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HOSPITAL SAN AGUSTIN

Cada día se detecta en la comarca un nuevo cáncer

Cada día se detecta en la comarca un nuevo cáncer
 
 

El Servicio de Salud registró en 2010 en el área 455 tumores, de los que 76 eran del aparato genital masculino
 

El Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) detectó el pasado año en el área sanitaria de Avilés un total de 455 tumores. Dicha cifra supone que, de media, se diagnostican en la comarca algo más de un caso de cáncer al día.

Los casos más abundantes de tumores en el área sanitaria de Avilés es el de los detectados en el aparato genital masculino, fundamentalmente de próstata. De este tipo eran 76 de los 455 casos contabilizados el pasado año. Le siguen en importancia los tumores detectados en el aparato digestivo, un total de 61 fueron diagnosticados por el Servicio de Salud a lo largo del año pasado.
Las autoridades sanitarias vienen alertando en los últimos años sobre el crecimiento de los tumores relacionados con el consumo de tabaco. En la comarca los relacionados con el aparato respiratorio son los terceros en importancia, con 58 casos diagnosticados el año pasado. Mientras que de boca, lengua, laringe y demás áreas del cuello y parte de la cabeza, se detectaron 44 nuevos casos. En esta lista de nuevos tumores, entre los de pulmón y garganta se sitúan los casos de cáncer de piel, con 48 casos.

Todas esas cifras forman parte del Registro Hospitalario de Tumores del Servicio de Salud del Principado de Asturias (Rehotusespa) correspondiente al ejercicio 2010. Dicho registro permite a los profesionales que han de abordar los distintos casos de cáncer «evaluar la accesibilidad, eficacia y eficiencia, tanto de los sistemas sanitarios en relación con la patología tumoral, como de las decisiones clínicas, en cada momento y para cada tumor», afirman los responsables del estudio.
El registro de todos estos casos, en el que se preserva al máximo la intimidad y los datos personales del enfermo, es «una herramienta imprescindible para mejorar la calidad de la atención a los pacientes con esta patología». Además, los responsables del registro destacan la importancia que tiene para apoyar las diferentes líneas de investigación existentes y el desarrollo de nuevas hipótesis sobre el tratamiento de los distintos tumores.
El registro es realmente exhaustivo y analiza todo tipo de datos acerca de los diferentes tumores y sus tratamientos. Además, recoge datos sobre aquellas áreas sanitarias en las que se ha diagnosticado el cáncer y dónde ha sido tratado con posterioridad.
En el caso de la comarca de Avilés, el único centro incluido en el registro es el Hospital San Agustín, donde se detectaron y trataron un total de 275 tumores el pasado año, el resto, hasta completar los 455 diagnosticados el pasado año a vecinos de la comarca, fueron detectados en otros centros sanitarios de la región como el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).
4,4% de la región
De los 275 tumores detectados y tratados en el centro sanitario de referencia para la comarca de Avilés, 177 fueron varones y 98 mujeres. Sobre el conjunto de Asturias, en el San Agustín se diagnosticaron el año pasado el 4,4% del total de cánceres de la región.
Por lo general, las cifras de los casos más frecuentes en el área sanitaria coinciden con las obtenidas en el Hospital San Agustín, aunque no ocurre esto en todos los casos.
Así, cabe señalar que de los 44 casos de cáncer de laringe, boca, cuello o lengua detectados en la comarca, 22 fueron tratados en el San Agustín. Sin embargo, en el centro hospitalario comarcal se trataron o diagnosticaron once casos de hemopatías malignas (cáncer en la sangre) de los que ocho eran en pacientes del área sanitaria y el resto no lo eran.
Las distintas cifras que incluye el registro permiten confirmar cuestiones que ya se conocían en relación al cáncer, como la especial incidencia de los tumores de pulmón y otras vinculadas al consumo de tabaco, entre otras conductas de riesgo. Pero también apuntan ligeras diferencias entre el área sanitaria de Avilés y el conjunto de Asturias.
En este sentido, la clasificación de los tumores más comunes en toda la comunidad autónoma está encabezada por los relativos a la piel, con 1.543 casos en 2010. En cambio, en el área sanitaria este tipo de tumores ocupa el cuarto puesto. De hecho, uno de los tipos de tumor más frecuente en la comarca avilesina, el relacionado con el aparato digestivo, es el cuarto en el conjunto de Asturias, donde se diagnosticaron el año pasado un total de 650 tumores de este tipo.
Si existe coincidencia en los casos de cáncer en el aparato digestivo, que tanto en Asturias como en la comarca avilesina son los segundos más frecuentes. Pero en el conjunto de Asturias la incidencia de los tumores generalmente asociados al tabaco ocupan los puestos quinto y octavo, y no el tercer y quinto puesto, como en el caso de la comarca avilesina.
Cáncer de mama
Otro dato que distancia la estadística del área sanitaria de Avilés con respecto a la del conjunto del Principado de Asturias es el relativo al cáncer de mama. En toda la comunidad autónoma es el tercer tipo de tumor que se detecto con más frecuencia de los registrados por el Servicio de Salud del Principado el año pasado. En concreto, se dieron 661 casos, de los que 35 se correspondían con personas, mayoritariamente mujeres, de Avilés y comarca. Ello hace que los tumores detectados en las mamas ocupen el sexto lugar entre los que se registran en el ámbito de influencia de la ciudad.
A partir de ahí, las cifras de casos en el área sanitaria van prácticamente parejas a las del resto de Asturias, hasta llegar a los casos menos frecuentes, como son los tumores infantiles -seis en la comarca, 28 en toda Asturias-, y los sarcomas en el aparato locomotor, de los que se detectaron tres en la comarca de Avilés y 41 en la comunidad.

Los colores que salvan vidas

 Los colores que salvan vidas

 

 

09.10.11 - 02:38 -

JESÚS GONZÁLEZ jaizpurua@lavozdeaviles.es | AVILÉS.

Urgencias clasifica a sus pacientes según su gravedad con un sistema de origen militar

El 'triaje' se consolida en el San Agustín por la mejor organización del servicio y porque permite agilizar la atención a los casos más graves

 

Cuando alguien acude al servicio de Urgencias del Hospital San Agustín se encuentra con que al poco tiempo de llegar, identificarse y contar qué le pasa, es clasificado con un determinado color. «Siga la línea verde», es posible que le lleguen a decir.

Esa entrada en el centro supone que el paciente ha sido 'triado', ha sido sometido al proceso de clasificación en una escala de colores según la gravedad de su estado. Del primer despacho en el que es recibido, el paciente saldrá con el nombre del médico que le atenderá y con el color que marcará su estancia en Urgencias. Dependiendo de que uno sea verde, azul, naranja o amarillo, será recibido por un médico en menos de diez minutos o en más de tres horas.

Se trata del sistema de 'triaje', una fórmula de origen militar que clasifica a los pacientes por la gravedad de su estado para priorizar la atención de los que están en peor situación y mejorar así la organización del servicio de Urgencias. En el caso de Avilés, el sistema se puso en marcha en junio de 2009 y, según cuenta el jefe del servicio, Gabriel Redondo, se ha consolidado como un modo más eficiente de atender a los pacientes que acuden al hospital. Aunque tampoco haga milagros, sí que ha contribuido a mejorar los tiempos de espera y la organización del servicio. «Antes se clasificaba al paciente un poco 'a ojo', se concentraba a todo el mundo en la sala de espera, y eso tiene su peligro. Ahora sabemos qué hay en cada momento en el servicio y qué prioridades se tienen», explicó Redondo.

La escala de colores está integrada -de menor a mayor gravedad-, por el azul, el verde, el amarillo, el naranja y el rojo. A diferencia del 'triaje' militar, en Urgencias no se clasifica a los pacientes con el color negro, porque lo que necesitarían en ese caso ya no sería atención médica, sino expertos en pompas fúnebres.

Si el paciente tiene prisa por volver a casa, lo peor que le va a pasar es que le asignen el color azul, reservado para aquellos pacientes que no tendrían que estar en Urgencias. Su estado es, literalmente, de 'no urgente', por lo que lo más probable es que tarden horas en atenderle. El pasado año, de los 68.262 casos que vieron en el servicio, un 0,3% eran de este tipo.

El siguiente nivel de gravedad, el de los casos 'poco urgentes', se identifica con el color verde. En este caso se hallaban un 22,4% de los pacientes atendidos en 2010. Por lo general, a estos casos se les invita a seguir una línea verde pintada en el suelo del pasillo que guiará al paciente hasta la sala de espera. En ese momento, el nombre del enfermo aparece en el ordenador del médico al que ha sido asignado, que sabrá que, cuando termine con el paciente al que esté atendiendo en ese momento ya tendrá a otro aguardando a ser atendido con unos síntomas y una gravedad determinadas.

El objetivo de los responsables del servicio de Urgencias, dirigido por el doctor Gabriel Redondo, es que los pacientes que hayan sido 'triados' con el color verde sean atendidos en un plazo de dos horas o menos. En el último año, el tiempo medio de atención para estos pacientes fue de 49 minutos.

El siguiente nivel de urgencia lo componen los pacientes que son clasificados con el color amarillo. En estos casos, si la persona se puede desenvolver por sí sola con soltura, también deberá seguir la línea pertinente hasta el punto que le indiquen. Es habitual, según cuenta la supervisora de enfermería Leo Ibáñez Pérez, que los pacientes sean conducidos en silla de ruedas hasta el correspondiente 'box', el habitáculo dotado de camillas y cierto material médico en el que deberá esperar a ser atendido en un tiempo inferior a una hora. La media el pasado año fue de 34 minutos.

Dolor fuerte

Los casos catalogados con el color amarillo fueron en 2010 los más numerosos de los que fueron sometidos al sistema de 'triaje'. Heridas de cierta consideración, fiebres importantes y episodios de dolor fuerte por las más diversas causas fueron síntomas frecuentes de quienes se clasificaron como 'urgentes' con este color, un 37% del total.

Para los niveles naranja o rojo, ya no se le pide al paciente que siga línea alguna. Los primeros, casos 'muy urgentes' según la clasificación, son directamente acostados en los 'boxes' del área naranja, seis en total con capacidad para albergar hasta dos pacientes por 'box', un total de doce. En algunos casos, se cuenta incluso con equipamiento médico más sofisticado y monitores para controlar las constantes vitales del paciente.

Cerca de 7.000 personas, en torno a un 11% del total de pacientes que pasaron el pasado año por el servicio de Urgencias del San Agustín, fueron clasificados con el color naranja, para el que se prevé un tiempo de espera de en torno a diez minutos.

En este caso, no obstante, «la atención suele ser inmediata», algo que distorsionaría el sistema de estadísticas que regula los tiempos de atención y que toma como punto en que concluye la espera el momento en el que el médico abre el fichero del historial del paciente. «Lo que ocurre es que, por lo general, estos casos ya son graves y el médico atiende al enfermo sin esperar a ir al ordenador a abrir el historial, por eso nos sale en la estadística que el tiempo medio de espera es de 16 minutos», explica el doctor Redondo.

Los casos de pacientes clasificados con el color rojo son extraordinarios. Apenas un 0,1% de las personas que llegaron a Urgencias el pasado año lo hicieron presentando un nivel de 'Urgencia vital', según el sistema de 'triaje'. Es decir, fueron atendidos a vida o muerte de forma inmediata.

En ese caso, el paciente llega por lo general en ambulancia, en el pasillo de los 'boxes' naranjas se hace sonar una alarma que moviliza de forma inmediata a dos médicos y al resto de personal disponible para una urgencia de ese tipo. Inmediatamente se sitúa al paciente en un 'box' especial, con todos los equipos técnicos necesarios para tratar de salvarle la vida y que pueda luego recuperarse debidamente en la planta correspondiente del hospital, como hace el 40% de quienes llegan al servicio de Urgencias.

El sistema, en el que se integran también un pediatra y un traumatólogo, ha llegado a clasificar a 275 pacientes en un solo día, si bien la media se encuentra en torno a los 200 pacientes diarios atendidos por 58 personas -17 médicos, 17 ATS, 13 auxiliares de enfermería y 11 celadores, distribuidos en tres turnos-.

El 'triaje' sólo se interrumpe de noche. A partir de las diez de la noche, decae la presión y se vuelve al sistema antiguo, sin clasificación previa ni asignación de médico. «La noche es diferente, es más trabada, más complicada. Ves otro tipo de cosas, peleas, drogas, alcohol...», esa es otra historia, apunta el doctor Redondo.

Y esto lo plantea la Junta de Personal del Hospital cuyos indicadores en cuanto a listas de espera son los que mejor están…

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Los sindicatos piden reabrir más plantas en el hospital

Dicen que los quirófanos están casi al 100% y ha crecido la presión asistencial

Foto: El nuevo gerente del Hospital San Agustín, Fernando Tejada (centro), en su toma de posesión junto con el resto del equipo directivo.
07/10/2011, F. ALLENDE, Avilés, en La Voz de Asturias
El Hospital comienza a registrar un aumento de la presión asistencial. Según los sindicatos de la junta de personal, “los quirófanos empiezan a estar llenos” y anuncian que si la próxima semana no se abre una de las plantas cerradas reclamaran su apertura al nuevo gerente del centro sanitario, Fernando Tejada.
“Los quirófanos empiezan a estar al cien por ciento y hace unos días hubo que habilitar una estancia para poner más camas ante la subida de la demanda”, explicó el presidente de la junta de personal, David Menéndez.
“Lo normal seria que la próxima semana se reabriera alguna de las plantas que están cerradas, pero si no es así se lo reclamaremos al gerente”, que todavía no ha convocado la primera reunión con los representantes sindicales para abordar las situación asistencial y los problemas laborales de los trabajadores.
Tejada tomó posesión de su cargo el pasado martes y también tuvo su primera toma de contacto con el centro hospitalario. El nuevo gerente está licenciado en medicina por la Universidad de Oviedo, y previamente había sido director de atención especializada en el Servicio Aragonés de Salud, así como gerente del área sanitaria de Zaragoza. Hasta ahora ocupaba una plaza como nefrólogo en el Hospital de Arriondas y sustituye a Alfonso Flórez. Flórez, que ha pasado a desempeña la gerencia del Hospital de Toledo, se había incorporado en el año 2003 al centro de Avilés para sustituir a María Teresa Iglesias.
Ahora, Tejada debe afrontar la nueva situación que se plantea tras el final del verano, con el incremento de la demanda asistencial propia de la temporada de otoño. Los sindicatos esperan que el nuevo gerente mantenga una reunión para abordar estos temas.
El Hospital San Agustín ahorra cada día una media de 40.000 euros con el cierre de cuatro plantas. El centro del área sanitaria de Avilés inició la clausura de zonas asistenciales a finales del pasado mes de mayo y mantiene fuera de uso unas 100 camas, cuyo coste medio es de unos 400 euros por día y unidad, según fuentes sindicales del Hospital.
La gerencia del Hospital decidió el pasado mes de mayo cerrar la tercera planta sur donde ingresan pacientes de urología, ginecología y hematología. También decidió cerrar la sexta norte, destinada a los enfermos de medicina interna y neurología. Estas plantas se sumaban a la cuarta sur, dotada como las anteriores con 32 camas y destinada exclusivamente a emergencias, que ya se había cerrado. Además, se procedió también al cierre del hospital de corta estancia que tiene doce camas.
Pero ante la nueva coyuntura y el repunte de la demanda asistencial, los sindicatos estiman que es necesario abrir alguna planta.

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«En el San Agustín aprendí que la parte afectiva es muy importante»

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25.09.11 - 02:39 -

FERNANDO DEL BUSTO fdelbusto@lavozdeaviles.es | AVILÉS.

     

«No me cesaron, llevaba muchos años aquí y quería cambiar. Hablé con el consejero y llegué a un acuerdo con él para marchar»

Alfonso Flórez Díaz Exgerente del Hospital San Agustín

«¿Que me faltó mano izquierda? Eso es muy subjetivo, en un sitio así siempre hay partes encontradas»

«La plantilla de trabajadores del hospital está muy comprometida con el centro»

«Me gustaría que me recordasen como persona, por las amistades que unen»

«Este es un centro que trabaja, con capacidad para aumentar sus competencias»

«Lo más difícil en la gestión es tener que decidir, como siempre pasa en la vida»

 

La semana que hoy concluye ha sido especialmente intensa para Alfonso Flórez Díaz. El martes se conocía que abandonaba la dirección del Hospital San Agustín de Avilés para convertirse en el nuevo director gerente del Complejo Hospitalario de Toledo, donde era presentado el pasado viernes por la tarde. Ese día acudía durante la mañana al Hospital San Agustín para despedirse de los que fueron sus compañeros de trabajo desde 2003 y atender una entrevista con LA VOZ DE AVILÉS.

-¿Qué referencias tenía del Hospital San Agustín cuando se incorpora en 2003?

-Era un centro que estaba en obras y que había que venir para terminarlas con rapidez y abordar un cambio en la organización y el funcionamiento del hospital. Eso había que hacerlo con agilidad.

-¿Cómo se encontraba el hospital cuando llegó?

-Llevaba muchos años en obras, lo que condicionaba todo. Pudimos terminarlas y eso nos permitió comenzar a trabajar con las personas, con un nueva organización. Poco a poco ese cambio organizativo se fue realizando. Son cambios lentos, que se hacen con el cariño, contando con la gente y se fue realizando. Creo que lo más importante es que hoy existe una organización consolidada, madura, que sabe lo que quiere. Cada una de las personas que está en el hospital sabe lo que tiene que hacer para atender mejor a los pacientes. Al menos es lo que me consta a mí.

-¿Cómo surge el traslado a Toledo, buscaba un nuevo trabajo cuando sabía que sería relevado o recibió la oferta?

-A mí no me cesaron. Hablé con el consejero y llegué a un acuerdo con él para marchar. Llevaba muchos años aquí y no es bueno estar en un sitio tanto tiempo. Quería cambiar. Me llegaron varias oportunidades y, entre ellas, la de Toledo. Es una oferta que encaja en mi forma profesional y voy con mucha ilusión, para hacer lo que pueda.

-El Complejo Hospitalario de Toledo es un centro comparable al HUCA. ¿Cuestiona la política de Recursos Humanos del Principado permitir la fuga de profesionales a otras regiones?

-Cada uno tenemos que estar en su momento donde debemos estar. Yo soy un hombre de la sanidad pública. Igual en estos momentos yo no soy la persona más adecuada para dirigir el HUCA, o no quiero... Hay muchas cosas. Lo de Toledo me parece muy importante, me parece un proyecto muy interesante y voy para allí.

-¿Ha tenido momentos duros?

-En la vivencia de una organización de estas características, como puede ser un hospital, hay momentos duros y muy dulces; hay momentos para ver que las cosas van hacia adelante y te ayudan a reformar tu pensamiento, tu forma de actuar. Y eso es muy importante: escuchar y saber cómo la gente lo puede hacer mejor, cómo atender a los pacientes.

-El San Agustín es el noveno hospital que dirige. ¿Aprendió aquí algo nuevo?

-Todos los días se aprende algo nuevo. Avilés me dio unos aprendizajes importantes en cuanto que las cosas que parecen que son como son, no son realmente lo que son. Ir conociendo a las personas durante un periodo de ochos años es muy importante. Llegas a un conocimiento y una relación familiar con las personas. Y eso es lo que creo que prima en las organizaciones: la parte afectiva, comprender y saber hasta donde podemos llegar y exigir a las personas.

-En su despedida con los jefes de servicio, el doctor Jorge aseguró que usted había sido el mejor gerente del hospital, pero que le había faltado mano izquierda en algunos casos.

-¿Mano izquierda? Eso es muy subjetivo. Yo no creo que me falta mano izquierda con algunas personas, sino, como a todo el mundo, para todo. Cuando estás en una organización tan compleja como un hospital, que es sistémica, de todos los componentes siempre tendrás alguna parte encontrada, que no tratas debidamente. Tienes que conformar a todo el organismo. Hay determinadas cosas a las que hay que hacer frente: posturas, determinadas conductas, formas de actuar que van en contra de todo el organismo. Eso va en la gestión. Hacerlo bien o mal, en el momento adecuado... Eso es muy difícil. Pero en eso estamos, aprendiendo.

-¿Cómo será recordada su gerencia?

-Me cuesta responder a una entrevista tan personal. Prefiero pasar desapercibido. Que me recuerden como persona y punto, por las amistades que unen.

-¿Se queda con el refuerzo a la cirugía ambulatoria, las habitaciones individuales para maternidad, las jornadas gastronómicas...?

-Eso forma parte de los estilos directivos, de todo el equipo. Son cuestiones que elegimos, como las jornadas gastronómicas o tener unos jardines bien cuidados, preocuparnos por los residuos, hacer un hospital sin barreras y recibir un premio por ello; preocuparnos por pintar y conservarlo, tratar a la gente como queremos que sea y sin dar contestaciones porque estamos en una línea de educación y formación continua, que la empresa de limpieza haga un trabajo exquisito... Son cosas que forman parte del diario del hospital. Eso acompaña al modelo organizativo en el que sabemos que lo más caro del hospital son las horas de trabajo y se dedican a trabajar; aprendiendo todos a trabajar y convivir sin tensiones, creando un clima que lo favorezca.

-¿Lo más difícil de la gestión?

-El tener que decidir -risas-, como siempre pasa en la vida.

-¿Cómo es el hospital que deja?

-Antes de que llegase yo, el San Agustín era un hospital donde se trabaja, se atiende las necesidades de la población asistida y con capacidad para aumentar sus competencias. Es una facilidad que tiene la organización y que se mantiene. Es una plantilla muy comprometida y con un gran orgullo de pertenecer al hospital.

-¿Da algún consejo a su sucesor?

-No, es una persona con la suficiente preparación para saber lo que debe hacer.

«El San Agustín cuenta con unos grandes profesionales»

«El San Agustín cuenta con unos grandes profesionales»

 

 

Alfonso Flórez se despide de la gerencia tras asumir la gestión de uno de los centros del Complejo Hospitalario de Toledo y cesa en Avilés a petición propia

 

22.09.11 - 02:39 - F. DEL BUSTO | AVILÉS Alfonso Flórez aseguró ayer que «los profesionales del Hospital San Agustín son el mayor activo del centro avilesino, un equipo muy cualificado y con un gran sentido de pertenencia al hospital y el sentido de su trabajo». Con estas palabras resumía a LA VOZ DE AVILÉS su experiencia en el centro de referencia de la comarca donde se incorporó en 2003 en sustitución de María Teresa Iglesias.

En este tiempo, ha sido considerado por algunos profesionales como el mejor gerente que ha tenido el hospital de la comarca. Uno de los que lo aseguró públicamente fue el jefe del servicio de Cirugía, el doctor José Ignacio Jorge, el pasado martes en una reunión convocada por el gerente para anunciar a todos los jefes de servicio su dimisión y traslado al Complejo Universitario de Toledo, donde asumirá la dirección de gestión en el Hospital Virgen de la Salud.

Alfonso Flórez se incorporó en 2003 a la gerencia del Hospital San Agustín siendo el séptimo en la historia. A lo largo de su mandato, terminaron las obras de ampliación, se potenció la cirugía ambulatoria y se reforzó la calidad del servicio con medidas pioneras en la sanidad pública como las habitaciones individuales en Maternidad. «Los cambios en organización han sido importantes, pero, sobre todo, me quedo con las personas y la plantilla del centro», afirmó.

Su sustituto será el doctor Fernando Tejada, nefrólogo en el Hospital de Arriondas.

Se suman dos factores: el problema técnico puntual y el incremento de peticiones…

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La lista de espera para una resonancia roza el año

El Hospital San Agustín afirma que la avería del aparato se arregló ayer

Foto: Alfonso Flórez, derecha, en una pasada reunión en el hospital.
21/09/2011, F. A., Avilés, en La Voz de Asturias
Los pacientes que esperan para hacerse una resonancia magnética en el Hospital San Agustín tienen que armarse de paciencia. Las listas para someterse a esta prueba diagnostica arrastran una larga cola que se aproxima al año. En los últimos días, a los afectados se les ha comunicado desde el centro sanitario que el aparato está “averiado” y algunos están siendo remitidos a otros hospitales y clínicas privadas concertadas.
En la actualidad, se está empezando a dar cita a las personas que estaban inscritas en la lista “desde finales del pasado año y enero” del presente ejercicio, comentó Luis Rodríguez, uno de los pacientes que está en el turno desde comienzos de año para hacerse una resonancia de la rodilla, tras sufrir una lesión.
El Hospital San Agustín adquirió esta máquina en el año 2007 después de enviar durante años a sus pacientes al Hospital de Jove, en Gijón. Entonces los profesionales realizaban unas 1.119 pruebas y en 2009 el equipo de radiología cuadruplicó los números al pasar a 4.488.
En la actualidad, muchos de los pacientes que están en la lista de esperan son remitidos también al Jove y otros hospitales concertados, para desahogar en parte la apretada agenda del servicios, que ahora está paralizado en Avilés por la avería de la máquina.
El aumento de las peticiones de resonancias magnéticas por parte de los especialistas ha situado la lista de espera en Avilés en lo más alto. El propio Flórez reconoció ayer esta situación, aunque puntualizó que “se atienden de inmediato los casos que requieren una atención más temprana, sin pasar de tres meses”.
Flórez añadió que la avería del aparato “ya está arreglada de ayer por la mañana” y admitió que se trata de una situación “intermitente” que se repite “por problemas con el Helio”, materia prima para estos aparatos.
Al parecer, las frecuentes averías en la máquina han tenido también una incidencia directa sobre la gestión de las listas de espera. El Helio es esencial para los equipos de resonancia magnética, ya que los circuitos eléctricos están inmersos en el mismo para mantenerlos a temperaturas muy bajas que rondan los 269 grados bajo cero, porque para generar las imágenes, el equipo debe generar un campo magnético de muy alta intensidad.

La creciente utilización de la Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA) del Hospital S. Agustín…

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El hospital acorta la estancia de enfermos

Sólo el 38% de los pacientes quirúrgicos permanecen más de dos días en el centro sanitario

La Voz de Asturias. 20/09/2011 / F. ALLENDE, Avilés

Las estancias largas de enfermos han caído en el Hospital San Agustín (HSA). Sólo el 38 por ciento de los pacientes quirúrgicos permanecen más de dos días “encamados” en el centro sanitario. En la actualidad, “el 62% de las operaciones que se realizan corresponden a cirugía mayor ambulatoria de corta estancia con un máximo de dos días en la cama”, señala el gerente del centro, Alfonso Flórez.

La cirugía mayor ambulatoria es un sistema que organiza los procedimientos quirúrgicos de multitud de disciplinas y que implica un período de corta estancia hospitalaria de ingreso sin pernoctación en la mayoría de los casos. Posibilita realizar procedimientos quirúrgicos que superan la anestesia local y permiten una estancia hospitalaria de entre 2 y 12 horas. Pasado ese tiempo, el paciente se recupera en casa. Ahora mismo, existen dos conceptos de CMA: el paciente que se opera en un centro específico, y las unidades de corta estancia de los hospitales, que cuentan con sus camas de ingreso.

Los pacientes que se someten a este tipo de cirugía están previamente seleccionados, tanto desde el punto de vista quirúrgico como anestésico, y cumplen ciertas características. Por ejemplo, la edad, si padecen enfermedades en el momento de la intervención, la distancia del centro a su domicilio y, por tanto, la capacidad de asistencia domiciliaria.

Menor riesgo de infecciones
En primer lugar, el proceso de selección de los pacientes incide en una menor masificación de los centros. Además, la corta estancia evita el riesgo de infecciones intrahospitalarias y que exista un encamamiento alargado del paciente. Con esto evitamos repercusiones psicológicas negativas.

Según los expertos, con este sistema se consigue que los quirófanos funcionen con un mayor volumen de pacientes, ya que la rotación es continua, con un menor tiempo de ingreso, más pacientes pueden operarse porque tienen libre el espacio de recuperación. Además, para los gestores es mucho más rentable, ya que no hay gasto de ingreso hospitalario y se acentúa el concepto de rehabilitación precoz. Los especialistas consideran que cuanto antes se dé de alta a un paciente, antes se rehabilita. Porque lo hace en su casa, en su entorno, donde mejor se puede estar.

En cualquier caso, un número todavía alto de pacientes ha de ser sometido a periodos de hospitalización más largos, debido a las características de sus dolencias. En los postoperatorios, a menudo se precisa un seguimiento más cercano por parte del personal facultativo.

Dolor controlado
Otro de los aspectos relevantes de esta modalidad quirúrgica es que el paciente se puede ir con el dolor controlado a su casa y ser capaz de recuperarse sin necesidad de volver al hospital.

En los 8 hospitales de titularidad propia que tiene el sistema de salud público del Principado de Asturias (Sespa) y en los 5 hospitales públicos concertados de la región se ingresan anualmente más de 100.000 personas con casi un millón de estancias. Cada año se operan 60.000 asturianos y se producen un millón de consultas a diferentes especialidades, según los datos oficiales de la comunidad autónoma.

En este contexto, la cirugía mayor ambulatoria se muestra como un recurso esencial para aliviar la masificación del sistema ofreciendo un servicio de calidad. El Sespa cuenta en la actualidad con más de 13.000 profesionales sanitario, de los que un total de 2.800 son médicos, mientras que otros 6.500 son sanitarios no facultativos y 3.700 no sanitarios que trabajan en el Servicio de Salud de la región en los distintos centros sanitarios.

Según el gerente del Hospital San Agustín, la tendencia apunta hacia un crecimiento sostenido de este sistema de intervenciones quirúrgicas, cuyo techo no se conoce aún, dado que sigue en evolución.