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OPINION

PP: desgobierno contra el pueblo y sin el pueblo

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Juan Torres López | Economista nuevatribuna.es | 09 Agosto 2012 - 15:55 h.

A partir de mayo de 2010 el anterior presidente del gobierno, Rodríguez Zapatero, se convirtió en un obediente esclavo del poder que domina Europa. Aprobó prácticamente sin consultar ni a su propio partido las medidas que le iban imponiendo, e incluso se adelantó sin necesidad a la hora de hacer mayores recortes sociales, acelerando su puesta en marcha seguramente con la intención de evitar que su mandato, ya de por sí frustrante y frustrado, terminara con la intervención de nuestro país. A pesar de que fue criticado por todos, evitó esto último y la prima de riesgo incluso se mantuvo en niveles soportables y sin dar los latigazos que daría más tarde. Aunque, eso sí, los costes sociales y humanos de su falta de compromiso con los de abajo fueron tremendos y los costes políticos de sus constantes errores de previsión tan altos que llevaron al PSOE a una gran derrota electoral. La economía empezó a ir marcha atrás como consecuencia de que las políticas que se aplicaban eran justamente las contrarias de las que había que tomar, pero los grandes bancos y la gran patronal, nacional y extranjera, por muy desagradecidos que fuesen públicamente, obtuvieron grandes rendimientos de la decisión con que Zapatero adoptó los recortes de gasto y derechos sociales...(leer más)

¡Camarero: póngame una tapita de eso…!

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Ahora nos vamos a pagar unas autopistas

Por Rosa María Artal – Comité de Apoyo de ATTAC España

Tras haber vivido por encima de nuestras posibilidades, parece que aún nos sobra dinero ahora para rescatar –además de a los bancos- a las autopistas de peaje. Publica El País que 9 de ellas soportan un agujero de 3.800 millones de euros que se propone sufragar el gobierno. Las más afectadas, las de Madrid. Una ciudad récord en este tipo de infraestructuras.

Corría el año 2001 cuando al PP le entró la fiebre constructora con Francisco Álvarez Cascos recién llegado a Fomento desde la vicepresidencia del primer Gobierno de Aznar. Ya habíamos aprobado la liberalización absoluta del suelo, ya se inflaba con gozo la burbuja del ladrillazo y además teníamos algunos compromisos que solventar.

La R2 por ejemplo que une Madrid con Guadalajara, pasando por Yebes, con una estación de AVE también  –que igualmente promovió el PP- a 8 kms de la ciudad, sin conexión con cercanías, y cuyo taxi sale más caro que pagarlo desde Madrid a los aproximadamente 15 viajeros que usan esa parada al día. Es que Yebes iba a ser un pulmón para Madrid, con una urbanización estupenda –hoy fantasma- que os diría que levantaron familiares de Esperanza Aguirre, pero no se puede porque luego la presidenta se enfada e interpone querellas.

Tanta carretera, por dios, y sin hacer planes de viabilidad de usuarios. Y sin prever cómo se disparan las obras en España, aunque reiteradamente nos haya apercibido la UE, por ser el único país en el que ocurre. “La partida para expropiaciones estaba fijada en 40 millones pero finalmente ascendió a 430. Así figura en un libro de la patronal de concesionarias y túneles, Aseta”, explica El País. Porque ésa es otra, los terrenos se expropian y se pagan, los servicios públicos que hemos costeado no.

La autopista que une Madrid con el aeropuerto también es deficitaria. Se llega antes por la carretera nacional y ésta es carísima. Este problema se intentó paliar abocando a los conductores a meterse en ella y pagar quieran o no. Os invito a dar un paseo en coche por la zona. En un nudo de carreteras imposible, -que debe haber costado una fortuna-, todos los carteles indican la opción de Zaragoza pero no la de sentido inverso: Madrid. Como uno no aprenda que ha de seguir las indicaciones de San Fernando de Henares se mete en el peaje con suma facilidad. Pues ni aún así.

Añadid otras tres radiales en Madrid, y las autopistas de Ocaña-La Roda y Alicante-Cartagena-Vera y nos salen esos 3.800 millones de euros, que no son los primeros. El gobierno socialista con el consenso del PP ya viene suministrando dinero a los concesionarios desde hace tiempo.

“En estas autopistas entraron constructoras (ACS, OHL, Cintra, Sacyr, Sando, Isolux…) pero también cajas de ahorros, como Caja Madrid, Unicaja, Cajamurcia o Cajamar. Los dos sectores atraviesan enormes dificultades y tienen en las autopistas una carga extra”, explica El País. ¿Cómo vamos a dejarles que pierdan dinero? Para eso estamos ¿no?

Ahora que desmantelan la escuela rural y la urbana o hacen pagar más por los medicamentos y puede suponer la vida no poder costearse un tratamiento, pensad que estamos ayudando a ACS, OHL, Cintra, Sacyr, Sando, Isolux…a Caja Madrid, Unicaja, Cajamurcia o Cajamar. Ya sé que ellos nunca comparten los beneficios con nosotros, pero en España somos así de rumbosos. Y el neoliberalismo no quiere Estado más que para mantener a los suyos y emplear la mano dura con quienes protestan.

De cualquier modo, pagarlas las pagaremos. “¿Acaso no puede quebrar una autopista? Desde el Gobierno temen que, en caso de bancarrota, la Administración acabe en el juzgado y tenga que hacerse cargo en cualquier caso de la deuda. Hay argumentos legales para ello: las concesiones se hicieron sobre cálculos de tráficos que jamás se cumplieron, la ley del suelo de Aznar disparó los costes de expropiación de los terrenos y las cuentas, por tanto, jamás salieron”, escribe Ignacio Escolar.

Otra ayuda. Cuenta Cinco días que Fomento piensa en sus autovías de Madrid para estrenar el pago por uso. Están ya amortizadas, pero un sobrepago para pagar las facturas del Estado nunca está de más.

Ocurren hoy, toda esta temporada, cosas mucho más graves. Pero he pensado que os gustaría saber cómo nos sobra el dinero para pagar a los dueños de las autopistas por ejemplo. Para el neoliberalismo, las posibilidades de ordeñar a la vaca que ni muge son infinitas.

A vueltas con la retroactividad de los tijeretazos sobre los funcionarios

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En tiempo de crisis, los Boletines Oficiales, tanto estatal como autonómicos, están plagados de leyes y reglamentos invasivos.

 

Por un lado, las normas que recortan el bolsillo del contribuyente ( creando o subiendo impuestos, o eliminando exenciones y subvenciones) y por otro lado, las normas que recortan las nóminas y otros derechos de los funcionarios.
El tijeretazo a las nóminas mediante Decretos-leyes ya superó el test de constitucionalidad, y las dudas pueden replantearse con ocasión de la aplicación de las leyes y reglamentos que amplian la jornada de los funcionarios, que les reducen los días de asuntos propios, que esfuman la paga extra, que rebajan los complementos específicos o niveles, o que suprimen asistencia social o similares. El problema se plantea en relación a la situación de quien accedió a la condición de empleado público en unas condiciones, o bien quien presta sus servicios confiado en unos derechos (p.ej. próxima paga extra, utilizar días de asuntos propios,etc) y súbitamente por fuerza de una Ley, decreto-ley o reglamento se encuentra con “el gozo en el pozo”, con que se esfuman sus derechos so pretexto de arrimar el hombro para producir mas y gastar menos. Esta situación despierta en el funcionario la invocación mas típica para censurar tales normas:¡¡ irretroactividad!!. Veamos los criterios que a juicio de Sevach nos permitirán evaluar el caso en sus justos términos. Leer Más »

Articulo de opinión,recogido de la página del SIMPA

Articulo de opinión,recogido de la página del SIMPA

 

 

.¿DE QUÉ VAMOS?       

miércoles, 27 de junio de 2012 

  Hace tan sólo 24 horas todos los sindicatos con representación de los trabajadores públicos se manifestaron, tras la oportuna convocatoria pública, contra los recortes que van a sobrevenirnos en las próximas semanas.

 

  Tras la conclusión de la manifestación que, la verdad, no fue todo lo esplendorosa que requería la gravedad del asunto, llega la hora del análisis somero de la representatividad de los manifestantes y de los sindicatos que acudieron a tal evento.

 

  Queda claro que toda la función pública por medio de sus organizaciones sindicales y representantes sindicales se encontraban en sus sitios, si bien, era evidente la falta de ciertas ramas, sectores o personas que no se dejaron ver debido, posiblemente, al día tan “playero” que hizo y que en opinión de ciertos representantes debía revestir, esta situación meteorológica, más importancia que lo que se está jugando en las esferas recortadoras.

 

  De otra parte el común de los trabajadores públicos a los que les va a sobrevenir un más que posible recorte de salarios para financiar todo lo que otros sectores de la economía nos han robado sin tapujos y que a la vista de que están mucho más interesados y unidos que nosotros a la vez que apoyados por la clase política, lo están consiguiendo y, además, nos culpan a la clase trabajadora pública de lo que ellos se han llevado y enriquecido; es decir, ellos se lo “cuecen y enriquecen” a la vez que se lo comen y dicen que hemos sido nosotros. Pero bueno, tan sólo nos jugamos un recorte salarial que, a la vista de la asistencia a la manifestación, no debe ser tan importante para nuestras economías familiares. Hay que dar más ganancias a directivos de ciertos bancos, algún que otro sector empresarial, mantener íntegra la clase política, etc. y eso de algún lugar hay que sacarlo ¿no te parece?

 

  Ahora nos queda comentar un poco de los trabajadores públicos interinos. Sí, esos que se juegan que los manden directamente al paro en vez de aplicarlos un recorte salarial. Pues a la vista de la prácticamente nula asistencia de los mismos, parece que les están indicando a los poderes públicos recortadores cual es el camino a seguir. Lo triste, es que cuando les apliquen un hipotético “ERE” acudirán a sus organizaciones sindicales a preguntar eso de “que hay de lo mío”, cuando lo cierto es que a fecha de hoy han sido los únicos que no se han movido en absoluto, salvando una loable excepcion. Pero… si ellos no se mueven ahora ¿para cuando lo dejarán? ¿para movilizarse cuando tengan que ir a INEM a sellar la cartilla del paro? ¡a buenas horas! Cuando no haya marcha atrás.

 

  En lo referente a los trabajadores de las bolsas de empleo, es decir, los que no tienen contrato o su contrato está más que acabado: vacío absoluto. Hoy se pondrán la camiseta de La Roja y a berrear los goles de España si hay suerte; mañana, a seguir sellando, de nuevo, la tarjeta del INEM y a mirar como siguen engordando las listas de demandantes de empleo frente a la Administración mientras espetan a sus representantes sindicales la consabida frase de: ¡qué hay de lo mío!

 

  Al final la frase del poeta y sátiro Decimus Iunius Iuvenalis: Panem et circenses sigue en pleno apogeo tras dos mil años, aunque en estos tiempos más modernos podríamos traducirla por “cartilla del INEM y futbol”

 

  Sigue mirándote el ombligo, echa la culpa a los demás de tus males, no colabores ni apoyes ni te impliques en el funcionamiento de tu sindicato y ponte como un martillo al sol esperando que del cielo te lluevan los clavos… para crucificarte.

 

El FMI impone sus condiciones al Reino de España…

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La asfixia social es el precio del rescate.

Por Carlos Martínez, Presidente de ATTAC Andalucía

Nada nuevo. El FMI no cambia. Por él pasan los años, pero no las ideas. Pero gracias al último informe del FMI con respecto al Reino de España, podemos afirmar, desmintiendo al mentiroso de Rajoy, que hemos sido rescatados. Si bien el rescate afecta a la banca, en principio,- nada más y nada menos-, al tiempo que el señor De Guindos afirma que todavía hará falta mucho más dinero, incluso el doble, para tapar el agujero provocado por la ruinosa burbuja inmobiliaria, -yo añadiría igualmente- las irresponsables fusiones y la privatización de las cajas de ahorros.

El FMI deja claro, muy claro, que el estado español, rescatado, debe aplicar para salir de la recesión brutal que sufre, novedosas recetas ya aplicadas en América Latina hace más de catorce años y en África desde que dicho organismo existe:

-          Rebaja de las cotizaciones sociales. Es decir puesta en crisis de los sistemas de protección social y pensiones. Rebajas en las prestaciones de desempleo.

-          Privatizaciones, que, claro, como en España y en Europa queda ya gracias a las imposiciones de la UE y las políticas socioliberales muy poco sector público, pues ahora lo privatizable es además de RENFE-ADIF, la sanidad, la educación y las pensiones.

-          Rebajas salariales a los funcionarios, es decir más rebajas y más contrarreforma laboral. Menores sueldos a las y los que aún tienen trabajo. En este sentido, sería muy bueno que las y los funcionarios entendieran, que son trabajadores, clase trabajadora, y comprendieran que el gremialismo es suicida así como el resto de las clases populares, entendiéramos que las campañas contra lo público y los y las empleadas públicas, son una patraña mentirosa, con el objeto de dividirnos y privatizarlo, todo.

Entre otras consideraciones, esas son las propuestas fundamentales que los” sabios y expertos” del FMI y del Banco Mundial, llevan obligando a aplicar al mundo, desde hace cuarenta años, a cambio de ayudas, préstamos, rescates.

La conclusión de esto es más pobreza, ruina y crisis. El ejemplo paradigmático de esta política son las consecuencias del corralito argentino. Llevamos mucho tiempo advirtiéndolo, pero, ante la potencia de los medios públicos y privados- todos ellos, sin excepción- intoxicando y mintiendo, poco podemos hacer, si no nos implicamos todas y todos los activistas sociales y personas sindicalistas, indignadas, precarizadas y desempleadas, con algo de conciencia y dignidad.

Bueno, pues ahora que nos llevan de cabeza a la miseria y tienen el plan de saquear lo que de público, todavía quede y que, ojo, es todavía muy apetitoso  pues entre los bienes privatizables se encuentran los pingues negocios de la salud y las pensiones ¿Qué podemos hacer?

La respuesta debe ser conjunta, común y convergente. Pero desde luego no pasa por la “Unidad Nacional” eso de la unidad nacional ahora, aunque suene a dislate, es una ignominia el plantearlo y demás es de una candidez y simpleza mental espeluznante. La unidad de ricos y pobres, banqueros y sindicalistas, paradas y parados y especuladores, autónomos arruinados y  rentistas, es imposible. Solo sirve al final a los intereses de los ricos, banqueros, especuladores y rentistas, que además son los únicos culpables y responsables de la crisis capitalista, junto a políticas y políticos profesionales que jamás les han frenado o simplemente controlado, al menos desde los años setenta del siglo pasado.

El pacto social de la Transición ha saltado hecho añicos. No existe. Una nueva edición de un pacto socialdemócrata en la actualidad y en estas condiciones políticas, es imposible. La unidad nacional, sería admitir retrocesos incalculables a cambio de alguna migaja. Pero es que ni el FMI, ni la UE-Alemania lo van a consentir. Defender ahora la unidad nacional es suplicar de facto la gran coalición PP-PSOE, advierto. Recomiendo a las poco brillantes cúpulas socioliberales que mediten sobre una palabra, una sola palabra “PASOK”.

CCOO y UGT, deben estar inflexibles junto a las clases populares y recordar, especialmente UGT, que hoy ser socialdemócrata cabal, es ser de izquierdas, es ser antineoliberal, es luchar frente a esta situación. La reforma express de la Constitución del 78 que propició Zapatero, acaba con cualquier posible salida socialdemócrata en estos momentos. El camino a los sindicatos se lo marcan ahora, única y exclusivamente, los mineros del carbón.

Bien, pues se puede decir ¿Y éste que propone? :

-En primer lugar, que las y los políticos profesionales sin experiencia laboral, sin haber sufrido necesidad jamás y sin haberse esforzado más que en vivir un mundo virtual y endogámico del aparatismo político, no nos sirven. Que se vayan todos. Los de la derecha y la extrema derecha, por supuesto, ni los nombro, pues ellos sabemos lo que son y representan, es decir al frentismo franquista, neofranquista y a los sectores más cavernarios de las oligarquías patrias.

-En segundo lugar entender que la alternativa a la nada actual es política y la política. La política de los ciudadanos y ciudadanas, como fuerza auto organizada y consecuente. La convergencia de sindicatos, movimientos, asambleas e izquierdas sociales transformadoras, junto a todas aquellas personas dispuestas a enfrentarse al neoliberalismo.

-Un programa mínimo que defienda lo público y que destine los ingentes fondos públicos que gracias al rescate bancario sabemos que existen a crear empleo, apoyar a la economía social y las pymes y a potenciar una nueva economía sustentable. También a apoyar a todas las personas que ahora están sufriendo la crisis, con dureza y sin esperanza.

-La auditoria de la deuda, separando la deuda privada, la deuda de los especuladores del ladrillo y de la mala gestión bancaria, de la deuda pública, porque como muchas y muchos sabemos, no es lo mismo. La nacionalización de toda la banca procedente de las extintas cajas de ahorros, pero nacionalización de verdad y con criterios éticos y participativos. Una reforma fiscal en profundidad y la persecución inmisericorde de todo fraude fiscal. Negarse a pagar y exigir moratoria, tras la auditoría.

-Una nueva y convergente fuerza política, popular, democrática, constituyente y decidida que le plante cara a la burocracia de Bruselas, Frankfurt y a Alemania. Un alianza política de las clases populares, que le diga que no a los banqueros y que esa ni es su función, ni nos hacen falta. Una coalición política amplia que frene las políticas neoliberales y busque otras alianzas y acuerdos internacionales, con el mundo que emerge y no con el imperio y la UE decadente. Un nuevo frente político, que luche por otra Europa.

Y dicho esto, yo añado, que el capitalismo no es la solución, sino el problema. El capitalismo es injusto, duro, solo favorece a muy pocas personas. No se puede ser socialista sin defender lo contrario de lo que es el capitalismo. El capitalismo es un fracaso para la humanidad.

Pero, lo importante ahora, es no quedarse cruzados y cruzadas de brazos o simplemente tocando el pito delante de una sede bancaria o institucional. Con eso solo, no vamos ya y ahora a ninguna parte. Es la hora de la decisión.

Rompiendo falsos tópicos, de manera muy didáctica, como siempre…

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La banca no somos todos

Por Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

Publico.es

Existe una percepción bastante generalizada en España que considera que “el banco somos todos”. El dinero de la banca es el dinero de todos. Tal dinero son los depósitos de la mayoría de la ciudadanía que tiene sus ahorros depositados en la banca. En otras palabras, se asume que el dinero que existe y/o se utiliza por el banco es el depositado por cada uno de los ciudadanos, resultado de su ahorro, de sus nóminas o de sus pensiones, sean éstas públicas o privadas. Ésta percepción es promovida por los propios bancos que quieren transmitir el mensaje de que ellos desempeñan una función social, la de guardar el dinero de la ciudadanía, pagándoles unos intereses como incentivo, a la vez que ofrecen crédito a las personas y a las empresas que lo necesiten. La existencia de tal crédito es la función social que justifica su existencia. De esta percepción se deriva el mensaje que la banca y el Banco de España transmiten a los medios y que está calando en la población: intervenir y penalizar a la banca es penalizarnos a todos nosotros.

Esta percepción, sin embargo, es profundamente errónea. En realidad, la mayoría de ciudadanos no tiene mucho dinero en la banca, ni directa ni indirectamente (como en pensiones). Sería muy interesante poder corroborar los hechos con los datos pero, no podemos hacerlo en España, donde la opacidad estadística, tanto en temas de distribución de la renta como de la propiedad, hacen difícil conseguirlos. Además, los existentes no son creíbles. Fíjese el lector que, según los últimos datos de la OCDE (que extrae sus datos de las cifras oficiales del Estado español), el nivel de renta de la decila superior de España es de 32.000 euros. Cualquier persona que va por las partes alta de las grandes ciudades puede ver que los súper ricos tienen muchos más ingresos que los que constan en sus declaraciones de renta. (Tal opacidad es incluso más acentuada en el sistema financiero, como bien ha mostrado el colapso de Bankia).

Estados Unidos, sin embargo, sí que tiene datos más fiables. Y es más que probable que la distribución de la renta y de la propiedad en España sea bastante semejante a la de EEUU (España, junto con EEUU, es uno de los países más desiguales de la OCDE, el grupo de países más ricos del mundo). Pues bien, la gran mayoría de estadounidenses tienen muy poca propiedad financiera. Ésta está muy concentrada. La decila superior de la población estadounidense posee el 90% de todos los bienes financieros, siendo los más comunes sus acciones bancarias y sus pensiones. En realidad los súper ricos, el 1% de la población, posee el 38% de estos bienes financieros. La mayoría de la población sólo posee su casa, aunque poseer, poseer, es un decir. El banco es el que la posee, y el que vive en ella le paga al banco la hipoteca.

Cuando estamos hablando de los bancos, por lo tanto, estamos hablando predominantemente del dinero de una minoría: de los ricos y de los súper ricos. De ahí que sería razonable decir que cuando hablamos de los bancos no estamos hablando del conjunto de la población sino de los sectores más adinerados y de los gestores de su dinero (los banqueros). De ahí que también sería aconsejable que –tal como propone el que fue Secretary of Labor (Ministro de Trabajo) durante la Administración Clinton, y hoy Profesor de Políticas Públicas de la Universidad de California, el Sr. Robert Reich, se gravara a los banqueros, a los accionistas, y a los que tienen la mayoría de depósitos, haciéndoles pagar un 2% en sus bienes financieros, justificándose tal medida por los enormes beneficios que la banca ha alcanzado durante todos estos años de bonanza, beneficios conseguidos predominantemente de la especulación, incluida la especulación bancaria. Ello conseguiría en EEUU 70.000 millones de dólares más para el Estado (haciéndoles pagar tal 2% a los que tuvieran más de 7.2 millones de bienes financieros).

No estaría de más que se implementara esta política aquí en España, donde la concentración de la propiedad es igualmente acentuada. Hoy, las ayudas públicas al sector bancario español han alcanzado el nivel del 10% del PIB sin que con ello se haya resuelto el problema del crédito. Si a ello se añaden los 100.000 millones del rescate bancario, resulta que tal cifra ha doblado este porcentaje, alcanzando más del 20% del PIB, sin que ello haya facilitado o facilite en el futuro la provisión del crédito. Por cierto, es difícil de entender que estos 100.000 millones de euros que se gastarán supuestamente en la reestructuración del sistema financiero (a unos intereses que pueden significarle a la banca, según el Comisario de la Unión Europea, el Sr. Joaquín Almunia, casi un 8%) consigan lo que no han conseguido los casi 500.000 millones de euros que los bancos españoles e italianos han recibido desde el pasado diciembre del BCE a unos intereses de sólo un 1%. Tal rescate no resolverá el problema de la banca española, pues no se está tocando el problema clave que provocó la crisis: la burbuja inmobiliaria.

Todavía hoy hay más de tres millones de pisos vacíos (3.417.064 viviendas, según el Ministerio de Fomento). Durante el boom inmobiliario se construyeron 800.000 viviendas al año, más que Alemania, Gran Bretaña y Francia juntas. Los precios subieron un 155% durante una década, crecimiento artificial, que no se correspondía con el crecimiento del nivel de vida del país, y que se consiguió gracias a las prácticas especulativas de la banca. Cuando la burbuja explotó (debido al parón de transferencias del dinero de la banca alemana, contaminado por los “productos tóxicos” de la banca estadounidense), la banca española quedó estancada con sus propios productos tóxicos, las hipotecas, que no se podían pagar y continúan sin poder pagarse. Tales activos representan 150.000 millones de euros (equivalente al 15% del PIB). Y ahí está el problema, que requiere para su solución una intervención pública que el Estado español es reacio a tomar debido al enorme poder de la banca. Debería haberse resuelto a base de llenar estas casas vacías con familias que pagaran alquileres o hipotecas asumibles, penalizando a los bancos que se resistieran a tales medidas (en Dinamarca se multa a la vivienda que esta vacía durante más de seis semanas). Y muchos bancos deberían haber sido nacionalizados, con anulación de la deuda privada en gran número de casos. En lugar de ello, el Estado español ha escogido ayudar a los bancos a costa de los intereses de la población. Y de esto es de lo que no se habla. Las raíces de la crisis financiera -el excesivo poder de los ricos y de los súper ricos en España y de sus bancos- no se está ni siquiera tocando. Y así estamos.

Primero negamos la crisis, ahora negamos el rescate

El Ejecutivo desacreditó la exclusiva de Reuters como un rumor interesado

Ha preferido desmentir la evidencia del socorro de la UE para evitar el desgate

Hasta Guindos ha hablado de "apoyo financiero" para evitar la palabra "rescate"

Soraya Sáenz de Santamaría, durante la rueda de prensa posterior a la reunión de ayer del Consejo de Ministros / ÁLVARO GARCÍA

 La crisis ha unido a PP y PSOE en una curiosa coincidencia cuando gobiernan. Si la economía va mal, es mejor negar los problemas. Y una vez que la evidencia los deja al descubierto, se buscan eufemismos para enmascararla. El anterior presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, fue casi el último en negar la crisis cuando la actividad caía en picado en todas las economías occidentales, incluida la española. El equipo de su sucesor, Mariano Rajoy, ha desmentido hasta última hora que su Gobierno iba a solicitar a la UE de su sistema financiero, incluso a sabiendas de que esa petición ya estaba en marcha.

A las 08.20 horas de ayer, viernes, la agencia Reuters lanzaba un urgente en inglés en el que, bajo la etiqueta de exclusiva, afirmaba que “España solicitaría este fin de semana ayuda para los bancos”. La noticia, que saltaba las webs españolas una hora y media después, citaba como fuente a dos altos funcionarios de la UE y una fuente alemana. Daba una pista de su procedencia el hecho del que el reporte fuera firmado desde Berlín por los periodistas Julien Toyer, Luke Baker y Matthias Sobolewski.

Entre otros detalles, todos ellos confirmados posteriormente por los hechos, la agencia aportaba que el anuncio se haría el sábado por la tarde después de una conferencia de ministros de Finanzas de la zona euro que se realizaría por videoconferencia.

Pese a todos esos detalles, una hora después el Ejecutivo , por boca de un portavoz, calificaba de “especulación” la información publicada por Reuters y se remitía a las declaraciones que este jueves realizó Rajoy, en las que el presidente indicó que el Gobierno decidiría sobre la ayuda al fondo europeo de rescate tras conocer el informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) y los encargados a los dos auditores internacionales independientes.

Por si fuera poco, la agencia Bloomberg, la optra gran referencia de los mercados financieros, confirmaba punto por punto a primera hora de la tarde la noticia de Reuters. Eso no impidió que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, volviera a desmentir que se fuera a celebrar una reunión formal del Eurogrupo este sábado para tratar un eventual
rescate de la banca española. El Gobierno –dijo- se dedica a gobernar no a negar bulos sobre cifras o procedimientos. Algunos medios de comunicación y tertulianos afines al Gobierno se apuntaban a la teoría de la conspiración e inscribían la primicia periodística de Reuters como un rumor interesado para hacer caer la Bolsa española y dejar a las empresas españolas a merced de OPAS hostiles

Incluso esta mañana, después de que el FMI hiciera público anoche su informe, la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, y en mayor medida, el ministro de Industria, José Manuel Soria, negaban que el sistema financiero precisara de ayudas.

Los bulos han resultado ser ciertos,y la previsible batalla del Gobierno será ahora por enmascarar la palabra rescate. Así ha sucedido en cada una de las medidas que ha tomado, sobre todo subidas impositivas, que negó hasta la saciedad que fuera a tomar durante la campaña electoral o en los primeros meses de Gobierno. Así, a la amnistía fiscal se le renombró como “una ley de regularización”; a la reforma laboral “flexibilización de las condiciones para evitar el despido”; a los recortes sanitarios “copago progresivo de los medicamentos”; al aumento del IRPF “recargo temporal de solidaridad” y al del IVA “subida de impuestos indirectos en términos hacendísticos”.

Con el rescate ha pasado lo mismo. El ministro de Economía, Luis de Guindos, no ha tardado en acuñar un término para evitar la palabra fatídica. "Apoyo financiero" y "préstamo en condiciones favorables para la banca" son algunas de las expresiones que empleó Guindos para eludir el vocablo rescate que está en los titulares de todos los diarios extranjeros y en la mayoría de los nacionales.

Lo que deberia de ser...

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Hay que salvar a España, pero de quién y cómo

Por Juan Torres López, Economista.

nuevatribuna.es

Desde que empezó la crisis, sus verdaderos causantes han conseguido evadir sus responsabilidades y hacer que quienes la sufren incluso se sientan como los culpables y que paguen sin rechistar los platos que otros han roto.

Los bancos españoles fueron los primeros responsables de lo que ha ocurrido en nuestra economía al haber financiado una burbuja inmobiliaria irracional y a una clase empresarial (si es que se la puede llamar así) que no ha hecho más que dar un pelotazo detrás de otro a base de endeudamiento, de favores administrativos, de empleo precario y de fraude fiscal.

Los bancos han sido el mecanismo utilizado para evadir impuestos y para sacar hacia paraísos fiscales miles de millones de euros, y han obtenido los beneficios más altos del planeta a base de engaños y mil modos de estafas que han arruinado a miles de familias, que ahora se desgañitan para tratar de paliar su quebranto en los juzgados sin que los gobiernos hagan nada por apoyarles.

Los bancos españoles endeudaron artificialmente a familias y empresas para hacer negocio fácil y se endeudaron ellos al mismo tiempo, dando lugar así al auténtico problema de deuda privada que tiene España en estos momentos.

Los bancos españoles utilizaron su dominio sobre los medios de comunicación para hacer creer que su situación era saludable y que no tenían problemas patrimoniales. Y gracias al poder político que vienen acumulando desde el franquismo, y que ahora se traduce en partidos políticos esclavos de los préstamos multimillonarios que les conceden sin obligarles a devolverles, consiguieron que se aprobaran las medidas necesarias para salir del hoyo en el que han dejado al sistema financiero por la vía de quedarse con el mercado que ocupaban las cajas de ahorros. Pero a costa de seguir sin financiar a empresas y consumidores y de sumir a la economía española en una verdadera depresión.

Los bancos han obtenido los beneficios más elevados de toda nuestra economía pero los han obtenido arruinando a miles de empresas, destruyendo millones de empleos y facilitando el fraude fiscal y la corrupción política. Ahora, su situación se hace insostenible y tratan de que la paguemos los demás.

Los dirigentes del Banco de España han sido cómplices de ese desastre. Dedicados a pontificar sobre la necesidad de bajar salarios y de echar abajo las ya de por sí débiles estructuras de bienestar, han hecho la vista gorda ante el aumento del endeudamiento y de la pérdida progresiva de solvencia de la banca, y no solo de las cajas de ahorros. No oyeron ni a sus propios inspectores cuando éstos denunciaban lo que estaba pasando antes de que la crisis estallara, cuando ya habían empezado a detectar lo que se venía encima.

Los dirigentes de los partidos políticos mayoritarios son también corresponsables de lo que ha sucedido, aunque haya sido en medida diferente, pues incluso hasta algunos más radicales han mantenido hasta el último momento en Bankia y en otras cajas a sus representantes aliados con quienes han provocado el desastre, o han tenido dirigentes imputados. Todos ellos han alimentado un modelo de crecimiento y de gestión, sobre todo en los ayuntamientos y comunidades autónomas, vinculado a la obtención de plusvalías inmobiliarias, o tienen deudas millonarias con los bancos que nunca terminan de pagar, sin que el Tribunal de Cuentas u otros órganos jurisdiccionales hagan nada definitivo por evitar la corrupción que les rodea.

Es verdad que hay políticos honestos y que los partidos son necesarios siempre, pero eso no impide denunciar que sus dirigentes han generalizado una política de despilfarro en la administración pública, y de corrupción muy extendida, al mismo tiempo que reducían los ingresos que precisan los servicios públicos esenciales sin los cuales ni hay bienestar mínimo ni incluso democracia posible.

Y a estas responsabilidades habría que añadir las de algunos grandes empresarios, y las de otras autoridades, magistrados o incluso las del propio Jefe del Estado, que no han sabido estar a la altura de las circunstancias ni actuar con probidad cuando se le piden sacrificios enormes a la población.

Ahora bien. Si todas estas responsabilidades se han dado no ha sido solo como consecuencia de que se hayan multiplicado las conductas personales condenables. No. Estas ha ocurrido en un grado ya tan desastroso porque lo que ha fallado es nuestra armadura institucional, nuestro sistema político y, concretamente, nuestra propia Constitución, que no está sirviendo para que los ciudadanos disfrutemos de los derechos que nos reconoce ni para impedir las tropelías que a la inmensa mayoría nos avergüenzan.

Tenemos efectivamente derechos que no nos dejan ejercer, obligaciones que no cumplimos, tribunales que no investigan ni juzgan, delincuentes que no son perseguidos, o incluso culpables que no tienen que cumplir las condenas.

España lleva meses sacudida por especuladores, y bajo la amenaza más grave que ha sufrido en los últimos decenios, pero el empeño del gobierno es salvar a los bancos, se niega a investigar quién ha provocado el roto que hemos de pagar los españoles y se dedica a dividir y desprestigiar a los propios españoles y a sus propias instituciones. Millones de españoles contemplan con estupor que haya dinero sin límite para los bancos y no para los servicios públicos que necesitan, y el Rey se va a hacer las américas con los responsables de las empresas que más dinero han defraudado a las arcas nacionales, que más empleo han destruido y que más responsabilidad tienen en el desencadenamiento de la crisis tan singularmente aguda que vivimos en el contexto del descalabro financiero internacional. Y mientras todo esto sucede, los medios de comunicación de mayor impacto de dedican a difundir programación basura, silencian a las voces y los debates más críticos, se criminaliza la indignación y se permite que los partidos políticos hagan en el gobierno lo contrario de lo que dicen a los ciudadanos que van a hacer cuando se presentan a las elecciones.

¡Claro que España necesita un rescate! Pero no en forma de préstamo que vaya directamente a los bancos y que paguemos los ciudadanos, como están negociando. No. Lo que España necesita es rescatarse a sí misma de quienes la han llevado al desastre: creando una Comisión de la Verdad que depure responsabilidades, impulsando una nueva mayoría social y política capaz de conseguir en las elecciones que salgan del Parlamento los culi-parlantes y los políticos comprometidos con quienes han provocado la situación en la que estamos, y que desde allí abra un debate realmente democrático sobre nuestra institucionalidad, sobre cómo es mejor organizar nuestro Estado, nuestra economía y nuestra sociedad para que no vuelvan a producirse los desmanes y las barbaridades que nos han situado al borde del abismo y que con tanta razón están llenando de rabia e indignación a las personas decentes, con independencia de su ideología o de sus creencias.