rechace el hospital asignado por Sanidad no podrá reclamar por demoras

 

El decreto sobre tiempos máximos de demoras permitirá al paciente reclamar legalmente cuando la espera en la sanidad pública exceda los plazos fijados por la Administración. 

En principio 180 días para una operación, 90 para una prueba diagnóstica y 60 para una primera consulta en especializada. Sin embargo, ese derecho desaparecerá cuando el enfermo rechace el hospital que le asigne o proponga la Consejería de Sanidad y que podrá ser un centro ubicado fuera de su área sanitaria. Esto supone en la práctica que un paciente de Gijón, Oviedo o Avilés, por citar las zonas con mayor demora asistencial, podría acabar siendo operado en Cangas del Narcea, Arriondas o, incluso, Jarrio. El Servicio de Salud del Principado (Sespa), en aras por cumplir esos tiempos máximos, tendrá potestad para ofertar a los usuarios hospitales que no sean el de referencia. Así lo recoge el decreto sobre listas de espera que elabora la Consejería de Sanidad y que en el plazo de dos meses se prevé entre en vigor. El anuncio sobre la existencia de este documento lo hizo el consejero de Sanidad el pasado jueves en la Junta, apenas días después de que EL COMERCIO desvelara varios casos de pacientes que llevaban esperando más de seis meses por una operación, lo que contradecía los datos del Sespa que aseguraba haber erradicado las demoras de 180 días.

Lo de proponer operarse fuera de la zona de residencia no es una modalidad nueva en la sanidad asturiana, aunque no cuenta con mucha aceptación por parte de los pacientes. Además, hasta ahora el sistema de gestión de listas de espera no estaba regulado como registro unificado (cada área tiene el suyo propio) por lo que el paciente simplemente decía que no y eso, en principio, no le traía mayores consecuencias. Hasta ahora.

En 2013, y a raíz de las abultadas esperas que dejó la huelga médica del año anterior, el Sespa puso en marcha un plan de derivaciones entre hospitales públicos y concertados de las ocho áreas sanitarias. Sin embargo, pocos fueron los que aceptaron operarse en otro hospital. Así lo desveló el propio consejero, Faustino Blanco, el pasado jueves en la Junta, cuando aseguró que de mil pacientes a los que se les había propuesto ser intervenidos fuera de su área, solo 108 habían aceptado. Es decir, el 90% lo rechazó.

Con el decreto de tiempos máximos de demora aquellos pacientes que se nieguen a ser intervenidos en otro hospital que no sea el suyo perderán el derecho a reclamar. Seguirán en lista de espera y mantendrán 'la vez' en su área sanitaria, pero ya no podrán ejercer su derecho a la garantía de demora máxima. Así lo refleja el borrador elaborado por Sanidad, que recoge que los usuarios «perderán la garantía cuando rechacen los centros alternativos ofertados para la realización de la asistencia». También será motivo de pérdida cuando por «razones voluntarias» el enfermo proponga demorar la cita, o cuando no acuda y no justifique su ausencia.

Los trasplantes quedan fuera

Pero no todos los procesos estarán afectados por el futuro decreto. Las operaciones urgentes quedan excluidas, puesto que se supone que por su carácter de urgencia no deben tener demoras. Tampoco están incluidos los trasplantes, «cuya realización dependerá de la disponibilidad de órganos», ni las técnicas de reproducción asistida, que en la actualidad acumulan en la medicina pública asturiana hasta dos años de demora. En este apartado, el decreto no detalla el porqué de la exclusión. La Atención Primaria es otra de las parcelas sanitarias que quedan fuera de los tiempos máximos del decreto. Además, la norma podría suspenderse temporalmente en caso de huelga, epidemias o acontecimientos catastróficos. También «cuando según criterio facultativo, por circunstancias derivadas de sus proceso asistencial, no fuese conveniente realizar la operación».

Por norma general, el Sespa ofertará hospitales públicos y concertados y, «en su defecto, privados». En este caso, cuando el paciente sea derivado a un hospital de la medicina privada, la operación no la podrá llevar a cabo un médico que también trabaje en la sanidad pública.

La reforma laboral cumple dos años con más parados

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La iniciativa nació con el objetivo de frenar la destrucción de empleo, pero deja 256.800 desempleados más

 Lne. 16.02.2014 | 02:32 EFE/Madrid 

 Este miércoles se cumplen dos años de la aprobación de la reforma laboral. Gobierno, empresarios y sindicatos discrepan de los beneficios de una legislación que tenía comoobjetivo frenar la destrucción de empleo y de momento deja un balance estadístico de 675.000 ocupados menos y 256.800 parados más.

Según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), el número de ocupados en el primer trimestre de 2012, momento en que la reforma comenzó su andadura, era de 17.433.200. En el último trimestre de 2013, los ocupados habían bajado a 16.758.200.

Mientras, los desempleados pasaron de 5.639.500 en el inicio de 2012 a 5.896.300 al cierre de 2013, lo que se tradujo en un punto y medio más en la tasa de paro, del 24,44 al 26,03 actualmpleos...(leer más)

Esperamos y deseamos que con el impulso de la marea blanca madrileña lo de propiciar una gran movilización social a nivel de todo el Estado español para exigir la derogación del RD de Ley 16/2012 se acabe haciendo realidad…

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La Marea Blanca ante un nuevo escenario

Por Jesús Jaén, activista de la Marea Blanca en el Hospital Universitario de La Princesa de Madrid

En OTRAS MIRADAS de Público.es

Desde el 27 de enero, fecha en la que Ignacio González anunció la retirada de una parte del Plan de privatización sanitaria y la dimisión de Fernández Lasquetty, se han venido sucediendo nuevos hechos que, junto a las campañas de todas las organizaciones y colectivos que formamos la Marea Blanca, dan como resultado una situación distinta y un escenario nuevo.

La mejor noticia de todas fue: “La Audiencia de Madrid ratifica las imputaciones de Lamela y Güemes por cohecho y prevaricación” (Agencia EFE, 13/2/2014). Como es bien sabido ambos habían sido consejeros de sanidad y máximos responsables de la privatización durante el período de Esperanza Aguirre. Junto a estos dos, también estaban implicados –por la querella del sindicato AFEM- dos altos directivos como Patricia Flores y Juan Antonio Burgueño (al parecer el ideólogo de las privatizaciones en Valencia y Madrid) que, ese mismo día, eran cesados por el nuevo consejero de sanidad y sustituidos por Mariano Alcaraz y Javier Maldonado. Sin duda se trataba de otro éxito de la Marea Blanca.

Pero no todo han sido buenas noticias. El Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid (CTCM) donde se recolecta y procesa la sangre para el uso posterior en los pacientes, está siendo desmantelado. En virtud de un nuevo convenio firmado entre el anterior consejero de sanidad: “Cruz Roja se encargará de la captación y fidelización de donantes, de las campañas de donación y de la extracción extra-hospitalaria en la calle. El CTMC se encargará del procesamiento y distribución a los centros hospitalarios” (Nota informativa de Cruz Roja). Con el nuevo convenio, Cruz Roja, se compromete a la extracción de 74.000 unidades en el 2014 y 140.000 en años sucesivos, cobrando 67 euros por cada bolsa de sangre. Esto, en líneas generales supondría un desembolso para el presupuesto de la sanidad pública de 9.300.000 euros anuales.

El cobro de esta cantidad se intenta justificar argumentando que, Cruz Roja, tendría que pagar los gastos que le supone aumentar la plantilla para esos nuevos servicios (hasta ahora venía recolectando alrededor de un 30 por ciento en la calle). Sin embargo como han venido denunciando los 229 trabajadores que componen la plantilla del CTCM (y que en estos momentos siguen encerrados como forma de protesta), el convenio firmado -que entrará en vigor el día 1 de marzo del presente año- profundiza el proceso de desmantelamiento y transferencia de los recursos sanitarios públicos.

A raíz del nuevo convenio surgen no pocos interrogantes: ¿Era necesaria la total “externalización” o traspaso de las extracciones de sangre en la calle, cuando se trata de un servicio que globalmente está funcionando muy bien? ¿Qué beneficios reporta este convenio a los pacientes y al Servicio Madrileño de Salud? ¿Qué se ahorra la Comunidad si a partir de ahora tendrá que pagar 9.300.000 euros cada año a Cruz Roja? ¿Cómo se explica que una donación de sangre desinteresada y altruista pueda beneficiar a una organización sin ánimo de lucro? ¿Qué garantías tenemos los ciudadanos de que Cruz Roja actuará con la misma profesionalidad si, aumentando las unidades, obtendría más ingresos?

A todas estas preguntas se unen dos reflexiones: la primera, nunca se ha demostrado que las privatizaciones o “externalizaciones” de un servicio (como se quiere presentar este asunto) supongan un ahorro y, muchísimo menos, una mejora del mismo. Y la segunda, en todos estos procesos, los profesionales del sector, perdieron derechos y salario. En un caso porque no se respetaron los convenios firmados (personal no sanitario del Hospital Puerta de Hierro); en otros, porque se les despidió o se les redujo la nómina en un 40 por ciento (Lavandería de Mejorada del Campo).

Si la lucha contra la privatización de las donaciones voluntarias de sangre es ahora el gran caballo de batalla de la Marea Blanca; el otro foco donde estamos concentrando nuestras energías y esfuerzos es la lucha en contra de las derivaciones que se están llevando a cabo desde los centros públicos a los centros privados. Un proceso que se ha convertido de facto en la privatización encubierta de la sanidad pública.

Y para impedirlo nació en enero una iniciativa llamada “Yo elijo 100×100 Pública” en la que estamos integrados desde los trabajadores de la sanidad hasta los ciudadanos, a través de múltiples plataformas, asociaciones y colectivos que nos hemos venido reuniendo en los barrios de Madrid, centros de salud y hospitales. El objetivo es triple: informar, denunciar y desobedecer.

Informar a los usuarios y pacientes que, en la inmensa mayoría de los casos, cuando a una persona le dan una cita para una operación de cataratas, una mamografía, un escáner o cualquier otra prueba diagnóstica en una clínica privada (y a veces ni eso ya que están derivando a pisos particulares en condiciones higiénicas vergonzosas); no lo hacen para acabar con las listas de espera, sino para su propio negocio mediante la transferencia de pacientes, recursos humanos y dinero a la sanidad privada. ¿Somos conscientes que tres de cada diez euros destinados a la sanidad (y que salen de los impuestos directos e indirectos) van a parar a las empresas metidas en este negocio?

En segundo lugar denunciar o, mejor dicho, ayudar a que los usuarios denuncien ante los Servicios de Atención al Paciente y, si fuera posible, ante los medios de información que -mediante esos mecanismos- están jugando y negociando con la salud de toda la población. Estas denuncias están dando resultados concretos tanto en la recuperación de lo público como en el adelanto de pruebas e intervenciones.

Por último, desobedecer o negarse como profesionales, a ser utilizados en beneficio privado o por empresas que están haciendo de nuestra salud su negocio.

Y este último concepto, la desobediencia, nos lleva a la experiencia que puso en marcha el colectivo “Yo sí, Sanidad Universal” en la primavera del año 2012, cuando el Gobierno de Rajoy aprobó el Real Decreto de Ley 16/2012, en donde asestó un golpe de muerte a un derecho fundamental como es el derecho universal a la salud (reconocido explícitamente en el artículo 43 de la Constitución).

Ninguna otra medida o ley ha supuesto un retroceso tan grande como la aprobación del RD de Ley 16/2012. Entre otras cuestiones, ha significado la expulsión del sistema nacional de salud de cerca de un millón de personas (a las que se las ha privado de su tarjeta sanitaria por razones tan “humanitarias” como carecer de permiso de trabajo o no estar inscritos en esos momentos en las listas del INEM); también ha supuesto que dos personas inmigrantes como Alpha Pam o Soledad Torrico fallecieran por falta de atención médica (como detalla en su informe anual el colectivo “Yo sí, Sanidad Universal”); o que los precios de los medicamentos suban para los trabajadores un 20 por ciento de media y para los pensionistas un 10%.

En resumidas cuentas, estamos ante un escenario nuevo donde convergen tres líneas de actuación de la Marea Blanca. La defensa del Centro de Transfusión, la lucha contra las derivaciones a los centros privados y, por último, comenzar a propiciar una gran movilización social a nivel de todo el Estado español para exigir la derogación del RD de Ley 16/2012.

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No es la polio, es chantaje político

 

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Los ataques a vacunadores dejan a 290.000 niños expuestos a una enfermedad que incapacita de por vida

 Pakistán es el único país donde suben los casos

 ÁNGELES ESPINOSA Dubái 15 FEB 2014 - 18:16 CET3

 Foto: Servicio de vigilancia en uno de los equipos que vacunan contra la polio en Pakistán. / DIEGO IBARRA SÁNCHEZ Entre las ocho de la mañana y las cinco de la tarde, la policía acordona el barrio elegido, se interrumpe el servicio de telefonía móvil y queda prohibido viajar de paquete en motos o bicicletas. El objetivo de la operación es proteger a los equipos que vacunan contra la polio, una actividad de alto riesgo en Pakistán. Al menos 26 personas fueron asesinadas el año pasado por colaborar en la tarea y ya van otros 11 en lo que va de éste. El esfuerzo por erradicar esa enfermedad, que además de Pakistán sólo es endémica en el vecino Afganistán y en Nigeria, se ha convertido en rehén del enfrentamiento entre el Gobierno central y los talibanes y otros grupos extremistas...(leer más)

La espera máxima para operarse será de 180 días y para las pruebas, de noventa

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El consejero de Sanidad se compromete a tener preparado el decreto que regulará los tiempos en la lista en menos de dos meses

 Faustino Blanco, consejero de Sanidad, en la Junta General del Principado. :: E. C.ç

 El Comercio. 15.02.14 - 00:43 - OVIEDO.

 El decreto de tiempos máximos para operarse, consultar o someterse a una prueba diagnóstica en la sanidad pública asturiana estará listo en «mes y medio o dos meses». Así lo avanzó ayer el consejero de Sanidad después de revelar este jueves en la Junta General que su departamento ya disponía de un borrador del documento. La previsión de Faustino Blanco es que el Consejo de Gobierno del Principado apruebe entre marzo y abril esta nueva normativa con la que se fijarán plazos máximos para una intervención quirúrgica, una consulta o una prueba en hospitales y centros del Servicio de Salud del Principado (Sespa).

El borrador con el que trabaja la Consejería de Sanidad, y que ya ha sido remitido al Consejo Consultivo para su valoración, fija tres grandes apartados y establece una demora máxima de 180 días (seis meses) para una operación quirúrgica, 90 días (tres meses) para una prueba diagnóstica o terapéutica y 60 días (dos meses) para una primera consulta con el especialista. El decreto deja abierta la posibilidad a que en el futuro se puedan revisar los tiempos establecidos inicialmente (los 180, 90 y 60) e, incluso, se incorpore un listado específico de demoras en función de cada tipo de patología o proceso, como ya disponen otras muchas autonomías.

Asturias y Madrid son las únicas comunidades que carecen de un decreto de tiempos máximos de demoras, lo que limita, y mucho, el derecho de los pacientes a reclamar ante el Sespa cuando una operación o consulta se retrasa en exceso. Y no dispone de ese documento a pesar de que las diferentes consejerías de Sanidad del Principado lo han anunciado en más de una ocasión a lo largo de estos últimos años. El decreto de listas de espera estuvo en los planes de Rafael Sariego y Ramón Quirós, ambos consejeros en legislaturas socialistas, que finalmente desistieron de sacarlo adelante. Foro Asturias también lo llegó a contemplar aunque, a diferencia del PSOE que apuesta por centros de titularidad pública, su proyecto hacía mayor hincapié en las derivaciones a centros privados

2003, primer antecedente

La Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de 2003, aprobada en los tiempos en que Ana Pastor era ministra de Sanidad, obligaba a las comunidades autónomas a desarrollar sus respectivas normativas para el tratamiento homogéneo de la información sobre listas de espera. Buena parte de las comunidades hicieron, con mayor o menos acierto, los deberes y desarrollaron normativas para establecer plazos quirúrgicos y también de consultas. No así Asturias, Madrid y el territorio del Ingesa (Ceuta y Melilla) que no disponen de una regulación sobre demoras máximas.

El Principado quiere acabar con esa laguna. Faustino Blanco sorprendió este jueves a los parlamentarios de la Junta al anunciar que su departamento tenía muy avanzado el decreto de demoras asistenciales. El consejero socialista se adelantaba así a las pretensiones del PP, que había presentado en la Junta General una moción para instar al Principado a elaborar y aprobar el referido decreto de tiempos máximos. Precisamente, ayer, viernes, dicha moción salió adelante con los votos de todos los grupos políticos, incluido los del PSOE. Victoria Delgado, parlamentaria del Partido Popular, se jactaba de «esta extraña coincidencia» y de las prisas del consejero de Sanidad por anunciar el decreto un día antes de que se debatiera la moción de su grupo.

Tres derogaciones

La primera regulación sobre tiempos de espera la aprobó Andalucía en el año 2001. Los pacientes de la comunidad andaluza fueron pioneros a la hora de disponer de una herramienta con la que poder reclamar ante retrasos excesivos en la atención sanitaria. Posteriormente, en julio de 2011, cuando Leire Pajín era ministra de Sanidad, se aprobó un decreto sobre tiempos máximos de espera en el Sistema Nacional de Salud para todo el territorio español, aunque el mismo solo se refería a cinco procesos: cirugía cardíaca valvular, cirugía coronaria, cataratas, prótesis de cadera y prótesis de rodilla. El plazo para dichas operaciones se fijó en medio año (180 días). Cabe señalar también que en los dos últimos años hubo comunidades que descabalgaron el camino realizado. Baleares, Navarra y Castilla y León optaron por derogar sus respectivos decretos de demoras ante la imposibilidad de cumplir con los plazos que se habían fijado en legislaturas anteriores.

En Asturias existen actualmente 18.605 personas pendientes de ser intervenidas, de las que 270 sufren demoras de más de seis meses.

Longo: «Señor Blanco, póngase en el pellejo de los pacientes»

El Principado regulará por decreto los tiempos máximos de demora para operarse

El Hospital Monte Naranco será la referencia regional en Gerontología, según Blanco

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"El PSOE no tiene problemas de unidad", replica el Consejero al Alcalde

 Lne- 15.02.2014 | 02:11 

 Blanco, a la izquierda, escucha a Sagrario Álvarez, Almudena Menéndez y Elena López-Arranz, responsables de la unidad bucodental del Naranco. Luisma Murias

Elena FERNÁNDEZ-PELLO El Hospital Monte Naranco se definirá, dentro de la red sanitaria regional, por "una atención de continuidad a pacientes de Gerontología", con una "visión integral" que abarca la cirugía, los programas de detección precoz y de promoción de la salud dirigidos a ese sector de población. El consejero de Sanidad, Faustino Blanco, visitó ayer el centro sanitario para inaugurar una unidad de salud bucodental para personas con discapacidad severa y antes de marcharse habló de la orientación que el Servicio de Salud se propone dar al hospital

Blanco contó que conoció el Monte Naranco "en una etapa de crisis, cuando era un hospital antituberculoso a las puertas del cierre". Ahora, continuó, es un centro de referencia, que da atención a "colectivos que no estaban bien cubiertos". "Es un hospital ordenado, silencioso, con una profesionalidad indiscutible y con sentido de pertenencia por parte de los trabajadores". "Sois un faro", declaró.

Faustiono Blanco habló de los accesos al HUCA (Hospital Universitario Central de Asturias) y el vial que debe completarlos. Indicó que el Principado dispone del proyecto y que ya está visado. El problema es otro. "El Principado está en una prórroga presupuestaria y eso nos obliga a adoptar unos procedimientos administrativos", dijo. "Pero el tema está resuelto, hay un acuerdo con el Ayuntamiento, y el vial no condiciona en nada la apertura del hospital", añadió.

Blanco negó que, como declaró el alcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo, el pasado jueves, exista "tricefalia" en el partido socialista, por el hecho de que su Agrupación Municipal haya presentado un proyecto propio para la zona este de la ciudad y critique al Principado por no concretar una solución para los terrenos del HUCA en el Cristo. "El PSOE no tiene problemas de unidad, es un partido cohesionado, pero el discurso local tiene unos espacios que hay que respetar", manifestó el consejero de Sanidad.

El Consejero comentó la posibilidad de abrir una unidad para el tratamiento de cardiopatías infantiles, como reclaman las familias. Ayer se celebraba el día contra estas patologías y Blanco aseguró que "no se puede descartar" aunque matizó que, dado el envejecimiento de la población asturiana y el escaso número de niños que hay en la región, es una cuestión a valorar cuidadosamente. Destacó "la alta cualificación de los profesionales de Cardiología Pediátrica del HUCA" y señaló que Asturias "trabaja de forma muy coordinada con los centros de referencia". En Madrid, añadió, las familias que tienen que trasladarse para los tratamientos disponen de un piso.

El Principado insiste en que el vial del HUCA «no condiciona su funcionamiento»

Foro no consigue el apoyo de la Junta para conservar parte de los edificios del hospital

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El diputado Albano Longo impide la votación por puntos como pedían los demás grupos, que aceptaban apoyar la mitad de la moción 

 El Principado prevé que el nuevo HUCA esté a pleno rendimiento en La Cadellada en verano. :: ÁLEX PIÑA

 El Comercio. 15.02.14 - 00:44 - A. S. | OVIEDO.

El diputado de Foro, Albano Longo, defendió ayer en el Pleno de la Junta General del Principado su plan para conservar la mitad de los 16 edificios del Hospital Central de El Cristo sin conseguir el respaldo suficiente para sacar adelante su «plan realista y urgente». No aceptó la propuesta del resto de grupos de votar por puntos la moción presentada por los casquistas y que estaban dispuestos a apoyar en parte: lo referido a la formalización de la permuta con la Seguridad Social de los terrenos y los edificios ya sin uso sanitario; la elaboración de un inventario del material y el mobiliario para reutilizarlo, venderlo o donarlo a alguna oenegé; y la elaboración de un estudio de viabilidad, de forma urgente, de los edificios que pueden mantenerse y los que habrá que derribar.

En lo que Foro no consiguió el respaldo de ninguno de los grupos políticos fue en sus propuestas para reutilizar la mitad de los edificios y el derrumbe del resto. No entendieron que Logbo realizara estos planteamientos y a la vez exigiera la elaboración de un informe para estudiar la viabilidad de los inmuebles: «Antes de plantear propuestas de rehabilitación tenemos que conocer el estudio. De lo contrario anticiparíamos resultados y realizaríamos gastos innecesarios», advirtió la diputada socialista Pilar Alonso.

Reprocharon a Longo, además, que llevara cuestiones técnicas al debate político: «No nos corresponde suplantar las competencias, funciones y responsabilidades del gobierno y del resto de administraciones en la ordenación y diseño de los terrenos», criticó la diputada popular María Victoria Delgado.

El portavoz de UPyD, Ignacio Prendes, lamentó que el debate público sobre el futuro de los terrenos de El Cristo se abra ahora y no cuando, por ejemplo, empezaron las obras del nuevo HUCA en La Cadellada en 2005, y puso a los vecinos como ejemplo: «Han dado una lección y muestra de rigor frente al trabajo de las administraciones. El Principado y el Ayuntamiento deberían tomar nota del movimiento ciudadano», y tenerlo en cuenta para el futuro diseño del espacio, exigió.

Por su parte, la diputada de Izquierda Unida, Noemí Martín, insistió en los riesgos de una zona que no puede utilizarse «con fines especulativos», en la que debe prevalecer el «uso público de todo el área, con diferentes recursos que pueden tener carácter social o sanitario». Reclamó «un planteamiento realista» para El Cristo, después de que Longo explicara en el Parlamento cuál es su idea para los terrenos sanitarios. Pasa, en líneas generales, como ya detalló en una rueda de prensa, por mantener el Materno-Infantil como hospital de media y larga estancia; y convertir el Instituto Nacional de Silicosis en residencia de mayores. Conservaría siete de los 16 inmuebles derribando, entre otros, las policlínicas, el edificio A, los mortuorios y el almacén. Todo, huyendo «de cualquier tentación de embarcarnos en proyectos faraónicos y afrontar con responsabilidad la realidad que pronto va a vivir el viejo complejo hospitalario» y no retrasar «más la toma de decisiones».

El Principado regulará por decreto los tiempos máximos de demora para operarse

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El consejero se adelanta a la petición del PP y anuncia en la Junta que ya cuenta con una norma que ha sido informada por el Consejo Consultivo 

El consejero de Sanidad, Faustino Blanco, en la Junta General. :: ALEX PIÑA

El Comercio. 14.02.14 - 00:56 - LAURA FONSECA | OVIEDO.

Asturias regulará por decreto los tiempos máximos de demora para operarse en el sistema público de salud. El consejero de Sanidad se adelantaba a la petición del PP y sorprendía ayer los parlamentarios al anunciar en la Junta General una norma sobre listas de espera quirúrgicas, consultas y pruebas. Ante los murmullos que el anuncio generó en la bancada de los populares, que hoy tenían previsto demandar en el pleno de la Junta la aprobación de una normativa sobre tiempos máximos, Faustino Blanco indicó que la iniciativa no era producto de la improvisación puesto «que es un decreto que ya ha sido informado por el Consejo Consultivo».

Posteriormente, en una nota de prensa, la consejería abundó que una vez aprobada la normativa, que fijará en 180 días el plazo máximo para ser operado en hospitales del Sespa, los pacientes podrán consultar a través del DNI electrónico o un certificado digital su posición en la lista de espera. El anuncio del titular de Sanidad se produce apenas dos días después de que EL COMERCIO desvelara que Juan Antonio Fra Blanco, un paciente gijonés de 56 años, con una cardiopatía severa, se enfrentaba en la sanidad pública asturiana a una demora quirúrgica de 9 meses cuando, según criterios médicos, debería ser intervenido en 60 días.

Faustino Blanco volvió a manifestar, como ya hizo días atrás en la Junta, que no se sentía satisfecho con los tiempos que hay para operarse en Asturias y «por eso vamos a presentar un decreto sobre tiempos máximos de demora», dijo. No obstante, instó al PP (aunque la comparecencia de ayer era en respuesta a una pregunta de UPyD) a mirar hacia otras autonomías «en las que son gobierno», como Castilla-La Mancha, donde «hay 4.000 pacientes con esperas de más de seis meses» o Castilla y León, con 3.000 enfermos. Pese a su insatisfacción, el consejero sacó pecho y advirtió que los 71 días de demora media de Asturias «son el mejor dato de lista de espera del país». Con todo, el diputado de la formación magenta Ignacio Prendes le recriminó a Blanco el empeoramiento que sufrieron las listas de espera desde la huelga médica de 2012.

Con el decreto de tiempos máximos de espera Asturias sigue el camino de comunidades como Andalucía, que reguló por ley los plazos para 700 técnicas quirúrgicas y diagnósticas, fijando el techo en los 180 días, tiempo a partir del cual el paciente tendría derecho de acudir a la sanidad privada para resolver su caso. Finalmente, Blanco dio a conocer un dato importante en la gestión de las listas de espera y es que el 90% de los pacientes rechazan ser intervenidos en hospitales de fuera de su zona.