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OPINION

¡Era mentira! No es la economía

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Javier Fernández | Director de Estudios Sindicales. Fundación 1º de Mayo

nuevatribuna.es | Actualizado 16 Noviembre 2011 - 16:14 h.

En los primeros tiempos de la crisis, medio en broma medio en serio decíamos: no es casualidad que precisamente se ataque a países con gobiernos socialistas, Portugal, España y Grecia. Y efectivamente con el tiempo descubrimos que no era casualidad, pero que además la intención política de esos atacantes iba mucho más allá de la mera sustitución de los gobiernos socialistas.(leer más)

Convocatorias de libre designación teledirigidas

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Siempre me llamó la atención que las convocatorias de puestos de libre designación eran la “crónica de una adjudicación anunciada” ya que normalmente la autoridad convocante sondeaba posibles candidatos antes de elaborar la convocatoria.  El problema no radica tanto en consultar quién tiene la llave adecuada para la cerradura del puesto, como en que se diseñe la cerradura a la medida de una llave preexistente. Viene al caso porque recientemente el BOE publica un puesto de trabajo de un perfil sospechoso. Veamos.(leer más)

Democracia y corrupción en la crisis del modelo social europeo

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nuevatribuna.es | Antonio Baylos | Actualizado 12 Noviembre 2011 - 10:21 h.

Relacionar estas categorías resulta a primera vista algo forzado para un jurista del trabajo. Reflexionando un poco, la relación es más clara.

A los efectos que aquí interesan, hay que tener en cuenta tres significados de la palabra corrupción en relación con la noción de democracia. La primera hace referencia a una actividad delictiva de especial desvalor social, la segunda a la política que favorece la actividad o conducta delictiva haciéndola compatible con las instituciones democráticas. La tercera, plantea un contexto de degradación de la capacidad de mediación institucional de la política democrática. Se dirá algo de cada una de estos tres significados.

Como actividad delictiva, la corrupción es una conducta en la que destaca la utilización en provecho propio del poder público, o el incumplimiento en beneficio privado de las reglas que disciplinan el ejercicio correcto de las prerrogativas en el ejercicio del poder. Se trata de una categoría en aumento que tiene perfiles jurídico-penales y también ético–sociales. Son muchas las conductas que reúnen estas características, pero entre ellas son típicas las maniobras ilegales para la financiación de los partidos políticos, la utilización de la especulación inmobiliaria para el lucro privado, las comisiones para adjudicar contratos a las empresas públicas o en un proceso de licitación de concursos públicos, la creación de empresas pantalla para desviar fondos públicos o en general el clientelismo electoral aprovechando medios públicos. Se trata de fenómenos en impresionante aumento en estos últimos años, aunque siempre en estos casos hay que recordar que el incremento tiene que ver también con la visibilidad del fenómeno antes oculto y la mayor capacidad del sistema para reprimir estas conductas.

Este tipo de corrupción reúne dos características. Ante todo, la separación entre el momento de su conocimiento e información al público a través de los medios de comunicación y su inserción institucional como acto reprimido por el poder del Estado, en un proceso de judicialización de este proceso de incriminación. Lo que lleva aparejada la importancia acentuada del momento informativo, que es un momento privado, gestionado desde los parámetros ideológicos de las empresas editoras de los medios de comunicación de que se trate, que se confronta, paralelamente, con la dilación genérica del momento enjuiciatorio, lo que permite que se perciba socialmente una situación de impunidad de la corrupción en la esfera pública.

Es clara la utilización en clave ideológica del momento de la “denuncia” informativa, lo que produce la resignificación mediática de la política como hábitat natural de la corrupción. Allí anida también la utilización de este discurso en clave antisindical, asimilando a estos fenómenos las subvenciones obtenidas para la formación ocupacional, o las indemnizaciones del patrimonio sindical, o en fin, la concentración de crédito horario en lo que la prensa llama “liberados” sindicales. Se trata no obstante de una parte del discurso antisindical en circulación que no constituye el núcleo central del mismo, pero que si lo acompaña y lo refuerza.

La corrupción aparece además como elemento compatible con las instituciones democráticas. No es una paradoja que coincida un enorme desprestigio de la política como ámbito de consecución de intereses privados y, simultáneamente, que en los procesos electorales que se han realizado, los políticos corruptos – procesados – sean refrendados mayoritariamente por la población.

Se produce la asimilación del espacio de la política a un peculiar espacio de mercado – aunque de acceso restringido – en el que se busca la obtención de un lucro personal –individual o de grupo- en el contexto de un suministro de servicios a la comunidad como ejercicio de funciones públicas.

En España este hecho tiene mucho que ver posiblemente con una cierta comprensión desviada del pacto implícito en la transición democrática de la dictadura a la democracia. Es sabido que la amnistía hizo ingresar en una sola dimensión la cancelación de conductas delictivas tipificadas como tal bajo el franquismo y luego reconocidas como derechos democráticos en la Constitución, junto con la renuncia a remover los hechos y conductas lesivas de los derechos humanos fundamentales plasmadas en los crímenes de la guerra civil, las torturas y los asesinatos de Estado. La ley de Memoria Histórica del 2007 pretendió extender la reparación económica y moral a estos supuestos, pero su aplicación está siendo ralentizada y dificultada, incluso con episodios de clara indicación autoritaria como el procesamiento del magistrado Garzón.

En cualquier caso, en la continuidad franquista no revisada entraba de forma no visible la corrupción como elemento caracterizante de la actividad de los grandes grupos económicos cuya relación con el poder político estaba dirigida a la obtención de posiciones de ventaja en el mercado. Es decir, que en la dictadura, el espacio de la política era un espacio cerrado, hermético a la participación popular, como terreno de asignación de posiciones de ventaja de todo tipo, económicas, sociales y laborales, también a través de la represión de la resistencia obrera. Esta visión se difuminó y quedó como en letargo en los primeros años de la transición, ante el auge de una cierta conflictividad más difusa y el enfrentamiento complejo de los actores sociales y políticos en ese primer período. Pero a partir de 1986, con el ingreso en la OTAN y la consolidación de la “modernización” española de aquellos años, se despierta de su breve sueño de piedra y comienza a andar cada vez más adelante y con mayor determinación, a partir de los tiempos de la modernización capitalista y del “pelotazo”. Se ponen en práctica políticas públicas que favorecen esta apropiación de la política por los intereses privados individuales o grupales, y el propio modelo de crecimiento económico basado en la especulación inmobiliaria, incentiva y extiende estos fenómenos.

Actualmente se puede diagnosticar, en fin, un contexto de degradación del espacio público – democrático que favorece la erosión de los derechos sociales primero e, inmediatamente, de los propios derechos democráticos de participación ciudadana. Las líneas de tendencia señaladas lo promueven. Tanto la percepción de la política como ámbito “natural” de concreción de interés privado de quienes se dedican a ella, definidos ahora como “profesionales de la política” o “clase política”, como la definición de éste ámbito como un peculiar espacio de mercado para la obtención de un lucro personal, que se define además por su hermetismo y su refracción a cualquier participación popular, auto administrado por grandes grupos de interés económico, se confirman como expresiones sociales que se corresponden con los hechos sucedidos con las reformas del 2010 – 2011 en el marco de la crisis del euro.

La fuerza normativa directa de los mercados financieros sobre los distintos gobiernos periféricos de Europa y la tutela de las instituciones reguladoras de los mercados (FMI y BCE) sobre las autoridades europeas, exigiendo la adopción de “reformas estructurales” se inserta sin dificultad en las tendencias culturales e ideológicas que han fomentado las políticas de corrupción. Las reformas estructurales se imponen como programa a todos los gobiernos sea cual sea su orientación política, socialistas o conservadores, que metabolizan en su acción de manera unánime, la lógica neoliberal.

Como resultado se produce una reacción de doble dirección. La mediación institucional que cristaliza la participación popular a través de las elecciones políticas se considera ineficiente o inútil porque el proyecto de reforma social y de vigencia de derechos de ciudadanía que pretende agrupar suficientes consensos en torno a una mayoría social de progreso, se ha desvanecido al transformarse en su contrario y hacer suyo el programa neoliberal como un destino inexorable. Por ello de un lado se produce una clara separación entre las expectativas ciudadanas respecto de las figuras de la representación política, simbolizada en el lema del movimiento 15 –M:”no nos representan”, porque la democracia representativa y el mecanismo electoral se conciben como un instrumento separado de las necesidades populares, al servicio de los grandes grupos de interés económico. Y esta impresión se confirma con el incremento de los beneficios de los grandes bancos y la naturalidad con que se otorgan bonus y generosas indemnizaciones y pensiones a todos los dirigentes financieros, incluidos aquellos cuya gestión ha hecho necesaria la inyección de fondos públicos para salvar esas entidades, mientras se exigen sacrificios importantes al resto de los ciudadanos.

Pero esta separación funciona también a la inversa, generando el desapego o la desconfianza de los gobiernos respecto de los ciudadanos. La vicisitud de la reforma constitucional española por la que se incluyó en el texto constitucional el techo del déficit público es emblemática, puesto que no sólo se incorpora un dogma acuñado en Mont Pélegrin desde hace tanto tiempo, sino que el real objetivo del acuerdo entre los dos grandes partidos democráticos del gobierno y de la oposición fue el de evitar la participación democrática de los ciudadanos refrendando en las urnas la medida. Como también el ejemplo griego, anunciando un referéndum sobre las condiciones de rescate de la deuda que provocó la airada reacción de las autoridades monetarias europeas anunciando la revocación del préstamo si se producía el referéndum, demuestra la existencia de un proceso de expulsión de las garantías e instrumentos democráticos de la gestión de la política, que se ha saldado además con la eliminación de la escena política del gobernante que tuvo la audacia de proponer la consulta popular.

La reducción de los derechos sociales, el progresivo desmantelamiento controlado de aspectos importantes del modelo social europeo, se consideran correctamente como un fin directamente perseguido como forma de enriquecimiento de los poderosos y de acentuación de las desigualdades a través de la acción política de gobierno. Es un fenómeno gigantesco de expoliación de los estándares sociales de los ciudadanos en beneficio de los grupos financieros en donde se produce una inversión perversa según la cual lo público es privado y da nombre a un espacio que tendencialmente afirma la desigualdad, y que paulatinamente se acompaña de un proceso de reducción de derechos de participación democrática. Se suele presentar además de manera intencionada como un fenómeno inmodificable, especialmente mediante la entrega de la representación a los actores políticos principales a través del mecanismo electoral.

Hay sin embargo señales muy consistentes de resistencia social y política.. En primer lugar, la reivindicación de la transparencia de la acción política, la democratización de los procesos electorales y la exigencia de incorporar nuevos instrumentos de participación ciudadana y colectiva. Estos puntos están hoy en el centro del debate político de la izquierda, tanto política como social, al punto que se han incorporado posiblemente de manera definitiva al proyecto de reforma que se quiere movilizar en las elecciones políticas primero, pero también más allá de este circuito electoral. Con independencia de lo que suceda en España en las elecciones del 20 de noviembre, la obediencia a los dictados del BCE o del FMI estará asegurada en los términos en que estas instituciones lo exijan, pero sin embargo es posible que se produzcan en Europa en tiempo próximo ciertas mutaciones políticas electorales que sustituyan los gobiernos conservadores mayoritarios ahora y den una oportunidad a las medidas de control político de los mercados, una política económica común y reformas eficaces en orden a la creación de políticas europeas progresistas en materia fiscal y hacendística. Por último la reorganización de la resistencia de los sujetos sociales, en donde el sindicalismo tiene un protagonismo evidente, y que acelera fenómenos de movilización social en torno a un proyecto autónomo de ordenación social que se contiene no sólo dentro de las fronteras nacionales, sino que se despliega en una mayor coordinación europea y global.

La resistencia al estado de excepción económico que degrada y reduce derechos sociales y democráticos es cada vez más amplia. Es una actuación de los sujetos sociales que se resiste a permitir la degradación continua de la autonomía de la política y el debilitamiento de la sociedad civil.

La crisis en la zona euro: Dos augurios contrapuestos y la consecuencia más temida de uno de ellos…

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Krugman: «Al final el BCE mirará al precipicio y olvidará las reglas»

Berlín
El premio Nobel de economía estadounidense Paul Krugman defiende que el Banco Central Europeo (BCE) asuma un protagonismo mayor y comprar tanta deuda italiana como sea necesario para atajar la crisis de la zona del euro. «Al final el BCE mirará al precipicio y dirá: olvidemos todas las reglas, tenemos que comprar deuda», declara Krugman en una entrevista con un diario alemán. A su juicio resulta inevitable que el BCE acabe comprando «tanta deuda como sea necesario» para afrontar la crisis y asegura, además, que los peligros inflacionarios son absolutamente controlables.

Roubini augura que Italia y otros países tendrán que dejar el euro

Londres
El economista Nouriel Roubini no descarta que Italia y otros países periféricos de la zona euro tengan que abandonar la Unión Monetaria y volver a su moneda nacional para resolver sus problemas de fondo, lo que desencadenaría una ruptura efectiva de la eurozona, según apunta en un artículo de opinión publicado en el «Financial Times».

«La deflación recesionista que Alemania y el BCE están imponiendo a Italia y otros países periféricos está haciendo la deuda más insostenible», incide. El economista, famoso por predecir la reciente crisis mundial, cree que una reestructuración de la deuda no sería suficiente en el caso de Italia.

El incumplimiento de Grecia dentro del Euro es la única opción.

Robert JenkinsFinancial Times

Hasta la semana pasada era una posibilidad temida pero no mencionada y de repente la salida griega del euro estaba sobre la mesa. ¿Estar fuera o dentro? A muchos europeos ya no les importa pero debería porque a sus líderes sí les importa. Esta es la razón:

Grecia se reestructurará. Puede hacerlo dentro del euro o puede hacerlo fuera del euro. La diferencia es crucial. Si ya la entiendes deja de leer. Si no, puede que pronto desees haberlo hecho. La salida de Grecia de la eurozona sería así:

1: El gabinete griego decide salir. Los rumores comienzan a circular. Los ciudadanos griegos retiran sus depósitos mientras todavía son euros y no dracmas. La provisión de billetes de banco escasea. Las empresas desplazan sus balances en euros al extranjero. Los prestamistas extranjeros cancelan las líneas de crédito con las empresas griegas. Los bancos cierran las puertas.

2: Tras una reunión de emergencia del gabinete, el gobierno griego anuncia el nuevo dracma. Se imponen los controles de capital y se envían patrullas fronterizas para hacerlos cumplir. La deuda del sector público es redenominada en moneda local. El valor del dracma se hunde y la inflación griega aumenta.

3: Estallan las disputas sobre la deuda del sector privado (por ejemplo el préstamo de un banco alemán a la filial griega de una multinacional como BMW) ¿Se trata todavía de un préstamo en euros o ahora está denominado en dracmas? Si es un préstamo en dracmas entonces el banco alemán tiene un problema, un activo en dracmas que vale una fracción de su valor contable. Si, por otra parte, la obligación se mantiene en euros, entonces tanto el banco como la empresa tienen un problema, ya que ahora el prestatario griego tiene un crédito en euros que debe devolver depreciando el ingreso de los dracmas.

4: Empieza el contagio. Los ciudadanos portugueses se preocupan por si pudiera pasarles a ellos. Los depositantes portugueses comienzan a retirar euros por miedo a que bien pronto pudieran ser escudos. Las empresas de Portugal transfieren fondos al extranjero como precaución. Los bancos cierran. Pronto, escenas similares ocurren en Irlanda con ecos en el resto del Mediterráneo. Los bancos dejan de tratar con sus homólogos periféricos.

5: Aumenta la confusión sobre la magnitud de la exposición de la banca europea al sector privado de la periferia. Se interrumpe el comercio entre los bancos europeos. Los depósitos de los bancos se vacían y los activos refugio crecen. Como respuesta al flujo de capital Suiza impone punitivos tipos de interés negativos sobre los depósitos de los no residentes.

6: Se interrumpe el préstamo en la UE. La actividad económica se detiene. Podría continuar pero entiendes lo que quiero decir. No es una imagen agradable. Permíteme añadir el hecho de que la exposición de la banca europea al sector privado (empresas y hogares) de la periferia es un múltiplo de la del sector público (la deuda del gobierno). Estas cifras no son secretas. Han aparecido en el Financial Times.

Los riesgos asociados son lo que solían llamarse riesgos transfronterizos, un término bien conocido por los banqueros estadounidenses de cierta edad que una vez fueron imprudentes y prestaron dólares y pesos a los sectores público y privado mexicanos. Después descubrieron que el riesgo público implicaba no solo el riesgo de que el sector público no pagara, sino también de que al sector privado se le podía impedir lo mismo por ley o por cambios en la moneda.

A los bancos europeos se les puede perdonar este error. La eurozona nos llegó para eliminar la noción de riesgo transfronterizo. N´est ce pas? ¿No era un banco de Munich prestando a BMW Atenas semejante ahora a un banco de Nueva York prestando a la General Motors en San Francisco? Esa era la idea. Parece sólida ¿Verdad? Lo es, si la eurozona se mantiene unida.

Una serie de funcionarios maduros comprendieron esto desde el principio. A otros les ha llevado tiempo darse cuenta de las implicaciones, tan centrados han estado todos en el riesgo relacionado con los bonos soberanos. Esto explica el lento pero predecible cambio en el discurso. Desde el no incumplimiento al “incumplimiento ordenado”, desde el incumplimiento al “incumplimiento dentro del euro” y más recientemente “defenderemos el euro a cualquier precio”.

Si. Los líderes europeos se han percatado de las atroces consecuencias. Ahora deben compartirlo con sus electores. Los pueblos del norte de Europa deben comprender que no les interesa expulsar a los griegos sino mantenerlos dentro.

Con o sin referéndum, el gobierno griego debe explicar las consecuencias que la salida del euro tendría sobre la economía griega y sus ciudadanos. El incumplimiento griego dentro del euro se puede gestionar y será gestionado. El incumplimiento griego fuera del euro implica riesgos de diferente orden de magnitud.

El asunto ha sido durante mucho tiempo un tabú visible para todos pero al que nadie miraba. Nadie quería. Pero ahora deben hacerlo.

Robert Jenkins es miembro externo del comité de política financiera interino del Banco de Inglaterra. Escribe a título privado.
Traducción de Montse Beorlegui (Attac Madrid)

Vicenç Navarro/ Juan Torres/ Alberto Garzón – Consejo Científico de ATTAC

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A propósito de la publicación de Hay Alternativas: la necesidad de rebelarse frente al dominio neoliberal

Carta abierta de los autores del libro Hay alternativas, Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón, a la población indignada que no acepta las políticas neoliberales que se están imponiendo a la ciudadanía, sin su aprobación y participación.

Escribimos el libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España con la intención de mostrar que, en contra de lo que dice la sabiduría convencional promovida por los establishments financieros, económicos, políticos y mediáticos del país, sí que hay alternativas a las políticas de austeridad que están haciendo tanto daño a las clases populares de nuestro y otros países.
Los representantes de los grandes intereses financieros y económicos realizan un esfuerzo constante (a través de los medios de mayor difusión de España y sus comunidades autónomas) para intentar convencer a la ciudadanía de que no hay alternativas a tales políticas de recortes sociales, buscando así dificultar e imposibilitar la presentación de otras políticas que, sin embargo, serían mucho más eficaces para mantener y expandir el bienestar de la población, y, precisamente por ello, también más democráticas y más populares que las que ellos proponen.
Su enorme poder impide que haya un auténtico debate sobre los tan temas urgentes e importantes que están hoy día sobre la mesa. Y así se puedan aplicar las medidas de reducción de derechos sociales y laborales sin apenas discusión, en aras de unos supuestos e inexistentes futuros beneficios a las clases populares y ocultando que en realidad solo proporcionan más privilegios a los promotores de tales políticas de reducción de derechos.
Este libro cuestiona cada uno de los dogmas neoliberales que alientan estas políticas y los supuestos que los sostienen y es precisamente por ello que esté teniendo tantas dificultades para darse a conocer ante el público, dificultades que aparecieron incluso antes de que se publicara.
Teníamos un acuerdo con la editorial Aguilar, una de las mayores editoriales del país, para publicar y distribuir el libro que implicaba su compromiso de sacarlo a la calle el 19 de octubre, una fecha que le permitiría ser un recurso más en los debates que deberían realizarse en el marco de las elecciones del 20-N. Para ello debimos realizar un esfuerzo hercúleo para tenerlo a tiempo y pasamos buena parte del verano trabajando en ello. Pero lo hicimos con ilusión, pues creemos que es un servicio para todas las personas –millones en España- que están indignadas por la situación actual y que buscan las alternativas que se les niegan en los foros de discusión.
El aliento y apoyo que obtuvimos en este trabajo por parte de muchos movimientos sociales, incluyendo amigos del 15-M, de los sindicatos, de los movimientos vecinales, y de todas sensibilidades políticas, eran indicadores de que íbamos por buen camino y valía la pena el esfuerzo. Y parecía que la editorial Aguilar iba a respetar su compromiso cuando comenzó su promoción activamente, no solo en su propia web sino en las principales librerías de toda España, como todavía puede comprobarse fácilmente en la red.
Sin embargo, incluso después de haber hecho algunos cambios en el texto sugeridos por la editorial y cuando la promoción estaba en marcha, hubo una orden superior que ordenó parar el proyecto. La promoción desapareció y no recibimos más que explicaciones muy opacas y ninguna seguridad de que se pudiera publicar más adelante. Ante esta situación decidimos retirar el libro de Aguilar, recomponer su diseño y difundirlo inmediatamente en formato pdf a través de internet mientras la editorial Sequitur se encargaba de publicarlo y sacarlo impreso a la calle cuanto antes.
Agradecemos este enorme esfuerzo de esta editorial y de los amigos de ATTAC que una vez más se han empeñado con generosidad en difundir el pensamiento crítico. Pero es evidente que ni Sequitur ni ATTAC tiene el potencial de distribución de las grandes casas editoriales, como Aguilar. Y es por ello que tenemos que pedir a todas las personas indignadas con el argumento de que no hay alternativas, que se movilicen y que pidan a las librerías que distribuyan el libro Hay alternativas.
Solo mediante la movilización puede la ciudadanía romper esta marginación, que alcanza dimensiones de veto político, intolerable en una democracia, por muy limitada que sea, como en el caso español.
Tenemos la convicción de que si la mayoría de la población en España pudiera conocer que sí que hay alternativas a las políticas que les están dañando, se movilizaría rompiendo con el fatalismo que le están imponiendo los medios de mayor difusión próximos a los poderes financieros y económicos que no desean que se conozcan y debatan tales políticas.
De ahí que pidamos a todas las personas con sensibilidad democrática que reclamen e insistan en que las librerías tengan disponible y visible para que la ciudadanía lo conozca y si lo desea, pueda conseguirlo. La lucha por la democracia pasa también por romper con el monopolio en la producción y distribución de ideas que solo podremos conseguir con nuestra actitud activa y nuestra rebeldía ante el intento de implantar un auténtico pensamiento único.

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Libro de Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón, miembros todos ellos del Consejo Científico de ATTAC España…

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Hay Alternativas. Vías diferentes para afrontar los retos económicos y sociales de nuestro tiempo

Por Gregorio López Sanz – Coordinador del Consejo Científico de ATTAC España

Acaba de ver la luz el libro “Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España”, escrito por Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón, miembros todos ellos del Consejo Científico de ATTAC España.
En sus 225 páginas se explicita de forma didáctica y amena todo lo referente a la crisis económico-financiera: sus antecedentes, desencadenantes, instituciones, políticas aplicadas y frustraciones sociales del 99% de la población. Y lo más importante, se señalan caminos a transitar para que la superación de la misma vaya de la mano del bienestar de la gente.
Desde el detonante de las hipotecas basura en EE.UU en agosto de 2007, hasta el último episodio del tsunami de la deuda soberana en la zona Euro, llevamos más de 4 años de políticas erráticas, con fuerte deriva neoliberal, que lejos de frenar y revertir el deterioro económico y social, lo está agravando.
La veteranía de Navarro y Torres junto a la juventud de Garzón se zambullen en la realidad con sensibilidad y compromiso social, criticando y descartando las políticas que sólo favorecen a los poderosos, proponiendo en su lugar nuevas vías, unas ya exploradas (las socialdemócratas y keynesianas asociadas al fortalecimiento del Estado del Bienestar) y otras incipientes (las ligadas a la profundización en una democracia de calidad así como la supervisión social del entramado económico-financiero nacional e internacional).
Los sucesivos capítulos del libro tratan temas tan sugerentes y candentes como la reforma de las finanzas, las condiciones para crear empleo decente, el déficit social estructural en el Estado español, la dialéctica entre bajar o subir los salarios de cara a la creación de empleo, otras formas de financiar las actividades privadas y las políticas públicas, la reforma de la Unión Europea y los organismos económicos internacionales y el reencuentro armónico entre las actividades humanas y la Naturaleza.
El último capítulo enuncia 115 propuestas para enfrentar la crisis pensando en las personas. Se agrupan en los siguientes epígrafes: gobernanza mundial, sistema financiero internacional, comercio internacional, constitución de un estado confederal europeo, instituciones económicas internacionales, la Unión Europea, respuestas inmediatas a la crisis, el sistema financiero español, redefinición del modelo de producción y consumo, desarrollo empresarial, fiscalidad, creación de empleo, derechos sociales, educación y política.
Un libro ideal para desembotar la sensibilidad de los/as lectores/as, gracias a que sus autores se han atrevido a pensar más allá de un pensamiento económico neoliberal dominante, que aunque moribundo y desahuciado, todavía sigue enchufado a la UVI, arrastrándose día a día gracias a las transfusiones de sangre provenientes de las exhaustas venas de las personas más maltratadas del planeta: esas que tenemos tiradas aquí al lado como lastre de este capitalismo terminal que no asume que se le acabaron los vuelos, y aquellas otras que allende los mares ocupan los territorios que el gran capital se repartió y sigue intercambiando como botines de piratería y de rapiña.
6 de noviembre de 2011
NOTA: El libro “Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España”, puede descargarse gratuitamente de la web de ATTAC-España pinchando en el enlace que os facilitamos al final. En formato papel es distribuido por la editorial SEQUITUR al precio de 10 euros. Pedidos contra-reembolso pueden realizarse a la siguiente dirección de correo electrónico: atpublicaciones@gmail.com.

DESCARGA GRATUITA DEL LIBRO

La CEOE, un problema para el país

20111107051733-20111028090210-01.06.2011-euros.jpgnuevatribuna.es | Edmundo Fayanás | Actualizado 06 Noviembre 2011 - 13:00 h.
La CEOE acaba de presentar su programa económico cara a las elecciones del 20N.
Personalmente no me sorprende lo que piden a los partidos políticos, pero de llevarse a cabo nos retrotraería al siglo XIX.
Todo él es un puro extremismo neoliberal, basado en la injusticia social y en el beneficio escandaloso para ellos. Su único pensamiento es, como hacerse más ricos a costa del país.
En este programa, no se ve el mínimo atisbo de pensar en una salida global e integradora para el país, sino exclusivamente para su bolsillo, a esto se le llama hacer patria.
En nuestro país, los empresarios en general, han sido una rémora. Son liberales a la hora de exigir al Estado más libertad y menos regulación, que entorpezca sus actividades, pero se olvidan del liberalismo, cuando reclaman a este mismo Estado, la lluvia de subvenciones para sus actividades, la regulación de precios que les impidan competir en libertad a las mercancías importadas y así salir beneficiados. Se calcula, que en los Presupuestos Generales del Estado, hay destinados unos 30.000 millones de euros anuales en subvenciones al sector privado.
Uno de los motivos más evidentes del retraso económico que sufre el país, es su falta de competitividad, así como de la escasa internacionalización. Esto es debido al papel protector del Estado con el mundo empresarial. Este papel, ha sido muy bien desarrollado por las distintas dictaduras, que a lo largo del siglo XIX y XX hemos padecido. Con largos periodos de tiempo de apoyo a este sector con protección, con la finalidad de garantizarles beneficios.
Con la llegada de la democracia, al igual que no se produce la ruptura democrática en el campo político tampoco, ésta se produce en el campo económico. Ahora estamos padeciendo esta dependencia enfermiza del mundo empresarial del Estado. Si realmente queremos y necesitamos otro modelo productivo, uno de las primeras cosas que deben de cambiar es terminar con todo este tipo de subvenciones estatales.
Algunos me dirán que nuestra economía se ha internacionalizado mucho. Es una afirmación cierta, pero esta internacionalización la han llevado a cabo algunos sectores, aprovechando el paraguas del Estado. Veamos algunos casos. Telefónica, ex monopolio del Estado, muy favorecida por la política tarifaría durante muchos años. Repsol es más de lo mismo. El sector bancario con el Santander y BBVA han sido protegidísimos por el Estado. Iberdrola y Endesa, con regulaciones tarifarías que les han favorecido se expansión. En resumen, esta se ha producido favorecida por haber pagado los usuarios precios abusivos que han permitido a estas empresas salir al exterior.
La CEOE ha criticado mucho el endeudamiento público, pero no se ha quejado, del elevado gastado, más de 60.000 millones de euros, en el sistema bancario. Los españoles con nuestro dinero público se ha servido a los intereses privados de los bancos.
La CEOE, sólo habla de que hay que bajar sus impuestos. Esto sí que es un escándalo. Según la Asociación de Inspectores de Hacienda, en España la defraudación fiscal, ronda entre 80.000/90.000 millones de euros anuales. Calculan que las empresas del IBEX, defraudan la mitad de esa cantidad, por supuesto todas son empresas afiliadas a la CEOE.
El otro escándalo del que nunca habla la CEOE, es cuanto declaran los empresarios en este país. Su cifra de ingresos ronda los 900 euros mensuales, es decir, nuestros empresarios ganan menos que los sufridos mileuristas ¿No les producirá sonrojo?
Les oímos hablar de patriotismo, solidaridad…, lo único que les exigiría a este mundo empresarial español es, que cumpla con sus deberes tributarios, como hacemos todos los trabajadores.
Dejen de intentar recortar derechos laborales y de despidos y sientense a hablar con los sindicatos de una vez, los problemas reales que hay en el mundo del trabajo. A estas alturas con cinco millones de parados, todos debemos buscar un marco laboral ajustado, con modelos flexibles, participación de los trabajadores en las empresas, como pasa en muchas alemanas, horarios laborales, conciliación familiar, participación en los beneficios e implicación del trabajador en la empresa, seguridad laboral, etc.
La CEOE, ha abogado por aumentar la edad de jubilación hasta los 70 años, bajando la cuantía de la pensión y de las prestaciones. Planteando como sustitutivo un sistema de pensiones privado. Sin embargo, no se le oye una sola voz cuando se demuestra, como ya han comprobado miles de españoles, que sus alternativas privatizadoras son una ruina, donde no sólo no se aumenta el capital invertido sino que se pierde.
La CEOE sistemáticamente pide la disminución de su contribución al sistema de pensiones pero debemos saber que cuando hace esto, está atacando el futuro del mismo.
Resulta éticamente reproblable, que personas de la CEOE como Botín (Santander), González (BBVA) hablan de bajar las pensiones que están en una media de 800 euros anuales, cuando ellos blindan las suyas con decenas de millones de euros.
Planteando la privatización de la educación o la sanidad, como hacen en su programa, muestran su lado más insolidario, cuando saben que la educación y la sanidad públicas, son vitales para el mantenimiento de una mínima justicia social. Después se escandalizarán cuando haya brotes de violencia, provocados por la injusticia social que ellos plantean.
Nuestra clase dirigente empresarial, muestra una vez más, su egoísmo y la falta de solidaridad con el país, cuando se niega a la vuelta del impuesto de Patrimonio. Me resulta de difícil definición cuando oigo a Botín negarse a este impuesto, mientras que ha mantenido 2.200 millones de euros en cuentas suizas durante años sin declarar.
Algo deberían de aprender de otros ricos del mundo, como por ejemplo cuando Warren Buffet y Bill Gates escribieron a Bush, para que no hiciera la bajada de impuestos a los ricos, porque esto significa romper el capitalismo. Le explicaban a Bush en esta carta, que para que el capitalismo funcionara es preciso un equilibrio entre ricos y pobres y que con la política neoliberal de bajada de impuestos, la balanza se desequilibraba peligrosamente y habría un rechazo mayoritario de la sociedad.
El propio Warren Buffet, habla de que las clases sociales existen y que ellos, los ricos, están en guerra con los pobres (que no se enteran) y que esta batalla la están ganando los ricos ¿Qué pasará cuando los pobres nos enteremos de esto?
Cambien, planteen soluciones consensuadas y equilibradas con los sindicatos, porque si no les recomiendo que lean las historia y así podrán saber que pasará cuando la gente no tenga para comer. Siempre la historia, si se analiza bien, da soluciones y nos dice que errores no debemos cometer. Hay un refrán que dice “quién siembre tormentas recoge tempestades" ¡Aprenderán!

¿Es capaz de amputarse a sí mismo sin anestesia?

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Lecciones del referéndum sobre el rescate de Grecia        

 Lne.es » Opinión  XAVIER DOMÈNECH

Imagine usted que le preguntan: «¿Está de acuerdo con que despidan a la mitad de los empleados públicos, rebajen drásticamente el sueldo de los restantes, recorten la pensión de los jubilados, hagan una escabechina con las prestaciones sociales y suban los impuestos un montón, todo ello con el objetivo de que los bancos extranjeros le perdonen al Estado la mitad de la deuda?». Ante tal planteamiento, ¿cuál cree usted que sería su respuesta? Pues esto, aproximadamente, es lo que Yorgos Papandreu les quiere preguntar a los ciudadanos griegos en referéndum. La probabilidad de que respondan algo así como «que paguen los banqueros» o «que pague la Merkel» es lo bastante elevada como para que el anuncio haya disparado todas las alarmas y haya destruido en un minuto el clima de esperanza que se había logrado la semana pasada en la cumbre del euro en Bruselas.

 

La reacción positiva de las bolsas a los acuerdos de aquella cumbre da cuenta de la gravedad de la situación: los inversores se pusieron muy contentos al saber que Grecia solo iba a pagar la mitad de su deuda. Y si el anuncio de Papandreu hundió los mercados fue porque reintroducía la amenaza de la quiebra total y desordenada: sálvese quien pueda. Sin embargo, esa es hoy una hipótesis con altos visos de probabilidad. La pregunta ya no es «¿qué haríamos?», sino «¿qué vamos a hacer?». Europa pende de una decisión que Papandreu ha decidido considerar lo bastante grave para que sea adoptada por la soberanía popular.

 

No es lo habitual. Las decisiones impopulares no se someten a referéndum. Puede discutirse su corrección democrática, pero esta es la práctica establecida. No se convoca a los ciudadanos para acordar subidas de impuestos y rebajas de pensiones. El contrato tácito entre gobernantes y gobernados incluye una cláusula por la cual los primeros tienen la obligación de quemarse como teas cuando así convenga, asumiendo la impopularidad de causar el dolor necesario. Solo unos pocos seres excepcionales son capaces de ejecutar una amputación sobre su propio cuerpo sin anestesia; para el resto, el cirujano es indispensable para evitar la gangrena. Y encima, queremos que el cirujano nos engañe y nos diga que eso que supura y que huele tan mal se cura con aspirinas. Vean, si no, el discurso de los principales candidatos a las elecciones españolas. Deberían decirnos aquello de «sangre, sudor y lágrimas», pero no lo van a hacer hasta después, cuando simulen haber descubierto, asombrados, que las cosas estaban mucho peor de lo que creían.