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OPINION

Amnistía fiscal

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La Voz de Asturias. 06/04/2012 00:00 / Por Mario Bango

Aun poniéndose en el mejor de los casos y dejando un margen de confianza al gobierno que intenta recaudar haciendo la vista gorda, la amnistía fiscal es una injusticia de grado superlativo. En especial para los trabajadores por cuenta ajena que ven como su parte de salario es descontada por adelantado y, sin embargo, asisten, mudos y desconcertados, a la evasión masiva entre determinados colectivos y, de modo muy notorio, entre el selecto grupo de ricos. Lo mismo que ocurrió con las dos amnistías anteriores aprobadas por gobiernos socialistas: un error que no consiguió el objetivo que se pretendía.

 

Y además es inoportuna porque España es uno de los países de la Unión Europea con peores registros de recaudación fiscal. Evadir los impuestos es relativamente fácil para algunos contribuyentes y, en determinados ambientes, está muy bien visto. Muchos conciudadanos alardean de su capacidad para evitar el control de la Hacienda pública. Cuánto más ingresos se tengan, más sencillas resultan las fórmulas que escapan al control de la Agencia Tributaria, con la inestimable ayuda de asesores especializados, como bien se ha visto en alguna tramas corruptas destapadas recientemente. Los paraísos fiscales son un recurso muy utilizado por quienes pueden hacerlo. Si un país al que le cuesta recaudar y disciplinar a sus ciudadanos cuando pasa apuros opta por convertir en legal lo ilegal, no da un buen ejemplo. Europa y los mercados no han celebrado la decisión.

 

Es innecesaria porque aparte de que no logrará rescatar el dinero negro que pretende –de modo principal porque a los grandes evasores no les beneficia ponerse al día entre otras cosas porque serán objeto de control en el futuro- desactiva la persecución de los defraudadores. Si ha funcionado el sistema de radares para reducir la velocidad en las carreteras, ¿por qué no puede hacerlo una inspección tributaria mejor dotada? Es arbitraria porque beneficia a los más próximos al poder y apuntala la tesis de los detractores naturales de los impuestos, esos liberales que están en el origen del despeñadero en el que se ha convertido la economía mundial, con su actitud laxa respecto a cualquier control financiero. Además ahonda las diferencias entre quienes más tienen y el resto.

 

Es peligrosa porque disuade a los buenos contribuyentes, que los hay. Aunque a nadie le guste pagar, cada vez más ciudadanos entienden la necesidad de un sistema impositivo eficiente que devuelva parte de lo recaudado en forma de servicios o de inversiones públicas.

 

Y además es irritante para miles de autónomos y pequeñas empresas. Hubiera sido más justo liberar de los brutales recargos –del diez, el veinte por ciento que desembocan en el embargo de bienes-, próximos a la usura, de la Agencia Tributaria a quienes no logran cobrar en tiempo y forma las facturas por los servicios prestados, entre otros, a las administraciones y las empresas públicas. La intolerancia del sistema con esa gente, emprendedora de verdad y que hace país, los conduce al cierre y a la desesperación en períodos como estos. Y ahora asisten estupefactos a una amnistía de defraudadores y evasores a gran escala.

 

Pero lo más grave es que, de momento, no ha servido de nada: la desconfianza con España persiste. Cada vez es mayor la sensación de que no seremos capaces de devolver en tiempo y forma nuestra deuda. Ni aunque arrimen el hombro los delincuentes de cuello blanco.

Así son las cosas…

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Cien días y quinientas noches

Por Pedro Reyes Díez

nuevatribuna.es

“Cualquier exceso de un contrario que sobrepasa la medida asignada es castigado por la muerte y corrupción….” Heráclito (535-484 A.C).

Sin duda Rajoy leyó muy mal el resultado electoral del pasado 20-N y se precipitó al interpretar como voto propio el aumento de 500.000 votos que había cosechado con relación a las elecciones de 2008, un aumento relativamente escaso, si se le compara con la magnitud de la mayoría absoluta que le otorgó, por efecto del sistema proporcional y la abstención, que como norma suele castigar a las opciones de izquierda en elecciones de ámbito nacional.

El voto obtenido por la derecha española en las últimas elecciones generales fue ante todo un voto de castigo a la gestión que hasta ese momento había hecho el PSOE de la crisis, una gestión percibida por la mayoría de la sociedad como atropellada y sin rumbo cierto. En la conciencia de muchos ciudadanos anidó la vaga esperanza de que el dinero siempre se entiende mejor con la derecha y que con esta gobernando había alguna posibilidad mas de salir de la crisis.

Esos mismos ciudadanos, con buena intención pero ingenuamente, llegaron a creerse por la misma razón –el dinero es de derechas-, que el argumento que Rajoy venia utilizando desde hacia meses de que su sola presencia en el gobierno daría confianza a los mercados, era un argumento creíble y que con Rajoy en la Moncloa a España le iría mejor en Europa ¡Hasta aquí!

A partir de aquí, cualquier interpretación que concediera al voto ciudadano otras connotaciones, tanto de carácter político como económico, solo podían conducir a cometer errores de bulto en la gestión política de la mayoría obtenida como esta ocurriendo en la acción de gobierno del Partido Popular cuando solo se cumplen 100 desde que Rajoy llegó a la Moncloa.

Pero el verdadero problema de la derecha española no es su falta de reflejos para interpretar la voluntad de los ciudadanos, su problema consiste en seguir pensando que los ciudadanos son un mero obstáculo que se interpone entre ellos y el poder y, una vez conseguido este, tienden a despreciarlos en su forma de gobernar. La derecha española sigue considerando a los españoles incultos, poco informados, desinteresados por los problemas comunes reacios a la participación y profundamente insolidarios.

Este retrato presidió su campaña electoral de las últimas elecciones generales, donde de forma burda ocultaron sus verdaderas intenciones, pensando que en política todo vale.

Este retrato ha presidido las primeras iniciativas de gobierno en las que han hecho, todo lo contrario de lo que habían proclamado que jamás harían; subir impuestos, abaratar el despido, atacar la sanidad y la educación públicas para hacer negocio y por último, una amnistía fiscal vergonzante.

Este retrato ha presidido igualmente las elecciones en Andalucía, una campaña arrogante del tradicional señorito andaluz que Arenas representa a la perfección.

En términos políticos el PP se ha apresurado a coger esos 500.000 votos prestados con la intención de hacer una verdadera involución conservadora en materia de derechos civiles y sociales. Raro es el ministro o la ministra que no ha corrido a poner su granito de arena en este empeño, los más patéticos sin duda, Gallardón y Wert, en sus particulares nuevas cruzadas de Cid´s Campeadores. Es excesivo que el PP se haya aventurado a secuestrar esos votos ideológicamente, si lo sigue haciendo pagará irremediablemente las consecuencias.

La doctrina del shock no ha funcionado, el PP ha insistido en menospreciar la capacidad de reacción de la sociedad española, ya le pasó en 2004, en la creencia de que más de 5 millones de parados y un horizonte cubierto de nubarrones eran la combinación perfecta para arremeter contra el Estado Social y utilizando la crisis como coartada eliminar conquistas de décadas.

No tan rápido, no basta el aliño de una batería de medidas populistas: la guía de buenas prácticas para la dación en pago, un nuevo anuncio de reestructuración financiera, el enésimo, que solo servirá para regalar a las grandes bancos otros de menor tamaño, pagando un alto precio en despidos y en dinero público, o la ocurrencia reciente de anunciar que volverá a subir el límite de velocidad, para enmascarar la agresión sin precedentes que significa la reforma laboral.

Y mucho menos cuando por toda explicación para justificar esas medidas que afectan al presente y al futuro de varias generaciones, Rajoy vuelve a la foto fija de la sociedad ignorante y poco informada y argumenta que es lo que España “necesita”.

¿Qué España necesita retroceder 50 años en su historia? Desde luego no la España de los españoles, habitada por hombres y mujeres de toda condición, dispuestos a dar cuantas lecciones sean necesarias cuando sus gobernantes se despistan.

El Partido Popular ha tenido una buena prueba de ello, se acostó el viernes 23 de marzo soñando con el triunfo en Andalucía y ha despertado justo una semana después de una larga pesadilla con las plazas y las calles de las ciudades españolas a reventar de ciudadanos y ciudadanas que les exigen una rectificación inmediata.

No parece que el largo sueño haya tenido ningún efecto reparador, su primer gesto en vez de para con sus ciudadanos ha consistido en correr al resguardo de los mandatarios europeos, los mismos que un día si y otro también están dispuestos a llevarnos al abismo si con ello conservan el poder en sus países. De repente en Europa cuando los gobiernos nacionales pierden legitimidad en sus países salen corriendo a Bruselas para recuperarla con cualquier funcionario de cualquier comisión. Bueno son tantos que siempre hay alguno dispuesto.

Son varios los analistas que califican la situación del PP a solo tres meses de su triunfo arrollador como de estar en una tremenda encrucijada, o Bruselas o sus electores, los propios y los prestados, que casualmente son los que hacen ganar o perder elecciones.

En lo que a mí respecta la situación de Rajoy, un creyente con la inmensa alegría de vivir dos semanas de pasión, me sugiere una metáfora, aquella de la película tradicional americana en la que el magnate celebra una fiesta en su lujosa mansión y de forma inesperada se le acaba el hielo y tiene que dejar de atender a sus invitados más insignes para ir a la parte trasera porque ha llegado el chico de la tienda con el hielo. A la hora de pagarle, tiene dos opciones; o hacerlo inmediatamente, para lo cual habrá de subir a la planta de arriba a por la cartera y puede que por el camino incordie a varios de sus invitados, o por el contrario echar con cajas destempladas al muchacho para que vuelva otro día para que su mujer le pague el hielo. Los inteligentes suben a por la cartera y pagan de inmediato, los arrogantes despiden al dependiente con cajas destempladas, sin advertir que el dependiente cuando vuelva a cobrar lo hará sin delantal y recién salido de la ducha.

Sobre los datos hasta ahora anticipados por el gobierno…

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Los Presupuestos del PP

Por Juan Torres López

31 de marzo de 2012, en su WEB ganas de escribir

El gobierno de Mariano Rajoy retrasó la presentación de los Presupuestos Generales del Estado hasta justo después de que se celebrasen las elecciones andaluzas con el evidente propósito de que seguir engañando a los ciudadanos diciéndoles lo contrario de lo que tenía pensado hacer. Como se sabe, no le sirvió de mucho y el Partido Popular no va a gobernar en Andalucía, que era lo que se buscaba. Ahora, por fin, sabemos lo que se propone hacer el Gobierno.

De momento solo conocemos las grandes líneas de los ingresos y gastos de Estado pero creo que son suficientes para llegar, en esta primera valoración de urgencia, a algunas conclusiones fundamentales.

Ingresos

A pesar de que se dice que su propósito principal es contener el déficit, el Gobierno actúa muy tímidamente sobre la recaudación de ingresos cuando en este aspecto estamos muy por debajo de los niveles potenciales que permitirían tener mucho más desahogo en los gastos. De hecho, los Presupuestos no contemplan subidas en el IRPF (ya se hizo el 30 de diciembre) ni en el IVA que son los impuestos con mayor capacidad recaudatoria (aunque no cabe descartar que lo hagan a lo largo del año). Tampoco contemplan subidas en impuestos sobre la gasolina que, además de mayor capacidad recaudatoria, pueden modificar pautas de consumo e incentivar el uso de otro tipo de transportes.

Los Presupuestos sí contemplan una serie de modificaciones en el Impuesto de Sociedades limitando las deducciones y reformando el sistema de pagos fraccionados orientadas a aumentar su recaudación. El inicio de una reforma de este impuesto puede considerarse positiva pero las medidas que prevé adoptar el ejecutivo son tímidas e insuficientes y pueden terminar por perjudicar a las pequeñas y medianas empresas cuando son las grandes y las entidades financieras las que evitan pagarlo en mucho mayor proporción.

Según los técnicos del Ministerio de Hacienda, este impuesto tiene “vías de escape” que permiten que las grandes empresas reduzcan el tipo nominal del 30% hasta el 17% o hasta el 16,08 que pagan de media las 105 mayores entidades de crédito, frente el 22% que pagan la mayor parte de las microempresas o el 20% de las pequeñas empresas.

Con los cambios en este impuesto que se han aprobado, el ejecutivo pretenden incrementar la recaudación en 5.350 millones de euros. Pero me parece una estimación muy posiblemente exagerada porque se basa en una previsión del crecimiento previa del PIB que está muy sobrevalorada y por encima del que realmente se registrará en 2012, sobre todo, después de estos presupuestos como después comentaré. Sin embargo, si se hubiera adoptado una medida como la que proponen los técnicos del Ministerio (un tipo impositivo del 35% para bases imponibles a partir del millón de euros de beneficios) se podrían recaudar 13.900 millones de euros. Es decir, más, solo con la reforma de un solo impuesto, de lo que el gobierno pretende recaudar reformando IRPF, Sociedades y otros especiales (12.314 millones de euros).

Otra de las medidas aprobadas para aumentar ingresos y reducir gastos es la subida y generalización de las tasas judiciales. Pero en mi opinión se trata de una medida que en términos relativos no tiene un gran efecto recaudatorio sino (como todos los mecanismos de copago), un menor recurso a la Administración de Justicia solo de las rentas más bajas, lo que es manifiestamente injusto. E incluso puede generar gasto adicional si impulsa la recurrencia al sistema de justicia gratuita que presenta muchas imperfecciones y lagunas y que quizá debería ser revisado para garantizar que se aplique con auténtico sentido de la justicia.

Finalmente, en el capítulo de ingresos el Gobierno ha aprobado una regularización que es una auténtica amnistía fiscal. Por cierto, del mismo tipo de la propuesta por Rodríguez Zapatero y que Rajoy y otros dirigentes del PP, con su habitual demagogia, descalificaron en su día.

Lo que se persigue con esta amnistía, según el Ministro de Hacienda, es que afloren capitales hasta ahora no declarados y para ello contempla dos vías o procedimientos. Una, destinada a las sociedades de mayor tamaño que hasta ahora viniesen tributando (o mejor dicho, que vinieran no tributando) en los llamados “países de reducida tributación”, es decir, en los paraísos fiscales, o que han obtenido allí dividendos o rendimientos del capital. El Gobierno ha aprobado que si se repatrían esos rendimientos solo tendrán que tributar al 8%.

La otra vía ofrece a las personas físicas o jurídicas que afloren rentas, bienes o derechos hasta ahora no declarados en el IRPF, Impuesto de Sociedades o Impuesto sobre la renta de no residentes una tributación al 10% y, además, que los puedan declarar con confidencialidad y discreción.

Por mucho que estas amnistías puedan traer de ingresos (que no los suelen traer en grandes cantidades porque solo suelen recurrir a ella los defraudadores minoristas y no los mayoristas del fraude) representan siempre una terrible injusticia, una rendición de los gobiernos ante los delincuentes, una falta de patriotismo y, en el plano económico y financiero, la renuncia a perseguir como se debe a quienes estafan a la sociedad e incumplen las leyes. Los ciudadanos deberían condenarla y repudiarla porque simplemente va a significar que el gobierno que la aprueba acepta como principio que unos hayan de cumplir con nuestras obligaciones fiscales y otros no.

Gastos

En el capítulo de gastos es donde se contemplan las medidas más drásticas (el Ministro de Asuntos Exteriores los calificó como “presupuestos de guerra”), y aunque de momento solo conocemos la magnitud general y algunas cifras concretas en algunas partidas generales, su cuantía y orientación nos permiten adelantar el efecto final que van a tener sobre la economía.

Solo en los presupuestos de los ministerios se contempla un recorte de 13.406 millones de euros lo que significa que algunas líneas de actuación política tan significativas como la cooperación al desarrollo (disminuyen el 71%), el apoyo a la automoción y coche eléctrico (disminuye un 87,5%) o las actuaciones de desarrollo rural (disminuyen el 85,9%) quedan en mínimos de mínimos. Y que otras tan decisivas como la atención a la dependencia o las políticas activas de empleo desaparecen por completo al disminuir el 100%, como le pasa al Fondo de integración de inmigrantes que desaparece, a pesar de que representa una cantidad muy pequeña en relación con el conjunto del Presupuesto.

Y a eso hay que añadir el recorte del 36,1% en inversiones públicas que habrá que conocer con más detalle y analizar con cuidado cuando se conozcan en toda su extensión los Presupuestos para poder evaluar su efecto concreto, aunque el general es indiscutible: una caída inmediata del PIB y de la creación de empleo.

Conclusiones

En mi opinión, y solo a tener de los datos que de momento ha anticipado el gobierno, en estos Presupuestos hay dosis diferentes de distintos ingredientes: recortes muy grandes de gasto que se harán efectivos, otras previsiones de austeridad que será imposible llevar a cabo, sobrevaloración en el incremento previsto de la recaudación impositiva y una renuncia a abordar  los problemas de fondo que ocasionan el déficit público.

Además de las valoraciones que he avanzado más arriba, yo creo que las implicaciones principales de estos primeros Presupuestos del gobierno de Rajoy son las siguientes

a) Suponen unos recortes de gasto excepcionales que van a afectar principalmente a las partidas que benefician a las rentas más bajas y a la promoción de la actividad empresarial y la actividad económica.

b) Precisamente por esto último, van a provocar una caída muy fuerte del ritmo de crecimiento, van a destruir miles de empresas y empleo y agudizarán la recesión en la que nuevamente se encuentra la economía española.

c) Ni siquiera van a poder reducir el déficit en las cifras en que se propone el Ejecutivo porque inflan las previsiones de aumento de ingresos y porque la reducción de gastos previstas en algunas partidos va a ser imposible que se lleven a cabo si no es con una buena dosis de contabilidad creativa de la que el Partido Popular tiene una gran dominio puesto que ya la utilizó abundantemente en su anterior etapa de gobierno. Salvo que haya complicidad de las autoridades europeas con los verdaderos objetivos que persiguen estos Presupuestos, y a los que más abajo me referiré, lo más probable es que los cuestionen poniendo en duda su realismo y que reclamen mayor disciplina aún en su intento suicida de salvar a la banca europea por encima de todo.

d) Estos Presupuestos responden al empecinamiento de las autoridades europeas, compartido por los dirigentes del PP, en creer que el problema que tiene la economía española es el déficit público cuando el verdaderamente grave es la deuda privada y la situación de la banca.

El error consiste en tratar de salir de la situación en la que estamos dando recursos sin límite a los bancos para que echen el peso de la deuda que han generado por su irresponsabilidad sobre las espaldas del resto de la economía y en exprimir a consumidores y empresas para que la paguen de sus bolsillos.

Pero eso, además de radicalmente injusto, es sencillamente imposible que llegue a buen término, incluso para la banca. Con presupuestos como este las economía se hunden inevitablemente. Y como los bancos españoles (como los italianos) están utilizando los billones que les da el Banco Central Europeo para colocarlos en los mercados financieros, lo que están provocando es atraer a los especuladores que los van a hundir sin remedio. Por eso las autoridades europeas empiezan a decir ya que hay que rescatar a los bancos españoles. Quieren acabar cuanto antes y obligar de una vez a que España reciba los préstamos que necesitan los bancos para que estos paguen pronto a sus acreedores europeos y dejen de desestabilizar la zona euro.

Los Presupuestos del PP hundirán a la economía española en una recesión más grave y dejan sin solucionar sus problemas auténticos.

VER NOTICIA ANTERIOR RELACIONADA

El objetivo principal que tienen es el debilitamiento del mundo del trabajo (el desmantelamiento del Estado del Bienestar y el debilitamiento de la clase trabajadora) … que a nadie le quepa la menor duda.

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La importancia de movilizarse en contra de las medidas neoliberales

Por Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Hay distintas versiones del dogma neoliberal (el pensamiento económico de la troika –la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)- que domina las instituciones de la Unión Europea y de la Eurozona, así como de gobiernos de los países de los Estados miembros) de cómo salir de la crisis actual, pero todas ellas coinciden en dos tipos de intervenciones: una es la necesidad de reducir el déficit y la deuda pública, a fin de “recuperar la confianza de los mercados financieros” (la frase más utilizada en las páginas económicas de los medios de mayor difusión que apoyan tales medidas) y con ello poder conseguir dinero prestado de la banca y otras instituciones financieras que los Estados necesitan para realizar sus funciones. De ahí su énfasis en recortar el gasto público, y muy en especial el gasto público social, disminuyendo las transferencias y servicios públicos del Estado del Bienestar. La famosa frase de que “hay que apretarse el cinturón” o la otra frase de que “no podemos gastarnos más de lo que tenemos” refleja esta necesidad de seguir políticas de austeridad a fin de dejar atrás la Gran Recesión (camino de la Gran Depresión) que estamos sufriendo.

El otro tipo de intervención en que coinciden todos los neoliberales, es que hay que disminuir los salarios a fin de hacer la economía más competitiva. Puesto que los países de la Eurozona, al compartir la moneda, no pueden unilateralmente devaluarla, la única alternativa posible para aumentar la competitividad –según este dogma- es bajar los precios de los bienes y servicios que el país exporta, de manera que la economía sea más competitiva. Y la manera más rápida y eficiente de reducir los precios es –de nuevo, según este dogma- disminuir los salarios de los trabajadores que producen tales bienes y servicios.

Las medidas que la troika ha estado imponiendo, y en España el Gobierno Rajoy ha estado dócilmente aplicando al pie de la letra, tiene este objetivo: disminuir los salarios. A fin de conseguir este objetivo, tienen que debilitar a los trabajadores y a sus instrumentos, los sindicatos, lo cual intentan conseguir alterando los convenios colectivos, descentralizándolos lo máximo posible, haciendo más fácil la posibilidad de despido, manteniendo atemorizado al trabajador, lo cual también consiguen haciéndole perder seguridad en su empleo y en su protección social. En realidad, los recortes del gasto público social, y consiguiente debilitamiento, cuando no desmantelamiento del Estado del Bienestar, tiene como objetivo principal el debilitamiento del mundo del trabajo, implicando una pérdida de derechos sociales y laborales que los trabajadores habían conseguido en periodos anteriores.

Esta es, pues, la agenda de los conservadores, tanto de España como de sus comunidades autonómicas como Catalunya. Estamos, pues, viendo el ataque más frontal frente a la clase trabajadora que hayamos visto desde el establecimiento de la dictadura fascista que imperó en España desde 1939 a 1978, cuyo objetivo fue también debilitar al mundo del trabajo a costa del mundo del capital. Ello explica que cuando al Dictadura terminó –en parte debido a la presión del movimiento obrero- España tenía el Estado del Bienestar menos desarrollado y los salarios más bajos de Europa (ver mi libro “El Subdesarrollo Social de España Causas y Consecuencias”). La diferencia entre aquel periodo y éste es que, mientras en aquel periodo el elemento más notorio y visible era la represión policial, con tortura incluida, ahora se hace mediante cartas y llamadas del Banco Central Europeo al presidente del Gobierno, condicionando la compra de deuda pública del Estado a que se debilite el mundo del trabajo, exigiendo bajada de salarios, desmantelamiento de la protección social y otras medidas hostiles a la población trabajadora.

Estas medidas, que el Gobierno de Rajoy está imponiendo, son el resultado de la alianza de la banca con la gran patronal, utilizando la crisis como excusa para conseguir lo que siempre han deseado: el desmantelamiento del Estado del Bienestar y el debilitamiento de la clase trabajadora. Es lo que Noam Chomsky llama “La guerra de clases unilateral”, del capital frente al trabajo, que el primero está ganando en bases diarias, y que entre sus victorias está el desmantelamiento de las instituciones democráticas. Ninguna de las medidas, que los partidos conservadores gobernantes -el PP y CiU – están imponiendo, estaba en su programa electoral, habiendo ocultado cada una de sus medidas impopulares durante la campaña electoral. A nivel estatal, el Gobierno de Rajoy es el más dócil de todos los Gobiernos de la Eurozona a Bruselas, habiendo abandonado cualquier intento de dignidad y soberanía nacional. Esta lucha de clases que vivimos enfrenta a la burguesía financiera y empresarial, contra las clases populares (clase trabajadora y clase media) y tiene lugar dentro de un contexto europeo en el que hay una alianza de clases, como demuestra el notable apoyo que la troika está proveyendo a la burguesía española para conseguir sus fines.

Frente a esta avalancha, las fuerzas progresistas deben responder con toda contundencia. Está claro que en el Gobierno del PP refleja un “autoritarismo machista” que consiste en mostrar su virilidad cargándose a la clase trabajadora, a fin de mostrar a la troika que tienen los bemoles para hacer lo que Bruselas desea. Incluso alardean de que tendrán una huelga general (que naturalmente piensan derrotar) a fin de impresionar a los que consideran sus superiores. Es importante que las fuerzas progresistas respondan mediante la movilización, presentando a la vez alternativas que muestren la falsedad de que no existan alternativas (ver el libro que Juan Torres, Alberto Garzón y yo hemos escrito, “Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España”). Y entre estas alternativas está, desde salirse del euro (opción que no hay que desechar), hasta desarrollar una huelga general a nivel de toda la Eurozona (el mismo día), con peticiones comunes que van desde el establecimiento de un salario mínimo común (que, naturalmente, sería proporcional y no absoluto, representando aproximadamente el 60% del salario promedio anual) para todos los países de la Eurozona, hasta el establecimiento (todavía inexistente hoy en la Eurozona) de un marco legal para establecer convenios colectivos a nivel continental, incluyendo otras medidas como que el BCE ponga como condición para comprar deuda pública la eliminación del fraude fiscal y la aplicación de reformas fiscales, que recuperen la progresividad anterior a las bajadas de los impuestos que estuvieron ocurriendo en los últimos años, en lugar de las políticas anticlase trabajadora que están promoviendo. Hoy hace falta una movilización, no sólo nacional (que continúa siendo muy importante), sino europea, tanto a nivel sindical como político.

Artículo publicado en la revista digital SISTEMA

Timos en tiempos de crisis con la complacencia de los gobernantes

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Posted: 19 Mar 2012 04:27 PM PDT

Siempre hay oportunistas y estafadores que como los buitres, saben rondar  y cebarse con los débiles. En  la cosa pública tampoco faltan los timadores.  El mas llamativo es el Timo de la propaganda electoral. Ya se sabe, político que no miente no cosecha votos, y lo triste es que el votante se ha acostumbrado a tal mentira. Así que al final el político engorda sus promesas y el votante las desinfla. El problema, como la fábula del lobo es que ya no se sabe a quién ni hasta donde creer ( “no subirán los impuestos”, “no pactaré”, “ garantizaré salarios”, etc) y quien sufre, cuando se rompe la confianza entre representantes y representados, es la Democracia.Leer Más »

A propósito del tópico recurso a la apropiación del patriotismo por parte de la Sra. Cospedal…

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Los países con más dificultades son aquellos donde los conservadores han tenido más poder

Una representante del conservadurismo español debiera ser más cuidadosa en sus expresiones

¿Quién está engañando a España?

Por Vicenç Navarro

18/03/2012, La voz de Asturias

La secretaria general del PP, la Sra. María Dolores de Cospedal, ha acusado a los sindicatos españoles de no ser patrióticos, al dañar a España convocando una huelga general. Tal acusación recuerda la definición que la dictadura franquista hacía de sus oponentes a los cuales llamaba “la anti-España”. Tal acusación refleja una enorme osadía y un gran desconocimiento del pasado y presente de nuestro país. Una representante del conservadurismo español debiera ser más cuidadosa en sus expresiones, porque existe evidencia contundente sobre el impacto negativo que el conservadurismo (que en el lenguaje popular se conoce como las derechas), tanto en su versión financiera y empresarial como política, ha tenido sobre el desarrollo económico y social de España.

No es por casualidad que los países de la Eurozona que están teniendo más dificultades son países como Grecia, Portugal y España, donde históricamente las fuerzas conservadoras han tenido más poder y gozado de mayor influencia en sus Estados. Las fuerzas conservadoras han gobernado en aquellos países durante la mayoría del periodo que va desde la II Guerra Mundial hasta hoy. Es cierto que tales países, gobernados por dictaduras conservadoras por largos periodos, en los últimos años han tenido experiencias democráticas. España, por ejemplo, ha gozado de democracia en los últimos treinta y tres años. Pero, la enorme influencia que las fuerzas conservadoras han continuado teniendo sobre el estado español explica las grandes limitaciones existentes en nuestra democracia, limitaciones que aparecen tanto en el sesgo conservador del sistema electoral, como en el escaso desarrollo del estado del bienestar.

Los datos hablan por sí solos. Resultado de la enorme influencia de los conservadores en las esferas políticas (y también mediáticas), España continúa teniendo el gasto público social como porcentaje del PIB más bajo de la UE-15 (el grupo de países de la UE de semejante nivel de desarrollo que España). Tal porcentaje es el 22% en el caso de España, 24% en Portugal y 25% en Grecia. En Suecia, donde las fuerzas progresistas han gobernado por mayores periodos de tiempo, es casi el 30%. El promedio de la UE-15 es el 27%. Los recortes que el gobierno de la Sra. Cospedal está haciendo reducirá incluso más este porcentaje, manteniendo a España a la cola de la Europa social.

España es también, junto con Grecia y Portugal, el país que tiene menos población adulta trabajando en el sector público, incluyendo en los servicios del estado del bienestar (tales como sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, servicios sociales, entre otros). En España sólo uno de cada diez adultos trabaja en el sector público, el porcentaje más bajo de la UE-15, junto con Portugal y Grecia. En Suecia es uno de cada cuatro. Los recortes de empleados públicos, gasto sanitario y educación dañarán todavía más los escasamente dotados servicios públicos del estado del bienestar que atienden predominantemente a las clases populares.

España, de nuevo junto con Grecia y Portugal, tiene también los ingresos más bajos al Estado de la UE-15. En España es el 32% del PIB, Suecia por el contrario tiene el 54% del PIB. Los bajos ingresos al Estado se deben en gran parte al enorme fraude fiscal que se concentra en las rentas superiores. Según los técnicos de la Agencia Tributaria Española el 72% de todo el fraude fiscal lo realizan las grandes fortunas, las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (que representan menos de un 0.12% de todas las empresas) y la banca. El fraude fiscal, que también es enorme en Grecia y Portugal, se debe al gran poder y complicidad que las fuerzas financieras y empresariales (más próximas al partido conservador) han tenido en el Estado. En realidad, el ex Presidente Aznar reconoció en su día que en España los ricos (cuya opción política preferente es el PP) no pagaban impuestos, frase que dijo (y que no estaba claro si lo hacía en tono de lamento o en tono de celebración) cuando presidió España. El hecho es que durante su gobierno disminuyó el número de inspectores de Hacienda y el fraude fiscal aumentó. Las reformas en la Agencia Tributaria y nombramientos hechos por el gobierno Rajoy actual no son esperanzadoras tampoco. Por cierto, el déficit de gasto público social de España (que financia los servicios públicos del estado del bienestar) referente al promedio de la UE-15 aumentó durante el periodo conservador 1996-2004.

Basándonos en toda esta evidencia parecería razonable que la Sra. Cospedal fuera mucho más cuidadosa en sus declaraciones de “patriotismo y amor a España”, pues al hacer tal acusación a los sindicatos abrió una gran ventana de vulnerabilidades, puesto que han sido las fuerzas conservadoras las que han dañado más a España. Y continúan dañándola. La evidencia existente en la literatura científica es que las políticas impuestas por el gobierno del PP (y digo impuestas al no tener un mandato popular, puesto que no estaban en su programa electoral) están dañando y dañarán todavía más a la población española. Políticas encaminadas a reducir todavía más el gasto público y la protección social y a reducir los salarios (el objetivo más importante de la reforma laboral), retrasarán todavía más la recuperación económica, sumergiendo a España en una gran recesión, que para muchos españoles es ya una gran Depresión. Hoy, la economía española está en una gran recesión resultado del enorme endeudamiento de la población española, (consecuencia, en gran parte, de la disminución de las rentas del trabajo) y de la ausencia de crédito (como resultado de las actividades especulativas de la banca). De ahí que el sector privado no pueda reactivarse, siendo el sector público el que debiera estimular la economía. Los enormes recortes que está realizando el PP provocarán la depresión de la economía española.

Cualquier estudiante de política económica y políticas públicas (que no esté contaminado por el dogma neoliberal dominante en los círculos económicos y financieros) sabe que en momentos de recesión hay que aumentar, y no reducir, el gasto público, que debe invertirse en crear empleo, lo opuesto a lo que el PP está haciendo. Estas políticas están dañando enormemente a España. Y la evidencia de que ello es así es contundente. Algunos lo estamos diciendo desde que la crisis se inició. Y ahora ya comienza a decirse por muchos otros. Todos los recortes que se han estado realizando no han servido para reavivar la economía española. Era fácil predecir que esto ocurriría.

Es una muestra de ignorancia histórica y económica, además de osadía política, que la Sra. Cospedal acuse a los sindicatos de dañar a España. Han sido las fuerzas conservadoras representadas por la Sra. Cospedal las que han dañado enormemente a España durante toda nuestra historia y que fieles a esta tradición continúan ahora dañándola. Su falso patriotismo confunde la defensa de intereses partidistas de los grupos que representan (la banca, la gran patronal y las clases pudientes) con los intereses generales del país. El pasado y el presente de España muestran que tales intereses no coinciden. Son precisamente los sindicatos los que son auténticamente patrióticos, y que a lo largo de su historia, tanto durante la clandestinidad como durante la democracia, han luchado más para conseguir la libertad, la democracia y la expansión del bienestar de nuestra población, y ahora, coherentemente con esta historia, están luchando para impedir el desastre económico al que las políticas del gobierno nos conducirán, políticas que se están imponiendo para que los grupos financieros y empresariales, responsables del enorme retraso de España, consigan aumentar sus beneficios alcanzando los objetivos que siempre desearon y que hasta ahora no habían conseguido. Y todo ello con la colaboración del partido de la Sra. Cospedal. Así, continúa la historia de España.

Nos lo ocultan, ¿por qué?

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LEY DE TRANSPARENCIA »

España es uno de los países más opacos de Europa y de los últimos sin ley de transparencia

Las administraciones esconden datos públicos de sanidad, medioambiente, justicia…

El País. Álvaro de Cózar Madrid

 Tal vez usted quiere saber cuántos robos de coches ha habido en su barrio o cuántas veces los agentes de policía de su comunidad dispararon su arma reglamentaria en acto de servicio. Quizás desee conocer el número de personas que han fallecido en el quirófano del hospital más cercano a su casa, cuántas operaciones de cadera han salido bien en ese centro, o si la residencia de ancianos donde vive su padre ha sido sancionada. O es posible que quiera tener datos sobre cómo gastan los partidos políticos o los sindicatos el dinero público que reciben. Puede que usted quiera trabajar con estas cifras, cruzarlas con otras y analizarlas, o puede que simplemente quiera saciar su curiosidad. En cualquier caso, no podrá obtenerlas en España, uno de los países más opacos de Europa. La Administración veta datos clave en temas como sanidad y justicia   Sin noticias de muertes, infecciones y listas de espera

El copago de la vida

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La Voz de Asturias. 18/03/2012 00:00 / Luis Mugueta

Encerrados en un calendario de dos metros cuadrados, con el 25-M y el 29-M alborotando en el poco tiempo que les queda para disimular, los sospechosos habituales han comenzado a dar hachazos en la jungla con serio riesgo de confundir a un chimpancé con una liana entre machetazo y machetazo. El sempiterno debate acerca del Estado del bienestar, que ahora resulta que nunca existió, parece conciliar voces expertas (politólogos, sociólogos, economistas y tertulianos) de difícil asunción por parte del citado club de los sospechosos habituales. Estas opiniones cuadran el círculo en la impagable reflexión de que el Estado del bienestar se sustenta sobre la existencia de la sanidad y la educación públicas y gratuitas, el denominado ‘milagro español’, y sobre la advertencia de que si no se aplican medidas para no lesionar el ‘statu quo’ el jardín de los derechos adquiridos está gravemente amenazado. Como dejarlo en barbecho es tan peligroso para la salud del paciente como para la del gobernante, se precisan acciones incluso impopulares, algo que no gusta al administrador pero que es inherente a su condición. En el Parlamento catalán, los convergentes han sacado adelante el copago sanitario (ya saben, euro por receta) con la aquiescencia de los populares, lo que lleva a algunos a sospechar, con más que cierta razón, que los próximos presupuestos del Estado oculten tentaciones e intenciones. La sospecha surgida del ensayo catalán se sostiene además en un plano conceptual por la evidencia de que el mundo ganador ha elegido las medidas correctoras huyendo como casi siempre de cualquier revolución no controlada. Es decir, se prefiere arreglar la máquina de toda la vida a comprar otra, y si el mantenimiento es caro, que lo pague el de siempre. Cristos de este tipo, unas veces surgidos de la ambición de aquella manera entendida (recuerden la célebre ecotasa balear), otras de la necesidad (caso actual) suelen resolverse con una tormenta de arena política y acusaciones que por lo general no cruzan la línea más allá del partidismo, es decir, endogamias reunidas S.A. Llegados a este extremo, y aún a sabiendas de que es demagogia, ese dialecto nacional, deberíamos pensar en frivolizar el debate y crear una plataforma ciudadana que postule el copago por incumplimiento electoral. Promesa rota, euro por cada votante del gobierno que sostiene el partido tal o cual. Este presunto fondo de previsión cubriría con creces el mantenimiento de la máquina que encierra, entre otras muchas cosas, el concepto de Estado de bienestar. Pagar por vivir es una costumbre ancestral, el verdadero peligro está en los vigilantes del reparto, no lo duden. Y preparen las carteras.