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SERVICIOS

¿Qué tiene Gijón que no tienen Aviles y Oviedo?...

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Salud concentra las urgencias de fin de semana del área central

Oviedo, Gijón y Avilés contarán con seis centros abiertos en horario nocturno

 La Voz de Asturias. 03/10/2010 / Pablo Zariquiegui Oviedo

Menos centros de salud abiertos para una mejor atención sanitaria. Es el propósito, paradójico, de la reordenación de los servicios de urgencias de Atención Primaria que el Principado puso en marcha ayer mismo en las áreas de Oviedo, Gijón y Avilés.

La reorganización de las urgencias de Atención Primaria pasa por una drástica reducción de los centros de salud que prestarán servicios durante los fines de semana. Así, en Oviedo, los dispositivos que ofrecen Atención Continuada pasan de once los días laborables a cuatro los sábados, domingos y festivos y a uno sólo, el de La Lila, en horario nocturno. Algo parecido ocurre en Gijón. Los doce centros con servicios de urgencias se reducen a cuatro. Son los de La Calzada, Puerta La Villa, El Llano y Parque Somió. Todos permanecen abiertos también durante las noches. Por último, en Avilés, Salud recorta de seis a dos los dispositivos que prestan asistencia de urgencias. El Quirinal será además el único centro de salud en esta área sanitaria que permanecerá abierto durante la noche.

El Servicio de Salud del Principado hace hincapié en que el nuevo modelo, lejos de recortar la asistencia de urgencias, la mejora. La Administración del Principado recuerda que la abundancia de centros de Primaria que hasta ahora ofrecían atención de urgencias planteaba problemas asistenciales. Salud indica que, en ocasiones, los facultativos debían desplazarse a los domicilios de los pacientes y no podían prestar asistencia en el centro.

El Principado subraya que, a partir de ayer, con la reorganización de la atención urgente, los usuarios de las tres principales áreas sanitarias de Asturias reciben una asistencia más ágil y segura que permite además ampliar la atención domiciliaria a aquellos pacientes que no pueden desplazarse hasta el centro de salud. La reforma, que ha tardado en ver la luz, consiste básicamente en la concentración de puntos de Atención Continuada durante los fines de semana para garantizar la presencia del personal sanitario y no sanitario en los dispositivos asistenciales durante las distintas franjas horarias. Para eso se han establecido dos turnos. De 8.00 a 20.00 horas y de 20.00 a 8.00 horas. Es en este último horario, el nocturno, cuando se han concentrado más los puntos de asistencia. Así, en las tres áreas más importantes de Asturias permanecerán abiertos seis centros de salud.

La reorganización de los servicios de urgencias en Atención Primaria pretende además aligerar la presión asistencial que soportan ya los hospitales de Asturias.

Oviedo

Los enfermos se concentran

Pocas quejas y atención fluida en el inicio del nuevo sistema de urgencias de fines de semana, que se realiza en sólo cuatro centros de salud de la ciudad

D. ORIHUELA, en La Nueva España

El servicio sanitario de atención primaria de Oviedo estrenó ayer un nuevo modelo de gestión durante los fines de semana y festivos. Entre las ocho de la mañana y las ocho de la tarde la atención sanitaria se concentra en tan sólo cuatro de los once centros de salud de la ciudad: La Ería, Pumarín, La Lila y La Corredoria. El gerente de atención primaria del área sanitaria IV, la de Oviedo, José Antonio Noya, recorrió en la mañana de ayer los cuatro centros e hizo balance, «positivo», en La Corredoria.

A la una de la tarde se habían atendido un total de 209 urgencias y se había salido a 21 domicilios. «Como se puede ver no hay mucha gente esperando y las cosas están funcionando relativamente bien», señalaba Noya en el centro de salud de La Corredoria, con siete personas en la sala de espera de Urgencias. En este centro, y hasta esa hora, la una de la tarde, se atendió a 62 personas, por 44 en La Lila, 54 en La Ería y 49 en Pumarín. Datos que no difieren demasiado de otros fines de semana, cuando estaban abiertos todos los centros de salud.

«Los que llegan muy enfermos salen muy satisfechos», aseguraba Noya ante el nuevo sistema de «triage», en el que un profesional hace una valoración rápida de la persona que acude al centro, antes de que lo atienda un médico.

La nueva fórmula permite que en todo momento esté presente en el centro sanitario al menos un médico. Antes no ocurría así, ya que había centros en los que sólo había un profesional de guardia y lo tenía que abandonar si era requerido en algún domicilio.

Ahora, durante los fines de semana y festivos La Corredoria, Pumarín, la Lila y La Ería tienen tres equipos de médicos y de enfermería los sábados por la mañana, y dos por las tardes y los domingos.

La Eria

Sin hojas de reclamación el La Lila

D. O., en La Nueva España

La primera jornada de funcionamiento del nuevo sistema de urgencias durante los fines de semana se saldó sin mayores problemas, según José Antonio Noya, gerente del área sanitaria de Oviedo. Algunos usuarios no opinaron lo mismo. Uno de ellos puso una reclamación en el centro de salud de la Ería al considerar que llevaba demasiado tiempo esperando. El guardia de seguridad del centro levantó un parte contra el mismo usuario. En La Lila, una mujer pidió una hoja de reclamaciones y le dijeron que no estaría disponible hasta mañana.

CC.OO. DE LA A. PRIMARIA DEL AREA IV REPLICA AL INSTANTE

Avilés

Los pacientes rechazan la concentración de urgencias ambulatorias, pero valoran el servicio

«No me parece bien que tengamos que venir todos al Quirinal, pero si nos atienden rápido no hay problema», asegura una enferma

Myriam MANCISIDOR, en La Nueva España

El estreno del nuevo mapa sanitario en el área sanitaria avilesina con la centralización -los fines de semana y días festivos- del servicio de atención continuada en el centro de salud del Quirinal generó ayer opiniones enfrentadas entre los pacientes que precisaron asistencia médica. La mayoría de los enfermos consultados por este diario, no obstante, valoró la atención recibida por parte del personal sanitario. «Me han atendido muy rápido y estoy contenta. Pertenezco al consultorio de La Carriona y no me parece buena idea que centralicen las urgencias, pero si nos atienden como hoy (por ayer) no hay mayor problema, este centro de salud está bastante cerca», sentenció una paciente atendida ayer en El Quirinal, Antonia Durán.

El consultorio del Quirinal amaneció ayer con más pacientes de los habituales en las salas de espera. El trajín de ambulancias y taxis también era mayor al normal. Hasta este centro deben desplazarse ahora los usuarios del Quirinal más los de La Magdalena, Llano Ponte y Sabugo. En Las Vegas (Corvera) el consultorio también funciona veinticuatro horas para enfermos de Las Vegas y Villalegre. Ambos centros de salud concentran la atención de urgencias y en los dos se ha reforzado el personal sanitario. Además se prevé implantar un modelo similar al «triage» que funciona en el San Agustín y que consiste en priorizar la atención de los pacientes de acuerdo a su gravedad. La concentración no afecta por el momento a los centros de salud de Luanco, Soto del Barco o Pravia, por ejemplo.

«Nosotros pertenecemos al centro de salud del Quirinal y hoy hay más gente en las salas, es lo único diferente que hemos notado respecto a otras veces que hemos tenido que venir un fin de semana», manifestó una pareja a la salida del consultorio. Para Paloma Peinador, la centralización de urgencias en el consultorio del Quirinal es «un desmadre». «Pasó una hora de reloj antes de que me atendieran. Tenía a veinte personas delante», criticó, enfadada.

Elsa Fuertes calificó la atención de «regular». «Es poco para todo Avilés aunque a nosotros nos atendieron muy rápido: hoy no tenemos queja pero creemos que se queda pequeño», manifestó. El vaivén de enfermos en El Quirinal era visible. En el centro de salud del Quirinal trabajan, como mínimo, tres médicos y cinco enfermeras los sábados y tres médicos y tres enfermeros los domingos, mientras que en el de Las Vegas lo hacen dos médicos y tres enfermeros los sábados y dos médicos y dos enfermeras los domingos y festivos. También habrá médicos de apoyo. «Todo dependerá de la presión asistencial. Así, por ejemplo, durante las épocas de grandes picos, como gripes, habrá más recursos humanos, mientras que en verano, que es cuando menos afluencia hay, habrá el personal mínimo», apuntó días atrás Alejandra Fueyo, la jefa de Primaria. En El Quirinal ya se atendían hasta ahora urgencias de otros centros dos horas al día, de 8 a 10 de la noche.

Datos estadísticos mensuales de nuestra apuesta informativa en el tercer trimestre de 2010…

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NalonSalud.es y .com

Ya superamos el promedio anual de las 400.000 visitas

En lo que va del año estamos en 327.800…

VER NUESTRAS ESTADISTICAS ACTUALIZADAS

Así se plantea las Urgencias de A. Primaria en el área III a partir de mañana...

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Así se plantea las Urgencias de A. Primaria en el área IV a partir de mañana...

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Así se plantea las Urgencias de A. Primaria en el área V a partir de mañana...

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Centros concertados

Centros concertados

 

La reacción de los centros sanitarios concertados de suprimir actividad para compensar el recorte económico del Sespa no ha sentado nada bien a la Administración. Tanto, que ahora el Servicio de Salud del Principado (Sespa) intenta poner paños fríos y negocia con los hospitales afectados algún tipo de aminoración, ya que la suspensión de consultas y operaciones en horario de tarde activada por la red concertada podría acabar provocando un incremento de la lista de espera en la sanidad pública. Ayer, la dirección del Hospital de Cruz Roja mantuvo una reunión con responsables del Sespa. El encuentro, celebrado en Oviedo, sirvió para acercar posturas tras el anuncio de los ajustes del Sespa y también para poner en común cifras, estadísticas y volumen de actividad real.

La reunión finalizó sin grandes resultados, a la espera de una segunda cita que tendrá lugar la próxima semana. No obstante, el Sespa dejó entrever que desea mantener su compromiso de actividad sanitaria hacia la red concertada. Así lo adelantó a EL COMERCIO la gerente, Elena Arias, quien negó que se estén realizando menos derivaciones de Cabueñes hacia Cruz Roja. Lo que no llegó a aclarar Arias es que ocurrirá en lo que queda de año. Ese es precisamente el meollo de la negociación.

Según datos del Sespa, el hospital ubicado en la calle Uría sumaba a mitad de año 116 operaciones más que en 2009. Entre enero y junio pasado, Cruz Roja operó a 3.903 pacientes frente a los 3.787 de un año atrás. El saldo positivo se mantiene incluso en agosto, cuando ya habían pasado dos meses desde que el Sespa comenzara a aplicar la merma económica del 3,2% sobre el presupuesto pactado, que en el caso de Cruz Roja asciende a unos 15 millones de euros. En agosto, precisó el Sespa con su listado de actividad quirúrgica en mano, Cruz Roja mantenía un saldo a favor de 14 operaciones más que en el mismo periodo de 2009. «Estos datos demuestran que no estamos enviando menos enfermos», insistió Elena Arias.

Algo similar ocurre con las pruebas diagnósticas. 5.000 este año ante las 4.400 de la primera mitad de 2009. «Estamos pidiendo un esfuerzo a todos, pero no que dejen de hacer la actividad sanitaria pactada», ahondó la gerente.

Sin reanudar la actividad

De momento, y a diferencia de Jove (el otro concertado de Gijón) Cruz Roja no ha cerrado consultas ni quirófanos por las tardes. Es cierto que el hospital no ha reanudado aún la actividad vespertina suspendida tradicionalmente cada verano. El centro estaba a la espera de la negociación con el Sespa para tomar una decisión sobre qué hacer con las tardes.

El año pasado, Cruz Roja había tocado techo con la realización de 7.200 intervenciones, su máximo histórico. Sin embargo, para 2010 el concierto pactado con el Sespa fijaba tan sólo 6.568 procesos quirúrgicos. Si a ese recorte en la cifra de operaciones se le suma ahora la merma financiera, cifrada en más de un millón de euros, «el centro entraría en una situación muy complicada», advierten sus responsables.

En los últimos años, los quirófanos de la calle de Uría funcionaron a su máximo rendimiento y contribuyeron a aligerar las abultadas listas de espera de Cabueñes. El recorte del Sespa, comunicado a los concertados el pasado 24 de junio, cayó como un jarro de agua fría. Sobre todo, porque hospitales como Cruz Roja y Jove habían cerrado en abril la negociación financiera con el Sespa. En base a esa previsión de dinero público las diferentes gerencias cuadraron sus respectivos convenios colectivos que empiezan a verse amenazados al igual que la actividad sanitaria. De hecho, Jove tendrá que afrontar un juicio con sus trabajadores a cuenta de los cambios introducidos por los ajustes.

El recorte a la concertada se oficializó el pasado 22 de julio, cuando Cruz Roja y Jove, pero también el Hospital de Avilés y el Sanatorio Adaro, firmaron una addenda con el Sespa donde queda plasmada la merma presupuestaria del 3,2%. Esa addenda sólo recoge la rebaja porcentual por proceso, pero no realiza una estimación del descenso de actividad vinculado al ajuste.

La supresión de las consultas de tarde en Jove, así como la reducción del personal de guardia, han sido recibidos con malestar por los vecinos. Las asociaciones de la zona Oeste (La Calzada, el Natahoyo, Jove, Portuarios y Pescadores) expresaron su «preocupación» por estos ajustes con los que Jove confía en compensar la pérdida de 1,4 millones que le decretó el Sespa.

 

Se redujo a la mitad, pero si la demanda lo exige se ampliará...

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Unidad de Desintoxicación de Gijón

El servicio lleva una semana funcionando en Cabueñes, con dos camas menos de las cuatro que tenía en Jove

14.09.10 - L. FONSECA, en El Comercio.

Hasta 9.000 euros al año es el ahorro que le reportará al Servicio de Salud del Principado (Sespa) la reducción de la Unidad de Desintoxicación Hospitalaria (UDH) trasladada de Jove a Cabueñes. El servicio lleva una semana funcionando en el hospital público y lo hace con la mitad de plazas de las que disponía hasta ahora. Tras mudarse a Cabueñes, la unidad perdió dos de sus cuatro camas. La Consejería de Salud justifica esta merma en dos circunstancias: por una parte en el bajo nivel de ocupación que venía mostrando la UDH y, por otro, en el escaso éxito terapéutico de los tratamientos de desintoxicación.

El objetivo de la Administración sanitaria de maximizar la eficiencia de cada uno de los servicios llevó a plantearse esta reducción. «Si por demanda se llegaran a necesitar más plazas, no tendríamos ningún problema en aumentar los recursos», explicaron fuentes sanitarias.

El coste de la UDH ronda los 20.000 euros anuales. Por sus instalaciones pasan al año poco más de un centenar de pacientes (muchos son reincidentes). La reducción de las plazas y, por tanto del número de tratamientos de desintoxicación que se apliquen y de pacientes atendidos, hará que el Sespa se ahorre del orden de los 9.000 euros anuales. «En tiempos de crisis hay que velar por cada euro sanitario», insisten las mismas fuentes.

Primeros pacientes

La Unidad de Desintoxicación Hospitalaria está en la quinta planta de Cabueñes, adscrita a Medicina Interna. El servicio aterrizó en el hospital público después de permanecer cuatro años en Jove y otros quince en Cruz Roja. La entrada en funcionamiento en Cabueñes, hace ahora una semana, se llevó a cabo de forma más que discreta. No hubo inauguración ni comunicado oficial. Sólo una presentación informal al personal del centro sanitario, que no ha recibido el traslado con excesivo entusiasmo.

Cabueñes está teniendo dificultades para encontrar a un médico que quiera hacerse cargo de la unidad de desintoxicación. Por el momento, la responsabilidad ha recaído en la supervisora (enfermera) de planta. El hospital baraja implantar un sistema rotatorio entre los facultativos más jóvenes del servicio de Medicina Interna para que se responsabilicen del seguimiento de los enfermos.

La estancia hospitalaria en este tipo de dependencias suele oscilar entre 5 y 12 días. El grado de ocupación y el tiempo de ingreso dependen del tipo de tratamiento que se aplique y también de la adicción a tratar. La mayor parte de los usuarios muestran dependencia alcohólica y también a drogas como la heroína. Muchos llegan a la UDH tras haber pasado por otro tipo de terapias de deshabituación. También atiende muchas recaídas, de ahí que su nivel de éxito terapéutico se considere bajo.

Los recortes en la UDH han sido criticados por la sección sindical de CC OO en Cabueñes y, por contra, han sido bien recibidos por el PP.

Un día de trabajo con una de las dos unidades de cuidados paliativos del área III…

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Medicina en el límite de la vida

Los pacientes con enfermedades irreversibles y dolorosas reciben desde junio la atención de dos equipos de cuidados paliativos que se desplazan por el área con un objetivo: evitar el sufrimiento

Myriam MANCISIDOR, en La Nueva España

Una esquela colgada en una farola anuncia la muerte de una niña. Algunos se detienen a leerla y se llevan las manos a la cabeza. Una vida truncada. La pequeña, aseguran, estaba enferma. «Nadie está preparando para la muerte cuando forma parte de la vida, es como el nacer», sentencia Juan Santos, médico e integrante junto a la enfermera Mercedes García de uno de los dos equipos del área sanitaria avilesina que ofrecen cuidados paliativos a los enfermos terminales en sus domicilios. Trabajan casi siempre hasta el último aliento. Sus pacientes tienen, como criterio principal, un pronóstico de vida de semanas o meses con enfermedad progresiva e incurable. A veces también tratan a personas que padecen, sobre todo, dolor. Su meta es evitar el sufrimiento. Por eso ofrecen fármacos al tiempo que regalan abrazos. «El oído y el tacto son los últimos sentidos que se pierden», subraya Santos. Tal vez por eso siempre escuchan. A los sanos también.

Nueve de la mañana. Jueves. LA NUEVA ESPAÑA acompaña al equipo de Juan Santos y Mercedes García en una jornada de trabajo. La base de la unidad de apoyo a cuidados paliativos que comenzó a operar el pasado 1 de junio está en el centro de salud del Quirinal, en Avilés. La jornada comienza con una ronda de llamadas a enfermos susceptibles de entrar en esta unidad de terminales que no tiene un número fijo de usuarios: se producen tantas altas como bajas según avanzan las semanas. Santos aprovecha además para concertar reuniones con los responsables de algunos centros de salud del área sanitaria avilesina. «La gestión del paciente recae en el médico y en la enfermera de atención primaria. A nosotros nos derivan los pacientes tanto los médicos de familia que así lo consideran oportuno como los especialistas del San Agustín», explica Juan Santos. Entre tanto llaman a la puerta. Es Juan García, un hombre a punto de celebrar 84 cumpleaños y antiguo paciente de Santos, que hace poco se ha tenido que separar de su mujer. Fue el día que celebraban 52 años de casados cuando decidió trasladarla a un geriátrico. La visita a diario, pero Juan García llora en solitario. «Estoy muy triste, sé que allí está mejor pero hay viejinos muy tristes y cabizbajos. Tengo tres hijos pero no quiero hipotecarlos», sentencia este hombre que durante años cuidó de su esposa, ciega y enferma de parkinson. «No tengo ni un hueso sano y si es verdad que existe Dios no es justo», subraya. Y se despide. García sólo necesitaba desahogarse. El equipo de paliativos de Avilés se vuelca con los enfermos y también con sus familiares. «La enfermedad nos quita las cosas materiales, nos descarna, nos desnuda dejándonos con nuestros sentimientos, con nuestras creencias y valores, y es ahí donde la espiritualidad adquiere la dimensión buscada, la que da significado a la vida y a la persona enferma», explica el médico.

El primer domicilio al que se desplazan Santos y García está en Piedras Blancas. Llevan en maletines todo tipo de medicamentos. La mayoría son opiáceos. Llaman al timbre. Gritan «¡Médico!». Entonces una familia abre la puerta a la esperanza. Les aguarda Felipe Gómez, de 91 años, enganchado a la máquina de oxígeno que le permite respirar. «Por las mañanas tengo ganas de tirarme de la cama pero luego no puedo hacerlo», reconoce el enfermo, arropado en todo momento por su familia. Gómez tiene seis nietos y dos biznietos. Su enfermedad es irreversible. Mientras Santos y García le someten a diferentes pruebas charlan con el paciente. El anciano les responde con la voz quebrada por el cansancio pero se muestra lúcido.

Un día, cuenta, ya le ganó la batalla a la vida. Tenía 16 años. Luchaba en la guerra, defendía Toledo, y su brazo se cubrió de metralla. Entonces le condecoraron.

«Habría que reflexionar sobre cómo afrontar la muerte», aconseja Santos

En esta nueva contienda a favor de la vida, Felipe Gómez recibe medicamentos que le cargan en un infusor. Su familia le observa. Le mima. Su corazón aún late.

De Piedras Blancas a Avilés. En un piso del barrio del No-Do Javier Álvarez aguarda la visita sentado en el sofá, con la televisión a unos metros de sus ojos. Su cuadro clínico es confuso y el equipo de paliativos interviene, en este caso, para aliviar su sufrimiento e identificar, valorar y tratar el dolor. Es la segunda visita que le hacen y los profesionales -el facultativo Juan Santos y la enfermera Mercedes García- certifican su mejoría. «Hoy sonríe», sentencia el médico de paliativos, que le lanza una apuesta al enfermo, de 47 años y marinero de profesión: «Volverás a la mar». Él gesticula y en voz baja precisa: «A "garrar" calamares». Su mujer, Esther Moreno, y su hijo le arropan en todo momento. Le dan fuerzas para luchar. Él parece decidido a intentarlo. Su vida es ahora un vaivén en medio de una marejada.

Muchos de los pacientes que siguen los equipos de la unidad de apoyo de cuidados paliativos de Avilés sufren distintos tipos de cáncer. También cuentan con enfermos de ELA (esclerosis lateral amiotrófica), una enfermedad degenerativa de tipo neuromuscular. Los pacientes son de todas las edades, hasta menores. «Morimos todos aunque vivimos pensando que nunca vamos a enfermar. Habría que reflexionar sobre cómo queremos afrontar la recta final de nuestras vidas», reconoce Juan Santos, consciente de que la mayoría de los enfermos terminales compiten por la vida hasta el último suspiro. El corazón siempre se rebela contra el viaje al más allá.

Antes de abandonar la casa de Javier Álvarez, el equipo rellena la hoja de control de fármacos para cuidados en el hogar. De camino al siguiente domicilio, los profesionales repasan esos términos que, para ambos, forman parte de su día a día: angustia, agitación, verdad soportable (información que puede asumir y aceptar el enfermo), claudicación familiar (abandono o dejadez del paciente por agotamiento, generalmente)... «Lo que está claro es que, en lo que se refiere a cuidadores, la estructura familiar ha cambiado, ya no es la misma que hace años y ya no pivota exclusivamente sobre la mujer o la hija del enfermo. Hay que tenerlo en cuenta», manifiesta el médico del equipo de terminales de Avilés.

Un café rápido en El Quirinal y un nuevo domicilio. Antonio Arroyo López les espera también en el salón, también frente al televisor. Este avilesino con la pierna derecha amputada requirió la ayuda del equipo de paliativos tras largas jornadas de desasosiego. De su boca sólo salían lamentos fruto del dolor. Ahora ya bromea. La medicación, pese a todo, le mantiene un tanto desconcertado. Por eso los médicos de paliativos, en busca de su calidad de vida, le reducen la dosis. Aprovechan además para tomarle el pulso mientras le acarician la mano. A su vez, le enseñan a su mujer a pincharle los medicamentos en el estómago siguiendo las agujas del reloj, en círculo. Ante el desconocimiento, cualquier ayuda es bien recibida. La visita se prolonga unos veinte minutos. Arroyo apenas sabe en qué mes estamos pero es lo de menos. Recuerda a la perfección que está en su casa, donde quiere, y que tiene una nieta «que vale más que un imperio». La visita termina con un apretón de manos. Hasta el próximo martes.

El hijo de Antonio Arroyo acompaña a los profesionales hasta el portal. Por el camino les pregunta si se dejaron alguna verdad a medias, alguno diagnóstico sin desvelar ante su padre. Juan Santos y Mercedes García le tranquilizan. Le explican por qué los cambios en la medicación. «Cuánto más sepa la familia mejor se entiende nuestro trabajo. Es bueno que vean qué y por qué hacemos las cosas», sentencia el facultativo, que tras la despedida analiza los fármacos que se utilizan: metadona, morfina o anfetaminas son algunos de ellos. Por eso no se separan jamás de los maletines donde portan la droga, la misma que de regreso al centro de salud guardan celosamente en una caja fuerte. Calcular la cantidad exacta que se debe suministrar de cada uno de estos fármacos a los pacientes es complicado. «En ocasiones los opioides también dan dolor», dice Santos, que destaca que sacar al mercado un nuevo medicamento cuesta una fortuna. Por eso escasean.

De regreso al centro de salud del Quirinal les espera otro paciente. Éste último acude porque sufre dolor y tiene quejas con el sistema sanitario. Se siente desasistido y demanda ayuda. La atención integral también forma parte del trabajo con el que cumplen Juan Santos y Mercedes García. Ambos cuentan con formación específica en cuidados paliativos al igual que Ana Fernández Quiroga y Laura Álvarez, responsables de la segunda unidad de atención a terminales del área sanitaria avilesina. Cada equipo tiene su área de actuación delimitada: Santos y García llevan la zona de Avilés hacia el Occidente, hasta Cudillero. No titubean cuando pronuncian la palabra muerte. Conviven con ella. «Todos somos pre-terminales», advierten. Pero también tienen sus secretos para que el corazón no pese más que la ciencia.

«Somos personas que facilitamos el cambio. Nuestro trabajo va más allá que tratar una patología o utilizar un fármaco. Para atender a pacientes en el final de su vida hay que vivir por adelantado el sentido de la muerte», reconoce Santos. Añade: «Los pacientes que vemos muchas veces están cansados de la enfermedad, quieren marcharse ya y nosotros les damos la serenidad que precisan». A su juicio, quien ha vivido en paz también muere en paz. Así de natural.