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OPINION

El gasto sanitario a pagar directamente por la ciudadanía española supera ya el 30% del total, una de las más altas de la Unión Europea, con un crecimiento exponencial consecuencia de la aplicación de la generalización de los copagos por el uso de los servicios, la supresión de prestaciones y los recortes de la sanidad pública...

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La universalización de la asistencia sanitaria avanza en el mundo y retrocede en España

La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), a la vista del último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la que se pone el acento sobre la universalización de la asistencia sanitaria, ha elaborado un breve informe en el que subraya el contraste con lo que está sucediendo en España.

Madrid, Acta Sanitaria

La directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, presentó recientemente en Pekín el Informe Mundial de la Salud de 2013, en el que se insta a todos los países  a  continuar con los esfuerzos para lograr una Cobertura Universal de la población por los Sistemas Sanitarios Públicos.

En el documento se afirma que el acceso de los ciudadanos  a la atención de salud, en condiciones de equidad, es el instrumento más poderoso para conseguir la igualdad y  representa la mayor expresión de justicia social.  Por todo ello  la atención de salud no debería depender de la capacidad económica de cada persona y debería ser provista por los estados.

Otra importante  conclusión contenida en el Informe es que los esfuerzos para alcanzar la cobertura sanitaria universal son fundamentales,  tanto  para garantizar la salud de la población como para mejorar la economía de los países. La OMS presenta pruebas irrefutables de que  una suficiente inversión en salud y la garantía de acceso a la asistencia a toda la población es imprescindible para que los países puedan alcanzar su nivel máximo de desarrollo.

En el Informe se especifica que la OMS tiene la obligación de facilitar que todos los países compartan aquellas experiencias que más éxito hayan alcanzado en materia sanitaria, aunque  la financiación y el compromiso para desarrollar los sistemas de salud y la cobertura universal  de la atención, dependen  de la voluntad de cada gobierno. Por último la directora general de este organismo de Naciones Unidas, afirma que la cobertura universal es el concepto más poderoso que la salud pública puede ofrecer y supone la herramienta fundamental para consolidar los avances sanitarios alcanzados en los últimos años.

Contradicciones y paradojas en la evolución de los sistemas sanitarios en el Mundo

Mientras  las economías de los países emergentes como Brasil, India y China – las potencias económicas de los próximos años -  han incrementado sus inversiones en sanidad en torno a un 5% anual a los largo de la última década – lo que supone un 50% en su conjunto- como una de las bases para asegurar su desarrollo económico y social, en España   y otros países de la Europa desarrollada se están poniendo en práctica una política destinada a recortar, desmantelar y privatizar sus sistemas sanitarios, pese a que estos han garantizado el bienestar social de sus poblaciones y han garantizado la paz social europea durante los últimos 70 años, acabando con las guerras que periódicamente asolaban el continente.

Las políticas neoliberales promovidas de los organismos que rigen la Unión Europea están obligando a los países que la integran a adoptar medidas de austeridad y de recortes en los servicios públicos que están ahogando sus economías y que las han conducido a una recesión crónica sin visos de salida. La mayoría de las medidas están orientadas a reducir  el gasto y el endeudamiento público,   mediante el  desmantelamiento de los pilares del Estado del Bienestar como son la educación, la seguridad social y la sanidad pública (universal, accesible y equitativa).

El desmantelamiento de la Sanidad Pública en España

Hasta ahora el Sistema Nacional de Salud ha garantizado  en nuestro país el acceso universal a los servicios de salud de toda la población, con un nivel de calidad más que razonable y un gasto plenamente asumible (en torno al 6% del PIB)  uno de los más bajos de los países desarrollados (muy por debajo  del 16%  del PIB de los Estados Unidos,  que a pesar de ello deja sin el derecho a la atención de salud a una parte importante de su población).

Sin embargo la política sanitaria del actual gobierno está dirigida a recortar el gasto sanitario público (más de 7.000 millones de euros en el último año), introducir el copago, reducir la oferta de prestaciones (Cartera de Servicios) y a desmantelar y privatizar los servicios sanitarios.

El Real Decreto Ley 16/2012 de medidas para garantizar la sostenibilidad del sistema junto a la  Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera,  están siendo los  principales instrumentos para poner en marcha esta estrategia. El núcleo duro de las medidas está dirigido a introducir los copagos, reducir la cartera de servicios y prestaciones del sistema (pendiente de desarrollo normativo aunque algunas medidas como el pago de ambulancias o prótesis ya están siendo puestas en marcha),  eliminar el derecho universal a la asistencia sanitaria y reducir el gasto sanitario.

Este Decreto vulnera de manera flagrante la Constitución Española y la Ley General de Sanidad, al vincular el derecho a la asistencia a la cotización laboral en lugar de a la residencia  en el país. Esto ha supuesto la pérdida de este derecho a importantes colectivos sociales como los jóvenes mayores de 26 años que nunca han trabajado, las amas de casa divorciadas y a los inmigrantes que trabajan en la economía sumergida  (aunque de manera transitoria y con la finalidad de prevenir un estallido se mantiene la posibilidad de acceder a la tarjeta sanitaria a los jóvenes y amas de casa por debajo de determinados ingresos y en algunas CCAA se ha proporcionado documentos provisionales a los inmigrantes que trabajan en la economía sumergida) , aunque se ha eliminado de manera definitiva el derecho a la asistencia sanitaria, al menos por ahora.

Consecuencias  y resultados de la aplicación de estas medidas

Como advertía la OMS en su Informe del 2013, en muchos países millones de personas pasan apuros porque no tienen acceso a la asistencia sanitaria que necesitan o porque tienen que pagar los servicios de salud. Esta situación contribuye a que en estos países las tasas de mortalidad evitable sean muy elevadas y a que la esperanza de vida esté muy por debajo de las de los países desarrollados,  favoreciendo el aumento de la pobreza.

En España la política de recorte sanitario y de supresión de la universalidad de acceso asistencia sanitaria está teniendo consecuencias para la salud de la población:

•En un reciente estudio de la FADSP se ha objetivado que el 16,8% de los pensionistas y el 27,3% de las personas de menores ingresos, no retiran todos los medicamentos que les prescriben los facultativos en los centros públicos

•Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2012la mortalidad aumentó en el Estado español un 4,6%, lo que es el primer indicio de la repercusión de la crisis y los recortes en sanidad sobre la salud de las personas. Los análisis de las series de datos de los últimos años muestran un incremento de lamortalidad para 2012 de un 2%más de la esperada sin los recortes.

•La esperanza de vida se ha reducido, por primera vez, en dos décimas en el total de la población (de 82,3 a 82,1 años),siendo esta reducción sobre todo a costa de la disminución en el grupo de las mujeres.

Al mismo tiempo los recortes en asistencia sanitaria y sociosanitaria están reduciendo las oportunidades de trabajo,  calculándose en más de 200.000 los empleos para personal cualificado en este tipo de atención  que se han dejado de crear por los recortes y que habrían  contribuido a  reducir el enorme paro juvenil y a acabar con la desatención de muchos personas con enfermedades crónicas y discapacidades.

Este retroceso en el derecho a la atención sanitaria, que va en sentido contrario a las recomendaciones de la OMS de  universalizar la asistencia, es además de injusto e irracional desde el punto de vista sanitario, un suicidio para la economía del país.

El gasto sanitario a pagar directamente por la ciudadanía española supera ya el 30% del total, una de las más altas de la Unión Europea,  con un crecimiento exponencial  consecuencia de la aplicación de la generalización de los  copagos por el uso de los servicios, la supresión de prestaciones y los recortes de la sanidad  pública. 

La única explicación a tanto despropósito es que el actual gobierno se ha comprometido a satisfacer las demandas de la Unión Europea de reducir gasto público; favorecer los intereses de empresas constructoras, laboratorios farmacéuticos, industria de la electromedecina,  multinacionales sanitarias y fondos de inversión que pretenden apoderarse de los servicios sanitarios públicos;  y sobre atender las demandas de las aseguradoras sanitarias de suprimir  el aseguramiento público y la universalidad de las prestaciones, para forzar a los ciudadanos a contratar seguros privados complementarios con los que cubrir los riesgos y los servicios que el sistema sanitario público dejara de ofertar a toda la población.

Solo una gran alianza social y profesional en torno a una movilización social universal podría hacer frente a la terrible situación que se avecina para la sanidad pública en España.

ENLACE CON LA WEB DE LA FADSP

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¿Qué renta básica?

Vicenç Navarro

20 ago 2013
 

En 2006 publiqué mi libro El subdesarrollo social de España (Editorial Anagrama) en el que documentaba las causas y consecuencias del enorme subdesarrollo del estado del Bienestar en España y en sus diecisiete Comunidades Autónomas. En el texto, aún cuando señalaba mi coincidencia con el principio de garantizar una renta básica a los ciudadanos y residentes del país, tenía mis dudas sobre la manera como se estaba proponiendo por algunos defensores de la Renta Básica (RB) de cómo hacerlo. Tal propuesta –la de establecer RB en España- era y continúa siendo una de las medidas que ha acaparado más la atención de las fuerzas progresistas en nuestro país. Hoy, en unos momentos de grandes recortes del insuficiente estado del Bienestar español, tal propuesta de establecer una renta básica se ha convertido en central en las reivindicaciones de sectores de las fuerzas progresistas del país. De ahí que sea importante iniciar de nuevo un debate sobre la conveniencia ahora de tal medida y cómo llevarla a cabo, estableciéndose un debate sin acrimonia, entre fuerzas progresistas que comparten el objetivo de mejorar la tan subdesarrollada España social.

Veamos pues los argumentos y los datos. Y miremos primero las áreas de acuerdo. Tengo que suponer que toda persona o fuerza política progresista está de acuerdo en que el Estado (ya sea central, autonómico o local) debería financiar una serie de servicios públicos, tales como la sanidad, las escuelas primarias y secundarias, las escuelas de infancia, la educación terciaria, los servicios sociales, la atención domiciliaria a personas con discapacidades, las viviendas asistidas, la vivienda social, las residencias de ancianos, los programas de prevención de la exclusión social, los programas de integración de los inmigrantes, los programas de formación profesional y otros servicios públicos que garantizan el bienestar social y la calidad de vida de los ciudadanos. Pues bien, en cada una de estas áreas, el subdesarrollo y la subfinanciación de estos servicios es, en España, enorme. España está a la cola de la Europa Social. Tiene uno de los gastos públicos sociales por habitante más bajos de la Unión Europea de los Quince (UE-15), el grupo de países de la UE más semejantes en su desarrollo económico al nuestro. Mi libro documenta con gran detalle este retraso. Y nadie ha cuestionado los datos.

Asumo que nadie que se defina como progresista dude de la necesidad de aumentar sustancialmente el gasto público en estos servicios públicos, para alcanzar, al menos, los niveles que corresponden a nuestro país por el nivel de desarrollo económico que tenemos. Estamos hablando de un déficit de gasto público muy considerable, que, ya antes de la crisis, no era menor a 66.000 millones de euros (unos seis puntos del PIB). Y también asumo que nadie que se considere progresista cree que la manera de solucionar este enorme déficit social sea dando un cheque social a cada ciudadano y residente para que se espabile por su cuenta y pague con este dinero unos servicios privados que sustituyan a los públicos, a los cuales el cheque público sustituiría (para una expansión de este y otros puntos ver el capítulo 9 de mi libro El subdesarrollo social de España). La corrección de este déficit de gasto público social requerirá una movilización masiva, todavía más acentuada y extensa ahora, cuando en lugar de reducir se está expandiendo enormemente este déficit de gasto público social como resultado de los recortes.

Veamos ahora el segundo gran capítulo del estado del Bienestar: las transferencias públicas a las personas, ciudadanos y residentes en España. Estas transferencias siguen una determinada lógica, respondiendo a necesidades específicas que generan su demanda. Tienen como objetivo garantizar determinados niveles de vida (en general, definidos austeramente) a los beneficiarios, sean estos pensionistas, ancianos, infantes, jóvenes, familias, personas con discapacidades o personas en paro, entre otros. De nuevo, como en el caso de los servicios públicos, el gasto en transferencias por persona es bajísimo. Un cálculo elemental muestra que para alcanzar el nivel de gasto público en transferencias que deberíamos tener (al menos, por el nivel de desarrollo económico que tenemos) tendríamos que incrementar el gasto público en dichas transferencias en un 5% o 6% del PIB. Sumando esta cantidad a la anterior (déficit de gasto en servicios) nos da una cifra más que respetable: un total de más del 11% o 12% del PIB. Creo que la corrección de este déficit debería ser el objetivo principal de cualquier medida progresista en el país.

¿Qué quiere decir renta básica?

Veamos ahora qué entendemos por renta básica. El concepto de renta básica implica que todo ciudadano o residente tendrá garantizada por parte del estado la renta necesaria para vivir una vida digna. No creo que nadie, con sensibilidad progresista, pueda oponerse a este principio. El punto clave, sin embargo, es cómo garantizarlo. Una versión de la renta básica es que todo ciudadano, como derecho universal, es decir, derecho de ciudadanía o residencia, reciba un cheque público que sea de una determinada cantidad que garantice una vida digna. Naturalmente, un punto clave en este principio es qué quiere decir “vida digna”. Por regla general, vida digna se interpreta como vida no pobre, es decir, por encima del umbral de pobreza (las cantidades que, por regla general, se utilizan son bastante bajas). Aún así, multiplicando el número de ciudadanos y residentes por el cheque de renta mínima básica 8.551 euros al año (60% de la renta media del país) se obtiene una cifra alrededor del 37% del PIB. Y ahí es donde la pregunta debe hacerse. ¿Es esta cantidad además  de la necesaria para corregir el enorme déficit de gasto público social o es en lugar de? Si es además veo muy difícil, casi imposible (en la situación política del país con gran dominio de las derechas en la vida política del país), llevar a cabo dos propuestas muy ambiciosas (la necesidad de corregir el déficit social y el establecimiento de la RB) a la vez.

Lo cual me lleva al tema de cómo eliminar la pobreza, que es uno de los objetivos del movimiento a favor de la renta básica y que yo comparto. Y es aconsejable mirar la experiencia de los países que han sido exitosos en reducir e incluso eliminar la pobreza. Y todos ellos tienen un estado del Bienestar muy desarrollado, como consecuencia de toda una serie de intervenciones que van desde la provisión de servicios públicos a la provisión de una renta asegurada para colectivos e individuos que reúnen una serie de condiciones, que la gran mayoría de la ciudadanía puede cumplir en situaciones vulnerables, lo cual explica la gran popularidad de estos programas.

La estrategia antipobreza de la socialdemocracia y de los partidos comunistas gobernantes (después de la 2ª Guerra Mundial en la Europa Occidental), incorporada también más tarde por sectores de izquierda de la democracia cristiana como la alemana, defensora entonces de la economía social, fue desarrollar políticas de pleno empleo, que estimularon el aumento de la población adulta que trabajaba (facilitando sobre todo la integración de la mujer en el mercado de trabajo mediante la universalización de los servicios de ayuda a las familias y sobre todo a la mujer, además de cambiar la mentalidad del hombre haciéndole corresponsable de las tareas familiares), con buenos salarios y con políticas de formación profesional que aumentaran la productividad y por lo tanto el salario, todos ellos elementos clave de una estrategia a corto y a largo plazo, con la provisión de una renta más que básica para aquellas personas que por causas ajenas a su voluntad no pudieran trabajar. Y aunque esta estrategia cambió en los partidos socialdemócratas con la aparición de la Tercera Vía y otras vías afines y con el abandono de la sensibilidad de izquierdas dentro de la democracia cristiana, la evidencia continúa mostrando que la estrategia antipobreza más acertada es la que utilizaron aquellas tradiciones políticas antes de que fueran abandonadas por aquellos partidos, a partir de la década de los ochenta. La eficacia de aquellas intervenciones está más que probada. Suecia, por ejemplo, adquirió uno de los niveles de pobreza más bajos de la OCDE (el club de países más ricos del mundo), como también lo consiguió Dinamarca siguiendo tales políticas.

No niego que, una vez el estado del Bienestar esté bien desarrollado, el concepto de salario ciudadano pueda resultar una propuesta atractiva, al distribuir la plusvalía social según aumente la riqueza del país. Pero establecer un salario ciudadano cuando nuestro Estado del Bienestar está tan poco desarrollado es comenzar la casa por el tejado.

Hay que garantizar que todo ciudadano y residente pueda tener los recursos necesarios para vivir una vida digna y ello implica que el estado debe garantizar que los ciudadanos y residentes puedan alcanzar tal nivel de renta, bien a través del trabajo, bien a través de otras fuentes, incluidas las transferencias públicas, a la cual tenga derecho por sus circunstancias. Y esta renta debería ser superior a la que se cita frecuentemente como renta básica, que es más parecida en España a una prestación asistencial antipobreza que no como derecho universal.

Quisiera terminar estas notas indicando que, en España, en el País Vasco y en Madrid, entre otras partes del país, se han desarrollado programas bajo este nombre, de renta básica, que en realidad no corresponden a lo que se ha llamado tradicionalmente programas de renta básica. Son, en realidad, propuestas que ofrecen un mínimo de renta que permita prevenir la pobreza absoluta, programas que me parecen necesarios y que apoyo. Pero, por favor, que no se confundan los términos. En realidad, estos programas, a fin de tener la aprobación popular, parten de un umbral de pobreza tan bajo que solo consiguen prevenir la pobreza absoluta, lo cual ya en sí es un paso adelante, pero dramáticamente insuficiente para resolver el problema de la pobreza. Este requiere un mayor gasto en pensiones y servicios públicos (en el caso de la pobreza entre ancianos) y facilitar la integración de los jóvenes y sobre todo de la mujer en el mercado de trabajo mediante programas de formación y provisión de servicios públicos tales como los servicios de ayuda a la familia, medidas más ambiciosas y más eficaces que las ayudas en forma de transferencias para los pobres, que tienen un impacto menor en la eliminación de la pobreza.

Las políticas asistenciales antipobreza siempre han sido mucho menos eficaces que las universales en eliminar la pobreza, siempre y cuando los programas universales (que garanticen la eliminación de la pobreza) consistan en aportaciones sustanciales a colectivos vulnerables de caer en la pobreza. Es esta interpretación de la política de renta básica que, además de ser popular, es factible y eficaz. Un ejemplo de ello es la Seguridad Social, un programa universal (a todas las personas que pertenezcan a una categoría, por ejemplo ancianos, en el caso de las pensiones de vejez) que ha sido enormemente popular y eficaz. Sin las pensiones públicas, el 62% de la población anciana sería pobre, siendo el programa antipobreza más importante de España. Este es el modelo que debería seguirse.

Un informe sobre sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS), elaborado por el Consejo Asesor de Sanidad, absolutamente tendencioso…

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“QUIEREN ABRIR OPORTUNIDADES DE NEGOCIO”

La FADSP critica el "sesgo neoliberal" del Consejo Asesor de Sanidad y sus propuestas "favorables a la privatización" 

Foto: Ana Mato con “su” Consejo Asesor en foto de familia.

MADRID, EUROPA PRESS

La Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) ha criticado el reciente informe sobre sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) elaborado por el Consejo Asesor de Sanidad, al que ha acusado de un "claro sesgo neoliberal", ya que consideran que las propuestas tienen una "orientación conservadora" y son "favorables a la privatización" del sistema sanitario.

El objetivo fundamental del grupo de trabajo que elaboró dicho informe, a petición del Ministerio de Sanidad, era elaborar un diagnóstico de la situación actual en la sanidad pública española, identificar las dificultades y desequilibrios que presenta, los factores que los determinan y proponer medidas para modernizarlo, consolidarlo,  mejorar su nivel de calidad y una gestión eficiente.

En cambio desde esta entidad lamentan que, en lugar de todo ello, han realizado un conjunto de propuestas destinadas a debilitar, descapitalizar y desmantelar el sistema público, "abriendo grandes oportunidades de negocio al sector privado para apropiarse de los fondos destinados a salud que pagan los ciudadanos con sus impuestos".

Entre los planteamientos estratégicos realizados lamentan que quieran transformar el derecho a la atención de salud en oportunidad de negocio con medidas referentes al "turismo sanitario", investigación y desarrollo, aseguramiento sanitario privado, construcción de nuevas infraestructuras sanitarias o desarrollo de sistemas de información.

De igual modo, critican un apoyo a la privatización de los recursos mediante la financiación y gestión de las nuevas infraestructuras sanitarias a través de la colaboración con el sector privado (Colaboración Público-Privada, Iniciativas de Financiación Privada-PFI, Concesión de Obra, etc.), alegando que mejora la eficiencia, accesibilidad y equidad de la atención "sin aportar ni un solo dato" y ocultando las experiencias de Reino Unido, Valencia, Madrid o Galicia.

Además, critican que ante las movilizaciones profesionales y sociales que se han producido contra los recortes y las privatizaciones sanitarias se esté llevando a cabo "una ofensiva en el terreno ideológico, mediante multitud de informes con apariencia de independencia, en realidad financiados por quienes favorecen la privatización, que intentan ganar el espacio del debate público".

COMUNICADO INTEGRO DE LA FADSP:

ANALISIS DE LAS PROPUESTAS PARA LA SOSTENIBILIDAD DEL SISTEMA NACIONAL DE SALUD DEL GRUPO DE TRABAJO SOBRE SOSTENIBILIDAD DEL SISTEMA NACIONAL DE SALUD

Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública. Agosto 2013.

Por mandato del Pleno del Consejo Asesor de Sanidad, se constituyó el pasado 22 de enero de 2013 un Grupo de Trabajo sobre Sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud. El objetivo fundamental del grupo era elaborar un diagnóstico  de la situación del Sistema Nacional de Salud, las dificultades y desequilibrios que presenta, los factores que los determinan y proponer medidas para, modernizarlo, consolidarlo,  mejorar su nivel de calidad y una gestión eficiente que garantice su sostenible.

En primer lugar habría que señalar que la composición del mismo tiene un claro sesgo neoliberal, teniendo la mayoría de sus integrantes importantes vínculos con empresas, aseguradoras sanitarias, laboratorios farmacéuticos, fabricantes de tecnología sanitaria, grupos de la iglesia católica, o militantes destacados del Partido Popular. Estas vinculaciones explican que las conclusiones tengan una clara orientación conservadora favorable a la privatización del sistema sanitario.

En segundo lugar, y una vez más, estamos ante un documento que declarara su apoyo al sistema público, a la universalidad, accesibilidad y equidad de las prestaciones, y sin embargo realiza un conjunto de propuestas destinadas a debilitar, descapitalizar  y desmantelar el sistema público, abriendo grandes oportunidades de negocio al sector privado para apropiarse de los fondos destinados a salud que pagan los ciudadanos con sus impuestos.

 

Resumen de las propuestas  

1.- Planteamientos estratégicos:

Trasformar el derecho a la atención de salud en oportunidad de negocio: con medidas referentes al “turismo sanitario”, investigación y desarrollo, aseguramiento sanitario privado,  construcción de nuevas infraestructuras sanitarias, desarrollo de sistemas de información, etc.

Respaldo al Real Decreto Ley 16/2012  del Gobierno Rajoy destinado a poner en marcha la contrarreforma del Sistema Sanitario con medidas como los copagos, la supresión de la universalidad de las prestaciones, la retirada del derecho a la asistencia a importantes colectivos sociales o  la vinculación del derecho a la atención al aseguramiento en lugar de a la ciudadanía.

Promueve un Pacto por la Salud que implique al Gobierno del Estado y  a las CCAA, además de a profesionales, pacientes, empresarios, destinado a hacer frente al rechazo social y profesional que las medidas de recorte, desmantelamiento y privatización del sistema.

 

2.- Cambiar el aseguramiento sanitario:

Recortar  la oferta de la Cartera de Servicios del sistema público para que una parte de las prestaciones sean sufragadas por los usuarios (copago). Esto supone un apoyo a las aseguradoras privadas ya que obligará a la ciudadanía a contratar seguros complementarios para acceder a las prestaciones que desaparezcan de la oferta del sistema público. Los grupos de población que no puedan pagar  la atención o contratar un seguro privado serán atendidos por los servicios sociales, lo que supo resucitar la antigua beneficencia.

Generalizar el Modelo MUFACE (que presta atención sanitaria a los funcionarios del Estado mediante de acuerdos con las aseguradoras privadas) ofertándolo a todos los colectivos sociales y mediante ayudas fiscales. Fundamenta  está propuesta en que este modelo garantiza mejora la calidad y la satisfacción de los clientes y ahorra recursos al sistema público. Sin embargo  oculta la desigualdad y los sobrecostes  económicos que llevan asociados y que es una burda manera de subvencionar a las aseguradoras privadas con dinero público. Las aseguradoras privadas  realizan más de un 90% de su negocio con ayuda del sistema público.

 

3.- Apoyo a la privatización de los recursos

Financiación y gestión de las nuevas infraestructuras sanitarias mediante la colaboración con el sector privado (Colaboración Público-Privada, Iniciativas de Financiación Privada- PFI, Concesión de Obra, etc.) alegando que mejora la eficiencia, accesibilidad  y equidad de la atención, y garantiza la sostenibilidad del sistema. Sin embargo no aporte ni un solo dato que apoye esta afirmación y oculta que las experiencias en el Reino Unido, Valencia, Madrid o Galicia  demuestran que la colaboración privada multiplica por siete el coste de los centros, recortan personal, recursos asistenciales y equipamiento y ponen en riesgo el manteamiento de los servicios públicos, al detraer una parte importante de sus partidas presupuestarias.

Extender el modelo de Empresas de Base Asociativa (EBAS) para gestionar de acuerdo al modelo privad la AP puestas en marcha en Cataluña para prestar servicios de Atención Primaria, afirmando que mejoran los resultados de los centros de gestión pública, algo no probado en las escasas evaluaciones realizadas.

Uso compartido de los recursos tecnológicos por los sistemas público y privado, para optimizar las inversiones y evitar la infrautilización de los mismos. Esta medida ampliaría las oportunidades de negocio del sector privado que podría compaginar la atención a su clientela privada y con la del sistema público, eliminando así los riesgos de las inversiones en tecnologías muy costosas.

Potenciar el desarrollo de Redes Informáticas y de la Historia Clínica Electrónica, por empresas multinacionales contratadas por las administraciones. Esto proporcionará a las mismas una enorme oportunidad de hacer negocio con dinero público y de compartir a aseguradoras, laboratorios farmacéuticos o empresas de biotecnología,  información sobre la salud de los ciudadanos y sus circunstancias personales, económicas  y laborales, algo fundamental para poder planificar sus negocios y seleccionar clientes

 

 4.- Privatizar la financiación del sistema

Cambiar el molo de financiación reduciendo los presupuestos de las administraciones públicas y buscar nuevas formas de ingresos privados generalizado el pago  de los usuarios de las prestaciones.

Poner en marcha estrategias para crear una estado de opinión favorable a la integración de fondos privados, empresas y particulares,  en la asistencia, investigación y docencia del sistema público. Esto supone una nueva oportunidad para que el sector privado influya y condicione las políticas de investigación y de formación  pre y post graduada, de los profesionales.

Trasladar a nuestro sistema el Mecenazgo privado de otros países (con desgravaciones fiscales a quienes aporten recursos económicos), abandonando el modelo de financiación redistributivo a través de impuestos.

 

5.- Cambiar la gestión de los recursos

Integrar el nivel de Atención Primaria con el hospitalario suprimiendo sus estructuras de gestión. Lastrabas al desarrollo de la AP, las limitaciones de acceso a los recursos tecnológicos, o los recortes presupuestarios, han propiciado su deterioro y colocado en una posición subalterna de los hospitales. En este contexto las experiencias de gestión integrada puestas en marcha por algunas Comunidades Autónomas demuestran que las estructuras de gestión integrada  suponen la abducción de la AP  que queda relegado a la función de portera de los hospitales,  con la misión de seleccionar riesgos y patologías.

Promover la libertad de elección de centro por los usuarios, necesaria para la política de libre competencia y de mercado público-privado.

Desarrollar la Gestión por Procesos como alternativa a la desaparición del nivel primario. El desequilibrio de recursos y  el poder de las jefaturas de servicio hospitalarias favorecerán que estos últimos se queden con parte del león de los procesos asistenciales, reservando un papel un papel secundario a la AP.  La hegemonía hospitalaria en la gestión clínica supondrá también la vuelta al hospitalocentrismo y al uso intensivo de las tecnologías y los recursos especializados,  en detrimento de las políticas de promoción y prevención, mucho más eficaces y eficientes.

Incrementar la flexibilidad laboral del personal sanitario en cuanto a su jornada, turnos y movilidad entre centros lo que posibilitaría  recortar plantillas y favorecer la concertación con el sector privado.

Modificar el modelo retributivo incrementando la parte variable de las retribuciones de los profesionales a los que se les debe dar la posibilidad de quedarse con una parte de los ahorros que consigan realizar (esencial para condicionar las decisiones de los profesionales y buscar su complicidad para introducir recortes asistenciales).

 

6.- Implantar un sistema de  reacreditación de los profesionales mediante evaluaciones periódicas externas, vieja aspiración de las empresas auditoras que podrían  trasladar a nuestro sistema esta actividad que supone un gran de negocio en Estados Unidos. Hay que tener en cuenta que todas estas actividades están siendo externalizadas tanto por el Ministerio de Sanidad, como por los servicios de salud autonómicos.

 

7.- Cambiar la Política de Salud Pública

Potenciar la Salud Pública introduciendo cambios en los modelos tradicionales como promover la seguridad alimentaria mediante controles y auditorías de los alimentos, otra oportunidad para las multinacionales del sector como la PWC, etc.) o potenciar el papel de la Agencia de Seguridad Alimentaria (presidida en la actualidad por una antigua ejecutiva de la Coca Cola).

Promover programas de screening poblacional como el de cáncer de mama, colo-rectal, próstata, etc., que absorben una gran cantidad de recursos económicos y tecnológicos a pesar de que su eficacia está siendo cada vez más cuestionada y

Apoyar con recursos públicos el desarrollo de  la Biomedicina o de la Atención Personalizada, medicina de corte elitista que solo será accesible a los sectores sociales más elevados con capacidad económica para afrontar los copagos.

 

8.- Promover alianzas de la administración con los grupos profesionales más conservadores para que apoyen la contrarreforma 

Potenciar la colegiación obligatoria de los profesionales sanitarios, buscando el apoyo de la Organización Médica Colegial que pretende perpetuar así su poder e influencia a pesar del rechazo de profesionales La adscripción obligatoria de los profesionales es fundamental para mantener el estatus económico de sus elites y su influencia social.

Otorgar al denominado Foro de la Profesión la representación de todos los sanitarios, pese a que no deja de ser un grupo de entidades que no representan ni de lejos a la mayoría de los sanitarios, si nos atenemos a los datos de afiliación. Recientemente el Ministerio de Sanidad ha suscrito con este Foro un acuerdo marco de colaboraciónpara la sostenibilidad del Sistema Sanitario que incluye la gestión clínica o la financiación y  colaboración público privada,  u que suponen el respaldo por estos grupos de los postulados neoliberales del gobierno, que pretende  su privatización a pesar del rechazo mayoritario de ciudadanos y profesionales en todo el país.

En conclusión estamos ante otro Informe mas que pretende sustentar desde el punto de vista ideológico la política de privatización y desmantelamiento del SNS.

Resulta importante tener en cuenta que las movilizaciones profesionales y sociales que se han producido contra los recortes y las privatizaciones sanitarias han producido un rechazo mayoritario a esta política y la pérdida de la hegemonía ideológica de los postulados privatizadores, conscientes de esta situación, las potentes fuerzas políticas y económicas que pretenden hacer negocio con la privatización sanitaria están realizando una ofensiva en el terreno ideológico, mediante multitud de informes con apariencia de “independencia”, en realidad financiados por quienes favorecen la privatización, que intentan ganar el espacio del debate público. De todas maneras es importante constatar la debilidad teórica de los Informes que van apareciendo, así como sus declaraciones de intenciones (que contradice su contenido y propuestas concretas) de que lo que se trata es de reforzar y mejorar el sistema sanitario pública, porque pone en evidencia la falta de consistencia argumental y de base empírica de quienes pretenden privatizar la atención sanitaria en nuestro país. 

VER EL INFORME CRITICADO

EN NUESTRA SECCION ESTUDIOS E INFORMES TODO ESTO Y MUCHO MAS

Menos mal que alguien lo dice alto y claro… este informe de la fundación BBVA es un “arrimando el ascua a su sardina” en el negocio en el que quieren convertir nuestra salud: la colaboración público-privada (la privatización).

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Un estudio del sistema sanitario sesgado y poco riguroso

Por Marciano Sánchez Bayle, portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

nuevatribuna.es

Acaba de hacerse público el estudio “El sistema sanitario público en España y sus comunidades autónomas: Sostenibilidad y reformas” financiado por la fundación BBVA y lo más sorprendente es la falta de rigor de  su metodología y de sus principales conclusiones.

El estudio asegura que “se prevé  que el gasto sanitario público crecerá a una tasa media anual del 4,4% de aquí a 2016”, contra toda evidencia y que por lo tanto “la economía debería de crecer un mínimo del 1,4% anual para garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario”, y por ello, reclama “reformas para controlar el gasto”.

Es evidente que se parte de unas premisas falsas que parece mentira que sean sustentadas por economistas. Se utilizan series históricas que acaban en 2010 por lo que la tendencia no incluye el periodo de crisis económica (mejor dicho solo el último año de la serie donde empieza el decrecimiento del gasto sanitario (se pasa del 6,1% del PIB y de 1.376 euros per cápita en 2009 al 6% y 1.349 euros en 2010), por lo tanto la previsión que se hace esta sesgada y no se corresponde con la realidad (un error metodológico de bulto).

Es bien conocido que entre 2010 y 2013 los presupuestos sanitarios públicos de las CCAA per cápita han experimentado una disminución del 11,4%, con decrecimiento promedio anual del  3,91 %, es decir la previsión no solo no se está cumpliendo sino que sucede todo lo contrario, en lugar de un aumento del gasto sanitario público estamos ante una disminución del mismo

Incluso los últimos datos de la OCDE (junio 2013) ya señalan que el gasto sanitario español está en clara disminución. Así el gasto sanitario público per cápita se sitúa por debajo del promedio de la OCDE (2.224,2 dólares/poder partitario de compra –ppc– versus 2.436,7 dólares ppc) y ha disminuido desde 2009 (pasando de ser el 74,9% del gasto sanitario total en este año al 73% en 2011), con un crecimiento negativo de  -1,2% en 2010 y de -4,3% en 2011,mientras el gasto sanitario total en % sobre el PIB también disminuye 0,3 puntos en % en 2011 (situándose en el promedio de la OCDE). Por otro lado conviene recordar que el crecimiento del gasto sanitario en España nunca estuvo descontrolado (la OCDE en 2008 señalaba que el crecimiento del gasto sanitario anual en los últimos diez años era  en España del 2,7% frente al 4,1% del promedio de los países de la OCDE)

Es decir los datos conocidos demuestran que lejos de producirse este incremento continuo del gasto sanitario que señala el Informe, está ocurriendo justamente lo contrario, desde hace años, a partir de 2009, se ha entrado en una disminución del gasto sanitario público, que además es mayor que la contracción del PIB. Resulta llamativo que se publique en agosto de 2013 un Informe que ignore estos datos y dice muy poco del rigor del mismo.

Otro de los problemas del Informe es el sesgo ideológico que esta expresado en la Introducción y lógicamente aparece a lo largo del mismo. Los autores utilizando una referencia “moderna” (Aristóteles, siglo IV antes de  nuestra era) intentan colocarse en lo que ellos entienden como “justo medio”, creando de una manera artificial dos supuestos enemigos del SNS, caricaturizando sus posiciones con una notable ausencia de “moderación” que hubiese sorprendido a su supuesto mentor filosófico. 

En realidad estamos ante una de las posiciones ideológicas que fomentan la privatización que está presente en nuestro país hace mucho tiempo al menos desde el Informe Abril de 1991, una posición “blanda” si se compara con las más “duras” de Lasquetty y compañía, pero que a la postre pretenden justificar las mismas actuaciones y por lo tanto es complementaria. Amparándose en unas supuestas evidencias científicas, en algunos casos tan inexistentes como las que han señalado sobre tendencias de gasto sanitario, plantean soluciones inscritas en un paradigma nunca demostrado, las supuestas ventajas de la introducción de incentivos de mercado, de la competencia y de la participación del sector privado (lo que eufemísticamente se denomina colaboración público- privada)  en la provisión de los servicios sanitarios. Como siempre estos planteamientos se encubren en declaraciones genéricas como la búsqueda de “una mejora de la eficiencia” que todo el mundo desea pero que hay planteamientos, como los privatizadores, que la practica ha demostrado que avanzan en sentido opuesto. Un sesgo ideológico presente en todo el Informe.

El Informe por supuesto contiene muchos datos e información que es de  interés, y que pueden ser utilizados para comprender el funcionamiento y los problemas del SNS.

En conclusión estamos ante un Informe con sesgos metodológicos e ideológicos básicos que desnaturalizan su contenido supuestamente científico y que hace afirmaciones que la realidad demuestra que son totalmente erróneas, la utilidad del Informe queda así circunscrita a los fines de la entidad financiadora, que es de agradecer, aparece claramente explicitada. Estamos ante otro de los trabajos seudocientificos  que intentan recuperar el terreno ideológico en que se sustentan las políticas privatizadoras de la Sanidad Pública tan desprestigiadas por las movilizaciones sociales y profesionales.

Entrevista en Público a DAVID STUCKLER, Senior Research Leader de la Universidad de Oxford…

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"La recesión hace mucho daño, pero la política de austeridad mata"

Tras una década de investigación científica con herramientas estadísticas para analizar las políticas aplicadas frente a recesiones en todo el mundo, los científicos David Stuckler y Sanjay Basu han obtenido un resultado estremecedor: las medidas de austeridad son siempre devastadoras para la salud pública, causando decenas de miles de muertes sin ayudar en lo más mínimo a la recuperación económica

CARLOS ENRIQUE BAYO, en publico.es

Como científico, David Stuckler es rotundo: "Si las políticas económicas de austeridad se hubieran organizado como un ensayo clínico masivo, habrían sido rápidamente interrumpidas al acumularse las evidencias de sus mortíferos efectos secundarios".

Esa certeza no procede de convicciones ideológicas, ni de estimaciones o hipótesis, sino de una década de investigación, en la que este Senior Research Leader de la Universidad de Oxford ha trabajado con el epidemiólogo Sanjay Basu, del Centro de Investigación para la Prevención de la Universidad de Stanford, hasta presentar sus hallazgos en una obra imprescindible para entender la crueldad con que muchos gobiernos nos obligan a afrontar la crisis: Por qué la austeridad mata. El coste humano de las políticas de recorte (Taurus).

Ambos han aplicado el método científico clínico y las herramientas de la estadística para analizar las políticas aplicadas frente a recesiones en todo el mundo durante casi un siglo: desde la Gran Depresión que siguió al Crash del 29, hasta la actual Gran Recesión provocada por el estallido de la burbuja financiera en 2007. Y sus conclusiones, exhaustivamente demostradas con miles de datos y cientos de gráficos y de estudios científicos, son estremecedoras: siempre que los gobiernos aplican medidas de austeridad ante una crisis sus efectos son devastadores para la salud pública, causando decenas de miles de muertes sin que ayuden en absoluto a la recuperación económica... más bien todo lo contrario.

Stuckler y Basu han comparado minuciosamente los resultados obtenidos a lo largo de decenios por los países que han aplicado las recetas de austeridad, frente a los producidos por políticas económicas opuestas (de estímulo y gasto social), y en su informe demuestran que en los segundos no sólo se ha superado la crisis mucho antes sino que incluso se ha logrado mejorar la salud pública en plena recesión.

 

¿Cómo han podido comparar científicamente países tan dispares y con condiciones económicas y sociales tan distintas?

Bueno, en realidad muchas de las evaluaciones comparan naciones muy similares, como el análisis de la gran crisis asiática que se produjo al reventar la burbuja puntocom de los años 90. El Fondo Monetario Internacional impuso durísimos recortes del gasto público a los países afectados como requisito para darles créditos. Entre los muchos que accedieron a reducir drásticamente los programas de protección social, Tailandia rebajó el gasto de Sanidad en un 15%, recortando el de prevención del sida a sólo la cuarta parte; eso disparó la propagación del virus VIH y más que duplicó las tasas de mortalidad por enfermedades infecciosas, que habían estado reduciéndose hasta entonces. Además, los índices de pobreza se multiplicaron y el número de suicidios en el país aumentó un 60%.

En cambio, la vecina Malasia fue la única que rechazó la asistencia del FMI condicionada al famoso principio de "canjear dolor a corto plazo por beneficios a largo plazo", y emprendió programas de estímulo y de ayudas públicas a los más necesitados. Y no sólo logró mejorar la salud pública nacional, sino que, de los cuatro países que hemos examinado, fue el único que en la práctica consiguió cumplir los objetivos económicos primordiales marcados por el propio FMI. En definitiva, las recetas de austeridad sólo convierten las recesiones en auténticas pandemias de mortandad masiva. Lo que hemos aprendido es que el verdadero peligro para la salud pública no es la recesión en sí misma, sino la austeridad.

 

¿También en Europa?

Grecia, obligada a aplicar los implacables recortes exigidos por la Troika [FMI, Comisión Europea y Banco Central Europeo], está hundida en un desastre de salud pública. Fue forzada a reducir su presupuesto sanitario en un 40% y recortó drásticamente los programas de prevención del sida. Con el desempleo desbocado y un aumento del 25% del número de personas sin hogar, con la población desesperada y cayendo en la drogadicción, esos recortes han incrementado el número de seropositivos en más del 200%, convirtiendo a Grecia en un epicentro de la extensión del sida por Europa.

Otro ejemplo griego: estalló una epidemia de malaria a causa de la interrupción de los programas de fumigación contra las plagas de mosquitos y combatirla fue muchísimo más costoso que lo que se había ahorrado con los modestos recortes en pesticidas. Otro más: ante los recortes, la farmacéutica Novo Nordisk se retiró del país y no sólo se perdieron puestos de trabajo, sino que 50.000 diabéticos griegos se quedaron sin insulina.

El acceso de la población a la sanidad pública se ha reducido considerablemente en Grecia, y la mayor parte de los que se han quedado sin atención sanitaria son pensionistas que han contribuido al sistema de seguridad social durante toda su vida laboral. El Gobierno griego, al plegarse a las imposiciones de austeridad de la Troika, ha convertido una crisis económica en una catástrofe de salud pública. Y de seguridad: entre 2010 y 2011, el número de homicidios se duplicó. Todo ello previsible en un país donde está en paro el 62% de los jóvenes menores de 25 años.

Estos son sólo algunos de los efectos de la austeridad comprobados en Grecia, pero están también reflejados en España, Italia o Portugal.

 

¿Qué perjuicios para la salud pública causados por medidas de austeridad han podido comprobar en España?

Según nuestros cálculos, unas 180.000 personas han perdido el acceso a la atención sanitaria preventiva en España como consecuencia de los recortes presupuestarios, que han puesto en la calle a 280.000 empleados del sector público y han dejado sin ingreso ninguno a unos 600.000 españoles. El conjunto de las medidas de restricciones, copagos y eliminación de subsidios hace que los asalariados españoles deban pagar hoy un 60% más que antes por los medicamentos.

En noviembre pasado estuve en Barcelona, invitado por los responsables de la Agencia de Salud Pública catalana que estaban alarmados por sus propias estadísticas: los niños estaban sufriendo la crisis aún más que los adultos y había aumentado en un 3% el número de los que vivían por debajo del umbral de la pobreza, alcanzado el 23% de todos los menores de Cataluña. Además, la crisis había causado un incremento del 20% en el número de personas con síntomas de depresión grave, igual que se estaban multiplicando los índices de ansiedad y de alcoholismo. Pero en ese momento de máxima presión sobre el sistema de atención sanitaria pública, los objetivos de reducción del déficit impuestos por el Gobierno de Rajoy a la Generalitat obligaba a los hospitales de Cataluña a cerrar servicios, reducir la jornada de médicos y enfermeros...

En España, igual que en los demás países, las políticas económicas y sociales tienen más incidencia en que unos vivan y otros mueran que cualquier fármaco, cualquier operación quirúrgica o cualquier seguro médico. Invertir en salud pública es sabio en tiempos de vacas gordas, pero se convierte en una necesidad imperiosa en tiempos de vacas flacas.

 

¿Cómo se pueden comparar los efectos de la austeridad o el estímulo económico entre sociedades tan distintas como las del sur y las del norte de Europa?

Es que también hemos comparado regiones y países en el tiempo, su evolución desde el principio de la recesión, e incluso antes, para controlar las situaciones sanitarias previas de la población, su salud mental, sus niveles de alcoholismo, etc. Hemos comparado áreas que afrontaban el mismo nivel de shock económico pero aplicaban diferentes respuestas políticas. Y hemos comprobado que las recesiones no desencadenan automáticamente un aumento de los suicidios, el alcoholismo, los infartos debidos a estrés y otras causas principales de fallecimiento, sino que la espoleta de que esos índices se disparen es una y otra vez la imposición de medidas de austeridad.

Islandia fue el primer país europeo en colapsar a causa de la crisis financiera y el FMI pretendió obligarle, a cambio de su ayuda económica, a reducir el gasto público en un 15%, con un recorte de la sanidad pública del 30%. Pero Islandia rechazó plegarse a la austeridad e hizo lo opuesto: aumentó el gasto público en más de diez puntos, subió el presupuesto sanitario y reforzó los programas de protección social. También usó fondos públicos para aliviar las deudas de los hipotecados, de forma que no perdieran sus casas. Y todo ese aumento del gasto no generó ni inflación, ni una deuda astronómica imposible de devolver. Todo lo contrario: hasta el FMI tuvo que reconocer años después que la política rebelde de Islandia había dado lugar a una recuperación "sorprendentemente" firme superior al 3% del PIB.

No basta con decir que Islandia, que rechazó en referéndum el rescate a la banca, es muy distinta a Grecia, ya que los islandeses afrontaron una deuda del 800% del PIB, que ha sido en términos relativos la mayor crisis bancaria del planeta.

En su conjunto, las medidas de austeridad en Europa han supuesto un aumento del 40% de la mortalidad infantil. Y esos son datos oficiales, del Eurostat.

 

¿No saben los economistas del FMI que sus recetas siempre abocan a la ruina, además de a grandes pérdidas de vidas humanas, a sus pacientes nacionales?

¡Tendrían que saberlo! Al final, siempre acaban pidiendo perdón a las víctimas de la austeridad y a los que se negaron a obedecerles. Hasta 2012, el FMI no se disculpó formalmente con Tailandia, pero sus responsables ya están reconociendo ahora sus errores sobre Europa. ¡Acaban de darse cuenta de que los efectos de sus recetas de austeridad han sido nefastos, cuando les había ocurrido exactamente igual diez años antes!

 

¿Cuál es, entonces, el verdadero objetivo de imponer esa austeridad, si saben que va a ser un desastre humano y económico?

Ahí ya entramos en las especulaciones, y no se puede hacer un análisis auténticamente científico de las motivaciones e intenciones de los que nos imponen las políticas de austeridad. Pero parece claro que están tratando de aprovechar cada crisis del sistema capitalista para avanzar en sus metas ideológicas: arrebatarles derechos a los trabajadores y empobrecer al conjunto de la población en beneficio del ilimitado enriquecimiento de los más poderosos. Sin embargo, esta conclusión no puede ser sometida a un examen empírico y, por tanto, no quiero que se me cite defendiéndola como si hubiésemos podido demostrarla.

 

¿Qué cifras han podido verificar sobre las víctimas mortales causadas por las actuales medidas de austeridad económica?

Hemos documentado una pauta habitual, tanto en Europa como en EEUU, de aumento de los suicidios como consecuencia de las medidas económicas de austeridad, pues en realidad ese fenómeno se estaba reduciendo consistentemente en todos los países hasta que, con la crisis, se adoptaron medidas políticas drásticas. En total, nuestros cálculos ascienden a más de 10.000 suicidios adicionales y hasta un millón más de casos de depresión, algo no desdeñable. En España, entre 2007 y 2010 se suicidaron unos 400 varones más de lo previsto antes de los recortes, despidos y desahucios, pero no tenemos datos más recientes porque no los proporciona la administración española, mientras que en EEUU, Reino Unido y otros países europeos ya contamos con los datos oficiales hasta el 2012, incluido.

En cualquier caso, en casi todos los países que aplican políticas de austeridad hay un claro intento de ocultación estadística de las cifras de suicidios relacionados con la situación provocada por esos recortes. Por ejemplo, en Reino Unido los datos sólo se ofrecen en promedios de series de tres años, algo que suaviza los picos de las curvas estadísticas. Sin embargo, queda claro que en EEUU y en Reino Unido ha habido 4.750 y 1.000 suicidios adicionales, respectivamente, durante la actual recesión. En Estados Unidos, los suicidios son causa ya de más muertes que los accidentes de tráfico, tras aumentar vertiginosamente en la última década: un 30% entre los adultos y un 50% más entre los varones cincuentones, que son los que padecen más estrés cuando se quedan en el paro tras una larga vida activa y descubren que han sido marginados para siempre del mercado laboral.

 

¿El desempleo masivo es, pues, un fenómeno que causa muertes?

Sin ninguna duda. En nuestra investigación hemos descubierto que los índices de suicidio se disparan paralelamente a los de desempleo, pues multiplican las tasas de depresión a nivel nacional. Hemos determinado que un tercio de los que pierden su puesto de trabajo padecen depresión poco después. Y no hay que olvidar que por cada suicidio consumado se producen otros diez frustrados, que dejan a la víctima con vida pero padeciendo graves secuelas físicas o psicológicas.

Los gobiernos que imponen austeridad a ultranza no hacen frente al desempleo como la mortífera pandemia que en realidad es, mientras que los que optan por invertir en la asistencia a los parados durante las recesiones, como hicieron Suecia y Finlandia, no sólo logran reducir la tasa de suicidios sino que acaban por ahorrar más en sanidad pública de lo que han costado los programas de auxilio social y ayuda laboral a los desempleados.

 

¿Invertir más en Sanidad pública, en vez de recortar ese gasto, es rentable?

¡Por supuesto! Sale muy caro ahorrar en salud pública, como se ha demostrado una y otra vez. La austeridad sanitaria es el más falso de los ahorros. Eso lo aprendieron de la forma más trágica las autoridades de Nueva York al principio de los años 90, cuando recortaron 120 millones de dólares en programas de prevención de la tuberculosis y estalló un brote resistente a los antibióticos que costó más de 1.200 millones de controlar.

Hemos descubierto que invertir apropiadamente en sanidad pública suele tener una rentabilidad de tres dólares por cada uno que se invierte.

También se podría haber evitado muchas muertes por enfermedad con medidas para evitar los desahucios y el aumento del número de los sintecho. Las viviendas públicas y los subsidios a la vivienda son la mejor medicina para contrarrestar los riesgos de salud que padecen las personas sin hogar y que acaban teniendo un coste para las arcas públicas muy superior a los ahorros que imponen las políticas de austeridad.

Porque la recesión hace mucho daño, pero la austeridad mata.

Informe de la pensiones…

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Descodificando a los expertos

La Opinión de Joan Coscubiela.

nuevatribuna.es

Sinceramente he dudado mucho en meterme en este berenjenal, pero como la cabra tira al monte, vamos a intentarlo. No es tarea fácil intentar descodificar políticamente el informe de los expertos. Por su complejidad, pero sobre todo porque en este debate se han consolidado al mismo tiempo dos imágenes tan estereotipadas como falsas que es difícil combatir con explicaciones. Una, que es inevitable y urgente la definición del factor de sostenibilidad, sin esperar al período 2027/2032 previsto en la ley 27/2011. Otra, que el informe de los expertos sólo tiene una lectura, la de la reducción de las pensiones y que además el informe es el marco en que debe hacerse la reforma legal. Durante el día de ayer comprobé hasta qué punto estas dos imágenes construidas mediáticamente están consolidadas y dificultan una reflexión serena.

INFORME TAN POLÍTICO COMO TÉCNICO. El informe se presenta como técnico y en buena parte lo es, pero contiene una gran cantidad de valoraciones políticas y juicios de valor estrictamente políticos. Hasta el punto que en muchos de sus apartados las reflexiones políticas solapan claramente las sugerencias técnicas. Ello confirma que el Gobierno nunca debió iniciar el debate de la pensiones intentando marcar las cartas con un informe de “expertos”. Entre otras razones porque los análisis técnicos bien podían haber sido aportados por los propios “expertos” de la Seguridad Social, que a lo largo de décadas han demostrado ser quienes más han acertado en sus proyecciones y los menos contaminados.

Pero me temo que al Gobierno le puede haber salido el tiro por la culata. El informe está lleno de matices, de dobles interpretaciones y de llamadas a la toma de decisiones políticas. Lo que permite intuir que el debate en la Comisión ha sido intenso y que en los temas más conflictivos se ha optado por abrir diferentes interpretaciones y derivar la decisión al Gobierno, al Pacto de Toledo y al Parlamento, como no podría ser de otra manera. Las políticas de pensiones requieren solvencia económica, pero son sobre todo decisiones políticas que no se pueden delegar en el “despotismo ilustrado” de los expertos.

PREJUICIOS Y ADANISMOS. El informe sólo comenzar incurre en dos flagrantes prejuicios. Dar por hecho, sin argumentarlo técnicamente, que es inevitable y urgente adelantar el cálculo del factor de sostenibilidad previsto para entrar el vigor el 2032. Y el habitual adanismo de afirmar que hasta llegar los “expertos” no se han abordado las reformas necesarias.

EL INFORME SE EXTRALIMITA EN EL MANDATO RECIBIDO. El Gobierno del PP intenta justificar su decisión de abordar ahora la reforma en el artículo 8 de la Ley 27/2011 que mandata al establecimiento de un factor de sostenibilidad para el calculo de las pensiones futuras, pero no dice nada de tocar la revalorización de las pensiones actuales. Al proponer una nueva fórmula de revalorización de las pensiones actuales, los expertos lo hacen con criterios políticos para los que no están legitimados democráticamente. Se da la circunstancia que en algunos de los países que han abordado el factor de sostenibilidad, este no afecta a las pensiones presentes.

CARTAS MARCADAS EN EL CÁLCULO DE LA SOSTENIBILIDAD. Todo el informe gira alrededor de una variable importante, como es el aumento de la esperanza de vida a partir de los 65 años, pero ignora otros factores. En el terreno demográfico las entradas de nuevas cohortes al sistema, vía inmigración o aumento de la natalidad – clave en algunos países gracias a las políticas de familia-. O la ampliación de la base de sistema contributivo, con más y mejores cotizaciones. Sin olvidar el impacto de las mejoras de la productividad – con mucho recorrido en España – y de su reparto social de manera equitativa. Con los restrictivos criterios de “sostenibilidad” del informe, el sistema de pensiones construido en Europa durante el siglo XX no hubiera sido posible.

EL INFORME ABRE LA VÍA A CONSEGUIR MÁS INGRESOS. Y puede que esa sea la razón de que el informe incorpore, como un añadido en su página 22, una reflexión sobre las diferentes posibilidades políticas de mejorar la sostenibilidad, no sólo moderando el crecimiento del gasto, sino aumentando los ingresos. Y no sólo los provinientes de cotizaciones sociales, sino vía fiscalidad general. Y ello a pesar que desde los teóricos de la sostenibilidad siempre se ha querido limitar el debate a un ajuste de gastos en función de los recursos disponibles.

UNAS MEDIDAS PROCICLICAS. Al reflexionar y proponer medidas para una nueva forma de revaloración de las pensiones, se insiste en que la nueva propuesta pretende ser anticíclica en relación al impacto de la revalorización en los gastos del sistema. O sea que en períodos de menos crecimiento de la economía, menos revalorización de las pensiones. Pero al hacerlo se ignora que lo que puede ser anticíclico para el sistema de seguridad social, resulta procíclico para el conjunto de la economía. Porque revalorizar menos las pensiones, cuando la economía crece menos, sin duda puede agravar la crisis en una economía con fuerte dependencia del consumo interior.

FACTOR DE EQUIDAD INTERGENERACIONAL. Es la fórmula propuesta para acomodar el crecimiento futuro de las nuevas pensiones. Hasta ahora en el cálculo de las pensiones intervienen tres factores, años cotizados, bases de cotización y edad de jubilación. Y los expertos proponen una cuarta, el de la esperanza de vida prevista en el momento de la jubilación. Una nueva proporcionalidad que significa que a más esperanza de vida, menos % sobre 100 se cobraría. De manera que siempre se cobrara menos del 100% actual si la esperanza mejora y solo se cobrara más de 100% actual si cae la actual esperanza de vida. La formula propuesta por los expertos comporta que cada uno se hace cargo del reparto de su pensión a lo largo de su vida por vivir más años. Aunque de nuevo aparece el matiz en el informe, cuando se dice que nada impide que la solución sea aumentar los ingresos del sistema de seguridad social, siempre que se explique de donde salen estos nuevos ingresos. Como ven, de nuevo, las formulas técnicas ceden el paso a la política, que es de lo que se trata.

FACTOR DE REVALORIACIÓN ANUAL (FRA). Es el que determina como hacer la revalorización de las actuales pensiones, acabando con la revalorización automática para mantener el valor real de las pensiones, que ha funcionado hasta hoy, con la excepción de los años 2011 y 2012. Ya hemos dicho que en este apartado el informe de los expertos se extralimita en sus consejos. Pero lo más interesante es como el informe abre la vía a tantas posibilidades como quiera la política. Después de proponer una formula nueva, que no garantiza el valor real de las pensiones, se introducen algunos matices. Para evitar que la aplicación de su formula de revalorización pueda suponer una reducción del valor nominal de la pensiones, se plantea una cláusula suelo y se dice que para financiarla se usará el Fondo de Reserva, nutrido de los excedentes de las cotizaciones en épocas de bonanza. Y lo que es más curioso, se abre también la posibilidad de que si así se decide políticamente se pueda garantizar el mantenimiento integro del poder adquisitivo, siempre que se habiliten los recursos necesarios y se explique de donde salen.

APLICACIÓN DE LAS PROPUESTAS. A pesar de que los expertos no justifican el porqué de su propuesta, se plantea que las reformas deberían aplicarse cuanto antes, dentro el período 2014/2019. El porque de este período transitorio y no otro, no se explica. Aunque no es exagerado pensar que es el margen político, no técnico, que se le da al Gobierno para que el impacto de las medidas no sea visible – ni en pequeñas dosis- hasta pasados dos ciclos electorales, el del 2015 y el del 2019 – en la hipótesis de no adelanto electoral-. Pero hay más, nada impide en el informe que se pueda acordar políticamente que los criterios adoptados entran en vigor después del 2019. Y más aún, se sugiere que sea cual fuere la fecha escogida para la entrada en vigor de los cambios, los nuevos pensionistas reciban a partir del 2014, además de la información de la pensión reconocida, otra en paralelo sobre cual seria su pensión en el caso de haberse aplicado los nuevos criterios. Total que lo que se podría hacer, si así se decide políticamente, que los criterios propuestos no entren en vigor hasta transcurridos unos años de comprobación de cuales serian sus efectos en los pensionistas y en el gasto agregado del sistema.

Bien, hay muchas más cosas y muy interesantes, como una referencia explícita al artículo 135 de la Constitución Española y a los límites que impone a la política democrática.

Espero haber sabido explicar tres cosas: que el informe es todo menos un informe exclusivamente técnico – los eunucos ideológicos no existen- . Que el informe intenta marcar el terreno de juego de la reforma, pero que permite tantas interpretaciones como quiera la política. Y que el Gobierno no debe escudarse en el informe de los expertos y si quiere plantear una reforma, por otra parte no necesariamente urgente, deberá mojarse.

Y será entonces, cuando el Gobierno presente su propuesta política a los agentes sociales y a la Comisión del Pacto de Toledo, cuando de verdad comenzará el debate de fondo y en el terreno del que nunca debió salir, el de las decisiones de las instituciones democráticas.

Si el Gobierno pretendía con el informe marcar la agenda política de los debates, escondiéndose detrás de los expertos, no deberíamos permitírselo. Y además, son tantas y tan variopintas las hipótesis que abre el informe, que al Gobierno no le va a quedar más remedio que responsabilizarse de las propuestas que haga. Y decidir si quiere tirarse a la piscina, y si lo quiere hacer antes o después de las próximas elecciones.

Al final, será la política la que decida, como no puede ser de otra manera y la ciudadanía tiene mucho que decir. Lo contrario significaría sustituir la democracia por el despotismo ilustrado.

Pensiones: ¿demografía o lucha de clases?

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Juan Torres López

Los bancos y las grandes compañías de seguros (cuyos representantes tienen amplia mayoría en el grupo de sabios que creó el gobierno para que proporcionara las claves de la nueva reforma) llevan muchos años tratando de gestionar en provecho propio el gran volumen de fondos que mueven las pensiones públicas. Con tanta liquidez como la que maneja la seguridad social se pueden obtener grandes ganancias en unos mercados financieros como los de hoy día, en donde las nuevas tecnologías permiten invertir con rentabilidad a una velocidad de 250 millones de dólares por segundo...(leer más)

La “ayuda” (¿…?) de la Unión Europea… ¡¡desgraciadamente una vez más!! y cada vez arrogándose más competencias que no son de su incumbencia como nuestro sistema de pensiones…

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Más impuestos, menos pensiones

Por Ignacio Escolar, en ESCOLAR.NET

eldiario.es

"Los españoles hemos demostrado que merecemos que se nos ayude, no que se nos dirija", presumió Mariano Rajoy hace unos meses en el Congreso. A la vista está: la Unión Europea, en una demostración más de que España es un país sin soberanía, ha decidido ayudarnos con algunas "reformas", unos "compromisos" que el Gobierno tendrá que cumplir de forma "rigurosa y puntual", en palabras del comisario Olli Rehn, que ayer leyó la cartilla a Mariano Rajoy. Europa pide más IVA, más impuestos en la gasolina, más reforma laboral, menos sanidad y menos pensiones. Concede graciosamente el permiso a España para endeudarse dos décimas más (una deuda que pagaremos los españoles), pero a cambio nos manda la factura. La lista de peticiones de la Comisión Europea se camufla de "recomendaciones" pero es obvio que no lo son. Una recomendación es siempre opcional. Esto son órdenes, como recordó después otro comisario europeo, Joaquín Almunia: "Las recomendaciones son obligaciones". Pues eso.

A cambio, Mariano Rajoy se trae también del norte un plan de empleo para jóvenes tan ridículo como intentar vaciar el océano con un cubo. Europa destinará 6.000 millones de euros para luchar contra el paro juvenil; parecen muchos hasta que se hacen los números. El dinero es para los próximos siete años, hasta 2020. Y con él se pretende solucionar la situación de 5,7 millones de jóvenes sin trabajo (dos millones de ellos son españoles). Traducido: el gran plan por el empleo juvenil alcanza la increíble cifra de 150 euros al año por cada joven parado. ¡Seguro que con ese dinero lo arreglamos!

Además, parte de esa inversión –según ha propuesto Hollande con el respaldo de Alemania– irá destinada a crear un remedo de la beca Erasmus que ayude económicamente a las empresas que contraten como becarios a jóvenes de otros países con mucho paro. Es decir, que la genial ideal de la UE para acabar con el desempleo juvenil pasa por descapitalizar aún más a España, subvencionando a las empresas francesas, holandesas o alemanas que contraten en prácticas a esos jóvenes españoles que tanto dinero ha costado formar. Pues muchas gracias por la ayuda, querida Europa.