Médicos Mundi expone en el San Agustín




07.05.12 - 03:36 - FERNANDO DEL BUSTO
El Hospital San Agustín tenía en marzo 1.970 pacientes aguardando una operación.El número de personas que esperan por una intervención disminuye en un 6,8% con respecto al mes anterior
El Hospital San Agustín cerró el primer trimestre del año constatando un descenso en la lista de espera quirúrgica que vuelve a situarse por debajo de la barrera de las 2.000 personas. En concreto alcanza los 1.970 pacientes, lo que representa un 6,8% menos que en febrero de este año, cuando se había llegado a la cifra de 2.114.
El primer trimestre del año suele empezar con una cifra alta de pacientes en lista de espera. En enero, por el efecto de los festivos de diciembre, siempre entran menos pacientes, pero en febrero los números suelen aumentar. A partir de ahí, lo normal es que comience a reducirse la cantidad de personas que aguardan por una operación quirúrgica.
La tendencia se mantuvo este año, reforzada, además, por la menor repercusión de la epidemia de gripe. En el primer trimestre la mayor repercusión se ha producido en las edades pediátricas, con lo que apenas se han registrado efectos en la actividad quirúrgica.
Este descenso se produce básicamente por una mayor actividad en los horarios matinales del hospital, según confirmaron desde la gerencia del Hospital San Agustín. Así, en el primer trimestre del año se realizaron 7.232 operaciones, cuando en 2011 la cifra había sido de 7.137
De estas intervenciones, la mayor parte se produjeron en horario matinal, con un aumento del 5% respecto al año anterior. Esto ha permitido reducir las horas extraordinarias, las llamadas «peonadas», que pasaron de 150 en 2011 a 75 en este año. De esta manera, el centro avilesino mejora su eficiencia en la gestión de sus recursos y también en la atención a la población.
Estructura habitual
La lista de espera quirúrgica cuenta con un tiempo medio de espera de 54 días, dos menos que la media regional. El tiempo máximo que tuvo que aguardar una persona para ser operada es de 178 días, también inferior en dos días a los datos de Asturias.
La mayor parte de las operaciones se realizan con un tiempo por debajo de los tres meses. Ahí figuran el 79,28% de los pacientes que aguardan por una intervención. El resto, 408 personas, se encuentran en el arco temporal que va de los 91 a los 180 días de espera para su operación.
En la distribución por los diferentes servicios quirúrgicos, la estructura es similar a la que se viene registrando en meses anteriores. Oftalmología, Traumatología y Cirugía General concentran el mayor número de pacientes.
En estos tres departamentos coinciden diferentes factores para explicar la bolsa de enfermos en lista de espera. Así, aparecen el envejecimiento de la población que provoca una mayor demanda de sus servicios o los avances en las diferentes especialidades que permiten patologías que antes apenas se realizaban.
En Oftalmología se alcanzan las 588 personas, con las cataratas como principal patología aguardando por la intervención. En concreto, 466 pacientes esperan por esta operación. La espera media alcanza los 62 días, que se explica por la alta carga de los oftalmólogos.
Siguiendo el criterio del número de pacientes, el segundo servicio es Traumatología, con 532 personas, y Cirugía, con 393 pacientes, y donde los casos de cáncer se abordan de forma prioritaria. Esto provoca que, casi todos los meses, se deban retrasar operaciones para atender esos casos imprevistos que necesitan una intervención de urgencia.
En Urología también hay un alto número de personas en lista de espera, en concreto 217, si bien el tiempo medio para que se las intervenga es de 38 días, poco más de un mes. En Otorrinolaringología, el grupo de pacientes en lista de espera alcanza los 112 y el tiempo medio de espera es de 42 días. Aunque el mayor retraso alcanza los 142 días, sólo once pacientes se encuentran en el margen de tiempo que va de los 91 a los 180 días de espera.
La situación es muy diferente en Ginecología y Dermatología. En el primero, la lista de espera es de 82 mujeres, con un espera media de 39 días. Sólo nueve pacientes aguardan entre 91 y 180 días. En Dermatología, el grupo es de 46 personas, con una demora media de 15 días y máxima de 39 días, con lo que entre abril y mayo serán atendidos.
Amaya P. GIÓN
Los responsables del servicio de Urgencias del Hospital San Agustín pretenden implantar un proyecto pionero que tiene como fin último mejorar la comunicación entre el personal sanitario y los pacientes. Así lo anunció el jefe de dicha unidad, Gabriel Redondo, en el Club LA NUEVA ESPAÑA de Avilés en un acto en el que también participaron las enfermeras Laura Alonso González y Maite del Arco Sousa. Ellas son las autoras de un manual de buenas prácticas comunicativas en un servicio que se caracteriza por su saturación. Y es que más del 75 por ciento de los pacientes que ingresan al San Agustín cada año lo hace a través del servicio de Urgencias.
El proyecto pretende mejorar la comunicación entre el paciente, sus familiares y todo el equipo que forma parte del servicio sanitario, desde el administrativo hasta el médico especialista. El germen de la iniciativa es un estudio sobre las reclamaciones de los usuarios del servicio. «Comprobamos que muchas de las quejas de los pacientes están referidas al trato personal. Nos escandalizó y a partir de ahí no pudimos parar. Después de mucho trabajo, elaboramos un pequeño manual con recomendaciones para conseguir una comunicación asertiva y eficaz en el servicio», explicó Del Arco.
Las autores del trabajo comentaron que en Urgencias se suele respirar un «ambiente muy hostil». «Existe una demanda asistencial tremenda y eso genera mucha tensión. Nosotros sabemos mucho de enfermedades y de técnicas, pero no de cómo comunicarnos. Hay que practicar el autocontrol», añadió Maite del Arco.
El manual «Comunicación terapéutica efectiva en el Servicio de Urgencias» está estructurado en tres partes: conceptos sobre comunicación, barreras y elementos que facilitan la comunicación y recomendaciones. «La comunicación tiene que ser eficaz y tenemos que asegurarnos de que el paciente entiende lo que le decimos. Para ello es necesario hablar con claridad (sin tecnicismos), con precisión (ir al grano) y con retroalimentación (asegurarnos que nos ha comprendido)», explicó la enfermera.
Tan importante como la verbal, es la comunicación no verbal, el lenguaje corporal. «La expresión facial debe ser acorde con el mensaje que vamos a transmitir. La mirada tiene que ser siempre serena y directa a los ojos, la postura relajada y hay que saber utilizar los silencios», añadió.
En lo que más falla el personal sanitario, según las autoras del estudio, es en la escucha. «Lo hacemos fatal. El hospital es nuestra casa y creemos que lo sabemos todo. La escucha tiene un efecto sanador, tanto para el paciente como para la familia. También es fundamental la asertividad, hay que saber ponerse en el lugar del otro».
El jefe de la unidad de Urgencias, Gabriel Redondo, explicó que la puesta en práctica de este manual puede y debe ser extensible al resto de servicios y unidades hospitalarias. «Nosotros ya pusimos en marcha un protocolo de comunicación que tuvo mucho éxito y creemos que este proyecto también es pionero. No hemos establecido plazos para aplicarlo, el primer paso será la difusión a nivel hospitalario. Nuestra intención es organizar una jornada para difundirlo. Creemos que tendrá éxito. Ser amable, es rentable», concluyó Redondo.
«La llegada del buen tiempo y la disminución de la actividad quirúrgica nos permiten prescindir de espacio durante todo el verano», argumenta el gerente
Foto: Dos personas accediendo al servicio de Urgencias del Hospital San Agustín. ricardo solís
Lne.es » Avilés M. MANCISIDOR/ S. FERNÁNDEZ
La dirección del Hospital mantendrá cerrada desde hoy y durante todo el verano la sexta planta centro destinada a pacientes de Medicina Interna. Al cierre de la sexta centro hay que sumar el de la cuarta planta sur, siempre reservada a posibles emergencias. Ambos bloques suman 64 camas. El gerente del centro, Fernando Tejada, argumentó que esta medida es fruto de la baja ocupación que registra el San Agustín desde la pasada Semana Santa. «La llegada del buen tiempo asociada a la baja incidencia y a la disminución de la actividad quirúrgica nos permite prescindir de una planta entera durante todo el periodo estival», manifestó. Explicó, además, que la dirección del San Agustín irá haciendo estudios de ocupación para plantearse el cierre de nuevas plantas en los próximos meses. «Son decisiones dinámicas que se toman sobre la marcha», subrayó.
El cierre de plantas de hospitalización no es el único cambio que se ha producido en el San Agustín debido a la disminución del número de pacientes. Hace aproximadamente un mes la gerente optó por redistribuir ciertas habitaciones de Medicina Interna y Cirugía para uso individual. Quince días después, la dirección amplió esta medida a Hematología y Ginecología. Hasta ahora las únicas habitaciones de uso individual eran las destinadas a maternidad mientras que en el resto de huecos compartían espacio dos pacientes. «En hematología ya había enfermos en habitaciones individuales dado que se trata de enfermos que, en ocasiones, deben estar aislados», dijeron fuentes hospitalarias, a lo que el gerente agregó: «Se trata de habitaciones destinadas a pacientes con patologías más complejas».
El cierre de plantas y la redistribución de espacios en el San Agustín tiene para el secretario general de la unión comarcal de Avilés de UGT, Amado González, otra lectura que va más allá de la baja ocupación del centro. «El estado de bienestar está devaluado y el ejemplo más claro de esta devaluación es el cierre de plantas en el hospital avilesino», manifestó ayer. Para algunos integrantes de la Junta de Personal, no obstante, el cierre de plantas responde a una «optimización de los recursos». El Hospital lleva años cerrando plantas cada verano, en ocasiones para realizar tareas de mantenimiento. Así, en junio del pasado año la anterior gerencia clausuró tres plantas durante la época estival.

También se suspenden las exploraciones para consultas externas mientras los técnicos tratan de arreglar el equipo esta semana
25.04.12 - 00:23 - FERNANDO DEL BUSTO | AVILÉS.
El Hospital de Jove también recibe enfermos enviados desde Avilés
El escáner realizó el año pasado en el centro sanitario avilesino 8.180 pruebas, a una media de 22 diariasLas averías constantes que viene sufriendo el escáner del Hospital San Agustín desde la pasada semana ha obligado a desviar a pacientes al Hospital Universitario Central de Asturias y al Hospital de Jove, además de retrasar las exploraciones solicitadas por consultas externas.
Los problemas en el escáner comenzaron a plantearse la semana pasada y, a pesar del esfuerzo de los servicios técnicos, se repitieron el pasado lunes, según confirmaron desde el Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA). Ayer, el equipo volvió a pararse. La última estimación es que en lo que queda de semana se alcance la reparación definitiva.
En esta situación, se optó por suspender las exploraciones solicitadas por consultas externas, retrasándolas para el momento en que el equipo se encuentre operativo. Por su parte, los pacientes ingresados eran trasladados a otros hospitales de Asturias donde se les realizaba la exploración y posteriormente regresaban a Avilés.
El Hospital Universitario Central de Asturias en Oviedo y el Hospital de Jove en Gijón son los centros donde se realizaron las exploraciones. «No tenemos las cifras sobre el número de pacientes afectados. Hubo días con siete traslados, otros con dos. Las averías no fueron constantes a lo largo de la semana», comentó Fernando Tejada, gerente del Hospital San Agustín.
Desde la gerencia del San Agustín se confía en que el equipo se logre arreglar en lo que queda de semana.
Mientras los técnicos lo reparan se mantendrán los traslados de los pacientes a otros hospitales y la suspensión de las pruebas de consultas externas. Fernando Tejada es consciente que esa situación no puede prolongarse en el tiempo ya que también se debe atender a las peticiones de consultas externas que se vienen cancelando.
El propio gerente confirmó a LA VOZ DE AVILÉS que se estudia la adquisición de un nuevo equipo para el Hospital San Agustín. «Es la solución, pero en la actual situación, con el presupuesto prorrogado, es muy complicado. Confío en que durante el segundo semestre del año se pueda iniciar el concurso para la compra de un nuevo equipo».
Mientras llega el momento, desde la gerencia se confía en que la reparación de esta semana permitirá que el equipo recupere su total operatividad. La Memoria de 2010, la última publicada por el Hospital San Agustín, señala que en el escáner del centro se realizaron 8.180 pruebas a lo largo de todo el año, con una media de 22 exploraciones diarias.
La información que facilita para diferentes especialidades lo convierten en una herramienta fundamental para los diagnósticos. De ahí el incremento anual en el número de pruebas que se realizan en el centro avilesino.

Los doctores Gonzalo Rey y José Antonio Álvarez Diz abordan en el Hospital San Agustín los problemas de los regímenes alimenticios
23.04.12 - 03:38 - FERNANDO DEL BUSTO
Eliminar 'michelines' y lograr un cuerpo escultural antes del verano motivan a muchas personas a iniciar dietas supuestamente milagrosas en la primavera. Un tema que se encuentra siempre de actualidad y que fue abordado por los doctores Gonzalo Rey, intensivista y responsable de la Unidad de Nutrición , y el endocrinólogo José Antonio Álvarez Diz en una sesión clínica. Ambos afrontaron los principales mitos y dudas sobre las dietas con los datos aportados por las evidencias científicas.
El punto de partida fue acotar campo de trabajo. «Si una persona se pone a dieta, debe estar sana. Cualquier enfermo no puede empezar una dieta sin vigilancia profesional. Y la obesidad se considera una enfermedad», explica el doctor Gonzalo Rey. Además, se excluyen a ancianos, niños, adolescentes y mujeres embarazadas, grupos con características nutricionales específicas.
En el caso de necesitar adelgazar por un problema de salud, José Antonio Álvarez Diz aconseja acudir en primer lugar al Centro de Salud. «La Atención Primaria asume el papel de prevención y tanto los médicos de familia como las enfermeras cuentan con la preparación necesaria para aconsejar una dieta. Y ellos decidirán si es necesario acudir a otro especialista, como los endocrinólogos».
A partir de ese punto, surge el dilema: ¿un cambio de hábitos para mantener una alimentación equilibrada o iniciar una dieta desequilibrada, con la supresión de elementos como pueden ser los hidratos de carbono? Propuestas conocidas como las dietas del melocotón o la alcachofa no se contemplan. «Ni tienen la consideración de dietas», asevera Diz.
El doctor Rey explica que las dietas desequilibradas «son seguras y permiten bajar peso más rápidamente, pero no se pueden mantener en el tiempo de forma indefinida. Si, por ejemplo, una persona restringe los hidratos de carbono puede tener un mayor cansancio».
Por su parte, el doctor Diz considera que un cambio en los hábitos de alimentación «es mucho más saludable para la persona, aunque los resultados se ven de una forma más lenta». El endocrinólogo avilesino subraya que los estudios detectan «un riesgo para la salud en las oscilaciones en el peso y los rebotes; eso sí es peligroso». Por eso aconseja un cambio en los hábitos alimenticios. «Es más lento, pero más seguro», concluye.
Pero más que en una dieta concreta, ambos especialistas consideran que lo fundamental es una forma de vida saludable, donde uno de los grandes enemigos para la salud es el sedentarismo.
«El ejercicio físico es muy saludable. Ejercicios como la natación o salir a caminar, pero también subir por las escaleras y no en ascensor. Aunque de nada sirve caminar una hora si al terminar te comes una bolsa de patatas fritas con más calorías que las que has quemado», explica el doctor Rey.
En ese conjunto, existe un consenso al coincidir que la dieta saludable no se puede acotar. «En muchos casos, los pacientes nos exigen un menú cerrado y no es así. Dietas como la mediterránea, la japonesa y la Dash demuestran que se puede comer sano de forma muy diferente», apunta José Antonio Álvarez Diz.
Aunque hay unas características para una dieta 'sana': limitar el consumo de sal; que sea rica en vegetales y fruta, hasta el 50% de la dieta; tratar que el 50% de los cereales que se consuman sean integrales o utilizar aceites saludables de origen vegetal como oliva, maíz, girasol o soja. El pescado también tiene su espacio al igual que las carnes de ave y se aconseja no abusar de las carnes rojas.