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En Extremadura
La Junta planteará abonar el 50% de la carrera profesional a los funcionarios
ROCÍO ENTONADO en El Periódico Extremadura
El consejero de Administración Pública, Pedro Nevado-Batalla, confirma que la Junta acudirá a la Mesa de la Función Pública de hoy lunes con el planteamiento de abonar el 50% de la carrera profesional a los funcionarios. Se trata de un complemento salarial que reciben los profesionales del Servicio Extremeño de Salud (SES) y los trabajadores de la Administración General y que puede oscilar entre los 10.650 y 703 euros anuales en el primer caso y entre los 6.214 y 770 en el segundo.
El consejero de Economía, Antonio Fernández, anunció el pasado miércoles en la Asamblea que como una medida más para cumplir con el objetivo de déficit, que complementos generalmente conocidos como de la carrera profesional se abonarían hasta que se aprobara el plan de optimización de recursos y después, "se suspenderán parcialmente en porcentajes sin determinar hasta que superen los peores efectos de la crisis".
Nevado-Batalla confirma ahora que la intención de la Junta es abonar el 50% y que con ese planteamiento irá a la Mesa de la Función Pública convocada para el lunes. Nevado-Batalla no ha querido cifrar el ahorro que supondrá la medida "por respeto" a esa reunión.
Sólo 13.857 personas se benefician de la ley en la región, donde hay 10.239 casos paralizados
30.04.12 - 03:38 - CHELO TUYA | GIJÓN.
Cinco de cada 100 asturianos han solicitado ayudas a la dependencia desde 2007. Hasta el 1 de abril pasado, según los datos del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso), lo habían hecho 54.287 personas. Una cifra que multiplica por seis la prevista. Porque hace cinco años se repetía machaconamente que serían 9.000 los beneficiarios de una novedosa ley, la de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia, que echó a andar en la región el 23 de abril de 2007. Teóricamente, no era una cifra lanzada al azar.
Todo lo contrario. La refleja el Libro Blanco en el que se basó la norma que convirtió en obligatoria la atención que la Administración presta a las personas sin autonomía personal. Atención marcada, hasta ese momento, por un carácter voluntarioso. Casi caritativo.
Por ello, el giro de 180 grados que supondría su entrada en vigor, fijada para el 1 de enero de 2007, la convirtió en la esperanza de millones de personas. En el Principado, de los más de 100.000 asturianos que tienen algún tipo de discapacidad. Todos creyeron lo que dijo el Gobierno socialista que la aprobó -con el apoyo unánime del resto de grupos políticos, pese a discrepancias por su financiación-: que el Sistema de Ayuda y Atención a la Dependencia (SAAD) sería clónico al sistema de salud o al educativo. Es decir, la atención a la dependencia sería un derecho universal.
Eso significa que igual que la asistencia médica o la educación pública que tienen garantizadas todos los españoles, las personas dependientes de cualquier edad -costó trabajo, pero al final también se incluyó a los menores de tres años- tienen garantizado un servicio que fomente su autonomía personal. O lo que es lo mismo, que no tengan que depender de la buena voluntad de un pariente para levantarse o acostarse, asearse, utilizar el baño, comer, salir de casa... Vivir.
Dice la ley que si el sistema médico tiene hospitales y centros de salud, o el sistema educativo colegios e institutos, el SAAD tiene residencias, centro de día, ayuda a domicilio o tele asistencia. Incluso asistente personal.
Todo público, todo con un pequeño copago y, en el caso de no haber plaza, la Administración les pagaría el servicio en la red privada. Como el asistente personal. Incluso se incluyó una paga para tener a nómina a un familiar como cuidador en casa. Un familiar al que, también, financia la ley su alta en la Seguridad Social. Aunque esa paga sólo llegaría en casos 'excepcionales'.
Primeras señales de alerta
Pese a lo histórico del texto, la proverbial paciencia de los colectivos de discapacidad -acostumbrados a ser tratados por la Administración como beneficiarios de un favor, más que merecedores de un derecho- comenzó pronto a mediar el vaso. Empezaron a alarmarse ya el 1 de enero de 2007, cuando la entrada en vigor de la ley sólo lo fue sobre el papel del BOE. No sería hasta abril cuando una autonomía, Asturias, impulsada por una consejería de IU, daría el do de pecho. Comenzó a recoger solicitudes. La seguió Andalucía. El resto esperó al verano.
Y su preocupación aumentó a la vista de lo ocurrido aquel 23 de abril. Ese día los afectados que debían beneficiarse y los políticos que la gestaron ya empezaron a vislumbrar que a la norma le quedaba pequeño el traje de cifras diseñado. En el primer mes, Asturias registró 4.000 peticiones. En julio de 2008, el Imserso publicaba su primera estadística oficial: 19.910 asturianos habían solicitado ayuda. El Libro Blanco decía 9.000.
Y el traje de cifras estalló. Porque no estaban bien calculados los números relativos a los beneficiarios, pero tampoco los de su financiación. Administración central y regional están obligadas, por la ley, a repartirse el gasto. Pero el Principado lleva cinco años poniendo 8 de cada 10 euros.
En un intento de ahorrar, las administraciones apostaron por el reparto de la paga al cuidador familiar, mucho más barata que cualquiera de los servicios. Y así la 'excepción' se convirtió en la norma. En Asturias, 4 de cada 10 dependientes con ayuda tienen a sueldo a un pariente. Y sólo 2 de cada 10 apostó por un geriátrico. Lo curioso es que sólo una personas en toda la región tiene un asistente personal.
Trece meses de espera
El único decreto que ha ido rápido, lamentan los usuarios, ha sido el del copago. Servicios gratuitos, como ayuda a domicilio o Centro de Apoyo a la Integración (CAI) presentaron factura. Algunos vieron cómo el mismo servicio que antes no les costaba, pasaba a suponerles un desembolso de 500 euros.
Esto no solventó la falta de financiación y llegaron los colapsos. Dice la ley que sólo pueden pasar cuatro meses -ahora ese plazo se ha elevado a seis- entre que se tramita la petición de ayuda del dependiente y que, realmente, la reciba. El plazo medio en la región está, desde 2010, en trece meses.
Porque si cinco de cada 100 asturianos pidieron ayuda, lo cierto es que sólo 2 la han recibido. El Imserso lo deja claro: únicamente hay 13.857 beneficiarios reales de una norma que tendría que tener amparados a 20.000 en el Principado. A la espera de sus derechos están 6.141 asturianos. Sin olvidar que 4.089 esperan a ser valorados. El giro de 180 grados se convirtió en vuelta al inicio.
30.04.12 - 03:39 - JOSÉ MARÍA URBANO | AVILÉS.
C. M. G., una de las madres que investigan la muerte de su bebé en el centro, afirma que cuando fue a recabar los datos le dijeron que los documentos «ya no estaban»«Mi hijo nació llorando, aunque a mí nunca me lo enseñaron. Horas más tarde, una monja gritó desde el pasillo: 'El hijo de C. ha muerto'»
Una vecina de Avilés, C. M. G., ha sido la primera en denunciar abiertamente «la desaparición de los archivos del Hospital Avilés» de los años 70 y 80, según la contestación recibida ante su consulta, dentro de las investigaciones que esta misma persona sigue para tratar de desvelar si su caso es uno más de los que se conocen ya como los de los niños robados.
El de C. M. G. se suma así al caso concreto de la familia que sigue pendiente de una decisión judicial y cuyos pormenores desveló en su edición de ayer LA VOZ DE AVILÉS, junto a otro más que acaba de iniciar el procedimiento de denuncia también en los Juzgados.
C. M. G. dio a luz al que iba a ser su segundo hijo el 28 de agosto de 1970. Esta mujer, que llegó a la edad de once años a Avilés, ciudad en la que sigue viviendo, tuvo un total de cinco partos, sin ningún tipo de complicación. El que iba a ser su segundo hijo nació a media tarde y lo hizo «llorando», como sucede con todos los recién nacidos, «pero a mí no me lo enseñaron en ningún momento. La comadrona, incluso, me dijo textualmente que no me hiciera ilusiones 'porque es muy pequeño'». Horas más tarde, sobre la medianoche, «una monja, desde el pasillo, porque ni siquiera entró en mi habitación, casi gritó: 'El hijo de C. se murió'. Mi marido me comentó por la mañana que los de Santa Lucía (compañía de seguros) le habían entregado un bebé muerto, que está en La Carriona. Él mismo llevó la caja».
La familia superó la pérdida con el tiempo, como suele suceder en estos casos, y nunca más se volvió a hablar de ello. Sólo desde que en 2010 empezaran a denunciarse los primeros casos de los niños robados, C. M. G., viuda desde hace unos años, y madre de cuatro hijos, comenzó a darle vueltas tras recordar que lo que a ella le había sucedido en agosto de 1970 podía tener algunas características similares con las historias que empezaron a conocerse a nivel nacional. Por ello, sin avisar a sus hijos, decidió dar los primeros pasos para tratar de despejar cualquier duda.
«Y lo primero que hice fue acudir al Hospital Avilés para ver los archivos y saber cómo había quedado registrada la muerte de mi hijo. La sorpresa fue enorme cuando la madre superiora me dice que los archivos habían desaparecido. Y yo me quedé helada», explica ahora C. M. G..
Para esta mujer, «es poco creíble que los archivos de un hospital puedan desaparecer, salvo que haya habido un incendio o un desastre similar, y no creo que éste sea el caso del Hospital Avilés». Decepcionada con esta primera realidad, decidió seguir adelante, aunque la segunda experiencia tampoco se puede decir que fuera demasiado alentadora. «Pedí el certificado del nacimiento y allí se expone que yo había sufrido un aborto. Y no es cierto. El parto fue prematuro, pero yo sé bien que mi hijo nació llorando, eso no me lo va a negar nadie», asegura.
Más animada aún con estas dos experiencias negativas, C. M. G. va a seguir adelante con unas pesquisas que inició el verano pasado, con su primera entrevista con una asistenta social. «Mi intención es conseguir abrir el nicho del cementerio y que se hagan las pruebas del ADN». Será la única forma de saber algo más sobre un hijo que ahora tendría 41 años y que, sin llegarlo a ver, le dijeron que había muerto. De momento, lo primero que denuncia es la desaparición de los archivos del Hospital Avilés, en donde ella esperaba encontrar los primeros indicios de una investigación que no piensa detener hasta que no encuentre una respuesta que le satisfaga.
Más o menos así describe el novelista John Williams el espíritu de los años de la Gran Depresión en su maravillosa novela Stoner. No es difícil establecer una analogía con lo que se observa ahora, en las capitales y en los pueblos de algunos países intervenidos o con posibilidades de serlo, del sur de Europa. Con todas las diferencias que se le quiera poner. La Gran Recesión que comenzó en el verano del año 2007 ha dejado de ser planetaria, pero ha adquirido otras características: de EE UU ha pasado al Viejo Continente; de crisis financiera privada ha devenido en una crisis de la deuda pública; su origen estuvo en los abusos y las estafas del sistema financiero en la sombra, y las ayudas estatales al mismo (cuando algunos se atrevían a defender que salvar a la banca era salvar a la calle, que proteger a Wall Street era proteger a Main Street) están en el epicentro de buena parte de los problemas de déficit y de endeudamiento de muchos países. A este fenómeno se le ha denominado “neoliberalismo de Estado”, una paradoja por la cual mientras los beneficios (de unos pocos) continúan siendo individuales, los riesgos (de la mayoría) se socializan. En ella, el papel del Estado ya no consiste en limitar el poder económico sino en facilitar su predominancia; el Estado solo debe actuar para favorecer el libre funcionamiento de la competencia (excepto la citada socialización de pérdidas), allanar los conflictos sociales y mantener el orden público.
Muchos de los problemas económicos que trajeron la recesión no han cedido. Hay posibilidades de marcha atrás en los sitios que han abandonado el fondo del abismo y a que en una nueva fase se multiplique el contagio en sentido inverso. No en vano algunos medios de comunicación norteamericanos han llegado a publicar algo que en otra coyuntura podría resultar muy exagerado: que la reelección del presidente Barak Obama estaría condicionada en parte por la solución de los problemas económicos y financieros de países tan distantes de EE UU como España o Italia. Eso es la globalización.
Las ayudas estatales al sistema financiero están en el epicentro de buena parte de los problemas de déficit y endeudamiento
Se acaban de cumplir dos años de la primera intervención de un país europeo, Grecia, por la troika de poderes fácticos contemporáneos y externos a la soberanía de los países de la zona: la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Luego controlaron a otros dos países, Irlanda y Portugal, y la próxima semana coincide con el segundo aniversario de la noche en la que los ministros de Economía de la eurozona hicieron morder el polvo a la política económica de José Luis Rodríguez Zapatero y la cambiaron de sentido en un santiamén, causando la ruina electoral de los socialistas españoles y esbozando la estructura de un fondo de rescate para países en problemas que todavía —más de setecientos días después— anda ajustando su fórmula y su monto definitivo.
Desde entonces, la Unión Europea ha abandonado la política económica común de estímulos que se había aprobado en las reuniones del G-20 en Washington, Londres y Pittsburgh, y ha desarrollado una senda de consolidación fiscal y de austeridad a ultranza. Mientras prácticamente el resto de las zonas del mundo consideran que el problema principal de la economía es su falta de crecimiento (EE UU, China, América Latina…), Europa asume que lo prioritario es volver a los equilibrios macroeconómicos para, más adelante, comenzar a crecer. La desavenencia se manifiesta en el dilema de ajustar para crecer o crecer para ajustar. Hasta ahora la razón empírica parece manifestarse a favor de los partidarios del crecimiento como prioridad para solucionar los problemas más urgentes. Crecimiento o barbarie.
Mientras los beneficios (de unos pocos) siguen siendo individuales, los riesgos ( de la mayoría) se socializan
Un balance de lo sucedido en Europa desde entonces es demoledor: la crisis de la deuda soberana y el crecimiento de las primas de riesgo —cuya solución era para lo que se adoptó la política económica de austeridad extrema y rígida, aplicada a países con problemas muy diferentes— no ha mejorado; los problemas de liquidez o solvencia de muchos bancos de matriz europea y funcionamiento multinacional siguen encima de la mesa y todos ellos han de acudir sistemáticamente a las subastas de liquidez del BCE (un mecanismo administrativo, al margen del mercado) para sobrevivir y poder pagar sus obligaciones y sus deudas; estancamiento económico o recesión en la mayor parte de los países, lo que significa multiplicación exponencial del paro, empobrecimiento de las clases medias, mortandad de centenares de miles de empresas y reducción de la movilidad social. Según los datos del Eurobarómetro, una gran parte de los ciudadanos europeos teme que sus hijos van a vivir peor que ellos, lo que significa que se ha interrumpido el proceso del progreso. Como consecuencia de todo ello, cada vez que hay elecciones en un país cae el Gobierno, sea del signo ideológico que sea, al que le ha tocado ocuparse de la gestión de la crisis con esas políticas de austeridad que los ciudadanos rechazan mayoritariamente, y emergen fuerzas populistas significadas por la simplicidad y la demagogia de las soluciones que proponen. Hasta ahora ese populismo es fundamentalmente de extrema derecha pero nada impide que surja también en el otro extremo partidista. Todas estas secuelas dejan una huella profunda en la calidad de la democracia: según todos los sondeos, una parte creciente de la ciudadanía duda de la idea Europa (cuya construcción estaba planteada precisamente para evitar los populismos y los enfrentamientos del pasado) y también es creciente el número de ciudadanos que sospecha de la impotencia de sus representantes políticos a la hora de solucionar los problemas públicos y comunes, ya que estos se dirimen en lugares cada vez más alejados de los Parlamentos y de los lugares propios de la democracia representativa.
La expresión “libertad económica” ha dejado de significar oportunidad de mejora, y de concitar simpatías; todo lo contrario, para los perdedores de estas políticas de austeridad la libertad económica suscita pesadillas de inseguridad y de creciente irritación. Además, el concepto de libertad se está convirtiendo, como ha desarrollado el intelectual francés de origen búlgaro Tzvetan Todorov, en el nombre comercial de partidos políticos de extrema derecha nacionalistas y xenófobos: el Partido de la Libertad en Holanda, liderado por Geert Wilders, de tanto protagonismo en los últimos días al dejar caer el Gobierno de ese país; el Partido Austriaco de la Libertad, que dirigió Hëider hasta que murió; la Liga del Norte de Humberto Bossi, que presentaba a sus candidatos en las elecciones italianas bajo el nombre de Liga del Pueblo de la Libertad y se unía así al Pueblo de la Libertad de Berlusconi, etcétera.
La expresión "la libertad económica" genera pesadillas de inseguridad y de creciente irritación
En resumen, el paisaje después de una batalla que ya ha durado dos años no puede ser más estremecedor. Las políticas de austeridad extrema y de rigor mortis pueden ser calificadas como “creadoras de escasez”, siguiendo las hipótesis de Daniel Anisi, un economista prematuramente desaparecido. La oposición a tales políticas —que ahora empiezan a hacerse más presentes en instancias oficiales de algunos países afectados y diversas instituciones, como el propio FMI, la Comisión y tal vez en el BCE— era de grado y de dosis: nadie ha sugerido incrementos desorbitados del déficit y de la deuda sino una combinación más flexible de los criterios de crecimiento y de estabilidad. Los economistas poskeynesianos, encabezados entre otros por los premios Nobel Krugman y Stiglitz, se quejan de la manipulación del lenguaje que se ha hecho por parte de los partidarios del ajuste duro. La aparición en España del movimiento Economistas frente a la Crisis, se ha sustentado hasta el momento en el principio de “que no nos roben las palabras”. Se trata de impedir que el lenguaje sea tergiversado con conceptos que manipulan el pensamiento que los maestros de la economía han transmitido y que la experiencia que como profesionales de la economía ha enseñado. Reestructurar no es desregular, reforma estructural no es sinónimo de recortes ni de la dilución de los derechos de la gente, liberalización y regulación son conceptos complementarios e inseparables, los críticos de la austeridad injusta no son partidarios del despilfarro del mismo modo que la estabilidad presupuestaria no es equivalente a déficit cero (un fundamentalismo más) y que quienes critican el Pacto de Estabilidad y las reformas forzadas de las Constituciones nacionales no defienden la inestabilidad.
Durante la primera fase de la crisis actual, los políticos que se aprestaron a combatirla parecían conscientes de su gravedad y tuvieron en cuenta las lecciones del pasado: no se podían repetir los errores de antaño por los cuales se había extendido la Gran Depresión de los años treinta que acabó con una guerra mundial. Había cuatro diferencias fundamentales entre la Gran Depresión y la Gran Recesión: primero, la calidad de las respuestas públicas dadas. En los años treinta se tardó mucho tiempo en aplicar las políticas anticíclicas imprescindibles porque la sensibilidad dominante era el capitalismo de laissez faire que consideraba que el sistema se purgaría a sí mismo y era más eficaz la no intervención del Estado. El secretario del Tesoro americano de la época, el multimillonario Andrew Mellon, proponía “liquidar los sindicatos, las Bolsas, la agricultura, los bienes raíces (…) Esto purgará la podredumbre del sistema. El alto coste de la vida se vendrá abajo. La gente trabajará más duro, vivirá una vida más moral. Los valores se ajustarán y las personas emprendedoras reflotarán los fracasos de las menos competentes”. A partir de 2007, las autoridades pusieron en marcha una política monetaria expansiva con abundantes dosis de liquidez, tipos de interés próximos a cero, ayudas extraordinarias a la banca y planes de estímulo de la demanda. Son ellas las que generaron el déficit y la deuda pública y no el déficit y la deuda pública los que causaron la Gran Depresión. Y son las políticas de estímulo las que Europa ha abandonado, antes de tiempo según los economistas críticos.
Los intensos ataques a la universalidad del Estado de bienestar se producen sin apenas debate público
La segunda gran diferencia entre ambas situaciones era la ideológica: ahora no existe alternativa al capitalismo como sistema dominante, mientras que en la década de los treinta dos totalitarismos de signo contrario —el comunismo y el fascismo— pugnaban por ser hegemónicos y estaban en el momento álgido de su poder. A pesar de la reaparición de los populismos, algunos de ellos con un apoyo electoral significativo (véase el caso de Marine Le Pen en Francia), y de la presencia del movimiento de los indignados, hoy no hay alternativa al capitalismo del siglo XXI. Los más osados hablan de la refundación del mismo, de su regulación, de su reforma pero no de su sustitución.
La tercera diferencia es la respuesta proteccionista a la Gran Depresión, que hoy es muy menor. Entonces se multiplicaron las “políticas de empobrecimiento del vecino” (concepto de la discípula de Keynes, Joan Robinson) en forma de fronteras, aranceles, impuestos a la importación, cupos, etcétera. Pascal Lamy, director de la Organización Mundial del Comercio (OMC) —institución multilateral desaparecida de la primera línea de fuego por su incapacidad de avanzar en la Ronda de Doha— habla de un “proteccionismo de baja intensidad” para calificar lo que sucede hoy. La nacionalización de Repsol por parte del Gobierno argentino forma parte del universo proteccionista, aunque tenga también otras componentes.
La cuarta disimilitud entre los años treinta del siglo pasado y la segunda década del siglo XXI, muy centrada en Europa, era la existencia de un potente Estado de bienestar que trataba de proteger al ciudadano (“desde la cuna hasta la tumba”) por el hecho de serlo. Este se componía de la educación, la sanidad y las pensiones universales (pagadas a través de impuestos progresivos, no gratuitas como inexactamente se dice a veces), el seguro de desempleo, la asistencia a las personas dependientes y el derecho laboral, por el que se socializaban los sueldos de modo que las condiciones de trabajo se discutiesen a través de la negociación colectiva y no de la negociación individual (y desigual) entre el empresario y el asalariado.
Las ventajas engendran más ventajas: los ricos pueden vivir en barrios mejores. Escapan así del contrato social
Es esta cuarta diferencia la que se va diluyendo con más rapidez, debido a los intensos ataques a la universalidad del Estado de bienestar, sin apenas debate público, y a los intentos de difuminar la centralidad de la negociación colectiva que comienza a ser residual en algunos países intervenidos, como por ejemplo Grecia. El profesor Todorov habla de “los enemigos íntimos de la democracia” y opina que las principales amenazas que pesan hoy sobre la misma no proceden de su exterior, de los que se presentan abiertamente como sus oponentes, sino de dentro, de ideologías, movimientos y actuaciones que dicen defender sus valores pero que de hecho los debilitan. Y cita, dentro de este último apartado, el populismo, el ultraliberalismo y el mesianismo de los partidarios de la austeridad extrema.
Pese a la reaparición de populismos, hoy no hay alternativa al capitalismo del siglo XXI
Se avecina una dialéctica muy potente en el patio europeo entre los partidarios de dos maneras distintas de ver la política económica. Mientras se resuelve, unos y otros deberían llegar a un pacto para proteger a los millones de personas que van quedando por el camino: los parados de larga duración que ni tienen futuro ni seguro de desempleo para sobrevivir, las familias en las que no entra ningún salario, los inmigrantes sin derecho a la sanidad o la educación, los ciudadanos que sufren fuertes reducciones de su renta disponible y observan, perplejos, el extraordinario aumento de la desigualdad entre ellos y los poderosos. Las ventajas engendran más ventajas: los ricos pueden permitirse vivir en barrios mejores y más seguros, pueden dar a sus hijos una atención médica adecuada y una alimentación que les permita crecer sanos, y pueden pagar a profesores y obtener ayudas educativas si aquellos tienen problemas. El resto se confronta con una red de seguridad cada vez más endeble y con la constante incertidumbre sobre los empleos mientras una nueva generación, los más jóvenes, no tiene trabajo ni sueños.
En medio de la Gran Depresión, cuando publicó su Teoría General, Keynes centró el debate principal: “Los dos vicios que marcan el mundo en que vivimos son que el pleno empleo no está garantizado y que el reparto de la fortuna y de la renta es arbitrario y desigual”. ¿Tan poco hemos aprendido en tres cuartos de siglo?
Los sindicatos CCOO, UGT y USO han advertido hoy al Gobierno central que preside Mariano Rajoy que con la sanidad y la educación públicas "no se juega", en una multitudinaria manifestación celebrada en Gijón, que ha congregado a varios miles de personas.
La marcha, con salida en Campo Valdés y llegada en el Paseo de Begoña, ha reunido, según la organización, a 50.000 personas, entre ellas dirigentes sindicales y políticos, como el diputado nacional de IU Gaspar Llamazares, el coordinador general de esta formación en Asturias, Jesús Iglesias, y el secretario de Organización de la FSA, Jesús Gutiérrez.
En su discurso, el secretario general de UGT de Asturias, Justo Rodríguez Braga, ha acusado al Gobierno central de destruir el tejido industrial y productivo de la región y ha señalado a Foro, el Ejecutivo regional en funciones, como "colaborador" en esta política de ajustes.
"Cascos venía a salvar la región y la está hundiendo", ha alertado Rodríguez Braga, que ha dicho que el Gobierno del PP está "haciendo fraude a sus votantes", ya que "hace lo contrario de lo que ha dicho" y eso "debe tener su castigo" por parte de los ciudadanos.
Además, ha reclamado diálogo social y ha pedido que el próximo Ejecutivo autonómico sea "serio y responsable".
Por su parte, el secretario general de CCOO, Antonio Pino, ha acusado al Gobierno de Mariano Rajoy de ser "el campeón de la mentira" y llevar a cabo "un ataque en toda regla" contra la educación pública, con medidas que "quiebran el principio de igualdad de oportunidades".
Asimismo, ha criticado las reformas en la sanidad pública y ha rechazado el "repago" en las medicinas. "Son medidas que suponen un riesgo para nuestra salud", ha avisado el dirigente sindical, que ha agregado que constituyen un "retroceso de más 30 años".
Pino ha pedido además que "se acabe el culebrón indecente cuanto antes", en relación a la constitución del nuevo Gobierno del Principado.
Finalmente, el líder sindical de USO en Asturias, Francisco Baragaño, ha señalado que los tres pilares básicos del Estado social -educación, sanidad y pensiones- han recibido un "ataque en su línea de flotación" por parte del Ejecutivo del PP, que está siguiendo "el mandato de los grandes poderes económicos".
En esta línea, ha señalado que el Gobierno es "cómplice" de quienes han provocado la crisis y ha alertado del peligro "inminente de un estallido social" ante al actual contexto económico.
Gaspar Llamazares ha advertido del "asalto" al Estado del bienestar de "manera ilegitima" por parte del Partido Popular, que "en ningún momento en campaña electoral dijo que iba llevar a cabo recortes y repagos en sanidad y una educación clasista".
Asimismo, ha dicho que el Gobierno pretende limitar los servicios sociales a "servicios de beneficencia de mínimos".
"El PP debe rectificar y comparecer urgentemente ante el Congreso de los Diputados para explicar sus medidas, y no debe eludir el debate sobre el Estado de la Nación", ha afirmado.
Jesús Iglesias ha constatado que Asturias está padeciendo las consecuencias de los ajustes, y por ello, necesita un Gobierno "firme" frente a los recortes.
Por otro lado, el socialista Jesús Gutiérrez ha indicado que la educación y sanidad "siempre han sido dos banderas" que el PSOE ha defendido y que están "siendo agredidas de una manera brutal".
"Hay que denunciar que el PP había anunciado a los cuatros vientos que los recortes nunca afectarían a la educación y sanidad. Ha sido de nuevo un engaño", ha lamentado. EFE
El presidente perplejo
Rajoy, en pleno desgaste por la crisis, está sometido por la falta de apoyo a sus medidas en los mercados internacionales y por la enorme presión a que someten a España
Foto: Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados el 24 de abril. / BALLESTEROS
El País. SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ Madrid 28 ABR 2012 - 23:12 CET(leer más)