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OPINION

Hay que cargarse a Ada Colau

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España entera es un escrache. Los harekrishna del neoliberalismo aprovechan la rendija de los televisores para colarse en nuestras salitas de estar con pegatinas del déficit cero y el conocido mantra de “habéis vivido por encima de vuestras posibilidades”, mientras parece ser que la herencia millonaria del Rey también veranea en Suiza.

La muchachada antidesahucios increpa a los representantes de la soberanía popular cuando desayunan en la tasca de la esquina, con la misma querencia que los candidatos daban la brasa al pueblo soberano visitando sus bares y plazas de abastos, entre octavillas del vótame, vótame mucho y cartelitos de verás que guay soy o yo he nacido para resolver tus problemas o, en todo caso, para creártelos....(leer más)

Oído sindicatos: ¡con la cabeza bien alta!

 

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Había una vez un hombre que al cruzarse con otro por la acera le sujeta por el brazo y le exclama con alegría: ¡Hola Manuel, cuánto tiempo y qué cambiado estás! Y ante el silencio de éste, el hombre, con la misma alegría, le continúa diciendo, muchacho qué cambiado estás, tan delgado y calvo que eras antes, y ahora tan gordo y con esa melena. Y ante la falta de respuesta, el hombre  sigue insistiendo: que cambio chico, si incluso eres mucho más alto, dónde vas a parar Manuel, vaya cambio que has hecho, nadie diría que eres tú. Disculpe señor, le contesta el otro, lamento decirle que no le conozco de nada, y además debo aclararle también que yo no me llamo Manuel, me llamo Juan. Lo ves Manuel, lo que has cambiado, lo que yo te digo, si incluso te has cambiado el nombre, Manuel...(leer más)

Merece la pena ver la presentación de la ponencia de Luís Andrés López con el primer enlace…

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¿Por qué están desmantelando el sistema público de salud español?

Por Joan Carles March Cerdà

20 mar. 2013, en el Blog “Sombreros de colores. Miradas a 2 perspectivas de la sanidad y la salud” de público.es

Nuestro amigo Luís Andrés López, médico de familia, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública y referente en muchos aspectos de la promoción de la salud, la salud pública, el trabajo con inmigrantes, la atención primaria,…presentó en una jornadas de reflexión por la Defensa de la sanidad pública en Granada una interesantísima ponencia titulada ¿Por qué están desmantelando el sistema público de salud español?.

 

En dicha presentación Luís plantea los siguientes aspectos:

 

  1. ¿Cómo está influyendo la crisis en la salud de los españoles?: Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa de suicidio en la UE, se ha incrementado desde 2007 cuando se inició la crisis. Se han incrementado los suicidios en varones, comentándose que en Grecia, el incremento ha sido del 40%. Asimismo se habla de problemas de salud mental, de alcoholismo, de incremento del consumo de drogas y de VIH+, de aumento del consumo de tranquilizantes y antidepresivos y de que han bajado las muertes por accidentes de tráfico, como en todas las recesiones. Asimismo, ya está apareciendo un incremento de las desigualdades, aumentando la distancia del 20% que más ingresa con respecto al 20% que menos, pasando de 2008 de un valor cercano a 5 a 6,9 en el año 2010. Las investigaciones han demostrado que las políticas de ajuste estructural impuestas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, en las décadas de los 80 y los 90, tuvieron un efecto negativo sobre los indicadores sociales y de salud coo la mortalidad infantil y la pobreza en América Latina y el Caribe.
  2. Nuestro SISTEMA SANITARIO: En el año 2.000, la OMS situaba a España en el TOP 10 de sistemas sanitarios del mundo, uno de los mejor situados en la relación coste-resultado según la OCDE  y con buena evaluación por parte de los ciudadanos españoles (entre los cinco mejores). Escribía Luís con Nacho Martínez, hace 1 año lo siguiente: Tenemos uno de los sistemas de salud más eficientes (capacidad de respuesta para el mantenimiento de los niveles de salud con relación a los costes destinados a ello) y que supone uno de los menores gastos respecto al PIB entre los países desarrollados. Contamos con colectivos profesionales de la medicina, enfermería y otros, altamente cualificados, con una de las carteras de servicios más amplias, de gran calidad y con un buen sistema de garantías de salud pública colectiva. Nuestro sistema nacional de salud es excelentemente valorado por la ciudadanía y supone quizás el mayor mecanismo de solidaridad y redistribución que nuestra sociedad ha desarrollado. Lo pagamos entre todos vía impuestos y todos nos beneficiamos de las acciones tradicionales de salud pública y de los recursos asistenciales, que, abiertos a todos, son utilizados fundamentalmente por las poblaciones que más los requieren: mayores, población materno-infantil (creando un potente mecanismo de solidaridad intergeneracional) y las personas enfermas (solidaridad según situación de salud en este caso). ¿Dónde nos hemos quedado ahora?
  3. EL REAL DECRETO 16/2012 ha generado un retorno al pasado de más de 30 años en los que llevábamos mejorando nuestros derechos sociales y nuestra tranquilidad. Como decíamos un conjunto de profesionales en un artículo de opinión: Hemos vuelto al Seguro de Girón de Velasco. Hemos pasado de la titularidad que daba el derecho a la asistencia sanitaria ante cualquier enfermedad por nuestra condición de ciudadanos a otro sistema en el que el derecho a la asistencia sanitaria está relacionado con nuestra afiliación o no al sistema de la Seguridad Social. Es decir, con la condición de asegurado/a y/o beneficiario/a. Es evidente, como dice el sociólogo Juan Irigoyen,  que las reformas que se ajustan en el curso de la crisis, habían sido propuestas y ensayadas muchos años antes de las mismas
  4. Las medidas adoptadas a partir de la crisis no siempre están dirigidas a mejorar las cosas, sino a permitir que poderosos intereses se aprovechen de ellas. Los que están en contra del estado del bienestar, niunca desaprovechan una buena crisis. decía Naomi Klein. The shock doctrine: the rise of disaster capitalism. 2008. Por eso el 58% de los españoles encuestados en enero piensan que el Gobierno ha aprovechado la crisis para tomar medidas no estrictamente necesarias en educación y SANIDAD.
  5. Y en definitiva aparece en este entorno lo que quiere la privada. Y Sergio Minué comentaba que: Una empresa privada tiene como objetivo fundamental maximizar sus beneficios empresariales; el bien social, en el mejor de los casos, será un objetivo secundario. Como dice Thomas Berglund, presidente de Capio (una de las empresas privadas proveedoras de servicios sanitarios más importantes de Europa), “a las empresas las mantiene el capitalismo, no el altruismo”. Y aquí aparece el tema de la SELECCIÓN DE RIESGOS que hace la privada en función d ela complejidad de los casos: Casos fáciles para mi, casos complicados para la pública.Y además no hay ningún estudio que avale que la privada es más eficiente que la pública
  6. En definitiva la ruptura de la UNIVERSALIZACIÓN DEL SISTEMA es la decisión más grave de las que se han tomado para el futuro del Sistema Nacional de Salud, ya que supone como dice Luís Andrés, la fragmentación del sistema, un sistema para ricos y otro para pobres, y por tanto la vuelta de la BENEFICENCIA. 
  7. Un servicio para los pobres se convierte inevitablemente en un pobre servicio cuando la clase media, políticamente activa, los abandona, dice Richard Titmuss

El copago y su repercusión sobre la utilización de medicamentos por los pensionistas

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Marciano Sánchez Bayle | Portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

nuevatribuna.es | 26 Febrero 2013 - 18:49 h.

El establecimiento de copagos sobre los pensionistas a partir de la aprobación del RD Ley 16/2012 ha producido una nueva situación en la que las personas que hasta ahora recibían medicamentos gratuitos en el momento del uso pasaron a tener que pagarlos en parte al retirar las recetas de la farmacia de acuerdo a baremos un tanto exóticos (10% del coste PVP con unos topes de 8 € por persona y mes para rentas inferiores a 18.000 €, 18 para rentas entre 18 y 100.000€ y 60 € mensuales para rentas superiores). Además se excluyo de la financiación pública a 417 medicamentos que pasaron a ser pagados al 100% por las personas que los consumían.

 A fin de conocer la repercusión práctica de estos copagos sobre la utilización de medicamentos por los pensionistas desde la FADSP se ha realizado una encuesta en los centros de salud, realizada por 30 médicos generales, de la Comunidad de Madrid a los pensionistas que acudieron a consulta no urgente. Los médicos fueron seleccionados en centros de salud que cubrieran las diferencias socioeconómicas de la Comunidad y los pacientes encuestados elegidos de manera aleatoria, y se recogieron datos generales de consumo de medicamentos y renta de los pensionistas.

 Las encuestas (992) fueron efectuadas en los meses de noviembre y diciembre de 2012, es decir antes de la instauración de la tasa del euro por receta, ofrecieron algunos resultados no por esperados menos significativos.

 El establecimiento del copago sobre los pensionistas tiene una clara repercusión en cuento a la disminución de la renta disponible de estos. Supone 11,18 € de promedio mensual por persona, lo que en familias con 2 miembros (lo mas frecuente entre los encuestados, el 61,39% de los casos) hay que multiplicar por 2.

 Se detecto que un porcentaje elevado de los pensionistas (el 16,83%) no retiraron alguno de los medicamentos prescritos a partir del establecimiento del copago y que esta no retirada de medicamentos es significativamente superior en las rentas mas bajas, de manera que el 27,29% de los que tenían una renta inferior a 400 € mensuales no retiraron de la farmacia los medicamentos prescritos (el 13,69% en rentas entre 400 y 800 € y el 1,5% en las rentas superiores a 800 €/persona/mes). 

Por otro lado un total de 596 personas (60,08%) consumían alguno o varios de los medicamentos excluidos de la financiación pública. De ellos 248 (25% del total, el 41,61% de los que los consumían) siguieron haciéndolo con un coste medio mensual de 7,06 €, que habría que sumar en estos casos al copago farmacéutico.

 Además de las 167 personas que dejaron de utilizar un medicamento prescrito, un total de 20 siguieron consumiendo medicamentos excluidos de la financiación, es decir optaron por consumir medicamentos para síntomas menores abandonando otros medicamentos que están considerados como de mayor utilidad terapéutica.

 El estudio deja en evidencia algunas cuestiones importantes:

 1) El copago en los pensionistas ha producido el efecto que ya se había denunciado previamente, y ya objetivado en otros países, es decir los pensionistas han dejado de consumir medicamentos prescritos, en porcentaje mayor según menor es su nivel de renta, por lo que ha perjudicado sobre todo a los mas pobres.

 2) El copago efectuado y las recetas no consumidas son la causa principal de la disminución del gasto por recetas evidenciado por las estadísticas oficiales, es decir no se ha reducido realmente el gasto sino que este se ha trasladado el gasto a los bolsillos de los pensionistas.

 3) Todavía esta por analizar la repercusión sobre la salud de esta no utilización de medicamentos recetados pero en cualquier caso es previsible que la suspensión de los tratamientos prescritos produzca un empeoramiento de las enfermedades de base, una descompensación de las mismas e incluso un aumento de la mortalidad.

 4) Además hay que tener en cuenta que se han establecido mas recientemente otros copagos (dietas, transporte, prótesis y ortesis) cuyo impacto es acumulativo al reflejado en este estudio.

 Todos los datos evidencian que el objetivo del copago es fundamentalmente recaudatorio y que solo tienen efecto disuasorio en las personas con menor renta, naturalmente a costa de su salud, y que ha servido para disminuir aun más el poder adquisitivo de los pensionistas.

A propósito de las “explicaciones” (¿…?) de Cospedal de ayer…

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“La parte contratante de la primera parte”

Por I. Escolar en Escolar.net

Habla María Dolores de Cospedal,  Grouchomarxista declarada: "La indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido en forma efectivamente de simulación, simulación de lo que hubiera sido en diferido en partes de lo que antes era una retribución". Se refiere a Luis Bárcenas, el innombrable Voldemort del PP, al que De Cospedal hay veces que llama "esa persona" y otras en las que lo cita como "ese señor". El extesorero ahora es "ese", por resumir. Alguien que pasaba por allí y sin relación alguna con ese gran partido incompatible con la corrupción.

El salario simulado de la parte contratante de la primera parte es lo que parece: otra mentira más, una especialmente ridícula porque, para negar lo obvio, el PP es capaz incluso de aceptar una gravísima infracción ante la Seguridad Social. A todos los efectos, el Partido Popular siguió pagando un sueldo a su extesorero imputado. El privilegio ni siquiera terminó al acabar el 2012, como nos habían dicho en el engaño anterior. Bárcenas cobró puntualmente su generoso salario –200.000 euros anuales pagados al 95% con el dinero de los contribuyentes hasta que el diario El País publicó esos papeles secretos donde supuestamente apuntó todos los secretos inconfesables del tesoro del PP. Si le despidieron no fue por golfo. Fue por traidor.

¿Por qué el PP pagó durante años ese generoso sueldo a Bárcenas? Parte de la respuesta probablemente esté en este análisis de sus papeles que hoy publicamos en eldiario.es:  Gran parte de los "donativos" coinciden en el tiempo con adjudicaciones decididas por administraciones del PP. La parte contratante de la primera parte empieza a cuadrar.

VER NOTICIA ANTERIOR DIRECTAMENTE RELACIONADA

Clarísimo, cómo el propio autor afirma…

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La Privatización de la Sanidad

Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University
Ilustración de Maria Boehling para opensource.com

publico.es

A aquellos políticos y economistas que desean privatizar la sanidad, utilizando el argumento de que la sanidad privada es mejor que la pública, les aconsejo que estudien el sistema sanitario estadounidense, cuya financiación es predominantemente privada, gestionándose a través de compañías de seguros privadas, tal como están sugiriendo que se haga los partidos conservadores y liberales en España y en la Unión Europea. Es un sistema que conozco bien, como resultado de haber vivido en aquel país durante muchos años, habiendo intentado cambiarlo cuando la Sra. Hillary Rodham Clinton me pidió que la ayudara, integrándome en su grupo de trabajo en la Casa Blanca, cuyo objetivo era precisamente cambiar aquel sistema para hacerlo más equitativo y más eficiente, pues es uno de los sistemas sanitarios más ineficientes y menos equitativos de los hoy existentes. Sólo basta citar algunos datos para verlo.

  1. Es un sistema enormemente caro, tanto para el país (es el país con el gasto sanitario como porcentaje del PIB más alto del mundo), como para el Estado (el gobierno federal se gasta per cápita la mayor cantidad de dinero en sanidad del mundo) y para el individuo y las familias. El gasto sanitario en 2012 era el 17,9% del PIB y 8.952 dólares per cápita. Y a pesar de este enorme gasto la cobertura sanitaria es muy insuficiente. El indicador más claro de ello es que el 39% de las personas con enfermedades terminales, es decir, que se están muriendo, declaran que están preocupadas por cómo ellas o sus familiares pagarán las facturas médicas y/o hospitalarias. (Ver Annals of Internal Medicine 2000; 132:451 – Study of 988 terminally ill patients). Estas personas se encuentran en una situación cruel e inhumana en la que, además de preocuparse por su propia muerte, tienen que preocuparse de cómo pagar a los profesionales y/o a las instituciones sanitarias o a las compañías de seguros.
  1. Pero además de una cobertura muy insuficiente, el número de ciudadanos y residentes sin ningún tipo de cobertura sanitaria es muy elevado. Llegó en el 2011 a ser el 15,7% de toda la población, es decir, 48,6 millones de personas. De ellos 7 millones son niños. El 31% de los ciudadanos de origen hispano, el 19,5% de origen afroamericano y el 11,5% de los blancos no tienen ninguna cobertura sanitaria. Incluso después de la aplicación de la ley conocida como “Obamacare”, el número de personas sin ninguna cobertura sanitaria y, por lo tanto, sin ningún derecho a acceder a servicios sanitarios (según la Congressional Budget Office)  será de 36 millones.
  1. El Tea Party y sus economistas afines en la ideología ultraliberal (de la cual hay una gran abundancia en España) indican que no es cierto que la gente se quede sin atención, pues pueden ir a los servicios de urgencia, lo cual no es del todo cierto, pues muchos hospitales se las apañan para no proveer tales servicios a los que no pueden pagar los servicios médicos, tal como ha señalado y demostrado el propio Congreso de EEUU en varios informes.
  1. El sistema de copago y deducciones está generalizado en el sistema de aseguramiento privado e incluso público. Medicare, el programa federal de atención sanitaria para los ancianos, solo cubre el 54% de sus gastos sanitarios.
  1. La mayoría de la población estadounidense, aún cuando está satisfecha con su médico o su hospital, no está satisfecha con el sistema de financiación y organización del sistema sanitario. EEUU es el país que tiene un mayor descontento con su sistema sanitario. Casi el 50% de la población considera que debería reconstruirse desde el principio.
  1. Según un estudio del sistema sanitario en EEUU, Alemania y Gran Bretaña, EEUU es el país que tenía un mayor número de muertes prevenibles (significándole una sobremortalidad de casi 100.000 personas), con el menor incremento de esperanza de vida.
  1. EEUU es el país donde un mayor número de personas dejan de ir al médico por causas económicas. El 52% de las mujeres ha indicado que no estaban seguras de poder pagar las facturas médicas en caso de que cayeran gravemente enfermas

Estos datos explican por qué el grupo de trabajo dirigido por la Sra. Clinton deseaba cambiar el sistema a fin de dirigirlo hacia uno de cobertura universal, con un mayor grado de intervención pública. En una visita del entonces Presidente Felipe González a la Sra. Clinton en la Casa Blanca (en el periodo álgido del trabajo de la Casa Blanca en la reforma sanitaria) y en cuya preparación presenté un informe al Presidente González, explicándole las líneas generales de las propuestas del grupo de trabajo, la Sra. Clinton subrayó que, aún cuando intentábamos (en el grupo de trabajo que ella presidió) hacer propuestas de cambio del sistema sanitario estadounidense que se atuviesen al sistema sanitario existente, el grupo de trabajo quería también aprender de los sistemas europeos, incluyendo el español, correspondiéndome a mí la labor de escribir un informe de la posible relevancia del sistema sanitario español para EEUU, lo cual hice enfatizando que el sistema sanitario español era mucho más eficiente y equitativo que el estadounidense, aún cuando el español tenía un grave problema, que era su enorme subfinanciación, problema que continúa hoy en día.

No es creíble el argumento aducido por los reformadores liberales y neoliberales que sostiene que el sistema sanitario privado es más económico y eficiente que el público. La evidencia científica, robusta y convincente, señala lo contrario. En realidad, el estudio más detallado que se haya hecho analizando la calidad de la atención hospitalaria comparando la mortalidad (estandarizada por diagnóstico y características del paciente) en los hospitales privados con afán de lucro con los sin afán de lucro (fueran éstos públicos o privados) la mortalidad era más alta en los primeros que en los segundos (P.J. DEVEREAUX, et al “Payment for care at private for profit and private not-for profit hospitals: a systematic review and metaanalisys” 08-06-04 Journal of the Canadian Medical Association).

La experiencia internacional muestra claramente que existe un conflicto claro entre la optimización de los beneficios (el objetivo principal de una empresa con afán de lucro) y la calidad de los servicios. Las empresas que cotizan en bolsa intentan ahorrar los recursos a fin de optimizar sus ingresos y ello puede repercutir en la calidad de los recursos. En ocasiones esta dinámica se presenta también en los servicios privados sin afán de lucro que compiten con las empresas con afán de lucro.

La situación en España

La subfinanciación de la sanidad pública española explica el elevado desarrollo de la sanidad privada habiéndose creado una polarización, por clase social, en el sistema sanitario. El 30% de renta superior de la población va a la sanidad privada mientras que el 70% va a la pública. Las reformas privatizadoras tienen como objetivo aumentar el porcentaje de la privada a costa de la pública, argumentándose que tal extensión de la privada beneficia a la pública permitiéndole tener más recursos por paciente, disminuyendo así la masificación de la sanidad pública.

Lo que tal argumento ignora es que tal polarización de la sanidad por clase social perjudica a todas las clases y sectores sociales pues, aún cuando la sanidad privada es, en general, mejor que la pública en aspectos importantes tales como el confort (por ejemplo una cama por habitación) la cortedad de las listas de espera y la atención personalizada al paciente, la pública es mucho mejor que la privada en España en la calidad del personal y la estructura técnico-científica. De ahí que cuando los enfermos tienen necesidades elevadas de alta tecnología se les desplace a la pública.

Lo que se necesita en España es una sanidad multiclasista universal y única que tenga los atributos de la privada y la calidad de la pública. Pero para conseguir tal objetivo se requiere un gasto público mucho mayor. La reducción del gasto público sanitario que está ocurriendo en España es un paso enormemente regresivo que deteriora toda la sanidad española. Así de claro.

Especialmente recomendado para los que se resisten a que les insulten la inteligencia… ¡¡por muy presidente de gobierno que sea!!

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El discurso de Rajoy: un comentario de texto

Por Ignacio Escolar, en Escolar.net

Mariano Rajoy: “Conocimos la existencia de 22 millones de euros en una cuenta particular de un banco suizo. No tiene nada que ver con el Partido Popular, pero se atribuyó intencionadamente al Partido Popular. ¿Por qué?”

Yo le respondo, presidente. Los 22 millones de euros estaban en una cuenta en Suiza que operaba Luis Bárcenas: un hombre que durante casi veinte años trabajó en la administración del Partido Popular, primero como gerente y después como tesorero. La cifra hallada es obscena: un trabajador con el salario medio en España tardaría en cobrar esa cantidad 975 años. Y el dueño de tamaño botín era el primer responsable de la contabilidad de su partido.

Fue usted, señor Rajoy, quien le ascendió hasta un puesto que compatibilizó con esa millonaria cuenta en Suiza. Era su hombre de máxima confianza y aún no nos ha explicado por qué le nombró. ¿De verdad es un asunto que no tiene nada que ver con el PP? ¿Por qué razón entonces no hay en su contundente discurso siquiera una leve crítica a Luis Bárcenas? ¿Por qué en lugar de ofenderse porque la prensa relacione al extesorero del PP con el PP –mira que somos maldicentes– no ofrece al menos unas disculpas a los ciudadanos por haber nombrado a Bárcenas para ese puesto? ¿Es que acaso no entiende la indignación popular de tantos ciudadanos que han descubierto que el primer beneficado de su amnistía fiscal es, precisamente, el hombre que le llevaba las cuentas a su partido?

 

“Repito aquí lo que os dije el otro día, el Partido Popular ni tiene ni ha tenido cuentas en un país extranjero. Y nunca ha dado órdenes de abrir cuentas en un país extranjero.”

Es falso. El Partido Popular tuvo durante varios años una cuenta en Luxemburgo a nombre de una de sus fundaciones.

 

“Nunca he recibido dinero negro, ni en este partido, ni en ninguna parte.”

¿Y dinero blanco en las fechas que aparecen en esa supuesta contabilidad de Luis Bárcenas? ¿Cobró usted, señor presidente, dinero del Partido Popular durante sus años en el Gobierno de José María Aznar? Le pregunto – siempre retóricamente, ya que no es posible hacerlo en rueda de prensa– porque aunque no fuese en negro, aunque lo hubiese declarado, habría sido ilegal: la ley de incompatibilidades prohíbe expresamente a cualquier miembro del Gobierno tener otras remuneraciones.

Irónicamente era usted, entonces ministro de Administraciones Públicas, quien debía vigilar para que nadie del Gobierno cobrase sobresueldos.

 

“Quiero recordaros también que cuando este partido ha detectado alguna irregularidad, ha actuado, y lo ha hecho con un alto nivel de exigencia que nadie ha igualado. Y esto es un motivo de tranquilidad para todos.”

Yo le recuerdo a usted, señor presidente, algunos ejemplos de su inigualable contundencia ante las “irregularidades”. Luis Bárcenas: un imputado por corrupción que tuvo despacho, secretaria y chófer en Génova 13 hasta hace tres telediarios. Ana Mato: a la que la Policía acusa de aceptar varias decenas de miles de euros de la Gürtel en regalos y que se sienta en su Consejo de Ministros. Su exmarido, Jesús Sepúlveda: imputado por corrupción y que aún trabaja en el PP. El grupo Gúrtel en las Cortes Valencianas: esos diez diputados autonómicos del PP que siguen sentaditos en el escaño. Carlos Fabra: imputado por varios casos de corrupción al que usted piropeó como un “político ejemplar”...

 

“La sombra de la sombra de un indicio manipulado no puede servir para que cualquier español pierda la presunción de inocencia”

Lo que está sobre la mesa no es una “sombra de la sombra de un indicio manipulado”: son unos documentos veraces. Nada menos que la supuesta contabilidad B de su partido, escrita de su puño y letra – según confirman incluso desde el PP– por la persona a la que usted mismo nombró como tesorero del partido.

Esta “sombra de la sombra de un indicio”, como usted denomina a lo que otros llamaríamos simplementes "pruebas", es verosímil. Los papeles están corroborados por varios estudios caligráficos. Algunas de sus anotaciones coinciden con otros documentos judiciales de la contabilidad negra de la Gürtel y del PP de Galicia. Incluso hay dirigentes de su partido que admiten las fechas y algunas de las cantidades como operaciones reales.

Lo de la “sompra de la sombra” habría valido cuando toda la acusación se basaba en lo que decían esas cinco fuentes anónimas que citaba el diario El Mundo cuando publicó por primera vez esta noticia. Pero ahora estamos ante serias evidencias documentales que no son sombras: que están a plena luz del día, a la vista de todos los ciudadanos. Ya no vale con decir que todos mienten, incluidos nuestros propios ojos.

Reforma laboral versus (vs) desempleo masivo vs. retroceso salarial vs. desmantelamiento de la protección social (también de la pensión de jubilación que se vislumbra), vs… ¡¡adiós estado de bienestar y adiós democracia!!... pero puede que no nos resignemos.

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Seis millones de parados: las uvas de la ira están engordando

Por Adoración Guamán, Doctora en Derecho y Profesora de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social y Héctor Illueca Doctor en Derecho e Inspector de Trabajo y Seguridad Social. 

Publico.es

Cuando se aprobó la reforma laboral ya advertimos que tendría efectos devastadores sobre el empleo y sobre los salarios, desencadenando un proceso de involución laboral cuyo alcance resultaría inmanejable. Decíamos entonces que la reforma de la negociación colectiva, orientada a potenciar los acuerdos de empresa y limitar la ultraactividad de los convenios colectivos, provocaría una violenta devaluación salarial y convertiría al empresario en el centro principal y casi único de decisión en materia de relaciones laborales. Y por supuesto, en contra de lo defendido por el Gobierno, señalábamos que el abaratamiento del despido en el peor momento de la crisis sólo serviría para acelerar e intensificar la destrucción de puestos de trabajo en nuestro país. Algo así como apagar un incendio con queroseno.

Pues bien, muy a pesar nuestro, la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al cuarto trimestre de 2012 respalda de manera concluyente aquella primera interpretación, evidenciando que estamos ante una disposición legal cuidadosamente concebida para convertir los derechos laborales en un vago recuerdo de museo. En efecto, según la precitada Encuesta, actualmente existen en nuestro país 5.965.400 personas sin empleo, lo que supone un 26,2 por ciento de la población activa y una variación al alza de 4,17 puntos respecto del mismo trimestre de 2011. En particular, la situación de paro juvenil es sencillamente insoportable, alcanzando al 55,13 por ciento de las personas menores de 25 años. Hasta Ángela  Merkel, que no se caracteriza por su especial sensibilidad social, se ha mostrado escandalizada ante un dato estremecedor que revela la verdadera magnitud de la catástrofe humanitaria inducida por la política de austeridad.

No menos preocupante parece la situación del segmento situado entre los 25 y los 54 años de edad, cuya tasa de desempleo ha pasado del 21,44 por ciento en 2011 al 24,64 por ciento en 2012, aumentando un punto completo durante los dos últimos trimestres del año. Éste es, sin duda, un dato alarmante, pues revela que los trabajadores típicos que se encuentran en edad adulta, que han acabado su formación y que han sufrido diferentes contratos precarios como viacrucis de inserción social y laboral, están siendo expulsados del mercado de trabajo precisamente cuando pensaban que disfrutarían de cierta estabilidad ocupacional en un marco de garantías jurídicas y laborales. Para ellos, el premio a los esfuerzos de toda una vida es la abrogación de los derechos de ciudadanía vinculados al trabajo y una existencia precaria que puede convertirse fácilmente en una pesadilla.

En definitiva, según los datos de la EPA, el número de parados ha alcanzado un nuevo máximo histórico, 5.965.400 personas, situándose en su nivel más alto de la serie histórica elaborada por el Instituto Nacional de Estadística. La influencia de la reforma laboral se percibe fácilmente si relacionamos esta cifra con los trabajadores afectados por despidos colectivos, que aumentaron un 21,2 por ciento durante los ocho primeros meses de 2012, afectando a un total de 299.021 trabajadores de acuerdo con el Boletín de Estadísticas Laborales (BEL). A la luz de estos datos, parece razonable pensar que el abaratamiento del despido acometido por el legislador, particularmente del que se produce por causas económicas, ha intensificado el proceso de destrucción de puestos de trabajo. Tal y como refleja el BEL, durante los 10 primeros meses de 2012 se registraron 19.599 ERE’s con invocación de causas económicas, un 108,63% más que en el mismo período del año anterior (9.394). Los datos son suficientemente elocuentes.

Por otra parte, como señalábamos anteriormente, la reforma laboral está provocando una violenta devaluación salarial que empieza a reflejarse en los diferentes datos estadísticos: negociación colectiva, IPC, etc. Por ejemplo, la Encuesta Trimestral de Coste Laboral correspondiente al tercer trimestre de 2012 sitúa el coste salarial total por trabajador en 1.805,63 euros, un 7 por ciento menos que en el segundo trimestre (1.939,73). Es previsible que esta tendencia se acentúe notablemente en el futuro inmediato, pues la negociación colectiva se concentra en los primeros meses del año y todo hace pensar que la patronal va a utilizar la reforma, especialmente la limitación de la ultraactividad, para seguir deteriorando las condiciones de trabajo. Por si hubiera alguna duda, el reciente Real Decreto 1717/2012, de 28 de diciembre, prácticamente ha congelado el salario mínimo, abriendo el camino a una negociación devaluada que acabará convirtiendo a los mileuristas en auténticos privilegiados.

Por si ello fuera poco, la situación de desempleo masivo y el retroceso salarial descrito suponen un grave riesgo para el mantenimiento de la protección dispensada por el poder público a través de la pensión de jubilación. La Tesorería general de la Seguridad Social pública mensualmente la denominada “ratio de dependencia” del sistema de pensiones, que en agosto de 2012 contabilizaba apenas dos cotizantes por cada pensionista, o lo que es lo mismo, 16,68 millones de cotizantes por 8,12 millones de pensionistas. De no invertirse el ritmo actual de destrucción de puestos de trabajo (menos cotizantes) y el proceso de involución salarial (menos cotizaciones), es decir, de no modificarse radicalmente la política económica, estamos abocados a una sensible disminución de la cuantía de la pensión para la mayoría de la población. Los datos de afiliación correspondientes al mes de diciembre de 2012 resultan preocupantes: la Seguridad Social ha cerrado 2012 con un total de 16.442.681 afiliados, lo que supone un descenso del -4,57 por ciento respecto al año anterior, volviendo a niveles de 2003. La tendencia es muy acusada en el caso de personas de procedencia extranjera, experimentando una bajada anual del -5,35 por ciento.

Como puede observarse, los resultados de las últimas reformas laborales evidencian que no estamos ante medidas anti-crisis, sino una agresión directa y calculada contra los trabajadores. Los instrumentos normativos habilitados por el legislador están provocando una rápida devaluación salarial y un feroz ajuste de plantillas. Así, asistimos a una estrategia, buscada o permitida, para expulsar trabajadores adultos del mercado de trabajo hasta eliminar su capacidad de resistencia, forzándoles posteriormente a aceptar condiciones denigrantes sin apenas conflicto social. Mientras se ataca a la población adulta, siempre más consciente de los derechos que ha venido disfrutando durante años, se diseña otra estrategia para los más jóvenes: el aumento de su ocupación mediante contratos temporales y salarios por debajo del SMI, a modo de anuncio o preparación para lo que previsiblemente será el devenir de su permanencia en el mundo del trabajo asalariado.

De esta forma, la eliminación de los derechos conseguidos tras décadas de lucha sindical y movilización obrera se produce inexorablemente, sin que el supuesto contrincante, el Trabajo, parezca capaz de forzar un cambio de rumbo y, cuanto menos, un reequilibrio del ya lejano pacto entre capital y trabajo que sustentó el Estado de bienestar. En el plano individual, los trabajadores están paralizados por el miedo a perder el empleo; en el plano colectivo, se percibe un sentimiento cada vez mayor de aceptación de la derrota, ante la incapacidad de conseguir una respuesta colectiva que afronte con decisión la construcción de un contrapoder social de las clases subalternas. Sin embargo, a medida que se incrementa la indignación ante el expolio de los derechos sociales, se evidencia la necesidad política de una confluencia ciudadana que permita combatir y derrotar a las políticas de austeridad. No deberíamos entretenernos. Parafraseando a Steinbeck, las uvas de la ira están engordando en las almas de las personas y se vuelven cada día más pesadas, listas para la vendimia.