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Cinco años de radioterapia

Cinco años de radioterapia
La unidad de cáncer de Jove, que surgió de una movilización social, ha atendido a 2.800 pacientes

11.09.11 - 02:40 -

 

«No nos levantamos un día y decidimos que había que traer una lavadora a Gijón. La movilización por la radioterapia fue algo muy meditado y, también, justificado. A nuestra asociación nos llegaban decenas de pacientes llorando porque no podían iniciar el tratamiento de cáncer en el tiempo aconsejado. Pasaban meses antes de que les llamaran de Oviedo, donde funcionaba la única unidad de radioterapia de la sanidad pública. Mucha gente se nos quedó en el camino por esas demoras». Tina Alonso sabe bien de lo que habla. Ha librado ya dos batallas contra el cáncer. La primera fue en 2002, cuando el detectaron un tumor de ovario que le obligó a tener que radiarse en el HUCA y «a hacer esos viajes en ambulancia de Gijón a Oviedo que parecían eternos». El segundo cáncer, el de mama, le llegó justo cuando estaba en plena movilización por la descentralización de la radioterapia. Entonces, Tina Alonso formaba parte de la directiva de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Gijón (FAV), entidad que lideró el movimiento ’prorradioterapia’, y que entonces presidía Juventino Montes con quien hizo tándem en las protestas.
En estos cinco años la unidad de oncología del Hospital de Jove, que nació con una vocación contestataria que nunca pretendió, se ha consolidado. A la sombra de su hermana mayor del HUCA, ha tratado desde entonces a 2.800 pacientes, la mayoría del Área Sanitaria V. Pese a ser una unidad ligera, aborda ya un amplio abanico de tumores. Salvo los ginecológicos y la braquiterapia prostática, que continúan centralizados en el HUCA, el resto de localizaciones tienen cabida en Jove. La mayoría de los tumores tratados, un 30%, son de mama. El resto son pacientes con cánceres de pulmón, digestivo, cabeza y cuello y próstata.
La unidad del hospital concertado ofrece también tratamiento sintomático a enfermos oncológicos que sufren fuertes dolores o sangrados y, al igual que en sus inicios, se mantiene prácticamente sin lista de espera. La unidad de Jove trabaja a doble turno, lo que permite que la lista de espera sea de apenas una semana, lo que aguardan actualmente los pacientes. Además, desde el pasado año contribuye a aligerar las demoras oncológicas de Avilés. En 2010 trató a un centenar de enfermos del Área III y se prevé que este año haga lo propio con otras 150 personas derivadas desde Oncología Médica del San Agustín.
Descentralización, ¿si o no?
¿Fue acertado traer la radioterapia a Gijón? Los promotores de la idea, como Juventino Montes, lo tienen claro: «Por supuesto que fue acertado. No sólo bajaron las demoras oncológicas sino que, tal y como dijimos entonces, la unidad de Jove va a servir de balón de oxígeno cuando se haga el traslado del HUCA a La Cadellada». Germán Juan Rijo, que dirige desde los inicios la unidad radioterápica de Jove, también cree que la descentralización «ha sido algo positivo, pero no sólo para el Área V sino para el conjunto de Asturias». Este especialista llegó a Gijón procedente del Servicio de Radioterapia de Oviedo donde el debate ’descentralización sí, descentralización no’ se vivió «muy de cerca», recuerda.
Juan Rijo siempre se mostró muy cauto a la hora de opinar sobre este asunto. Pero ahora, cinco años después no tiene ningún tipo de duda: «Fue la decisión correcta. El área de Radioterapia del Hospital Central no admitía más ampliaciones y la actual de crisis hubiese impedido cualquier nueva inversión. Todo eso hubiese hecho que la saturación se agudizara y que las listas de espera siguieran creciendo. Por eso creo que traer la radioterapia a Gijón fue la decisión más acertada», razona.
En el servicio de oncología de Jove, donde trabajan 17 personas, hay dos aceleradores lineales que a partir de 2012 se irán actualizando con la incorporación de nuevos adelantos tecnológicos. «No se puede perder el tren», apunta el director médico de Jove. Antonio Álvarez cree que además de contribuir a disminuir las demoras y a desmasificar el HUCA, la unidad de radioterapia de Gijón «ha mejorado la confortabilidad y la accesibilidad de los pacientes a los tratamientos». También «ha aportado valor al hospital» y ha supuesto «un ahorro para el Sespa, que hasta entonces destinaba 230.000 euros anuales al gasto de transporte sanitario que generaban los pacientes que eran llevados en ambulancia a Oviedo».
Mejor coordinación
Su entrada en servicio fue muy bien recibida, incluso, desde Cabueñes. Así lo recuerda el oncólogo Roberto Fernández, jefe de Sección de Oncología Médica del hospital público que siempre se decantó por la descentralización. «Ha mejorado muchísimo la coordinación y hemos elaborado protocolos conjuntos para cada localización». Ambas unidades se comunican ahora por videoconferencia. «Ningún paciente nos ha pedido ir al HUCA a tratarse. Ese es un buen indicador de satisfacción y de confianza», opina Fernández.
Oncología de Cabueñes recibe cada año 700 nuevos pacientes con cáncer. Muchos de ellos tendrán que ser radiados en Jove como parte del tratamiento. Actualmente «se hacen más terapias combinadas. La cercanía de ambos servicios hace que sea mucho más fácil poner quimio por la mañana a un enfermo y que por la tarde vaya a radiarse a Jove. Está claro que los que decían no a la descentralización se equivocaban».
Cinco años de actividad, dos aceleradores lineales adquiridos, 2.800 enfermos de cáncer tratados y una demora asistencial que apenas llega a una semana. Esta es la carta de presentación que a fecha de hoy, día de su quinto cumpleaños, exhibe la unidad de radioterapia del Hospital de Jove, que proyecta incorporar nuevos adelantos tecnológicos a partir de 2012. El servicio, que se gestó en contra de la voluntad política del Gobierno regional socialista de entonces, inició su andadura el 11 de septiembre de 2006. Nació contra viento y marea, ya que el proyecto logró salir adelante tras una movilización social emprendida por vecinos de Gijón y enfermos de cáncer que demandaban mejoras en la atención oncológica. La protesta por las altas listas de espera (los enfermos sufrían demoras de tres y cuatro meses para iniciar los tratamientos en el HUCA) tomó las calles obligando al Principado a rectificar y autorizar la descentralización del servicio de Radioterapia de Oviedo, hasta ese momento el único de la sanidad pública.
En este lustro «ha quedado demostrado que valió la pena pelear y dejarse la piel en ello». Lo dice María Román, una de las hijas de la que fue presidenta de la Plataforma de Enfermos de Cáncer, María Teresa Martínez Silva. Su madre no llegó a ver la unidad de Jove. Falleció a los 58 años por un tumor extraovárico. La muerte le sobrevino 14 meses antes de que el servicio por el que «tanto luchó» echara a andar. María no busca revancha. Se alegra «por los pacientes que ahora tienen una mejor atención». Eso sí, «a los políticos y a todos los que se oponían» les apunta: «Se equivocaron. Traer la radioterapia a Gijón no fue un error».

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