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Un futuro no deseable para todos

Un futuro no deseable para todos

El envejecimiento de los donantes andaluces obliga a realizar trasplantes atípicos

 

 

Las excelentes noticias sobre la reducción de siniestralidad en las carreteras y de la mortalidad en las UCI tienen una consecuencia negativa: bajan las donaciones. Andalucía, pese al incremento permanente de personas dispuestas a ceder sus órganos y a seguir a la cabeza del mundo en trasplantes, tiene que hacer frente a la reducción del número de donantes y al envejecimiento de los mismos, que han pasado de una edad media de 35 a 58 años en tres lustros. A mediados de este ejercicio se ha registrado una reducción de un 13% de los fallecidos de los que obtener órganos y de un 18% en las intervenciones posibles. En lista de espera hay ahora más de 800 pacientes. La sanidad pública busca en las cirugías especiales la alternativa para mantener los índices de trasplantes.

Los hospitales públicos andaluces han efectuado, en el primer semestre del año, 291 trasplantes de órganos (274 procedentes de donantes fallecidos y 17 trasplantes renales de donantes vivos). Estas intervenciones han sido posibles gracias a 134 donaciones. Pero el pasado año por estas fechas se habían registrado 152. Además de que se cuenta con menos cuerpos, estos llegan más envejecidos y, mientras hace unos años se obtenían 271 órganos utilizables de cada 100 fallecidos, ahora esta cifra ha bajado a 215.

El balance positivo se da en las negaciones de familiares, que en Andalucía está en el 16% frente a otros países como Reino Unido, Argentina, Colombia o Israel, donde entre el 40% y el 69% de los allegados de fallecidos rechazan la cesión de los órganos.

De mantener las cifras de trasplantes dependen 874 enfermos que esperan, desde finales de junio, un órgano para mejorar su calidad de vida o salvarla. De éstos, más de 600 necesitan un riñón, 188 un hígado, 34 un pulmón, 13 un corazón y 14 un páncreas.

Las vías para paliar la reducción de órganos disponibles pasan, en primer lugar, por la promoción de las donaciones en vida, técnica que ha permitido a 17 personas disfrutar estos primeros seis meses de uno de los dos riñones de una persona sana.

Otro recurso es el trasplante de órganos con el corazón parado (donantes en asistolia). Esta modalidad se diferencia de los realizados con corazón latente (en muerte cerebral) en que la amenaza de que la isquemia (reducción del riego sanguíneo) haga inviable la intervención es muy acuciante.

El trasplante de dos riñones o de dos pulmones, de los que se han realizado 16 en seis meses, es una técnica que se realiza para aprovechar al máximo los órganos procedentes de donantes de edad avanzada y destinados a receptores añosos.

También se ha recurrido a un trasplante hepático en dominó. Esta es una fórmula poco común que se realiza cuando uno de los receptores que espera un hígado está afectado por una enfermedad congénita que afecta especialmente al sistema nervioso y termina dañando a los diferentes órganos, provocando parálisis y la muerte. Pero los síntomas de esta dolencia genética tardan en manifestarse entre 20 y 30 años. Por este motivo, el paciente puede recibir un hígado de donante cadáver y donar su hígado a un paciente con una enfermedad hepática terminal.

Andalucía también participa en el programa de trasplante renal cruzado, que consiste en que una pareja con riñones incompatibles se ofrece a donar a otra que sea compatible.

Todas estas medidas pretenden paliar la menor disponibilidad de órganos. Los fallecidos por accidentes de tráfico sólo suponen ya el 7% de los donantes. Además, también ha bajado el número de fallecidos en las unidades de cuidados intensivos tras sufrir accidentes cerebrovasculares, de quienes proceden en la actualidad el 70% de los órganos.

El coordinador de trasplantes en Andalucía, Manuel Alonso, explicó que esta situación ha obligado a realizar trasplantes de hígados de más de 80 años y de corazones con más de 60. "En el primer semestre de este año, la mitad de nuestros donantes tenían una edad de 60 años o más, algo no descrito en ningún país del mundo", afirmó.

"No podemos bajar la guardia", resumió Alonso ante los excelentes cifras de donantes potenciales y la disminución y envejecimiento de los reales.


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