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Oportuno estudio, con conclusiones contundentes, cuando se cumplen dos años de la entrada en vigor de la reforma laboral del PP…

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Menos ocupación, más desempleo, más precariedad laboral

En un informe elaborado por la Fundación 1º de Mayo se analiza el alcance y los efectos de las 34 reformas laborales acometidas desde febrero de 2012, el punto de partida de la instauración de todo un programa de regresión de derechos individuales y colectivos en el ámbito de las relaciones laborales, tanto en materia de acceso al empleo, contratación, flexibilidad, despido, modificación de condiciones y negociación colectiva.

 

nuevatribuna.es

 

Cuando se cumplen dos años de la entrada en vigor de la reforma laboral del PP, el mercado de trabajo en España agudiza sus parámetros: menos ocupación, más desempleo y más precariedad laboral. Así lo pone de manifiesto un estudio elaborado por la Fundación 1º de Mayo al que ha tenido acceso nuevatribuna.es y que revela los principales indicadores de la situación laboral en España y las 34 reformas llevadas a cabo bajo el Gobierno de Rajoy.

 

El informe, elaborado por la Fundación 1º de Mayo, destaca que desde la aprobación del Real Decreto-Ley 3/2012, de 10 de febrero se puso en marcha “todo un programa de regresión de derechos individuales y colectivos en el ámbito de las relaciones laborales, tanto en materia de acceso al empleo, contratación, flexibilidad, despido, modificación de condiciones, y todo el sistema de negociación colectiva”.

 

Desde entonces ha sido continuo el goteo de cambios legislativos en muy corto espacio de tiempo que han mermado la seguridad jurídica en el contexto de las relaciones laborales. A esto se suman continuas reformulaciones en materia de despido y de contratación y la total ausencia de diálogo social. 

 

CONJUNTO DE INDICADORES

• Se ha producido la destrucción de 1.354.644 de empleos.

 

• Se ha pasado de una destrucción de 788 empleos diarios a que cada día 1.918 personas asalariadas pierdan su trabajo.

 

• Una disminución de 596.404 asalariados y un aumento de 136.663 trabajadores independientes en las mismas actividades.

 

• Un aumento desde el 19,5 por ciento hasta el 23,2 por ciento de los trabajadores asalariados del sector privado con jornadas inferiores a las 35 horas y una disminución del 66 por ciento al 62,9 por ciento de los que trabajan entre 35 y 40 horas.

 

• Con las horas trabajadas ilegalmente de manera habitual, por encima de las 42 horas semanales, se podrían crear 326.838 empleos.

 

• La industria manufacturera pierde 243.806 puestos de trabajo, el 10,6% de los existentes.

 

• El sector de la construcción pierda 378.243 trabajadores en estos dos años, un ajuste del 27 por ciento.

 

• En la Administración pública, la educación, la sanidad y los servicios sociales se destruyan 468.688 empleos, un 8,4 por ciento menos.

 

• Solamente los contratos puramente temporales y los formativos aumenten su peso en el conjunto de la contratación, aumentando así la precariedad.

 

• Hay 459.620 contratos menos de jóvenes menores de 30 años, una caída del 8,5 por ciento.

 

• El número de activos ha descendido en 363.600 y la población en 592.800 personas.

 

• El 50,8% de las personas paradas lleva más de un año sin empleo (3.043.546 personas); el 32,7 por ciento lleva más de dos años sin empleo y el 22,1 por ciento lleva más de tres años.

 

• En dos años la tasa de protección por desempleo ha disminuido en tres puntos, del 37 por ciento al 34,1 por ciento.

 

• El 86 por ciento de los jóvenes menores de 30 años no perciben prestación alguna o el 65 por ciento de las mujeres mayores de 30 años o el 51 por ciento de los hombres mayores de 30 años.

 

• El gasto en prestaciones por persona desempleada ha pasado de 5.966 euros/año en 2011 a 5.011 euros en 2013, un 16 por ciento menos.

 

• La inversión por desempleado o en políticas activas ha disminuido un 52% desde los 1.544 euros de 2011 hasta los 740 euros de 2013.

 

En el estudio han participado Rodolfo Benito, Secretario Confederal de Estudios de CCOO y Presidente de la Fundación 1º de Mayo; Francisco José Gualda, Responsable del Gabinete de Estudios Jurídicos de CCOO y Director de Políticas del Trabajo de la Fundación 1º de Mayo; Manuel Lago, del Gabinete Técnico de CCOO; Laura Arroyo, Directora del Instituto 8 de Marzo de la Fundación 1º de Mayo; Bienvenido Javega, del Gabinete de Estudios Jurídicos de CCOO; Fernando Rocha, Director de Empleo, Relaciones laborales y Economía Social de la Fundación 1º de Mayo; y Enrique Negueruela, del Consejo de Empleo Relaciones Laborales y Economía Social de la Fundación 1º de Mayo.

Blanco anuncia para finales de año la ley que permitirá pasar de 8 a 4 áreas sanitarias

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El titular de Sanidad revela que los hospitales ya trabajan bajo el modelo de fusión que quiere implantar antes de concluir la legislatura

 El Comercio. 11.02.2014 - LAURA FONSECA GIJÓN.

 Faustino Blanco, en la Junta. Detrás, Victoria Delgado. :: EFE

 Buena parte de los hospitales de la región ya trabajan bajo el modelo de fusión que el Principado quiere implantar en lo que queda de legislatura y que supone pasar del actual mapa de ocho áreas sanitarias a otro de cuatro. Lo avanzó ayer el consejero Faustino Blanco en una comparencia ante la Comisión de Sanidad de la Junta General, donde señaló que la reordenación del mapa sanitario «es un proyecto con el que estamos muy comprometidos». El titular de Sanidad concretó que ley para regular esa fusión de áreas será enviada al Parlamento en el último trimestre del año. La idea es que las cuencas mineras, Mieres y Langreo se unifiquen y que Oviedo, Gijón y Avilés sigan siendo cabeza de distrito pero fusionándose con otras zonas. Oviedo lo haría con Cangas del Narcea, Gijón con Arriondas y Avilés con Jarrio.

Blanco acudía a la Junta a petición del PP y lo hacía, al menos en teoría, para informar sobre la destitución de la gerente del Sespa, Celia Gómez, que fue relevada de su cargo a mediados del pasado enero. En su lugar fue designado Tácito Suárez, hasta entonces jefe de Gabinete de Sanidad. Sin embargo, y pese a la insistencia de los populares, primero, y de Foro Asturias, después, Faustino Blanco no llegó a aclarar por qué destituyó a la que durante año y medio fue su ’número dos’. El consejero se limitó a indicar, como ya lo había hecho en la sesión plenaria del 24 de enero, que el cambio buscaba «dar un nuevo impulso a la sanidad asturiana» y negó cualquier tipo de discrepancia con Celia Gómez, cuya profesionalidad y gestión, incluso, llegó a defender. Blanco recriminó a la diputada del PP, Victoria Delgado, los halagos ahora realizados a la figura de la gerente destituida. «Hasta hace un mes su discurso hacia el Sespa era crítico», le recordó.
Las cuencas, lo más avanzado
En cuanto a la fusión de áreas sanitarias -un proyecto que, tal y como adelantó ayer EL COMERCIO, cuenta con el apoyo de IU y UPyD-, el consejero avanzó que su departamento «ya está trabajando en ello» y que lo hace «sin ruido mediático ni profesional». A preguntas del parlamentario de UPyD, Ignacio Prendes, Blanco precisó que buena parte de los hospitales y centros sanitarios ya están funcionando bajo el modelo de fusión que quiere implantar Sanidad en lo que queda de legislatura. Las áreas sanitarias más avanzadas son las de las cuencas, Mieres y Langreo, que tras la reordenación quedarán unificadas. La Consejería ha querido aprovechar la apertura del nuevo Hospital Álvarez-Buylla para fomentar las sinergias entre ambas zonas.
Jarrio y Avilés también han hecho lo propio en lo concerniente a servicios básicos y logísticos, mientras que Oviedo y Gijón van con algo más de retraso, explicó. No obstante, Sanidad confía en que el modelo organizativo esté casi concluido a finales del verano y que la nueva normativa, que sustituirá a la ley del Sespa de 1992, llegue a tramitación parlamentaria en el último trimestre del año. Ignacio Prendes, en principio favorable a la fusión, mostró sus dudas de que con ese calendario la nueva ley pueda ser negociada y aprobada en lo que queda de legislatura.
En el turno de fijación de posiciones, el PP acusó al consejero de mantener una postura de «autocomplacencia». Victoria Delgado se quejó del tono bronco de Faustino Blanco. «Esta comparecencia ha sido decepcionante en el fondo y en las formas. Ese tono irascible, airado y agresivo dice poco de usted», le recriminó la diputada popular, a lo que Blanco, luego, se disculpó asegurando que «a lo mejor me he excedido en el fragor del debate. Si es así, lo siento», le dijo.
Con quien también mantuvo un sonoro enfrentamiento verbal fue, una vez más, con el parlamentario Albano Longo. Sobre todo cuando el representante de Foro Asturias le preguntó si la decisión de destituir a Celia Gómez provenía de unas supuestas amenazas que, según él, había realizado la exgerente para «destapar cosas de Gispasa». Blanco respiró hondo y respondió: «Eso que usted dice es pura inmundicia». Posteriormente le pidió a Longo respeto por las instituciones: «Esto no es ¡Sálvame!», dijo en alusión al programa de televisión.

Sanidad pública... y eficiente

La presión privatizadora aviva el debate sobre cómo mejorar el sistema sanitario

¿Deben ser funcionarios los médicos?

Los expertos piden despolitizar la gestión y alertan de los incentivos

Intervención quirúrgica en el hospital público de La Princesa de Madrid. / ULY MARTÍN

La gestión privada de la sanidad es más eficiente que la pública. Esta dudosa premisa —no hay ningún estudio científico serio que corrobore la tesis—, junto al argumento, entre otros, de que la mejora del sistema público es un reto hercúleo del que es imposible no salir trasquilado han cimentado ideológicamente una ofensiva destinada a entregar porciones de la sanidad pública española a empresas privadas.

El mensaje podría ser: no merece la pena gastar energías en la sanidad pública, despiecémosla y busquemos empresas para que apliquen fórmulas de gestión privada. Unas compañías que, lícitamente, tratarán de obtener beneficios económicos. Y que han protagonizado destacados casos de puertas giratorias, que es como se conoce al tránsito del sector público al privado de directivos que pasan de vigilar a las concesionarias a trabajar para ellas.

El mayor ejemplo de esta estrategia es la Comunidad Valenciana, una Administración muy corta de músculo financiero para la que sin duda es un aliciente que sea la concesionaria quien corra con las inversiones en nuevas infraestructuras. Pero no han sido ajenas a esta filosofía Castilla-La Mancha o Madrid, cuyo Gobierno ha tenido que renunciar recientemente a sus planes ante la fuerte oposición desatada en contra de la externalización de la gestión de seis hospitales y una veintena de centros de salud.

Los últimos Gobiernos se han mostrado remisos a reformar la sanidad pública —nada que ver con los recortes y copagos teledirigidos desde Bruselas e impuestos para cuadrar el déficit público—, pero también es cierto que palabras como eficiencia, optimización de recursos, incentivos, buen gobierno o transparencia, no tienen por qué ser ajenas al vocabulario de la gestión pública, como destacan los especialistas consultados por EL PAÍS.

El sistema estatutario da independencia

Marciano Sánchez Bayle es portavoz de la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública

Un punto de partida es el concepto de buen gobierno que, como apunta la Asociación de Economía de la Salud en el documento Sistema Nacional de Salud: diagnóstico y propuestas de avance, “va mucho más allá del cumplimiento de las leyes, obtener buenos resultados, ausencia de corrupción, mala gestión o nepotismo”. También exige que “el proceso de toma de decisiones responda a un conjunto de reglas consensuadas de participación democrática, transparencia, responsabilidad, rendición de cuentas y obediencia a códigos de conducta”.

Esta definición, que puede sonar a un catálogo de buenas intenciones, no resulta tan teórica como pudiera parecer. Por ejemplo, a la hora de ofrecer recetas para modificar el, para algunos, rígido régimen estatutario, uno de los aspectos más polémicos relacionados con la modernización de la sanidad pública cuando se plantea la posibilidad de acabar con el médico o enfermera funcionario.

¿Es necesario que los médicos sean funcionarios? ¿Por qué no puede el servicio de un hospital público seleccionar directamente el perfil de profesional que se ajusta a sus necesidades y tener que recurrir a las ofertas de empleo público (OPE)?

Para Marciano Sánchez Bayle, portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, no es preciso tocar la situación actual. “El sistema estatutario da independencia a los profesionales, los protege, como a los jueces, de injerencias externas y les permite ser agentes de la salud de sus pacientes, al margen de presiones”.

Quizás haya margen de actuación dentro del propio estatuto marco del personal de los servicios sanitarios para desarrollar un sistema más flexible, como comenta José Manuel Repullo, jefe del Departamento de Planificación y Economía de la Salud de la Escuela Nacional de Sanidad, que también destaca que “hay que profesionalizar y desfuncionarizar”. O quizás no tenga sentido la figura actual. “Un médico no necesita ser funcionario ni estatutario, lo que necesita es saber de medicina”, sostiene Salvador Peiró, responsable de Investigación en Servicios de Salud del Centro Superior de Investigación en Salud Pública (CSISP) de la Generalitat Valenciana. La funcionarización solo tendría sentido en determinados cuerpos de la Administración, como en la judicatura o las fuerzas de seguridad del Estado, añade Juan Oliva, expresidente de la Asociación de Economía de la Salud (AES).

La elección del gerente debería ser ajena a la política

Juan Oliva es expresidente de la Asociación de Economistas de la Salud

Un sistema rígido como el de la funcionarización (horarios, retribuciones) organizado en torno a OPE para acceder a plazas fijas dificulta algo tan aparentemente sencillo como la posibilidad de cubrir las necesidades de los hospitales con los perfiles profesionales que precisa. “Quizás el jefe del servicio necesita un facultativo especializado en poner stent [tubos metálicos que evitan el bloqueo de las arterias] o un cardiólogo internista y en la OPE el que más puntos tiene y elige la plaza es una persona que sabe de insuficiencia cardiaca, pero no lo que necesita el hospital”, dice Peiró.

¿Se podría eliminar el sistema de OPE y la condición de estatutario? ¿Se podría generalizar el contrato laboral no funcionario?

Esto acabaría en contrataciones arbitrarias, para Sánchez Bayle. “Yo, que ya soy mayor, viví los concursos descentralizados y entonces la plaza iba para el sobrino del jefe de servicio”, explica.

Hay quien no opina lo mismo. “Es complicado”, indica Joan Barrubés, director asociado del máster de gestión sanitaria de la escuela de negocios Esade. “Ser funcionario blinda a los profesionales de los avatares políticos, pero no estamos hablando de la Administración del Estado, sino de un servicio [el sanitario] y aquí necesitas muy buenos profesionales, elegir a los mejores y motivarlos para que no se vayan”.

Las retribuciones variables rondan el 20% en la gestión privada

Pero no todo valdría. Para Peiró, no hay duda de que el médico “debe de defender los intereses de la persona que atiende y no de quien le paga o de terceros”. Por eso, se podrían introducir mecanismos que permitieran a los facultativos gozar de algún blindaje frente a presiones externas similar al actual, según este especialista en gestión sanitaria.

Oliva profundiza en esta idea. “Los médicos han contado con estabilidad a cambio de renunciar a salario; seguro que muchos profesionales accederían a modificar su estatus por un sistema de incentivos y promoción que les permita más autonomía para alcanzar sus objetivos”, apunta. “Las reglas de juego se pueden cambiar, pero a través de una negociación en la que participen todas las partes y derive en un sistema de garantías justo y objetivable para premiar el mérito”.

No solo eso. No tiene ningún sentido centrar el foco solo en los profesionales. Si se retirara la condición de funcionario, se debería cambiar también el método de selección de los gerentes y directivos de los centros y departamentos de salud que —al contrario de lo que sucede con los médicos— no son sometidos a ningún proceso de selección. “La elección del gerente de un hospital debería de responder a los mismos principios que el resto de profesionales: tener en cuenta el mérito, su formación y experiencia, en un proceso de concurrencia abierta, evaluados por un tribunal imparcial; no por afinidades personales o con un determinado partido político”, indica Oliva. Ello evitaría trato de favor si las contrataciones las hiciera directamente el hospital. “Habría que empezar por aquí”, añade el expresidente de la AES.

Los incentivos son otro de los lugares comunes en la comparación entre la gestión pública y la privada. En el segundo caso, la retribución variable vinculada al cumplimiento de objetivos (en torno al 20% del salario total) es muy superior a la de los trabajadores de la red pública, (poco más del 5% en el caso de los centros de la Generalitat valenciana). ¿Tendría sentido incrementar el porcentaje variable de los trabajadores públicos? Quizás no bajo las fórmulas que se usan actualmente para medir el rendimiento de los empleados. “Tras una experiencia de muchos años en Reino Unido, vincular los incentivos a una larga lista de indicadores de gestión en asistencia primaria ha cosechado un gran fracaso”, comenta Repullo.

Hay centros con tasas de cesárea del 35%, pero el ciudadano lo desconoce

No es fácil vincular la calidad a indicadores cuantitativos. Peiró pone el ejemplo de lo que sucedió con las pautas que se trasladaron a los médicos de primaria de un sistema sanitario autonómico respecto a la tensión arterial de sus pacientes. El criterio que se fijó para premiar a los profesionales era mantener a los hipertensos en valores por debajo de 140 / 90 milímetros de mercurio (mm/Hg). “Esto puede hacer que los médicos centren sus esfuerzos en los que están más sanos, porque es más fácil bajar a 140 a una persona que está en 145 que a quien está en 180, a los que por más pastillas que des no los controlas” indica Peiró. “Así se centra la atención en el bajo riesgo y olvidamos el alto riesgo”, añade. Tampoco se debe primar por número de actos clínicos. “El primer principio de administración sanitaria es no pagar por acto como tampoco hay que pagar al bombero por cada fuego que apaga”, advierte Repullo. “Hay muchos peligros con los incentivos y se pervierten con mucha facilidad”, añade Sánchez Bayle.

Los indicadores que se seleccionen “deben ser lo suficientemente amplios para cubrir toda la actividad asistencial y servir para orientar la organización sanitaria”, explica Peiró. Para Oliva, los incentivos o la promoción profesional en la red pública deberían estar en relación con el esfuerzo y la calidad del profesional, pero también es partidario de establecer premios vinculados a fórmulas de mayor autonomía en la gestión de los equipos clínicos.

“Hay políticas que se establecen desde el nivel macro (precio del medicamento, arquitectura del sistema) y otras de ajuste fino, gestión clínica, que solo se pueden conseguir con el liderazgo y el apoyo de los profesionales; pero para ello hay que facilitar su labor y reforzar su sentimiento de pertenencia al sistema. Esto se puede perseguir con los incentivos apropiados; monetarios, puede ser, pero, especialmente, no monetarios que premien la calidad del desempeño de la labor profesional”, indica Oliva.

Otro aspecto esencial del buen gobierno es la transparencia en la gestión. Y ahí, la sanidad pública española tiene mucho camino por delante. De nuevo, se trata de un requisito con implicaciones mucho más concretas de lo que aparentemente pueda implicar este compromiso genérico. No es un fin en sí mismo, sino un instrumento de mejora asistencial.

Hay hospitales que arrojan tasas de cesáreas superiores a las recomendaciones de la OMS. Y lo hacen año tras año, sin que los gerentes de estos centros puedan o quieran remediarlo. Mientras la OMS recomienda no superar el 10% o 15%, hay centros públicos instalados en tasas superiores al 35%, con picos anuales del 40%. Otros, sin embargo, se mantienen en un 20% o incluso por debajo, a pesar de depender de una misma administración sanitaria.

No es fácil vincular la calidad asistencial a indicadores cuantitativos

Estos datos muestran enormes variaciones en la práctica médica que no son del dominio público, con contadas excepciones. Si lo fueran, probablemente los pacientes tratarían de evitar ser atendidos en centros con peores resultados. Pero, además, los centros con datos menos favorables se verían más exigidos y tratarían de mejorar sus cifras. “Si eres evaluado, pones más empeño en acercarte a los resultados de los mejores, comparas, quieres saber por qué los otros tienen mejores indicadores”, comenta Oliva.

La comunidad que más ha avanzado en este sentido es Cataluña, que difunde sus datos en una plataforma abierta: el Observatorio del Sistema de Salud.

Más allá de estas cuestiones, los especialistas plantean otras reflexiones. Por ejemplo, el desafío que representa el incremento de pacientes crónicos y la necesidad de coordinar los sistemas sanitarios con la dependencia, como destaca Oliva. “Estas cuestiones serán clave en el futuro, pero no podemos retrasar por más tiempo estas políticas”.

Hay que dejar a un lado el debate político e ideológico

Joan Barrubés es director asociado del máster de gestión sanitaria de la escuela de negocios Esade

O la inviabilidad de una red sanitaria integrada solo por hospitales bajo gestión privada. Repullo destaca que este modelo solo se ha aplicado, tanto en la Comunidad Valenciana —en este caso en departamentos de salud enteros— como en Madrid en lo que él llama lanchas rápidas, es decir, centros comarcales de dimensiones pequeñas o medias, que no tratan procesos de alta complejidad e integrados por plantillas jóvenes. Cuestión distinta es lo que el profesor de la Escuela Nacional de Salud denomina transatlánticos. Es decir, los grandes hospitales terciarios que concentran las patologías más delicadas, la docencia y la investigación, de los que difícilmente se podría obtener la rentabilidad económica a la que aspiran las empresas concesionarias de la gestión privada.

Repullo también destaca la importancia que podría tener el impulso a la gestión clínica, la agrupación de especialidades clásicas, unas experiencias que ya se aplican en centros como el hospital Clínic de Barcelona o el Virgen del Rocío en Sevilla, como forma de “exprimir la potencialidad de la gestión pública” y ceder competencias de autogestión a los profesionales, “aunque es difícil de hacer si estas competencias no las tiene el hospital”, añade.

La crisis no pone las cosas fáciles. Tampoco los recelos levantados por los movimientos privatizadores entre el personal sanitario. “Se ha maltratado a los profesionales y la gente está de uñas”, admite Repullo. “Quizás ahora sea el peor de los momentos, pero cuanto más tiempo pase, también será peor”, añade.

Para Joan Barrubés, que también dirige la consultora de salud Antares, las reformas son posibles. “Seguro que sí, en otros países lo han hecho”. Aunque, comenta, es un proceso que “requiere un planteamiento a largo plazo y dejar a un lado el debate político e ideológico para conseguir un acuerdo de mínimos, algo que cuesta mucho”.

Una forma de comenzar podría ser introducir fórmulas colegiadas en la dirección de los hospitales. Se trataría de “despolitizar” el sistema y “crear modelos en los que no sea tan fácil que los políticos estén al frente de las decisiones técnicas”, indica Repullo. El sistema británico de salud ha desarrollado este tipo de estructuras, como los hospital governing board, donde representantes sociales y del Ministerio de Sanidad a partes iguales nombran y destituyen al gerente; y responden de la gestión frente al Gobierno.

 

Gasto moderado, alta esperanza de vida

El gasto sanitario público por habitante en España es de 2.244 euros (datos de 2011). En una lista de 34 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico ocupa el vigésimo lugar (la media es de 2.414 y el primero es EE UU con 4.066). Pese a ello, España ocupa la cuarta posición en la clasificación relativa a la esperanza de vida, solo superado por Suiza, Japón e Italia.

A pesar de destinar por persona menos dinero para sanidad que la media de los países que forman parte de la OCDE, el gasto público en farmacia en España es de los más altos. Respecto al PIB representa un 1,2%, por encima de la media de los países más desarrollados, que es del 0,8%. Es una tasa similar a la de Alemania o Irlanda; menor que la de Grecia (1,9%) y muy superior a Noruega (0,3%).

En número de camas por 100.000 habitantes, España está a la cola, con 3,18; frente a la media de 4,96 en la OCDE. En cabeza está Japón (13,40) y Corea del Sur (9,56).

Los datos de la OCDE indican que un especialista de la red pública española cobra 2,3 veces el sueldo medio del país, frente a las tres veces más que cobran los holandeses, 2,8 en Alemania o 2,2 en Francia, respecto a sus sueldos medios.

El SESPA adquiere una incubadora y un ecógrafo para el hospital comarcal de Riaño

La inversión en los equipos para Pediatría y Radiodiagnóstico es de 93.720 euros

11.02.2014 | 01:50

 Un bebé en una incubadora en el hospital de Riaño.
Un bebé en una incubadora en el hospital de Riaño. Lne

Langreo, E. P. El Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA) ha adquirido un ecógrafo y una incubadora de transporte para el Hospital Valle del Nalón. La inversión en ambos equipos es de 93.720 euros, de los que 60.940 euros se destinan al ecógrafo de alta gama y alta definición destinado al Servicio de Radiodiagnóstico del centro sanitario. Para la compra de la incubadora de transporte para el Servicio de Pediatría se han aportado 32.780 euros.

El ecógrafo será suministrado por la empresa Toshiba Médica Systems. La gerencia del área sanitaria VIII inició un procedimiento negociado al que se invitó a cuatro empresas para adjudicar el contrato. Una de ellas quedó excluida al superar el presupuesto de licitación y otra por no cumplir el pliego de condiciones. Finalmente se adjudicó a Toshiba Médica Systems al presentar la oferta que obtuvo una mejor valoración. El ecógrafo será destinado al Servicio de Radiodiagnóstico del hospital de Riaño.

El procedimiento para dotar al Servicio de Pediatría del centro sanitario de una incubadora se inició una vez emitido el informe del facultativo especialista de ese área en el que justifica la necesidad de adquirir este equipo. Bemacé Técnica S. L. ha sido la empresa adjudicataria en un proceso negociado al que se ha invitado a tres empresas. Una de ellas no presentó oferta. De las otras dos Bemacé Técnica S. L. mejoró su propuesta inicial y es la encargada de suministrar y poner en funcionamiento una incubadora de transporte destinada al Servicio de Pediatría del hospital Valle del Nalón.

Estos dos equipos se suman al fluoroscopio adquirido también para el centro recientemente. Este aparato tiene un coste de 49.500 euros y será destinado al Servicio de Traumatología del centro sanitario ubicado en Langreo. La empresa FM Control S. L. suministrará el fluoroscopio tras el proceso negociado impulsado para dotar al hospital de este nuevo equipo.

La firma redujo en su oferta el presupuesto de licitación fijado inicialmente, que era de 52.800 euros. De las tres empresas que presentaron sus ofertas una fue descartada por no cumplir las especificaciones técnicas. De las otras dos firmas, fue seleccionada, según consta en la resolución de adjudicación, aquella que presentó la oferta más ventajosa económicamente ya que ambas empresas ofrecían dos equipos similares de fluoroscopio para el hospital de Riaño.

Ejercicio, cuanto más mejor

11.02.14 - 00:18 -

Hacer ejercicio es tan bueno para la salud como malo es no hacerlo. ¿Cuánto? Cuanto más mejor, y poco importa si uno es joven o mayor. «Hay que practicar actividad física al menos cinco horas a la semana a una intensidad media, y conviene incluir alguna sesión de fuerza, para mantener la musculatura», dijo una y otra vez el doctor Terrados a lo largo de la charla que impartió ayer en el Aula de Cultura de LA VOZ. El marco, una vez más, la sala de conferencias del Centro de Servicios Universitarios, que también una vez más se quedó pequeña. Un cuarto de hora antes del inicio de la charla ya no había silla libre, y fueron muchos los que la siguieron en pie, tanto en la sala como de puertas hacia fuera. Otros, los que más apuraron el tiempo, tuvieron que marcharse. No tuvieron otra opción: simplemente no había espacio para más gente.

El mensaje que lanzó Terrados fue claro, tanto que más de uno abandonó la sala con la firme intención de apuntarse a un gimnasio o simplemente de ampliar la frecuencia y el recorrido de sus paseos. «La actividad física mejora el metabolismo y los sistemas cardiovascular e inmunológico, reduce el colesterol malo y la hipertensión, mejora los problemas derivados de la diabetes, del tabaquismo y de la osteoporosis, incrementa la densidad ósea.... Todo eso ya lo sabéis, pero es que también mejora la salud mental e incluso ayuda a prevenir ciertos tipos de cáncer. Ahora sabemos que algunos son directamente atribuibles a la ausencia de actividad física, y también que prolonga la esperanza de vida de personas que ya padecen la enfermedad», dijo el doctor Nicolás Terrados, jefe de la Unidad Regional de Medicina Deportiva, con sede en Avilés, y autor de numerosos estudios que demuestran la relación directa entre salud y ejercicio físico.

Cercano y muy activo -no se sentó ni un momento-, Terrados fundamentó sus aseveraciones en datos. «Cada euro invertido en promocionar la actividad física en la población suponen un ahorro de entre 7 y 15 euros en el gasto sanitario público. Eso está estudiado. El deporte es un medicamento, no hay ninguna duda», dijo una y otra vez.

Otros de los números que puso sobre la mesa no invitan precisamente al optimismo. «El 35% de los niños de Avilés son sedentarios, y en el caso de las niñas, el porcentaje alcanza hasta el 67%», dijo. En adultos, las cifras no son mejores: a nivel nacional el 54% no practica ejercicio físico en la medida adecuada. Además, España lidera el ranking europeo de obesidad infantil, y eso es muy peligroso», advirtió.

Hay que hacer ejercicio, y no es cuestión de estética, sino de salud. «Es mejor ser un gordito activo que un delgado sedentario. Hay que hacer actividad física», repitió Terrados, que en su afán por intentar que el mensaje calara hondo se dirigió personalmente a algunos de los asistentes a la charla. Y no solo hay que moverse para prevenir. «El deporte también cura, es un factor terapéutico asociado a al menos catorce enfermedades. El médico debe prescribirlo», afirmó Terrados.

La actividad física «cambia el metabolismo, y no moverse lo empeora. El sedentarismo es el primer factor de riesgo de las enfermedades cardiovasculares, y los beneficios de activar el cuerpo a base de movimiento se pueden medir incluso a nivel genético. «El deporte activa los genes saludables», dijo Terrados.

A nivel mental, «está demostrado que el índice de depresión es mucho menor entre la población que practica ejercicio que entre la que no lo práctica. ¡Hay que moverse!», arengó a los presentes. En cuanto al cáncer, «está estadísticamente demostrado que los de mama, próstata, cólon y ovarios se dan menos en las personas que mantienem una actividad física moderada que en las que son sedentarias, y se empieza a relacionar que hay cánceres que guardan relación con la ausencia de ejercicio. Y no lo digo yo, lo dice la Organización Mundial de la Salud».

El próximo día 24 el turno es para el doctor José Antonio Rodas: 'Evolución en el fútbol. Prevención y tratamiento'. El escenario y el horario no varía, ocho y cuarto de la tarde en el Centro de Servicios Universitarios de Avilés, acceso libre hasta completar el aforo.

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IU y UPyD apoyan la fusión de áreas sanitarias que Blanco deberá negociar

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Ambas formaciones ven con buenos ojos el proyecto de pasar de ocho a cuatro zonas «siempre que no suponga una merma de recursos» 

El Comercio-10.02.14 - 00:28 - LAURA FONSECA | GIJÓN.

 

Junto a la apertura del nuevo Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), es el proyecto sanitario estrella del Principado. La fusión de áreas -que en la práctica supondrá reducir la carga burocrática y pasar del actual mapa sanitario compuesto de ocho zonas a otro de cuatro- sigue estando en los planes estratégicos del consejero de Sanidad Faustino Blanco. La reciente prórroga presupuestaria y el evidente alejamiento con los que hasta ahora ejercían como ’socios puntuales’ de gobierno (IU y UPyD) no parece que vayan a hacer mella en este proyecto que requiere de la aprobación de una ley en la Junta General y que obligará al PSOE a esforzarse en la negociación parlamentaria.

Para poder modificar el mapa sanitario, que data del año 1992, el Gobierno regional debe aprobar una nueva normativa que regule el Servicio de Salud del Principado (Sespa). La posibilidad de hacerlo por la vía del decreto, una alternativa que se llegó a valorar (sobre todo tras la prórroga), ha quedado descartada debido a que la separación de Asturias en ocho áreas sanitarias está regulado actualmente por ley, por lo que su modificación debe realizarse también mediante una norma del mismo rango.

No es la primera vez que un Gobierno regional muestra su disposición a modificar el mapa sanitario, aunque nunca hasta ahora se había llegado tan lejos. El primer intento se remonta a 2006, cuando el entonces director general de Salud Pública, Ángel López, de IU, habló públicamente de ello, lo que le valió un importante rapapolvo por parte de los socialistas, con quienes entonces gobernaban en coalición. El proyecto se frenó en seco, aunque la coalición lo considera en gran parte de su autoría.

La pretensión del actual Ejecutivo socialista, como ya lo avanzó en varias ocasiones el propio Blanco, es pasar de ocho a cuatro áreas. Asturias se divide en ocho espacios sanitarios geográficos: Jarrio (I), Cangas del Narcea (II), Avilés (III), Oviedo (IV), Gijón (V), Arriondas (VI), Mieres (VII) y Langreo (VIII). La idea es pasar a una distribución de cuatro zonas en la que las cuencas quedarían fusionadas, Gijón, Avilés y Oviedo seguirían siendo cabecera de distrito al que se le uniría las áreas más cercanas. En el caso de Avilés sería Jarrio; en el de Oviedo, Cangas del Narcea, y en el de Gijón, Arriondas.

Consultados por EL COMERCIO, tanto IU como UPyD mostraron su disposición a apoyar la iniciativa de reducir el número de áreas sanitarias «siempre y cuando no suponga una merma de recursos». Así lo aseguró el diputado de UPyD, Ignacio Prendes, quien, no obstante, prefiere no adelantar acontecimientos «hasta que nos presenten el proyecto». Prendes señaló que su formación «es partidaria de la reordenación, ya que el actual mapa sanitario, que data del año 92, ha quedado obsoleto». Eso sí, el parlamentario aclaró que «no apoyaremos nada que tenga que ver con cierre de hospitales o reducir recursos».

Hoy, comparecencia

En el mismo sentido se pronunció Noemí Martín, de IU, quien recordó que el proyecto de modificar el mapa sanitario forma parte del programa de la coalición «desde hace años». Al igual que UPyD, Izquierda Unida adelanta que el apoyo está condicionado a que «no haya ni recortes, ni reducción de recursos ni pérdida de empleo». En cualquier caso, indicó que «la reordenación del mapa sanitario busca una gestión más eficiente y la posibilidad de que los hospitales y los centros sanitarios trabajen en red».

Precisamente, el consejero de Sanidad comparecerá hoy en la Junta para informar sobre la destitución de Celia Gómez como gerente del Sespa y avanzará también alguna novedad en materia de planificación sanitaria, con el proyecto de fusión de áreas como telón de fondo.

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El equipamiento hospitalario está envejecido en Asturias

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Un estudio recoge que más del 40 % de algunos sistemas incumplen las recomendaciones europeas

 RTPA Foto.- Box en la unidad de cuidados intensivos (uci) del nuevo Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

Asturias es la segunda comunidad, después de Canarias, con los sistemas de monitorización más antiguos. El 40 % de los equipos instalados en las cabeceras de las camas hospitalarias supera la década de vida.

 El informe de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria  también recoge que están envejecidas las técnicas de soporte vital, las terapias de calor aplicadas a cunas o incubadoras y, en menor medida, la maquinaria de diagnóstico por imagen.

 FENIN ha aplicado una normativa europea que establece que sólo el 10 % de los equipos debe superar los 10 años. El estudio ha analizado la renovación sin tener en cuenta la dotación de nuevos hospitales como el nuevo HUCA o el Álvarez Buylla.

 La patronal insta a las comunidades a planificar la renovación o, al menos, la actualización de los equipos y recomienda contratar servicios técnicos y escuchar a los profesionales sanitarios.

 Casi el 30% de la tecnología hospitalaria en España supera la década y la renovación ha caído casi un 70% en los últimos cinco años.

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