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SESPA

Sanidad asegura que el nuevo hospital de Mieres abrirá a mediados de diciembre

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El Principado aún está realizando obras en el exterior del Álvarez-Buylla, en el que también se sigue completando el equipamiento sanitario

Lne. 29.11.2013 | 01:46

Operarios trabajando ayer en la zona exterior del nuevo hospital de Mieres. J. R. Silveira

Mieres del Camino, Andrés VELASCO La Consejería de Sanidad del Principado de Asturias está ultimando los preparativos para la puesta en marcha del nuevo hospital comarcal Álvarez-Buylla a medidos el mes de diciembre. Así lo confirmaron ayer fuentes del gobierno autonómico, que aseguraron que el compromiso sobre la puesta en marcha del nuevo centro sanitario de Mieres se cumplirá, por lo que los primeros pacientes entrarán en el centro sanitario antes de final de año.

Actualmente, según explicaron desde la Consejería de Sanidad, se están llevando a cabo trabajos de remate de la obra, tanto en los exteriores del edificio como en el interior. Además, ya se está procediendo al amueblado y equipamiento del hospital. Las fuentes confirmaron asimismo que buena parte de la tecnología con la que contará el nuevo Álvarez Buylla ya se ha instalado. Varios operarios se esmeran estos días en dejarlo todo listo y rematar la obra para que en unas semanas se pueda estrenar el centro sanitario.

Durante los últimos meses, Sanidad ha sacado a concurso diferentes servicios para la puesta en marcha del hospital. Los últimos contratos en salir a concurso fueron los referentes a los servicios auxiliares y el automatizado de equipos dispensadores y de retorno de ropa de uniformidad. El primero de los concursos incluía los servicios de limpieza, así como el de gestión de residuos y control de plagas. También incluye trabajos en el exterior del centro, considerando la limpieza y conservación de los viales y jardines que pertenezca a las instalaciones sanitarias. El contrato, de 4 años de duración, contó con un presupuesto de 5,4 millones de euros, mientras que para la licitación de los dispensadores y la uniformidad se destinaron casi 200.000 euros.

Traslado

Pese a que la apertura del hospital comarcal se producirá antes de final de año, lo cierto es que el traslado completo desde el viejo Álvarez-Buylla, ubicado en la localidad de Murias, no se completará al menos hasta el mes de marzo. Al menos, esa es la previsión de la Consejería de Sanidad, que afirma que son necesarios entre tres y cuatro meses para poder mover todos los servicios, equipos y personal al centro que se ha levantado en la barriada de Nuevo Santullano para que funcione al cien por ciento.

Lo que sigue siendo una incógnita es cuando se abordarán los accesos al recinto sanitario. De hecho, desde el PP se han reclamado recientemente en reiteradas ocasiones al Principado que cumpla el convenio y ejecute un proyecto para dotar al nuevo Álvarez-Buylla de unas conexiones dignas de un centro que aglutinará a los pacientes de toda la comarca, ya que las previsiones apuntan a que la carretera comarcal AS-242 se quedará pequeña para asumir el tráfico de pacientes y visitantes que soportará con la apertura del equipamiento. La falta de fondos ha impedido que hasta la fecha se desarrolle un proyecto clave para el futuro del hospital. El Gobierno de Mieres aseguró recientemente que seguirá presionando al Principado para que afronte "cuanto antes" la construcción de los accesos, si bien, no pondrá pegas, tal y como pedían desde el PP, para conceder la licencia de obras.

El nuevo Hospital Álvarez-Buylla de Mieres, que sustituirá a las antiguas instalaciones de Murias, ha contado con una inversión global de 57,3 millones de euros, de los que 41,8 millones se corresponden a la ejecución de la obra civil y 15,5 millones al equipamiento y otros servicios.

El Centro Materno Infantil del HUCA reabre camas tras el cierre de Silicosis

Tres enfermos, un tuberculoso y dos trasplantados, pasaron la noche en Maternidad a la espera de ser trasladados al servicio que les corresponde

29.11.2013 | 01:47
 Faustino Blanco, ayer, en el Pleno de la Junta General del Principado.
Faustino Blanco, ayer, en el Pleno de la Junta General del Principado.

Elena FERNÁNDEZ-PELLO El Centro Materno Infantil del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) ha reabierto camas para atender el ingreso de tres enfermos, uno con tuberculosis y otros dos trasplantados, según indicaron fuentes hospitalarias. Los tres pacientes pasaron la noche en el edificio de Maternidad, en el que están las unidades de Neonatología, Obstetricia y Ginecología y no fueron reubicados en habitaciones de los servicios que les correspondían hasta la mañana siguiente.

Los pacientes acudieron al servicio de urgencias el pasado miércoles, según confirmaron las fuentes hospitalarias antes citadas, y allí fueron atendidos. El personal sanitario decidió que ingresaran en el materno infantil, en un ala que habitualmente está vacía, en situación de aislamiento, y allí permanecieron durante toda la noche. Ayer, a primera hora de la mañana, fueron trasladados a una habitación del servicio que les atiende.

El cierre a mediados del pasado mes de octubre del edificio del Instituto Nacional de Silicosis, donde había habitaciones de aislamiento para enfermos respiratorios, además del de algunas plantas del complejo hospitalario ovetense ha reducido el número de camas en uso en diversos servicios.

Los responsables hospitalarios desvincularon ayer la reapertura de camas en el Centro Materno Infantil con esa circunstancia y subrayaron que, aunque haya varios edificios, el complejo hospitalario del Cristo ha de entenderse como una unidad, todo ello forma parte del HUCA y todos los servicios estarán en un sólo edificio cuando se produzca el traslado a Prado de la Vega, el año que viene.

Servicios repartidos

Las alas cerradas del materno infantil, según el personal sanitario del centro, se utilizaban otros años excepcionalmente, durante los meses de invierno cuando se produce un incremento de las patologías respiratorias.

En su día, los sindicatos del sector sanitario advirtieron que el cierre del Instituto Nacional de Silicosis provocaría "el colapso" del área de hospitalización del HUCA reservada para los enfermos respiratorios cuando comenzara la temporada de mayor incidencia de esas patologías. La media de ocupación diaria en Silicosis, en los meses de pleno invierno, fue, en los últimos años y según los representantes sindicales, de ochenta camas.

El reparto de servicios entre varios edificios hospitalarios del complejo del Cristo no es algo raro, de cualquier modo. Los quirófanos del Centro Materno Infantil son utilizados desde hace años por Cirugía Bucodental y Cirugía Plástica, en ese caso de manera habitual y planificada, y el servicio de Neumología -al que fue trasladado el enfermo de tuberculosis que pasó la noche del miércoles en el materno infantil- estaba repartido entre Silicosis y el antiguo hospital "Covadonga".

La Mesa de Sanidad rechaza la nueva normativa de nombramientos del Sespa

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Los sindicatos ven «poca objetividad» en los criterios de designación, que otorgan un peso del 40% a la elaboración de un proyecto de gestión

Foto: Faustino Blanco. :: E. C.

El Comercio 27.11.13 - 00:17 - LAURA FONSECA | GIJÓN.

El borrador de la futura normativa sobre nombramientos del Servicio de Salud del Principado (Sespa) recibió ayer el rechazo de la práctica totalidad de los sindicatos del sector. A excepción de UGT, el conjunto de las organizaciones sindicales votaron en contra o se abstuvieron ante la propuesta elaborada por el Sespa para regular la designación de mandos y cargos intermedios en el sistema sanitario. El proyecto de decreto, cuya entrada en vigor se prevé para enero próximo según avanzó anteayer el consejero de Sanidad en la Junta General, surge a consecuencia de la sentencia del Tribunal Supremo que echó abajo la normativa de 2009 del Plan de Recursos Humanos del Sespa que permitía los nombramientos por libre designación.

La Mesa de Sanidad que se reunió ayer cuenta con la representación de UGT, CC OO, FSES (antiguo Cemsatse), USAE y Sicepa-Usipa-Saif. El grueso de las centrales sindicales observan «poca objetividad» en los criterios que plantea el Sespa para designar y seleccionar cargos intermedios. La normativa afectará tanto a jefaturas de servicio como de sección y también a quienes puedan ser designados responsables de unidades de gestión. Los sindicatos critican, por ejemplo, que la propuesta del Sespa otorgue un peso de hasta el 40% a la presentación de un proyecto de gestión. «Ese no es un criterio objetivo y eso se va a convertir en un coladero para mantener los nombramientos a dedo», opinan desde los sindicatos que ayer rechazaron la propuesta.

Especial crítica recibió, en este caso por parte del Sindicato Médico (Simpa), el hecho de que el Sespa excluya a las centrales sindicales del proceso de participación del sistema de provisión de plazas. Tampoco comparten que el Principado, aduciendo motivos de urgencia, pueda realizar designaciones discrecionales cuando lo considere oportuno y que esos nombramientos se mantengan en esa situación durante un año. En este sentido, el Simpa había reclamado que la provisionalidad no fuera más allá de los tres meses, alegación que no fue tenida en cuenta por el Sespa. Pese al rechazo sindical, la Consejería de Sanidad seguirá adelante con la tramitación de este decreto, que ahora deberá ser llevado al Consejo de Gobierno para su aprobación definitiva. El Simpa ya amenaza con impugnarlo.

Expedientado el jefe de Cirugía Cardiaca del HUCA

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Suspensión de una operación

La dirección del hospital retira a Juan Carlos Llosa las competencias sobre gestión de la lista de espera y la programación de los quirófanos

Lne. 27.11.2013 | 05:20

Foto: Juan Carlos Llosa.

Pablo ÁLVAREZ Crece la tensión en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). A la crispación interna acumulada en los últimos meses, acaba de sumarse la apertura de un expediente sancionador a dos cirujanos cardiacos (uno de ellos el jefe del servicio), una medida adoptada tras la suspensión de una intervención quirúrgica el pasado jueves día 14. El citado contratiempo causó una notable irritación a los responsables del centro sanitario, quienes han decidido retirar al responsable de Cirugía Cardiaca, Juan Carlos Llosa, las competencias sobre la gestión de la lista de espera y sobre la programación de los quirófanos. Estas atribuciones recaerán provisionalmente en la dirección del área de gestión clínica del Corazón. El doctor Llosa conserva, al menos por el momento, su rango de jefe de servicio.

La preocupación de los gestores sanitarios por la lista de espera suele agudizarse conforme se acerca el final del año. El compromiso de la Consejería de Sanidad consiste en cerrar 2013 sin pacientes con demoras superiores a 180 días. De otra parte, la cirugía cardiaca es una de las especialidades que gozan de una garantía legal -a nivel estatal- que obliga a las administraciones a dar respuesta a los enfermos en un plazo máximo de seis meses.

Según los datos del Principado, a finales de octubre eran 211 los pacientes que aguardaban una operación de corazón en el HUCA, el único centro público de la región que practica este tipo de intervenciones. En la mencionada fecha, 11 enfermos esperaban más de 180 días. En septiembre, los pacientes en espera eran 234 (de ellos, 21 con una demora superior a seis meses).

El área de cirugía cardiaca del Hospital Central vive una situación compleja desde la entrada en vigor de la normativa que ha ampliado de 35 a 37,5 horas la jornada semanal, pero que ha supuesto la supresión de las horas extraordinarias. Esta reestructuración está causando crispación en buena parte de los servicios quirúrgicos del HUCA, particularmente en anestesia y radiodiagnóstico. Abundan los especialistas que argumentan que su jornada anual de trabajo ya está sobrepasada, y esta situación -especialmente en lo que atañe a los anestesistas- está provocando un incremento de la suspensión de intervenciones quirúrgicas.

Buena parte de los ocho cirujanos cardiacos del HUCA sostienen que ellos están en esta misma tesitura, por lo que, a priori, descartan la posibilidad -en lo que queda de año- de trabajar fuera del horario ordinario.

Los profesionales del servicio de cirugía cardiaca vienen a coincidir en que la implantación de las coloquialmente denominadas "horas marianas" (las dos horas y media semanales derivadas de la regulación impulsada por el Gobierno de Mariano Rajoy) no compensa el recorte que se ha aplicado a los programas especiales de las tardes. "Como promedio, por cada paciente que es operado y sale de la lista de espera, entran en lista 1,2 o 1,3 pacientes", señalan. Dicho de forma sintética, los cirujanos cardiacos del HUCA subrayan que no dan abasto.

La especificidad de este tipo de cirugía es la larga duración de las sesiones de quirófano, que dificulta el encaje de intervenciones en espacios de tiempo cortos. Por simplificar, puede decirse que realizar una sola intervención matinal en cada quirófano disponible no llena la mañana y, además, genera un fuerte aumento de la lista de espera. Entre tanto, efectuar dos intervenciones desborda con frecuencia las posibilidades que ofrece el horario ordinario de ocho de la mañana a tres de la tarde.

La dirección del Hospital Central de Asturias ha intentado ensayar varias fórmulas para aumentar la actividad quirúrgica en el área cardiaca, pero ninguna de ellas ha cuajado. Lo último que se intentó implantar era un plan que consistía en realizar dos intervenciones diarias en cada uno de los dos quirófanos disponibles, con independencia de la hora a la que concluyesen. Sobre el papel, este proyecto generaba un plus de 15 operaciones extra hasta finales de año.

Sin embargo, al tercer día el programa se vino abajo cuando surgió una urgencia, y los cirujanos decidieron suspender la intervención que estaba programada. Según ha podido saber este periódico, Juan Carlos Llosa asegura que la suspensión se debió a un error de interpretación de la situación que le fue transmitida por vía telefónica. Para los responsables del HUCA, fue la gota que colmó el vaso.

Las claves

El área de Cirugía Cardiaca del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) es una de las que más complejidad está registrando a la hora de aplicar la reestructuración de la jornada laboral, que ha ampliado en 2,5 horas semanales (de 35 a 37,5) el programa ordinario, y ha suprimido las horas extra.

Una de las dificultades se deriva de la larga duración de estas intervenciones, que dificulta su encaje en tramos horarios reducidos.

Los cirujanos cardiacos sostienen que, globalmente, las horas añadidas a su jornada ordinaria no compensa las extraordinarias que han sido eliminadas. La consecuencia -agregan- es que por cada paciente al que operan entran en lista de espera una media de 1,2 o 1,3 enfermos.

Hace dos semanas se puso en marcha un plan para reducir lista de espera, pero la suspensión de una operación ha causado la apertura de un expediente sancionador a Juan Carlos Llosa, jefe del servicio, y a otro cirujano.

Todos los cambios llevan implícitas incertidumbres y resistencias, pero al final la innovación y el progreso siempre se imponen…

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Nuevo HUCA: barco nuevo, tripulación cansada

El desánimo y la crispación en la plantilla lastran el traslado a La Cadellada

La supresión de las horas extraordinarias de los anestesistas incrementa la suspensión de operaciones

24.11.2013, Pablo ÁLVAREZ, en La Nueva España.

Hace casi 53 años era botado el "buque insignia" de la sanidad regional, el Hospital General de Asturias. El edificio era tan malo que pocos años más tarde ya amenazaba ruina y llegó a estar a punto de derrumbarse. Pero su joven y talentosa tripulación había acometido la singladura con ilusión y ganas de hacer cosas nuevas. Por eso el centro sanitario se convirtió en un referente para todo el país y alcanzó un prestigio que perduró varios lustros. En los próximos meses abrirá sus puertas un nuevo hospital en Oviedo. El barco tiene una factura espléndida -sus promotores aseguran que está concebido para navegar durante un siglo-, pero la tripulación tiene problemas.

La plantilla del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) acomete el traslado al recinto de La Cadellada con escasa motivación. Sostienen que el cambio de sede va a llevarse a cabo sin que esté definido el proyecto de los años venideros. Subrayan que los gestores no están a la altura de las circunstancias. Para más inri, la supresión de las horas extraordinarias provoca que algunos servicios nucleares -singularmente anestesia- denuncien que están pasados de horas en su cómputo anual, lo que ha motivado un creciente volumen de suspensión de operaciones que podría incrementarse en las próximas semanas.

Éstas y otras circunstancias amenazan con mermar muy seriamente el rendimiento de una inversión estratégica de casi 500 millones de euros con la que se aspiraba a cambiar la faz de la sanidad pública asturiana. LA NUEVA ESPAÑA ha testado, consultando a varios profesionales destacados, la situación actual del HUCA y las perspectivas con las que se afronta el cambio de sede. Sobre el papel, el traslado va a desarrollarse a partir del próximo mes de enero y a lo largo de todo el primer semestre de 2014.

Una plantilla envejecida.

Al nuevo HUCA va a llegar una plantilla con una edad media elevada. La cuestión no es baladí. Un ejemplo: "La gente mayor tiene mucho miedo a los cambios informáticos", señala una de las fuentes consultadas. El edificio de La Cadellada ha sido anunciado por los sucesivos gobiernos regionales como "un hospital sin papeles", expresión necesaria y bonita, pero que implica adiestrar en nuevos modos de trabajar y nuevos programas de ordenador a personas que ya no tienen demasiadas ganas de aventuras cibernéticas.

Un antecedente preocupante.

"La implantación del nuevo programa de citaciones ha provocado un cataclismo", coinciden en señalar varios médicos veteranos, que añaden que el recorte de las plantillas de administrativos -con el fin de ajustar gastos- ha empeorado la situación. Las colas de usuarios hablan por sí solas.

Ambiente enrarecido.

La plantilla del Hospital Central sufre desde hace al menos veinte años un complejo de victimismo que el paso del tiempo no ha hecho sino agudizar. Estará más o menos justificado, pero deteriora el clima interno. En la década de los noventa del siglo pasado, la fusión de tres centros sanitarios -Hospital General, Residencia Sanitaria e Instituto Nacional de Silicosis- que dio lugar al HUCA generó choques, desencuentros... Hoy, esa fase parece por fin superada, pero algunos servicios llevan años más dedicados a las trifulcas internas que a la atención de los pacientes. Otros son dirigidos a golpe de correos electrónicos a los médicos que los integran... En ocasiones, las repercusiones sobre los enfermos son inevitables.

Sentimiento de maltrato...

En los últimos tiempos, los cambios laborales -aumento de la jornada de trabajo, supresión de las horas extras con la consiguiente pérdida retributiva...- han provocado un sentimiento de maltrato en muchos profesionales. Con razón o sin ella, claman contra la ingratitud con la que el sistema sanitario les paga los muchos años de servicios prestados. Algo de apariencia tan simple como el recuento de horas trabajadas a lo largo de 2013 se está convirtiendo en motivo frecuente de irritación. "Con el nuevo sistema informático hay médicos que de repente se enteran de que deben 20 ó 24 horas, o sea, tres días de trabajo, y los enfados que se cogen son monumentales", señala un jefe de servicio del HUCA. Este malestar se centra principalmente en los servicios quirúrgicos.

...Y roces internos.

Lo peor de esos malos tragos es que ya no repercuten sólo sobre el afectado, sino que se extienden a su entorno. "En general, el ambiente es malo. El clima general de tensión está generando enfrentamientos entre personas hasta unos niveles que nunca se habían visto", precisa otro jefe de servicio.

Jornadas anuales agotadas.

La supresión de las horas extraordinarias -coloquialmente conocidas como "peonadas- ha causado un fuerte impacto sobre dos servicios esenciales: anestesia y radiodiagnóstico. Los anestesistas llevaban un largo tiempo anunciando que iban a sobrepasar su cómputo anual de jornada de trabajo mucho antes de que concluyese 2013.

Operaciones suspendidas.

Los efectos ya están empezando a notarse, y previsiblemente serán más evidentes en las semanas que restan de año. "Cada vez se suspenden más operaciones. Hay pacientes a los que ya hemos tenido que mandar para casa tres veces", testimonia un cirujano, una aseveración que coincide al pie de la letra con el contenido de diversas quejas de usuarios llegadas a este periódico en los últimos días. Las programaciones de los quirófano se ven alteradas no sólo por la falta de anestesistas, sino también por el retraso de pruebas diagnósticas -resonancias, escáneres...- que en ocasiones son imprescindibles para llevar a cabo las operaciones.

La rectificación de la jornada de los MIR.

Un caso particular lo han protagonizado los médicos residentes. La nueva normativa del Principado limitaba el número de horas que podían trabajar. Es bien sabido que los facultativos en fase de formación sacan adelante un volumen de trabajo muy sustancial. Los gestores sanitarios de la región llevaban meses siendo advertidos por los mandos intermedios de que antes de finales de año agotarían el tope de jornada. Pero la Administración sólo reaccionó cuando el panorama empezó a complicarse seriamente, y el pasado día 14 el Boletín Oficial del Principado (BOPA) publicaba una resolución que amplía la jornada laboral de los residentes.

Críticas a la gestión.

Y los gestores, ¿qué papel desempeñan en esta compleja situación? Los profesionales sanitarios, y especialmente los médicos, nunca han sido muy amigos de elogiar a los directivos de los centros. Este caso no es una excepción. Todo apunta a que la implantación en la sanidad asturiana de la gerencia única -un único gerente en cada área sanitaria para los hospitales y los centros de salud- se le ha atragantado a un monstruo de unos 5.000 trabajadores como es el HUCA.

¿Imposible gobernar el HUCA desde Pumarín?

En síntesis, "este hospital no puede ser dirigido desde Pumarín", indica un jefe de servicio en alusión a que el despacho del gerente del área sanitaria de Oviedo -Jaime Rabanal- está situado en unas dependencias anexas al centro de salud del citado barrio. Los médicos se muestran críticos con lo que consideran una "escasa implicación" de Rabanal, y de su equipo sólo salvan -y no de forma unánime- al director médico, Miguel Rodríguez, un inspector de origen cántabro que se incorporó al Hospital Central a principios del pasado mes de mayo.

Descoordinación gerencia-Sespa.

Otros médicos consultados por LA NUEVA ESPAÑA consideran evidente "la falta de sintonía" entre el equipo directivo del HUCA y los responsables del Servicio de Salud del Principado (Sespa). "La gerencia tiene unas ideas, nos las expone, y al día siguiente se reúne con el Sespa y tiene que rectificar", resumen.

El enigma del nuevo HUCA.

Las críticas a los gestores se traducen en una sensación de falta de liderazgo que, a juicio de muchos médicos, puede lastrar de forma irremisible el traslado al nuevo edificio. Los facultativos incluyen en su valoración negativa al equipo de la Consejería de Sanidad. "Nadie nos ha expuesto el proyecto organizativo del nuevo hospital, cómo se quiere que sea. No creemos que haya un proyecto. Y, si lo hay, nadie nos lo ha comunicado. O a lo mejor no es que no haya ningún proyecto, sino que hay varios, dependiendo de con quién hables, que para el caso es lo mismo", comenta un jefe de servicio.

El contrapunto.

Entre los médicos consultados por este periódico figura un profesional de larga trayectoria que entiende que, siendo real buena parte del diagnóstico expuesto, los profesionales deben cambiar el chip: "Hay que implantar la filosofía de protestar menos y de arrimar el hombro. La situación es difícil y todos debemos autoexigirnos un poco más. El desánimo y el abatimiento son contagiosos. En una situación de crisis como la que estamos, y ante un reto de la dimensión de un cambio de hospital, la actitud de los profesionales sólo puede ser de una mayor generosidad y de estar a lo que toque... dentro de un orden".

El nuevo "buque insignia" de la sanidad asturiana pronto será botado. El tiempo dirá si tanto pesimismo está o no justificado. Si lo que hoy parece una amenaza se convierte en realidad. Si una tripulación cansada logra sobreponerse e ilusionarse con un proyecto vital para los asturianos.

 

Un nuevo Hospital a la puerta con la sanidad en un momento crítico

A mediados de enero, según las últimas previsiones, arranca de manera gradual, con la puesta en marcha de radioterapia, el nuevo Hospital Universitario Central (HUCA) en La Cadellada (Oviedo), veintiséis años después de que fuera propuesta su construcción. Si se suman obra civil, equipamiento, informática y urbanización del entorno, la inversión rondará los quinientos millones de euros, la cuarta más importante de Asturias tras la variante de Pajares, la Autovía del Cantábrico y El Musel. Un lujo para los tiempos de austeridad y penurias que tocan y razón suficiente, por lo que van a desembolsar los asturianos, para evitar que el traslado quede en un mero cambio estético de edificio.

El HUCA aparece como una oportunidad irrepetible en este siglo para acometer una reforma organizativa que optimice la asistencia hospitalaria y para transformar también la sanidad pública regional. Su efecto arrastre es inmenso, no en balde sostenerlo consume un tercio del presupuesto sanitario. La hora de afrontar el reto llega con el sector en estado crítico, en lo económico y por el clima interno. La desmotivación de la plantilla, la indefinición sobre el tipo de hospital que se quiere para Asturias y la falta de liderazgo para conseguirlo comprometen ese salto cualitativo.

Los recortes salariales y la ampliación de la jornada han influido negativamente. El Hospital sufrió una dura huelga médica de tres meses cuyos efectos siguen notándose en el deterioro de las relaciones laborales. La supresión de las horas extraordinarias, las famosas peonadas, ha provocado malestar y desafección en algunas áreas esenciales, como radiodiagnóstico y anestesia. Los pacientes sufren la pugna viendo demorada la solución a sus dolencias.

Algunas decisiones caprichosas durante la etapa del anterior Ejecutivo casquista contribuyeron a agudizar las tensiones. Se prescindió por las bravas de un gerente que conocía muy bien el centro actual, el nuevo y el plan de traslado. Meses más tarde fue designado mejor gestor del año de todo el país. Los socialistas pudieron recuperarlo, pero desistieron, optando por una gerencia única que hace coincidir la responsabilidad del HUCA y de los centros de salud del área ovetense en un mismo cargo. El modelo no acaba de encajar, según los profesionales. La cadena jerárquica está desdibujada. Muchos médicos no saben muy bien quién manda, acentuando el desconcierto en una encrucijada decisiva.

La libre designación para la cobertura de jefaturas ha terminado anulada por el Tribunal Supremo, como era, por otra parte, conveniente cuando alguien abre la puerta a que la fidelidad política y el servilismo cuenten más que el mérito y la capacidad. Hay jefes con autoridad y prestigio y otros que desatan situaciones volcánicas en sus departamentos. Y, por si fuera poco, la inestabilidad también parece alcanzar ahora a la Consejería. A la reciente marcha del "número dos" del Sespa acaba de unirse la dimisión del director general de Innovación, precisamente, la persona encargada dentro de dos meses de abrir las instalaciones de La Cadellada y del proyecto de investigación biosanitaria que va a nacer ligado a ellas. Un serio revés para desarrollar esa pata fundamental de la "especialización inteligente" de la economía asturiana que el consejo asesor de expertos recomendó en su primer dictamen sobre el Principado.

La sanidad no es gratis, una obviedad que los ciudadanos olvidan con demasiada frecuencia. Los usuarios de toda España más satisfechos con su atención médica son los asturianos. Lo reflejan las encuestas incluso ahora, cuando empiezan a notarse algunos síntomas de deterioro. Las colas para pedir una cita con el especialista que pueden verse desde finales del verano remiten a imágenes de países desorganizados y poco serios. Las largas esperas para una operación o una prueba, que amenazan con serlo aún más en una población envejecida y con elevada incidencia de las enfermedades crónicas, resultan inasumibles.

Ese alto grado de satisfacción, no obstante, tiene una base. El Principado, la cuarta autonomía con menor población y la quinta con el presupuesto más bajo, es, en cambio, la sexta que mayor porcentaje de sus recursos destina al sistema sanitario: treinta y cinco euros de cada cien. Siete comunidades con mayor volumen de ingresos están por debajo, entre ellas Cataluña y Andalucía, que multiplican por ocho nuestra capacidad financiera. Si los asturianos reciben unos servicios médicos de calidad es porque los pagan y renuncian a otras cosas para mantenerlos. La atención sanitaria siempre constituyó aquí una gran preocupación desde los tiempos de la Diputación o el centralizado Insalud.

Por eso, enterrar quinientos millones en un cascarón impresionante sólo para ver crecer un barrio de Oviedo y recalificar suelo en otro y para estrenar camas e instrumental de última generación sería desaprovechar la enésima inversión costosísima. Si el ambiente enrarecido envalentona a los entusiastas del "que todo empeore" con vistas a obtener réditos electorales, tampoco nada bueno puede presagiarse. Para desgracia de los ciudadanos, que padecerán las consecuencias doblemente: como usuarios y como contribuyentes. Queda poco tiempo, pero el HUCA, que es tanto como decir la salud de los asturianos, no puede suponer otro fiasco.

Sanidad suprime la libre designación en la nueva norma de jefaturas

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La entrada en vigor del futuro texto implicará que sean evaluados incluso los jefes nombrados con el Insalud

Lne. 21.11.2013 | 01:51

 Oviedo, P. Á. La Consejería de Sanidad del Principado planteó ayer a los sindicatos una nueva norma para cubrir jefaturas que suprime la libre designación. Currículum profesional, currículum formativo, antigüedad y valoración de un proyecto de gestión serán los cuatro epígrafes que se computen para determinar qué candidato se lleva el puesto.

El Tribunal Supremo anuló hace ahora un año el procedimiento de libre designación que se aplicaba en la sanidad pública asturiana para seleccionar a los jefes de servicio y de sección y a los directores de las áreas de gestión clínica. "El futuro decreto va a ofrecer un marco transparente que permitirá realizar nombramientos sin sobresaltos jurídicos", subrayó Tomás Mendoza, director de recursos humanos del Servicio de Salud del Principado (Sespa).

Los nombramientos que se lleven a cabo tendrán una vigencia de cinco años, transcurridos los cuales el profesional en cuestión será examinado por una comisión creada a tal efecto. "Serán evaluados todos los profesionales que ocupen puestos singularizados y desempeñen mandos intermedios, incluyendo los no sanitarios y los supervisores de enfermería", señaló Mendoza.

Otra novedad: una vez que el decreto entre en vigor, el procedimiento de evaluación será aplicado -antes o después- a todos los trabajadores del Sespa que ocupaban puestos de esta naturaleza con anterioridad a la aplicación de la nueva norma. Incluso a aquéllos que accedieron a jefaturas bajo la normativa del extinto Insalud y que nunca fueron examinados porque no llegó a desarrollarse el procedimiento evaluador.

En la reunión de ayer, el Sindicato Médico de Asturias (SIMPA) manifestó su disconformidad con varios epígrafes del texto propuesto por la Administración. El Sespa se comprometió a estudiar dichas divergencias. "El documento puede satisfacer a todas las partes y obtener un consenso muy amplio", subrayó el director de recursos humanos del Sespa. La próxima reunión entre el Principado y los sindicatos se celebrará la semana que viene.

También en la reunión de ayer, el Sespa y los representantes de los trabajadores discutieron la propuesta del Principado para integrar en los servicios de los hospitales y en los equipos de los centros de salud a los casi 90 médicos de cupo que trabajan en Asturias. Se trata de un grupo de facultativos, en su mayoría del ambulatorio ovetense de La Lila, que tienen asignado un número determinado -un cupo- de pacientes y cuya jornada laboral es de 2,5 horas diarias. Un real decreto del Gobierno central obliga a que este régimen laboral quede suprimido el próximo 31 de diciembre, de modo que estos médicos pasen al régimen general del personal sanitario.

El Sespa está dispuesto a ofrecerles -una vez que se integren y que su jornada pase a ser de 37,5 horas semanales- una reducción de jornada que conllevaría una disminución proporcional de sus retribuciones. El Sespa enfatiza que esta oferta está sobre la mesa de todo su personal, lo cual es cierto. Pero todo ello requiere una explicación. Una parte de los médicos de cupo perciben un salario elevado gracias a un plus de antigüedad muy generoso y exclusivo de este colectivo. Al pasar a hospitales y centros de salud, este plus se mantendría y, además, habría que aumentarles los conceptos retributivos afectados por el aumento de horas. De modo que la reducción de jornada evitaría este incremento y les dejaría en una situación salarial y de jornada similar a la actual. La edad media de estos médicos ronda los 60 años.

El director de recursos humanos del Sespa señaló que ningún médico interino de un hospital o centro de salud será desplazado por estos facultativos, y añadió que la Administración busca una fórmula para que los médicos de cupo interinos (unos 35 del total de 87) no se queden sin plaza pese a que no están incluidos en el real decreto de integración.

VER NOTICIA DEL MES DE JULIO PASADO EN LA QUE RECLAMABAMOS DESDE AQUÍ ALGO DE ESTO… 

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Lne. 21.11.2013 | 03:13

"El sistema público de salud resulta irrenunciable"

 

Julio Bobes

Presidente electo de la Sociedad Española de Psiquiatría

P. Á. Serafín Málaga Guerrero es catedrático jubilado de Pediatría de la Universidad de Oviedo. En el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) fue durante largo tiempo jefe de sección de nefrología pediátrica.

"Asistimos a unos importantes recortes que pueden poner en peligro lo que se viene denominando "modelo pediátrico español", que ha demostrado su calidad y su capacidad de aportar unos beneficios para la salud infantil y juvenil muy superiores a los conseguidos por otros sistemas de salud de nuestro entorno. Los niños no deben ser atendidos por médicos de adultos, sino por pediatras. La situación en Asturias se diferencia positivamente en que la mayor parte de las plazas de pediatría en atención primaria están cubiertas por pediatras. Confío en que la apertura del nuevo HUCA propicie que nuestras autoridades consideren imprescindible que las plazas de especialidades pediátricas sean ocupadas por pediatras con las correspondientes acreditaciones.

"Se registra una constante e importante reducción de recursos sanitarios. La sufren por igual usuarios y profesionales, que asisten impotentes a una pérdida de universalidad y equidad en los servicios. Sorprende que algunos sistemas sanitarios traten de convencer a los usuarios de que una gestión privada es la única medida para conseguir la sostenibilidad. Nadie discute que para seguir disfrutando del sistema nacional de salud se requiere una profunda reforma, que habrá de acometerse no sólo con los gestores sanitarios, como hasta ahora, sino también con la contribución de profesionales y pacientes. Para la organización a la que represento, el sistema público de salud es irrenunciable. Resulta imprescindible involucrar a los usuarios en la defensa del sistema".

Sanidad negocia la supresión de las plazas de médicos que trabajan 2,5 horas diarias

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La aplicación de una norma estatal obliga a un centenar de facultativos de cupo a integrarse en hospitales y centros de salud con una jornada normal

Foto.- Parte de "nuestros representantes" en mesas de negociación anteriores.

20.11.2013, Oviedo, Pablo ÁLVAREZ, en La Nueva España.

La Consejería de Sanidad del Principado negocia hoy la supresión de las plazas (entre 80 y 100, no han trascendido las cifras exactas) de los médicos denominados "de cupo y zona", cuyo régimen de trabajo actual se caracteriza porque tienen asignado un determinado número (cupo) de enfermos y una jornada laboral de dos horas y media diarias. El objetivo del Gobierno regional consiste en dar cumplimiento a un real decreto del Ejecutivo central, que establece que estos profesionales han de ser integrados, antes del próximo 31 de diciembre, en los servicios jerarquizados de los hospitales y centros de salud de la región.

 

Dicho de otro modo, se trata de que estos facultativos se incorporen al régimen de trabajo en el que está encuadrada la inmensa mayoría de la plantilla del Servicio de Salud del Principado (Sespa), con 37,5 horas de jornada semanal. Una opción que se les ha ofertado en diversas ocasiones y que, por razones diversas, hasta ahora siempre habían rechazado. Algunos de estos médicos -no todos, ni mucho menos- rebasan los 4.000 euros e incluso los 5.000 euros mensuales brutos por 12,5 horas semanales.

 

La citada negociación se llevará a cabo en el marco de la reunión de las mesas general y sectorial, en las que están representados tanto la Administración regional como los sindicatos. Buena parte de los facultativos de cupo llevan muchos años desempeñando su trabajo en el ambulatorio de La Lila, de Oviedo, y dependen del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). La estimación de que el colectivo lo forman entre 80 y 100 profesionales ha sido realizada por el Sindicato Médico de Asturias (SIMPA). La edad media es elevada.

 

En 2011 y 2102, los médicos de cupo fueron objeto de una notable controversia a raíz de que el anterior Gobierno socialista aplicara a unos 40 de ellos un recorte del volumen de pacientes y, por consiguiente, del salario. El objetivo argumentado por el Ejecutivo de Areces era ajustarse a la legalidad -los socialistas enfatizaban que la dimensión de los cupos estaba por encima de lo que establecía la ley- y ahorrar de paso unos 300.000 euros anuales. Los afectados sufrieron una merma retributiva media de casi 600 euros mensuales.

 

El debate político se vio impregnado de una particular acritud que se agudizó cuando la oposición atribuyó la postura de Foro al hecho de que una de las perjudicadas por la reducción de cupos era la esposa del consejero de Sanidad del Ejecutivo forista, José María Navia-Osorio. Éste último negó esta motivación, replicó que no había intervenido en el proceso y argumentó que la medida adoptada por el PSOE tenía "sus contrapartidas", entre ellas un "importante" aumento de la lista de espera generado en diversos servicios del HUCA, hospital al que habían sido enviados los pacientes quitados a los médicos de cupo.

 

Más tarde, la marcha atrás del Ejecutivo de Cascos supuso devolver a los facultativos de cupo una parte de los pacientes, y por tanto parte del salario, que les había quitado el Gobierno socialista. Salvo a cuatro de ellos, que terminaron con más enfermos que antes del inicio de los cambios. Entre estos últimos figuraba la mujer de Navia-Osorio.

 

El Sindicato Médico señala que uno de los problemas que para la Administración acarrea la integración de los médicos de cupo en los servicios jerarquizados es el aumento de costes salariales. Estos facultativos disfrutan de un régimen retributivo en el que el plus de antigüedad tiene un enorme peso. Ese concepto debería ser mantenido, al tiempo que el Sespa habría de incrementar otros conceptos salariales como consecuencia del aumento de jornada.

 

También en la reunión de hoy entre Administración y sindicatos se ofertará -en este caso no cabe la imposición, por razones jurídicas- al colectivo de profesionales sanitarios que son funcionarios de carrera que se conviertan en personal estatutario fijo del Sespa. Se da por hecho que la mayoría de ellos -médicos, enfermeros y matronas- rechazarán la propuesta. Lo previsible es que en toda España se siga un criterio de interpretación del citado real decreto del Gobierno de Rajoy que en la práctica permitirá que estos trabajadores -conocidos como "titulares", "rurales" o de asistencia pública domiciliaria (APD)- continúen "sine die" en sus puestos actuales.

 

Las claves

En la sanidad pública asturiana trabajan entre 80 y 100 médicos de cupo. Su régimen laboral se caracteriza porque tienen asignado un determinado número (cupo) de enfermos y una jornada laboral de dos horas y media diarias. Su salario rebasa, en algunos casos, los 4.000 e incluso los 5.000 euros mensuales brutos.

 

El objetivo del Gobierno regional consiste en aplicar un real decreto del Ejecutivo central, que establece que han de ser integrados, antes del 31 de diciembre, en los servicios jerarquizados de los hospitales y centros de salud de la región, lo que implica asumir una jornada de 37,5 horas semanales.

 

El SIMPA argumenta que esta medida aumentará los costes salariales, pues el plus de antigüedad -muy elevado- debe ser respetado y otros conceptos retributivos deberán aumentar por el incremento de horas.

Hipótesis muy plausible… el Consejo de Gobierno despejará la cuestión

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Blanco baraja eliminar una de las tres direcciones generales de su Consejería

Mario Margolles se perfila como sustituto de Enrique González y Ana Tuero deja el equipo

Foto.- Mario Margolles y Julio Bruno en un reciente acto.

20.11.2013, Oviedo, P. Á., en La Nueva España.

El Consejo de Gobierno de hoy puede arrojar cambios relevantes en la cúpula de la Consejería de Sanidad del Principado. A lo largo de la tarde de ayer ganaron peso tres rumores que varias fuentes consultadas por LA NUEVA ESPAÑA coincidieron en calificar como muy verosímiles: la reducción de la estructura de la Consejería que dirige Faustino Blanco, que supone la supresión de una de sus tres direcciones generales; la marcha de Ana Tuero, directora general de Asistencia Sanitaria, que indicaría que éste es el departamento que desaparecerá; y el ascenso a director general de Mario Margolles, hasta la fecha jefe del servicio de Vigilancia Epidemiológica de la Consejería.

Ahora bien: ¿Qué dirección general ocupará Mario Margolles? A priori, su destino sería la de Innovación Sanitaria, pues está vacante a causa de la reciente marcha de Enrique González. Pero una segunda hipótesis apunta a que Margolles se haga cargo de la Dirección General de Salud Pública -materia en la que es un consumado experto- y que Julio Bruno deje este departamento y se pase a Innovación Sanitaria, cuya responsabilidad requiere un perfil político que Bruno ofrece y Mario Margolles, más técnico, no.

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