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OPINION

"Debería instaurarse el delito económico contra la humanidad"…

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ENTREVISTA A VICENÇ NAVARRO Y JUAN TORRES en Público.

"El capitalismo es cada día más incompatible con la democracia"

Autores de ’Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero’. Denuncian los excesos de la banca y de los especuladores, a los que acusan de provocar la crisis y de hinchar artificialmente la deuda pública de España

JORGE OTERO, Madrid, en Público.

En los últimos 30 años el sistema capitalista se ha degradado hasta el punto de convertir a la economía mundial en un gran casino donde la especulación sin control se ha convertido en la única norma. Nadie ha puesto brida a esa especulación sin límites: muy al contrario, el poder político ha claudicado ante el gran capital financiero encabezado por la banca internacional. Los bancos y las grandes corporaciones han terminado por adueñarse del mundo y crear una sociedad donde la desigualdad aumenta, el Estado de Bienestar está cada día más debilitado y millones de personas mueren por las decisiones económicas que toman los poderosos.

Ese el panorama que dibujan Juan Torres López, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla y miembro de ATTAC, y Vicenç Navarro, catedrático de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra y habitual colaborador de Público, en su libro Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero (Espasa Calpe). En esta entrevista (por problemas de agenda Vicenç Navarro sólo pudo responder a una pocas preguntas por escrito) los dos autores señalan a los bancos como los principales culpables de una crisis que creen que se podría haber evitado. 

Nicolas Sarkozy, expresidente de Francia, dijo al principio de la crisis: "Vamos a refundar el capitalismo". Casi cinco años después nada de eso ha sucedido. ¿El actual sistema capitalista es intocable?

Juan Torres (J.T): El capitalismo es un sistema que ha traído consigo unos avances sociales impensables y con él la democracia ha avanzado más que nunca. Pero el capitalismo también comporta una concentración de la renta y de la riqueza sin igual que resulta cada día más incompatible con la democracia. En los últimos años estamos viviendo un capitalismo muy singular, un capitalismo casi sin normas que ha resuelto que el afán de lucro es el único motor y eso está creando grandes problemas. El capitalismo se ha convertido en un casino y en un casino las pérdidas son grandísimas individual y socialmente. Aunque ha sufrido una profunda degradación, el capitalismo le ha dado un poder tan grande a algunos grupos sociales que estos se pueden permitir el lujo de transmitir al resto de la sociedad que todo va bien y que no hay otra manera posible de vivir. Lo que pasa es que los demás, antes o después, se dan cuenta de que esto no va de ninguna manera bien. Y en esa tensión estamos.

Vicenç Navarro (V.N): La crisis de legitimidad del capitalismo se debe a la captación del Estado por intereses particulares entre los cuales destaca el capital financiero.

¿Ha faltado voluntad o coraje político de los gobernantes para cambiar las cosas?

La actual clase política está vinculada a partidos que dependen de la financiación de los bancos. Es una contradicción pensar que alguien que está financiado por unos bancos va a poner en cuestión el status quo de esos mismos bancos. Eso no va darse, al menos con esta clase política.

¿Hay que asumir entonces que los ciudadanos ya no pueden contar con los políticos?

V.N: En una democracia el poder debe derivar de la ciudadanía. Cuando las instituciones representativas han sido instrumentalizadas por el poder financiero y económico, la ciudadanía tiene que salir a la calle para recuperar la democracia.

J.T: La desafección hacia la política es extraordinaria. Se está produciendo un resquebrajamiento social porque la gente se da cuenta de que esto es una mentira, que esto no funciona, que los partidos políticos no son capaces de aportar soluciones. Sin embargo, este proceso ni es automático, ni es generalizado ni es fácil porque los bancos y las grandes empresas dominan los medios de comunicación. Pero también eso empieza a resquebrajarse: la gente empieza a no fiarse de los medios de comunicación convencionales y empieza a informarse por otros más alternativos. Obviamente eso no pasa de un día para otro y durante el camino se producen traumas y conflictos sociales.

Dado el curso de los acontecimientos, todo parece indicar que el sistema financiero en su conjunto va a salir reforzado de esta crisis.

J.T: De momento los bancos están logrando que las medidas que se están adoptando sirvan más para fortalecer su poder que para salir de la crisis que ellos mismos han ocasionado. Ahora bien, ¿eso va a ser definitivo? Eso está por ver. ¿Va a poder mantenerse en España un sistema financiero basado en bancos que están quebrados por mucho poder que tengan esos bancos? Eso está por ver. Porque a lo mejor resulta que esas medidas son incompatibles con los propios bancos.

V.N: No está claro que esto sea así. En este momento en España y en Europa la banca y las compañías de seguros dominan la configuración de las políticas públicas. Pero hay un enfado popular generalizado que podría cambiar esta situación.

¿Se podría haber evitado la crisis?

V.N: Sí. Podría haberse evitado si los Estados no hubieran desregulado el capital financiero que creó la crisis financiera y si no hubieran llevado a cabo las políticas neoliberales que determinaron la crisis económica causada por la escasez de la demanda por parte de la población, que ha sido una consecuencia de la reducción de las rentas del trabajo a costa de las rentas del capital.

J.T: Claro que sí. Entre 1945 y 1970 prácticamente no hubo crisis financieras. Pero desde el año 1970 ha habido 130 entre crisis y perturbaciones del sistema. ¿Por qué? De 1945 a 1970 había control de capitales, supervisión nacional y leyes que impedían que la especulación se llevara como se está llevando ahora. Pero esas condiciones se cambiaron porque se quiso convertir a los financieros en el espacio privilegiado del beneficio. Pero si cambias esas condiciones regulatorias lo que va a ocurrir es que se te van a multiplicar las crisis. Si queremos dominar las crisis sabemos lo que tenemos que hacer: tenemos que controlar los capitales, evitar los productos financieros de altísimo riesgo, vigilar a la banca y no dejar que haga lo que quiera. Y sobre todo, tenemos que limitar el privilegio de crear dinero a través de la deuda y actuar decisivamente contra los que están utilizando esa libertad para producir estafas y engaños.

¿La crisis es una gran estafa?

Esta crisis es la sucesión de muchas estafas: fue una estafa la difusión de hipotecas basura; fue una estafael papel que jugaron las agencias de calificación al decir que esas hipotecas eran buenas; fue una estafa que los bancos centrales y las agencias de supervisión miraran para otro lado; fue una estafa decir que ayudar a los bancos iba a servir para que aumentara el crédito; han sido una estafa todas las reformas financieras que se han hecho; es una estafa aprovechar la crisis para hacer reformas laborales; es una estafa que se haya querido convertir la deuda privada que han creado los bancos en deuda pública. Todo es una estafa continuada.

¿Hemos tocado fondo?

No quisiera ser muy pesimista pero esto no ha tocado fondo. Empecinarse en políticas de austeridad va a seguir empeorando las cosas.

¿Cómo hemos llegado a esta situación?

Ha habido un cambio en las políticas y en la correlación de fuerzas sociales. Se han adoptado políticas que han provocado una desigualdad muy grande y, por tanto, un reforzamiento del poder de los arriba. En estos momentos el 1% de más rico de los Estados Unidos se queda con el 75% de los ingresos. Eso da un poder tan ingente que permite disponer de medios de comunicación, de escuelas, de universidades, de intelectuales, de tertulianos, de medios de todo tipo para difundir la doctrina neoliberal. Ese bombardeo ideológico dificulta mucho la capacidad de respuesta de la ciudadanía y la difusión de discursos alternativos. Y así es mucho más fácil aplicar políticas que no sirven para lo que dicen servir, sino para aumentar el poder de los bancos y de los especuladores y hacer que la desigualdad sea cada vez mayor.

Ustedes denuncian que ese discurso dominante va incluso contra la lógica económica.

Concentrar los recursos en la actividad especulativa, en fomentar una riqueza financiera que no crea actividad económica ni empleo, va en contra de toda
lógica. Eso demuestra que la economía está patas arriba. Teóricamente eso no se puede soportar.

Estamos asistiendo a un alarmante aumento de la desigualdad social.

Sí, y posiblemente seguirá aumentando. La desigualdad, además de ser algo condenable porque limita la capacidad de desarrollo de los seres humanos, es económicamente nefasta porque provoca que los de abajo cada vez gasten menos y cada vez tengan menos capacidad económica. Por el contrario, los de arriba acumulan un volumen de ingresos que no va al ahorro productivo sino a la especulación.

¿Cómo se puede reducir esa desigualdad?

J.T: Hay que ir a los orígenes del problema. España tiene un mercado de trabajo muy precario que provoca un abusivo incremento de las rentas del capital.También está perdiendo impulso en las políticas sociales y redistributivas que mejoren esa desigualdad originaria. Ahí es donde habría que actuar.

V.N: Las desigualdades sociales continuarán aumentando. La solución es promover las opciones y partidos políticos que se comprometan con la reducción de tales desigualdades.

¿Es la crisis una excusa para desmantelar el Estado de bienestar?

V.N: Sí. Hay un ataque frontal a la España y a la Europa social.

J.T: Más que como excusa, la crisis se utiliza como una oportunidad para poner en marcha las políticas que antes el poder no se atrevía a adoptar por ir en contra de la voluntad de los ciudadanos. Ahora esas políticas de recortes se pueden aplicar con más facilidad.

¿Son partidarios de convocar un referéndum sobre las políticas del Gobierno del PP como propone la Cumbre Social?

Completamente. Nos parece que es algo elemental que los ciudadanos se pronuncien sobre las medidas que toman los Gobiernos. Eso es la democracia. Estamos asistiendo a un pulso histórico: Como decía Habermas, hace unos meses se está desmantelando la democracia en Europa y lo vemos día a día. Ni siquiera la voz de un Parlamento es hoy en día capaz de frenar las medidas que están tomando los Gobiernos sometidos a los poderes financieros. La única fuerza que puede cambiar el rumbo de las cosas es la fuerza de la gente, movilizándose y actuando como se ha actuado cada vez que se han producido importantes transformaciones sociales: desobedeciendo a lo que es injusto y reclamando cosas diferentes. Ese poder de la gente es un poder invencible. En España lo vimos cuando la guerra de Irak. No hay fuerza alguna que se le pueda poner enfrente.

¿El rescate de la banca va a resolver los males del sector financiero? ¿Era necesario?

Con el rescate bancario se está echando agua en un colador. Nosotros creemos que lo que tendría que haberse rescatado era el sistema financiero en su conjunto y no a bancos que eran irrescatables. El rescate ha estado técnicamente mal hecho y políticamente mal justificado. No era eso lo que había que hacer.

V.N: El rescate bancario es una estafa monumental. Es la ayuda masiva a la banca española y a la banca alemana. La evidencia de que esto es así es abrumadora.

¿Se tendría que haber dejado caer a algún banco?

V.N: Sí.

J.T: Si un banco ha actuado de manera irresponsable y fraudulenta, pues que afronte las pérdidas que tenga que afrontar. El Estado tiene que garantizar que esa caída del banco no provoque un problema en el conjunto de la economía, pero eso no pasa por rescatar a personas que han engañado y que han desarrollado una mala gestión, sino por crear otrasfuentes de financiación alternativas para que la economía siga funcionando. La prueba de que el rescate de la banca no ha funcionado es que después de haberse hecho no se ha resuelto lo fundamental: que las empresas y los consumidores dispongan de crédito.

Eso no es lo que dicen los grandes bancos. El pasado mes de septiembre el presidente del BBVA dijo: "No hay crédito porque ya no nos piden crédito".

Decir eso es una irresponsabilidad y una falacia. Es incalificable que el presidente de un banco diga eso. Es evidente que hay miles de empresarios que ya no piden crédito porque han tenido que cerrar precisamente por esa falta de crédito.

¿Qué responsabilidad tiene el Banco Central Europeo?

El Banco Central Europeo (BCE) es una pieza de primer orden para explicar lo que ha ocurrido. El BCE no es un auténtico banco central, es una entidad al servicio de
los bancos privados. Su constitución hace que los países del euro estén cojos pues no pueden contar con un instrumento fundamental: la financiación que en última instancia les proporciona un banco central. Le pongo un ejemplo: si desde 1989 hasta el año 2011 la deuda que ha ido generando España se hubiera financiado al 1% por un Banco Central Europeo, la deuda pública que ahora tendríamos sería del 14% del PIB, pero al financiarse por la banca privada alcanza el 90% del PIB.

Es decir, España tiene una deuda inflada artificialmente.

La deuda pública de España no está generada ni por las autonomías ni por el despilfarro, por muchos excesos que se hayan cometido. Nuestra deuda proviene de una acumulación de intereses provocada por la falta de un auténtico banco central. Los países de la Eurozona pagan 350.000 millones de euros en intereses y eso genera aún más deuda a esos países. En España hemos pagado más de 200.000 millones sólo en intereses desde 1990. Estamos recargando nuestra deuda de una manera artificial e innecesaria.

¿Por qué el BCE no actúa como un auténtico banco central?

Las atribuciones del BCE se impusieron por parte de la banca privada europea, que quería conservar su negocio, que es prestar dinero y crear deuda. Lo que decían los bancos era: "Si el BCE va a prestar dinero, entonces no lo voy a prestar yo, y si yo no presto entonces dejo de ganar’.

¿Es positiva la creación de la unión bancaria y de un supervisor europeo?

Sí, sin duda. Lo que no tiene lógica es que en Europa haya 27 supervisores bancarios cuando los bancos operan a nivel europeo. Hay 27 supervisores bancarios porque esa es la manera de que los bancos no sean supervisados. Debería haber un supervisor europeo a la escala a la que actúan los bancos: si los bancos son internacionales tiene que haber un supervisor internacional, si son nacionales tiene que supervisarlos un supervisor nacional. El supervisor tiene que ser un buen supervisor: hay que plantear quien vigila a los vigilantes. Porque si el supervisor va a ser un socio de los supervisados, pues entonces lógicamente no adelantaremos nada. Tendría que ser un supervisor independiente, controlado por los parlamentos y con garantías de que sus miembros son personas honestas y libres.

Hay mucho que supervisar: los excesos de la banca han sido numerosos.

Lo que han hecho los bancos en estos últimos años es de una tremenda irresponsabilidad: las preferentes, los créditos, etcétera. La degeneración del negocio bancario ha sido terrible por la falta de regulación, la confusión de la banca tradicional con la banca de inversión y por la especulación sin freno. Hoy día la banca necesita una depuración total.Ya lo decía Keynes: a nadie se le ocurre construir un casino en el centro de la ciudad, en el sitio más visible y más accesible y, además, poner la entrada barata. Así creas la ruina. Y eso es lo que se ha hecho en todo el mundo: se ha dado todo tipo de facilidades a los especuladores. El Banco de España sabía lo de las preferentes, sabía lo que estaba pasando y no hizo nada. Los inspectores lo denunciaban. Lo que ha pasado es muy grave.

¿Se puede limitar el poder de los bancos?

En los años 60 el coeficiente de caja que tenían que tener los bancos era del 30% eso significaba que sólo el 70% de los depósitos se destinaba a crear dinero financiero. Hoy en día esecoeficiente de caja es del 2%. Hasta los liberales consecuentes, no los liberales que hay en este país perfectamente se podría el sistema de creación de dinero bancario.

¿Se puede limitar el poder de los bancos?

El negocio de los bancos es crear dinero de la deuda, por tanto hay que cortar de raíz su capacidad para crear esa deuda, su capacidad para crear dinero financiero de la nada, en definitiva. La única solución que tiene la economía mundial es cortar ese privilegio, limitar el dinero del depósito de sus clientes que se destina a la especulación y a la deuda. Le pongo un ejemplo: en los años 60 el coeficiente de caja que tenían que tener los bancos era del 30%, eso significaba que sólo el 70% de los depósitos se destinaba a crear dinero financiero. Hoy en día ese coeficiente de caja es del 2%. Hasta los liberales consecuentes, no los liberales que hay en España, saben perfectamente que se podría cercenar el sistema de creación de dinero bancario.

Otra de las soluciones que ustedes proponen es la creación de una banca pública. ¿No sería este un buen momento para hacerlo aprovechando la inyección de dinero público en Bankia y en el resto de cajas intervenidas?

V.N: Es necesario que el tamaño del sector bancario disminuya y sea sustituido en parte por bancas públicas que garanticen el crédito.

J.T: En España hubo una magnífica banca pública que funcionó perfectamente. El problema de las cajas de ahorro no es que hayan sido públicas, sino que han actuado como entidades privadas. Las cajas tendrían que haber sido sometidas a principios de actuación de servicio público. Eso no se ha hecho porque los grandes bancos están tratando de salir de la quiebra quedándose con todo el mercado y con el propio patrimonio de las cajas.

¿El Estado va a recuperar el dinero público que se ha puesto en los bancos? ¿Qué garantías hay?

Garantías no hay. Lo previsible es que no se vaya a recuperar el dinero. Técnicamente el proceso que se está llevando a cabo no es el más apropiado. El Banco malo que quieren crear difícilmente va a permitir que se recupere el dinero. Ha habido experiencias en otros países, por ejemplo Suecia, donde sí se recuperó y que se podrían haber seguido aquí. Pero no se ha hecho.

¿El banco malo entonces no va a solucionar nada?

El banco malo es una oportunidad perdida, no va a funcionar bien porque no va a ser posible que se capitalice con dinero internacional. Pero no es sólo por eso: pimero, la experiencia demuestra que los bancos malos funcionan cuando se crea banco a banco (el banco malo de un banco); segundo, no se va quedar con todos los activos; tercero, no se sabe con qué activos se va a quedar. Lo primero que habría que haber hecho es una lectura de cuál es exactamente la bolsa de activos inmobiliarios que tiene cada banco, uno a uno, y no hacerlo en términos genéricos. Además, el banco malo tendría que valorar de otra manera los activos inmobiliarios. Todo indica que va a valorar favorablemente a la banca los activos inmobiliarios y luego dar lugar a que el Estado absorba las pérdidas cuando se acumulen una serie de activos inmobiliarios a los que no se va a poder dar salida.

Recientemente varios países europeos han acordado impulsar una tasa que grave las transacciones financieras, la llamada tasa Tobin ¿Es una solución?

La tasa Tobin nunca se ha planteado como una solución. Es un instrumento que puede meter un palo en las ruedas de la especulación y proporcionar ingresos muy importantes a los Estados. Pero eso no es una solución, es un paliativo. Aún no sabemos cómo se va a aplicar, qué alcance va a tener, cuál va a ser su forma de operar. Por tanto, cabe pensar que a lo mejor esto ha sido la típica cortina de humo para que los Gobiernos digan "estamos tomando medidas muy progresistas para ver si sacamos las cosas adelante".

Una de las cosas que más puede indignar a los lectores del libro es el capítulo dedicado a lo que ustedes llaman "terrorismo financiero". Dicen que el dinero mata, literalmente, sobre todo el que se gana con la especulación en los mercados alimentarios.

No hay derecho a que fondos especulativos estén provocando artificialmente la subida del precio de los alimentos y que eso esté matando a millones de personas. ¿A la población mundial eso le da igual? Que especulen con otra cosa, pero que no maten a la gente de hambre. Eso debería ser considerado como un delito económico contra la humanidad perseguido por tribunales internacionales. Algún día esa figura penal llegará, igual que llegó la abolición de la esclavitud, el voto femenino o el fin de la segregación racial en Estados Unidos.

Hablan de los paraísos fiscales, que están más extendidos de lo que la gente piensa ¿Cómo se puede luchar contra ellos?

Los paraísos fiscales no han existido siempre, nacieron a partir de una determinada legislación y otra ley puede impedir su existencia. Es fácil acabar con ellos si se tiene voluntad y poder político para tomar esa decisión. Pero si los que están gobernando son cómplices de quienes utilizan esos paraísos fiscales, entonces es imposible. Gibraltar no podría actuar como paraíso fiscal si España no le diera las líneas de teléfono, así de fácil.

¿Un ’corralito’  como el que hubo en Argentina está descartado en España?

No, aún puede ocurrir. El corralito en Argentina no fue una necesidad técnica, para nada. Fue una medida de defensa en un momento en que la banca cogió el dinero y salió corriendo. En España el corralito ya se debería haber adoptado para que no se lleven lo que se están llevando.

¿La banca ética es una buena alternativa a la banca tradicional?

En España está creciendo. Hay experiencias en otros países que son muy interesantes. En Suecia hay bancos que funcionan sin interés. Una de las cosas buenas que tiene la crisis es que se están desarrollando ese tipo de cosas.

¿Para qué sirve una huelga general?

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Los expertos aseguran que son un instrumento crucial de movilización que sirve para cambiar el rumbo de políticas, alterar el equilibrio social, remover conciencias y unir a la ciudadanía en la expresión del descontento.

Ana Requena Aguilar - Madrid 18/10/2012 - 20:38h

La novena huelga general de la democracia ya está en marcha: 14 de noviembre. Y en el aire, las preguntas de siempre: ¿tendrá éxito?, ¿servirá de algo?. En un momento marcado por el paro, la precariedad y el miedo al despido, los expertos insisten en la importancia que tienen estas convocatorias para influir en las conciencias, responder a las agresiones a los derechos, y generar cambios, tanto en las políticas, como en la relación de fuerzas entre actores políticos y sociales...(leer más)

Un Gobierno en misa y repicando

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Rajoy ha ido tomando decisiones claramente orientadas a favorecer sin complejos las tesis más ortodoxas de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la número dos del PP, Dolores de Cospedal, y el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, en la catedral de Santiago

LOS GENOVESES | 12/octubre/2012

De los 3 post que hasta el momento hemos dedicado a explicar cómo y quiénes son los genoveses palmeros que desde sus despachos oficiales acompañan al Presidente Rajoy en sus 10 meses de inquilino en La Moncloa, sin duda, es este cuarto el que más tiempo nos ha ocupado y con más esmero hemos elaborado.

No hay apenas documentación y el secretismo en este tipo de asuntos es la norma de la gran casa genovesa. Así que hemos tenido que hacer muchos rodeos y aproximaciones, lectura de la letra pequeña y acudir a la búsqueda de gestos y señales que nos confirmaran que eran ciertas lo que en algunos casos eran meras sospechas...(leer más)

Datos que explican muchas cosas del llamado “rescate al sistema financiero español”…

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No es nuestra deuda y no es nuestro rescate

Por Alberto Garzón Espinosa en su blog Pijus Economicus

Según los datos del Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés) el sistema financiero español tiene a comienzos de 2012 un total de 571.519 millones de dólares en deudas pendientes de pago con otros bancos internacionales. No obstante, esta cifra es bastante inferior a la que se daba a finales de 2010 cuando la deuda total alcanzaba los 706.065 millones de dólares.

La mayor parte de esta deuda actual del sistema financiero español tiene su contraparte en los bancos alemanes (139.191 millones) y bancos franceses (115.261 millones), los cuales juntos poseen casi el 45% de la deuda total. Es decir, los bancos alemanes y franceses son los principales acreedores del sistema financiero español y, en consecuencia, los principales interesados en que las deudas se devuelvan.

Estos datos explican en gran parte el llamado “rescate al sistema financiero español”. Este “rescate” únicamente consiste en proporcionar recursos al sistema financiero español para que pueda hacer frente a sus deudas, aplicando como condición duros procesos de reestructuración interna. Así, y como tuve oportunidad de recordarle al ministro de economía hace unas semanas, no se trata realmente de un rescate al sistema financiero español sino de un rescate al sistema financiero alemán y francés. Porque determinados componentes de nuestro sistema financiero son recortados por el camino, tales como los trabajadores, los accionistas e incluso los estafados por las acciones preferentes.

Pero hay una cuestión aún más interesante desde el punto de vista de la economía política y que emerge cuando hacemos dos preguntas que van al corazón del problema: ¿debemos pagar estas deudas? y ¿son estas nuestras deudas?

Cualquier economista liberal se aterrorizará al pensar que hay quien propone no pagar e incluso no asumir como propias estas deudas. Puede ser que hasta los no economistas valoren muy negativamente la falta de moral de quien reniega de un compromiso asumido previamente. Pero lo cierto es que ni las deudas se pagan siempre –la historia económica está llena de siglos de impagos y reestructuraciones de deuda- ni las deudas han de ser asumidas por partes que no fueron las mismas que contrajeron el préstamo –el concepto de deuda odiosa o ilegítima-.

El liberalismo económico siempre ha sido una ideología justificativa de determinadas políticas económicas, pero poco consistente en la práctica. De hecho, lo verdaderamente liberal sería asumir que dado que los bancos españoles están en quiebra –y no pueden pagar por si mismos sus deudas- aquellos que les prestaron también habrían de sufrir pérdidas por haber hecho una inversión ruinosa. De otra forma, como ocurre en la actualidad, existe el llamado riesgo moral: cualquier banco alemán puede prestar a los bancos españoles, aunque sepa que es para apostar en un casino, porque saben que siempre serán rescatados.

La cuestión no puede analizarse, en consecuencia, en términos microeconómicos. Ha de estudiarse el contexto macroeconómico e institucional para poder dar una respuesta satisfactoria y eficiente a este problema tan inmenso.

Y tenemos que hacernos las preguntas adecuadas: ¿tiene sentido que los bancos alemanes que se arriesgaron prestando a bancos españoles, y ganaron tantos beneficios por ello, no tengan pérdidas ahora que se demuestra que fracasaron eligiendo a quién prestar? ¿tiene sentido, por otra parte, que las deudas de las entidades financieras tengan que ser pagadas por los trabajadores en forma de recortes sociales y económicos?

No olvidemos que la economía española tuvo una burbuja inmobiliaria, promovida políticamente por los gobiernos del bipartidismo, para poder escapar de su falta de competitividad internacional. Esto fue una especie de huida hacia delante, permitiendo que durante algunos años se creara mucho empleo y el dinero fluyera hacia los bolsillos de los empresarios de la construcción, de las empresas financieras y de los políticos corruptos. Pero ese crecimiento económico sólo fue posible gracias a que países como Alemania reciclaban sus ingresos comerciales por la vía de préstamos a la periferia europea. Es decir, el milagro español es la otra cara de la moneda del milagro alemán, y viceversa. Un modelo simbiótico en el que ambas partes se necesitan y en la que ambas son responsables en un sentido agregado. Porque una vez uno escarba en la superficie se encuentra con que los únicos que salían beneficiados de este modelo eran las grandes oligarquías de uno y otro país, con la mayor parte de la población de ambos sufriendo recortes en sus condiciones de vida.

Nota: Para profundizar en la idea, un artículo breve que hice hace unas semanas para recordar cómo operaba la burbuja y las relaciones que implicaba entre el capital financiero alemán y el capital financiero español

En vez de eso optaron por la vergonzosa amnistía fiscal a los defraudadores, que en los cuatro meses que lleva en vigor apenas ha recaudado un 2% de lo que se proponía, es decir, 50 de los 2.500 millones…

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Luchar contra el fraude fiscal aliviaría la presión sobre la deuda

Por Carlos Cruzado, Presidente de los Técnicos de Hacienda (GESTHA)

nuevatribuna.es

El Gobierno acaba de presentar los presupuestos generales para 2013, con los que pretende reducir el déficit público al 4,5% del PIB para cumplir con las exigencias de Bruselas. Entre los gastos más voluminosos que va a tener que afrontar el Ejecutivo en el próximo ejercicio se encuentra el pago de intereses de la deuda pública, que se ‘comerá’ unos 38.590 millones de euros.

Para hacernos una idea de la barbaridad de esta cifra, basta decir que equivale a las tres cuartas partes de todo el gasto social previsto en 2013, lo cual da una idea de la magnitud del problema de nuestro endeudamiento, que sigue aumentando a marchas forzadas y que ya supera el 70% de la riqueza española. Para devolver este dinero, se han aprobado en estos presupuestos y en los anteriores duros ajustes que merman el consumo y el nivel de vida de los ciudadanos, pero aún así la bola sigue creciendo. ¿Qué se puede hacer entonces?

Como ya hemos propuesto, hay una forma de tener más recursos para pagar lo que debemos sin necesidad de recortar más a los trabajadores y pequeños empresarios, que son los que mantienen la economía a flote. Se trata de reducir la gran bolsa de fraude que existe en nuestro país. Como no sería realista pretender erradicarla del todo, sí proponemos reducirla en diez puntos porcentuales, equiparándola con la media de la Unión Europea.

De este modo, se recaudarían 38.577 millones de euros en un solo año, lo que curiosamente coincide con la cantidad que en 2013 vamos a gastar en pagar solo los intereses de la deuda. Sin embargo, en lugar de apuntar más alto en la lucha contra el fraude, el Gobierno decide optar por medidas regresivas e injustas, como la amnistía fiscal a los defraudadores, que en los cuatro meses que lleva en vigor apenas ha recaudado el 2% de lo que se proponía.

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Presupuestos de risa

 

El Gobierno, dispuesto a usar todos los instrumentos para frenar el referéndum
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La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. / Efe


¿De qué se reían tanto ayer los miembros del Gobierno que anunciaron los Presupuestos Generales de 2013? Si siguieron la rueda de prensa por televisión, notarían que los tres ministros parecían por momentos al borde de la carcajada. La vicepresidenta Sáenz de Santamaría tuvo un par de muecas (por ejemplo cuando presentaba el plan PIVE para renovar vehículos) en que parecía incapaz de contener una risa que empujaba tras los dientes; el ministro De Guindos fue el más circunspecto de los tres, aunque también sonreía a menudo; y Montoro acompañaba sus enmarañadas palabras con una risilla más pronunciada que de costumbre.

¿De qué se reían, por qué parecían refrenar una risa mayor, por qué se les ponía expresión bobalicona al explicar –si se puede llamar explicar a ese palabreo confuso- las medidas? ¿Risilla de nervios? ¿Sonrisa tonta de mala conciencia? ¿De vergüenza? ¿Sadismo? ¿Careta forzada para amortiguar las malas noticias?

Por un momento llegué a pensar que iban a contarnos un chiste. No digo un chiste para relajar el ambiente, para aliviar tensiones o contrarrestar el estado de ánimo resultante de unos presupuestos tan deprimentes, no. Me refiero al gran chiste: los propios Presupuestos de 2013, que bien pueden ser contados en forma de chiste malo, de esos clásicos que empiezan con la fórmula: “Va la vicepresidenta del Gobierno y dice a los ciudadanos: tengo una noticia buena y otra mala, ¿cuál queréis primero? ¿La mala? Pues venga.”

La noticia mala es que los intereses de la deuda se lo comerán todo, pues suman casi 40.000 millones de euros (en pesetas da más risa, sobre todo a los más mayores: casi seis billones y medios). Que en el mejor de los casos (y siempre que se cumplan unas previsiones que no se creen ni los ministros de risa floja que las anunciaron ayer) el paro se mantendrá en 2013 por encima del 24% (otros organismos aventuran un 26%). Que todas las partidas de gasto bajarán salvo el pago de los intereses de la deuda, las pensiones y las becas (aunque esto último nos lo creeremos cuando lo veamos). Que nos darán otra vuelta de tuerca para que nos jubilemos cuanto más tarde mejor. Que no se repondrá empleo público (por segundo año, para mayor deterioro de los servicios). Que los funcionarios seguirán congelados (ídem de lo anterior, pero por tercer año consecutivo). Que el Gobierno meterá el cuchillo en la hucha de las pensiones para sacar unas monedas (3.000 millones) con que terminar el año. Que se avecina un “plan de reformas estructurales” para el próximo semestre con 43 nuevas reformas que nos darán más de un susto. Que la austeridad nos asfixiará más todavía, porque los recortes se hacen sobre lo ya recortado, y en algunos casos la tijera ya tocará hueso.

La noticia buena, alegren esa cara, es que por mal que vaya todo lo anterior, siempre podrán encontrar empleo: en Eurovegas, que para que empecemos a creernos que va en serio, el Gobierno ha tenido el detalle de modificar la ley para que los ayuntamientos puedan perdonar impuestos a aquellos inmuebles que tengan interés “por concurrir circunstancias sociales, culturales, histórico artísticas o de fomento del empleo”. En Eurovegas, como saben, concurren todas ellas, así que Mister Adelson ya tiene concedida una de sus exigencias para venir a España.

No, como chiste no tiene mucha gracia. Pero aun los tienen peores, que la gracia de este Gobierno es inagotable. Empezarán por contarnos varias veces el mismo chiste de ayer, aunque cada vez más adornado: cuando lo leamos en el BOE, cuando sepamos detalles ocultos que sí cuentan a los inversores extranjeros, cuando revisen sus propios Presupuestos con una ampliación de recortes dentro de unas semanas como ya ocurrió con los de 2012. Y como suele pasar con los chistes, en cada repetición nos hará menos gracia.

Luego vendrá el viejo chiste del “¿qué prefieres, susto o muerte?”, para explicarnos el rescate cuando llegue el momento. Entre medias nos contarán un par de chistes protagonizados por catalanes, que por aquí hacen mucha risa y al PP suelen darle resultado con los suyos. Y estirarán un poco más el chiste del euro (que es del tipo clásico “van un francés, un alemán y un español…”).

No sabemos si en Bruselas les habrán hecho mucha gracia estos presupuestos, porque los europeos son muy estirados y a veces no entienden la guasa española. Por aquí también hay cada vez más gente cansada de que se rían. De que se rían de nosotros. Si usted es de los que ya no le ve la gracia al asunto, mañana sábado hay otra convocatoria para volver al Congreso, para rodearlo de nuevo y contar otros chistes bien diferentes. Ya veremos quién ríe el último.

A menos Estado social, más estado penal, policial, represor …

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#25S: al rescate de la democracia

Por Esther Vivas, Consejo Científico de ATTAC España

27 de septiembre de 2012

“Le llaman democracia y no lo es” se ha gritado reiteradamente en plazas, manifestaciones… Y a medida que el tiempo pasa dicha consigna cobra aún más, si cabe, todo su sentido. La estigmatización y la represión contra aquellos que luchan por sus derechos en la calle no ha hecho sino intensificarse en los últimos tiempos. A más crisis, más apoyo popular a quienes protestan, más criminalización y más mano dura. Las ansias de libertad parecen estar reñidas con la actual “democracia”.

Y estos últimos días han sido buena prueba de ello. El sábado 15, cuatro activistas fueron detenidos en la manifestación contra los recortes en Madrid. ¿Cuál era su delito? Llevar una pancarta con la consigna: “25S Rodea el Congreso”. Al día siguiente, dos furgones policiales identificaron a decenas de personas en el parque del Retiro. ¿Motivo? Participar en una asamblea preparatoria de dicha acción. Cinco días después, algunos de estos activistas eran acusados de delito contra altos organismos de la nación, enfrentándose a penas de hasta un año de cárcel.

Pero, ¿qué objetivos tiene la acción #25S Rodea el Congreso? Su manifiesto lo deja claro: “El próximo 25 de septiembre rodearemos el Congreso de los Diputados para rescatarlo de un secuestro que ha convertido a esta institución en un órgano superfluo. Un secuestro de la soberanía popular llevado a cabo por la Troika y los mercados financieros y ejecutado con el consentimiento y la colaboración de la mayoría de los partidos políticos”. ¿Y cómo será esta acción? Sus organizadores lo han dicho por activa y por pasiva: “No violenta”. Entonces, ¿a qué temen quienes dictan estas medidas policiales? ¿A la violencia –a partir de la cual justifican dichas operaciones– o a la libertad de expresión?

Y es que como leía hace unos meses en un centro social: “Cuando los de abajo se mueven, los de arriba se tambalean”. Cuanta verdad. El miedo, ni que sea parcialmente, ha empezado a cambiar de bando. Las medidas represivas, como las anteriormente citadas, muestran el miedo de los que ejercen el poder. El miedo a que la gente se levante, se organice, se exprese libremente, luche contra la injusticia. El miedo de unos pocos a los muchos.

¿Golpe de Estado?

La criminalización del #25S Rodea el Congreso, pero, empezó ya hace prácticamente un mes cuando la delegada del Gobierno en Madrid Cristina Cifuentes calificó dicha iniciativa de “golpe de Estado encubierto”. No fue menos el diputado del PSOE y ex-secretario de Estado José Martínez de Olmos que comparó la acción con el golpe de Estado de Tejero: “Acampar dentro del Congreso como hizo Tejero o fuera, como ahora se pretende para el 25S, tiene idéntica finalidad: secuestrar la soberanía”. Palabras que ayer repetía la secretaria general del PP Dolores de Cospedal.

¿Golpe de Estado? Aquí los únicos golpistas son los poderes financieros que derriban gobiernos a su antojo y colocan al frente a sus hombres de confianza. En Italia, sacaron a Silvio Berlusconi, para nombrar a Mario Monti, ex-asesor de Goldman Sachs. En Grecia, adiós a Giorgios Papandreu, bienvenido Lucas Papademus, ex-vicepresidente del Banco Central Europeo. Y sin ir más lejos, el flamante ministro de economía español Luís de Guindos, ex-Lehman Brothers. Como decía el periodista Robert Fisk: “Los bancos y las agencias de calificación se han convertido en los dictadores de Occidente”. Y es que cuando los “mercados” entran por la puerta, la democracia sale por la ventana.

Hoy es difícil pensar que el Congreso “representa la voluntad popular”. Ministros y diputados que llegaron al Congreso desde la empresa privada, otros que saldrán, sin perder ni un segundo, en su dirección. Las empresas recompensan generosamente los servicios prestados. ¿Se acuerdan de Eduardo Zaplana? Primero ministro de trabajo, después consejero de Telefónica. ¿Elena Salgado? De vicepresidenta de economía al consejo asesor de Abertis. Por no citar a Rodrigo Rato, ministro de economía, después director del Fondo Monetario Internacional, finalmente presidente de Bankia. Sus aventuras como ejecutivo bancario no nos han salido precisamente baratas. Sin olvidar a González y Aznar, el primero en el consejo asesor de Gas Natural y el segundo en el de Endesa, News Corporation, Barrick Gold, Doheny Global Group… Así nos van las cosas.

Más democracia

Pero democracia es, precisamente, lo que reivindica el movimiento de l@s indignad@s, una democracia real al servicio de las personas e incompatible con el secuestro de la política por el mundo de los negocios y con el españolismo centralista que niega el derecho a decidir de los pueblos. Paradójicamente de “anti-demócratas” es como se les ha tachado desde el poder. Anti-demócratas por “asediar” simbólicamente el Parlament de Catalunya, el 15 de junio del 2011, cuando se empezaban a debatir los presupuestos que implicaban, entonces, los mayores recortes en la democracia catalana, y que no figuraban en ningún programa electoral. Anti-demócratas por organizar asambleas en las plazas y generar debate público. Anti-demócratas por ocupar viviendas vacías y darles un uso social. Anti-demócratas, en definitiva, por combatir leyes y prácticas injustas.

Y a más democracia en la calle, más represión. Multas por un valor de 133 mil euros son las que exige Interior a 446 activistas del 15M de Madrid, 6 mil euros a 250 estudiantes de la #PrimaveraValenciana, centenares de euros a varios afectados por las participaciones preferentes en Galicia, por solo nombrar algunos ejemplos. A parte: más de cien detenciones en Catalunya desde la huelga general del 29M, apertura de una página web para delatar a manifestantes… Y ahora se modifica el Código Penal para criminalizar nuevas formas de protesta.

La otra cara de la política de los recortes es la política del miedo y de la represión. A menos Estado social, más estado penal. Pero la democracia no es de quien dice ejercerla sino de quien lucha por ella. La historia está plagada de ejemplos. El #25S será uno de ellos.

Un crimen denominado «trata de personas»

Un crimen denominado «trata de personas»
 
Más de dos millones de seres son engañados, con el reclamo de una vida mejor, y utilizados como mercancía

CARMEN CONDE CONCEJALA DE IU DE AVILÉS Hoy, 25 de septiembre, es el día contra la trata de personas. Y ¿qué significa? Significa miedo, violación, secuestro, abuso, violencia...


Se estima en más de dos millones de personas en el mundo las que son captadas, engañadas y coaccionadas para ser explotadas, privadas de libertad y vulnerados sus derechos, utilizadas como mercancía. Hombres, mujeres y niños. A más pobreza y subdesarrollo, mayor tráfico de personas. En momentos de crisis como la actual, en la que leemos o escuchamos que miles de personas son desplazadas por guerras o que miles de niños mueren de hambre en muchos lugares del mundo, la esperanza de un mundo mejor arrastra a millones de personas en la búsqueda de una vida más digna. Y entonces aparecen criminales que se aprovechan de la miseria humana.


El concepto de crimen es relativamente nuevo; la primera vez que se trató como tal fue en Palermo en el año 2000, concretamente, en la «Convención contra la delincuencia organizada transnacional», y en los dos protocolos desarrollados ese mismo año: «Protocolo contra el tráfico ilícito de migrantes por tierra, mar y aire» y «Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños».


El concepto moderno de trata de personas incluye diversas modalidades vinculadas a actividades ilícitas como la explotación sexual (prostitución, pornografía infantil), explotación laboral (en servicio doméstico, minas, fábricas, tala de madera) y tráfico de órganos a cambio de pingües beneficios para los traficantes.


La ciudadanía no debe cerrar los ojos ante estos crímenes, tenemos que darnos cuenta de que las personas que son captadas por estas mafias son relegadas a la esclavitud. Cuando a una persona se le niega la mayor, la posibilidad de defensa, todos somos responsables si no lo denunciamos.


Llegan a ser invisibles, no tienen vida, no pueden ver, ni oír, ni hablar y, en muchos casos, pagan con su vida el viaje al horror, el simple hecho de protestar o de negarse a hacer algo. La sociedad somos sus ojos, sus oídos y su voz y somos responsables de romper sus cadenas o que esas cadenas los releguen a la oscuridad.


Las ONG como ACNUR, APRAMP y otras muchas han puesto en marcha la campaña «El corazón azul», que representa la tristeza de quienes son víctimas de la trata de personas y nos recuerda la insensibilidad de quienes compran y venden a otros seres humanos.


Pon un corazón azul en tu vida, dale voz a quien no la tiene.