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OPINION

Por Rosa Mª Artal del Comité de Apoyo de ATTAC…

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¿Es la única solución plegarse a la UE y los mercados?

Ni en la peor de nuestras pesadillas pudimos muchos soñar lo que nos está ocurriendo. La implacable merma de derechos sociales decretada por los mercados en ausencia o connivencia de los políticos. La desfachatez de esas declaraciones que imponen desde sus Olimpos. Crecen las desigualdades sociales, ahondando en miserias y en obscenos enriquecimientos. Danza el mundo feliz en las pantallas de los televisores, entretanto, y una ciudadanía desinformada y asustada se constituye en pesada losa para el conjunto. Ningún autor de ciencia ficción del pasado previó tanto.

El histórico ex presidente socialista portugués, Mario Soares, lanza un grito, llamando a los dirigentes de su país y de España a plantar cara a la UE. Una Europa que ha traicionado el espíritu que la constituyó y hasta ahora la caracterizó, que pierde poder en hemorragia imparable, según sus propios eximios dirigentes reconocen, y que ni bailando en la cuerda con un pie, “tranquilizan” a sus amos los mercados.

La UE y todos sus componentes trabajan en el camino equivocado. Para nosotros, no para sus bien pagados políticos, ni para sus poderosos amigos. Lo aseguran incluso premios Nóbel como Paul Krugman, llamando a aumentar el gasto público como forma de salir de la crisis. En la desinformación que nos rodea, donde todo es opinable, los hechos demuestran que esa política funciona y no los ajustes que el neoliberalismo manda. El neoliberalismo que ha hundido, por ejemplo, a Irlanda en la miseria (y lo que le queda por sufrir), por más que cínicos conservadores, con Esperanza Aguirre a la cabeza, manipulen los datos, desdiciéndose con desparpajo de sus antiguas declaraciones públicas, en las que el tigre neoliberal irlandés era el modelo.

En este esclarecedor artículo –que recomiendo vivamente- el catedrático de economía y miembro de ATTAC, Juan Torres, nos explica la verdad de nuestras cuentas y a quién interesa nuestro rescate. La deuda pública española es de “600.000 millones de euros pero en relación con el PIB es casi veinte puntos menor que la media europea”. Y a ella contribuyen con entusiasmo comunidades y ayuntamientos neoliberales del PP y socioliberales del PSOE.

“La deuda privada española es mucho mayor que la pública. Las familias españolas deben aproximadamente un billón de euros a los bancos y las empresas algo más de 1,3 billones. Y, por otro lado, los bancos españoles tienen deudas, por su parte, tanto con el Banco Central Europeo (aunque fluctúa mucho, algo más de 60.000 millones de euros en estos momentos) como con otros bancos del resto del mundo, en una cantidad global muy difícil de cuantificar pero de cuya magnitud da idea el que tengan que amortizar unos 200.000 millones de euros en 2011 y 2012”, dice Torres.

Los bancos “del resto del mundo” son fundamentalmente alemanes, qué gran casualidad eh…

No entiendo qué pretende Zapatero en su huida hacia delante política, pisoteando su ideología, su programa, y a la sociedad que se comprometió a defender. Es un cadáver público, junto con el resto de su partido que traga todas las medidas antisociales, sin mover una pestaña. El registrador de la propiedad ya anuncia que también adoptará medidas impopulares, eso sí “con criterio” ¿con el de quién? El PP es una cateta marioneta de los mercados. Sin contar su manga ancha para la corrupción que hurta una considerable parcela de nuestro dinero público.

¿No tenemos pues más soluciones? Sí, decir ¡basta ya! Nada puede haber peor que el destino al que nos abocan “Bruselas” y los “mercados”. Vuelvo a Mario Soares, a su llamada vibrante y preocupada. De su excelente llamamiento a Zapatero y a Sócrates, destaco estas ideas:

“Lo que ocurre es que la política del Banco Central Europeo y de la Comisión se muestra decididamente economicista, en el sentido de que sigue los intereses especulativos de los mercados, sin rótulo identificador, y nos impone ajustes brutales en el ámbito social, ambiental, cultural y hasta educativo. ¿Para qué? Con el único objetivo de reducir el déficit y el endeudamiento exterior (de los que los especuladores han sido, en parte, responsables), nos arrastran hacia una peligrosísima recesión económica. Además de sumirnos en la parálisis política.

España y Portugal se cuentan entre las víctimas de esta estrategia obsoleta delineada por la señora Merkel y por el BCE, con el concurso de la Comisión Europea. Han sido ellos quienes nos han impuesto medidas durísimas para nuestros respectivos pueblos. No hemos podido evitarlas, de momento, para no vernos asfixiados financieramente.

Pero no debemos ni podemos quedarnos callados. Es hora de que suene nuestra voz, de decir basta y de exigir un debate europeo serio y transparente, para que el pueblo europeo comprenda hacia dónde lo están llevando los actuales líderes europeos.

La península Ibérica tiene autoridad y peso para hacerlo. Zapatero y Sócrates, en mi modesta opinión, deben entenderse en tal sentido, de modo que sean los primeros en denunciar la peligrosísima senda por la que está transitando la Unión Europea, antes de que acabe el año y sea tarde”.

De perdidos al río, presidente. Zapatero debe reaccionar y no arrastrar a España en su propia caída. Muchos agradeceríamos un digno gesto en este sentido. Coherente, sobre todo.

Vigil advierte de que el actual sistema de salud sólo es viable si suben los impuestos

«No podemos mantener 17 modelos sanitarios aislados, compitiendo entre sí y sin coordinación», según el ex presidente del Principado

Juan Luis Rodríguez-Vigil, a la izquierda, y Martín Caicoya.

Oviedo,
Elena FERNÁNDEZ-PELLO
No hay alternativa. «Si queremos mantener el sistema sanitario tendremos que asumir una mayor presión fiscal; eso o que el Gobierno deje caer el sistema». Ése es el pronóstico que Juan Luis Rodríguez-Vigil, ex presidente del Principado y abogado, lanzó ayer, durante la presentación del volumen que recopila las ponencias del foro de debate sobre la sanidad pública en Asturias. En ese mismo acto, Vigil cuestionó la eficacia de la gestión clínica por la que ha apostado el Servicio de Salud asturiano (Sespa) y criticó el aislamiento de los sistema sanitarios autonómicos.

Rodríguez-Vigil ha coordinado, junto a Martín Caicoya, médico y colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, los debates sobre planificación y gestión de servicios sanitarios organizados por el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), en colaboración con Cajastur. Ésta ha sido su segunda edición, compendiada en el libro presentado ayer y que en breve estará disponible para su consulta en internet.

Si algo ha sacado en claro el ex presidente asturiano después de tanta reflexión es que una sanidad de calidad, como la que existe actualmente en España, es costosa y para mantenerla no hay más opción que aumentar la recaudación de impuestos. «Las condiciones financieras aún pueden ser peores y el sistema sanitario está muy ligado a la economía», avisó e hizo ver que la coyuntura actual «exige reformas importantísimas que la sociedad, los pacientes y los médicos tienen que asumir».

Rodríguez-Vigil no quiso manifestarse sobre el copago de los servicios sanitarios, porque, según puntualizó, ésa es una cuestión que escapa a las competencias autonómicas. Respecto al recorte en el presupuesto de la Consejería de Salud y Servicios Sanitarios del Principado, con 120 millones menos para el año que viene, fue escueto. «El dinero es el que es, llorar no sirve de nada», zanjó.

Caicoya apuntó a las «muchas oportunidades de mejora» del sistema sanitario español y abogó por una mejor gestión. «Siempre se puede gestionar mejor», opinó, agregando a continuación que «hay que conseguir la excelencia clínica y la organización debe incentivarla». Él se manifestó más abiertamente y hasta con optimismo sobre las consecuencias de los ajustes presupuestarios. «Se puede hacer lo mismo con menos dinero», en su opinión.

Sobre la convivencia de varios modelos sanitarios, tantos como autonomías, Vigil también manifestó sus reservas. «No podemos mantener diecisiete sistemas aislados, compitiendo entre sí, sin coordinación ni posibilidad de comparar experiencias». «El proceso de transferencias no se acompañó de medidas para la coordinación de sistemas», se quejó. El Consejo Interterritorial, en el que están representadas todas las autonomías, no es operativo y ni siquiera el acuerdo para la puesta en marcha de una central de compras estatal ha podido cumplirse, hizo ver.

También se refirió a la gestión clínica, un modelo que el Sespa toma del Hospital Clínico de Barcelona, explicó. Él tiene ciertas prevenciones sobre su eficacia en Asturias porque «requiere cambios estructurales muy serios, de conjunto», que afectan al ámbito laboral y económico, y exige aplicar «la lógica de la responsabilidad» personal. En Barcelona ha dado resultado pero, duda, «no sé si el modelo burocrático que tenemos nosotros puede hacer que caiga en picado».

De cualquier modo, según Rodríguez-Vigil, éste es el momento de «afrontar los temas organizativos básicos». El abogado enunció los que a su juicio son los grandes enemigos de una sanidad eficiente. El primero la burocracia y tras ella los «criterios conservadores» y «mirar hacia atrás».

En lo que más hincapié hizo fue en «la importancia de desterrar el politiquerío» y llamó a «desconfiar de los demagogos» y de quienes defienden fervientemente posturas «de partido». Alertó también sobre las opiniones inexpertas en el ámbito de la sanidad y apostó por mantener el debate en la diversidad ideológica.

En el segundo ciclo de conferencias del foro de debate sobre el futuro de la sanidad pública asturiana participaron catorce expertos de todo el país. Entre ellos estuvieron José Repullo, jefe del departamento de Planificación de la Escuela Nacional de Sanidad; Enrique González, ex viceconsejero de Sanidad de la Junta de Andalucía; Rosana Sabater, jefa de servicio de la Consejería de Sanidad de Valencia, y Raimundo Belenes, consejero delegado del Hospital Clínico de Barcelona.

Los coordinadores del foro, Caicoya y Rodríguez-Vigil, barajan la posibilidad de organizar una tercera edición. «Material hay», comentó el último, aunque aún no han tomado una decisión sobre su continuidad.

Por ENRIQUE TORDESILLAS…

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La movilización continúa el día 18

Lo que está en juego es algo más que la reforma laboral o de las pensiones, nos jugamos el Estado del bienestar, el modelo social europeo, la subordinación de los mercados al poder político, la esencia de la democracia.

nuevatrobuna.es, 12.12.2010

A pesar que desde el Gobierno han dicho en numerosas ocasiones que no eran necesarios nuevos ajustes, el presidente Zapatero comenzó el mes anunciando un nuevo paquete de medidas orientadas a privatizar lo poco que queda en manos del Estado, rebajar impuestos a algunas empresas y recortar las prestaciones sociales.

Las propuestas del Gobierno son propias de la plataforma reivindicativa de cualquier organización empresarial, no me extraña que la patronal española se muestre tan contenta (¿serán las conclusiones de la reunión con el G-37?), aunque algunos empresarios (el capital es insaciable) las consideren insuficientes. Por supuesto, ninguna mención a modificaciones fiscales que permitan un reparto más justo de los costes de la crisis, no sea cosa de que el capital se enfade. Una vez más el PSOE se muestra fuerte con los débiles y débil con los poderosos.

No sabemos cuáles fueron los compromisos que adquirió la vicepresidenta Elena Salgado en la reunión del Ecofin de mayo pero, a estas alturas, está suficientemente claro que la única estrategia que tiene el Gobierno para salir de la crisis es seguir los dictados que le marcan los defensores del liberalismo económico, ceder a los chantajes del mercado. Hay que hacer, como recomienda el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, las reformas necesarias para dar confianza a los inversores sean o no necesarias para fortalecer nuestra economía, sea cual sea su coste social.

Por eso, después de inyectar dinero a la banca (que no ha servido para facilitar créditos y activar la economía), de una reforma laboral orientada a facilitar el despido (que para lo único que ha servido, como ya anunciaron CCOO y UGT, ha sido para destruir empleo y convertir puestos de trabajo fijos en precarios), el Gobierno proporciona más recursos económicos a las Pymes por si tienen a bien invertir parte de este dinero en creación de empleo, algo más que dudoso.

El siguiente paso que tiene previsto dar Zapatero es una reforma drástica del sistema de pensiones, precipitada (no es tan urgente desde el punto de vista del mantenimiento del sistema) e injusta (para garantizar el futuro hay que hablar de gastos pero también de ingresos), y no es de descartar que utilice el rechazo social que ha generado el salvajismo de los controladores aéreos para laminar derechos sindicales.

No es cierto que el Gobierno no tenga otra salida, claro que hay alternativas a esta política, pero si no somos capaces de impulsarlas, de contrarrestar la presión que ejercen sobre el Gobierno los mercados financieros, ¿para qué sirven las instituciones?, ¿dónde está la democracia?

Lo que está en juego es algo más que la reforma laboral o de las pensiones, nos jugamos el Estado del bienestar, el modelo social europeo, la subordinación de los mercados al poder político, la esencia de la democracia.

No estamos solo ante un conflicto de naturaleza laboral, sino confrontando distintos modelos de sociedad. Por eso es necesaria una respuesta de la ciudadanía en general, por eso es importante que el próximo día 18 llenemos las calles de personas que no nos resignamos, que sabemos que otra política es posible y estamos dispuestas a pelear por ella.

Enrique Tordesillas, Colaborador de El Periódico de Aragón y Radio Zaragoza

Entrevista a JOSÉ JERÓNIMO NAVAS PALACIOS Director del Instituto de Salud Carlos III de Madrid…

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«Gestionar la sanidad es lo más complicado que hay»

«El presupuesto para salud creció en ocho años de manera extraordinaria; la única posibilidad de mejorar es reducir gasto»

JOSÉ JERÓNIMO NAVAS PALACIOS Director del Instituto de Salud Carlos III de Madrid

Gijón, C. JIMÉNEZ, en La Nueva España

José Jerónimo Navas Palacio accedió en 2008 a la dirección del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, tras años como gestor sanitario y científico en diferentes centros de referencia de salud pública e investigación. Ayer habló en el gijonés Hospital de Jove, en el marco de la campaña contra la violencia y la pobreza impulsada por la Sociedad Internacional de Bioética, sobre la ética en la asignación de recursos. Navas es un convencido de la excelencia del sistema de ciencia y tecnología español, que vive, a su juicio, uno de los mejores momentos pese al contexto económico actual. Para mantener el nivel, aboga por desarrollar procesos más eficientes, adaptándose a los recursos disponibles.

-¿Cuáles son los desafíos más inmediatos en investigación biomédica?

-Desde la perspectiva de la salud, fundamentalmente, luchar contra las enfermedades de mayor mortalidad y morbilidad: cáncer, enfermedades cardiovasculares, neurológicas, mentales, infecciosas, metabólicas... pero desde el punto de vista del avance de la ciencia hay que tener en cuenta que en los últimos veinte años ha habido una auténtica revolución tecnológica con la incorporación de todas las nuevas posibilidades diagnósticas y terapéuticas. Uno de los grandes retos ahora es si será posible la terapia génica; algunos experimentos nos dicen que sí. La terapia celular es otro de los grandes desafíos. Todos ellos están condicionados por el avance de la ciencia y la tecnología.

-¿Con los recursos actuales es posible?

-La ciencia española debe concentrar el esfuerzo en tres grandes acciones: organizaciones más potentes, de mayor escala y alcance, incorporación de las tecnologías más competitivas e incorporación de talento, de los mejores, allá donde estén, porque el sistema de ciencia y tecnología es un altamente competitivo y si tenemos buenas instituciones, buenas tecnologías y las mejores personas tendremos los mejores resultados.

-¿Cuál debe ser la prioridad del gestor de recursos sanitarios?

-El sector salud es el más complicado que hay. Peter Duck, gran experto de la dirección de empresas aseguraba que las instituciones más difíciles de gestionar eran los hospitales, las universidades y las cárceles. En el sector salud los gestores deben lograr un equilibrio entre lo que marca la ley General de Presupuestos que les asigna unos recursos y la demanda y expectativas de los ciudadanos. Encajar estas dos dimensiones no es fácil, sobre todo, cuando las expectativas van creciendo más rápidamente que los presupuestos.

-En épocas en que la asignación económica es inferior, ¿cómo se puede gestionar sin reducir la calidad y la cartera de servicios?

-No es tarea fácil. La única posibilidad de mejorar la gestión es reduciendo los gastos, haciendo procesos más eficientes y ajustando los procesos de producción a los recursos de que disponen.

-¿La sanidad está sufriendo la crisis más que ningún otro sector?

-Depende del balance que uno realice. Se puede decir que nos encontramos en una depresión económica, pero yo creo que ese análisis no es justo porque lo que realmente ha pasado en España es que en los últimos ocho años ha crecido de un modo extraordinario la asignación presupuestaria pública y hemos llegado a una situación plana, de no crecimiento; pero yo hago un análisis optimista y pienso que estamos en un altiplano. Manteniendo el nivel de prestaciones que hemos conseguido tras un crecimiento muy importante es posible gestionar el altiplano y no deprimirse.

-¿Ni siquiera la investigación científica se ha visto tocada por esa merma en los recursos?

-Hemos tenido un crecimiento extraordinario en el mundo de la ciencia, muy superior al del mundo de la salud, que ha ido creciendo en los últimos años entre el cinco y el diez por ciento y el de la ciencia, hasta 2008, del quince al veinte por ciento. Hemos creado una estructura fuerte, somos el noveno país del mundo en producción científica. Ahora mismo España tiene más investigadores por población que la media europea. Ahora hay que mantenerlo. Bien es verdad que en estos dos o tres años del plan de austeridad no va a haber un crecimiento pero, por lo menos, lo que procuraremos es que no haya un descenso.

-¿Puede afectar a que haya menos actividad investigadora?

-No tiene por qué. Se va a mantener la financiación de proyectos en las convocatorias públicas.

-¿Cuánto tiempo es necesario para hacer llegar al paciente los resultados de la investigación?

-Depende. Si hablamos de introducir un nuevo fármaco, por los controles de calidad y de seguridad que exige la sociedad, desde que hay un hallazgo básico hasta que eso se convierte en un medicamento en la oficina de farmacia van a pasar un mínimo de diez o doce años. En el caso de innovaciones diagnósticas, como no se trata de introducir un producto químico en el cuerpo humano, los controles son inferiores y pueden pasar entre dos o tres meses.

-¿Cómo es posible financiar y gestionar los recursos sanitarios desde una perspectiva ética?

-La gente considera que la ética es una serie de principios que tienen unos expertos que evalúan lo que se hace en la sociedad y la visión más actual es que la ética es un conjunto de conocimientos que todo el mundo debe aplicar en su vida cotidiana. En el caso de las organizaciones, es muy importante contemplar desde el punto de vista ético las consideraciones de los directivos porque al tomar decisiones están favoreciendo unas opciones sobre otras.

-¿Cuáles serían los principios éticos aplicables para una buena gestión?

-No es un tema tan complicado, no es más que hacer aquello que produzca más beneficio que perjuicio respetando las leyes y con los recursos de que dispones. La mayoría de los ciudadanos sabe qué es lo que está bien y qué no, y la ética es eso: tomar decisiones que beneficien a la mayoría teniendo en cuenta unas normas y unos resultados.

-¿Conoce el proyecto del nuevo HUCA?

-Superficialmente y pienso que con estas nuevas instalaciones se logrará la fusión real de toda la tradición hospitalaria de Asturias. El nuevo hospital es una oportunidad para seguir avanzando en la innovación de la optimización de recursos. Además, va a permitir una transformación progresiva y una actualización de la atención hospitalaria en una comunidad que cuenta ya con unos dispositivos magníficos.

Nueva Tribuna entrevista a MARCIANO SÁNCHEZ BAYLE…

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"Detrás del copago sanitario están los intereses de las aseguradoras"

El portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) considera que el copago limitará el acceso a la sanidad de las personas más enfermas y con menos recursos. “Nuestro sistema sanitario es el resultado de un esfuerzo solidario entre las personas con mayores ingresos y más sanas para con aquellas que tienen menos medios y más enfermedades”, recuerda Sánchez Bayle.

nuevatribuna.es

¿Qué le parece la recomendación de la UE para que los Veintisiete estudien la posibilidad de introducir el copago y la participación del sector privado para garantizar la sanidad pública?

Resulta difícil de entender cómo se puede propugnar el copago como un mecanismo para controlar el gasto sanitario cuando es bien conocido que en Europa son precisamente los países que tienen mayores copagos (Alemania, Francia, Bélgica, etc.) los que tienen un mayor gasto sanitario per capita o en porcentaje del PIB. Este es un ejemplo clarísimo de cómo se intenta repetir una mentira miles de veces para hacerla pasar por verdad.

El Ecofin mantiene que es necesario para “limitar el crecimiento excesivo” del gasto sanitario…

Ningún organismo sanitario internacional recomienda el copago, es más, señalan que son un problema para que las personas con menos ingresos tengan acceso a la atención sanitaria, sin ir mas lejos el Informe sobre la salud en el mundo de la OMS de noviembre de 2010 señala que hay que evitar los copagos y dice que incluso los de pequeña cuantía pueden hacer la atención sanitaria inasequible para las personas mas enfermas y con menos recursos.

¿Sería entonces ese el sector de la población más perjudicada?

Hay mucha bibliografía internacional que señala que los copagos tienen efectos indeseables sobre la salud de las personas con menos recursos y mas necesidad de utilizar los servicios sanitarios (enfermos crónicos, ancianos) que tienen que postergar el acudir a los servicios sanitarios y que cuando lo hacen se encuentran en situaciones más graves. Hay un trabajo reciente que señala que un aumento de los copagos en HMOs de Usa (un sistema de seguros con atención integrada) disminuyó el número de consultas, pero a la vez aumentaron las urgencias y los ingresos, el resultado final fue un aumento de costes de 100.000 dólares anuales por cada 100 personas.

El debate en España es que se está produciendo un uso exagerado de los servicios de salud, ¿qué opina sobre esto?

En España se habla de una utilización exagerada de los servicios sanitarios sin que realmente haya pruebas de ello. Se utiliza como argumento que tenemos más consultas por habitante, pero se oculta que también tenemos muchas menos estancias hospitalarias por habitante, probablemente porque hay más frecuentación en primaria. Por otro lado, en España muchas consultas de primaria son evitables con una mejora de la organización: por ejemplo, el control de las IT, la renovación de recetas de crónicos, algunas consultas podrían realizarse por personal de enfermería (que tiene un mayor papel en otros países de Europa), etc.

Al final todo se reduce a cuánto cuesta…

Algunos argumentos son meramente ideológicos: se dice que solo se valora lo que cuesta dinero, obviando que la sanidad cuesta dinero de nuestros impuestos, y que lo que realmente se estima son otros valores como la solidaridad, que aunque repugnen a los neoliberales son fundamentales para el funcionamiento de la sociedad. Si fomentamos los instintos de poder y de ganancia el mundo sería insoportable: ya se ve lo que ha pasado en esta crisis que ha sido creada por gentes que solo valoraban el dinero por encima de los derechos de las personas.

Siempre hay alguien que dice que es posible articular un sistema de copagos que tenga en cuenta todas las variables para evitar la inequidad, e independientemente de que este sistema tendría unos costos elevadísimos, la realidad es que en todos los países del mundo donde hay copagos siempre han actuado de la misma manera: contienen la demanda, tanto la necesaria como la innecesaria, sin discriminar, y lo que sí discriminan es a los enfermos y a los pobres.

En España además la situación puede agravarse con la crisis económica.

Es que hay que reflexionar sobre la situación del país. Tenemos más de 4 millones de parados, muchos de ellos sin ningún ingreso. Además se acaba de anular la ayuda de 426 euros a los que no los perciben. A ello hay que sumar los pensionistas con pensiones medias en torno a los 700 euros, y un 57% de la población laboral empleada con salarios por debajo de 1.000 euros. En este escenario, el copago tendría efectos devastadores sobre la salud de la población.

¿Qué resaltaría de nuestro sistema sanitario?

Nuestro sistema sanitario es el resultado de un esfuerzo solidario entre las personas con mayores ingresos y más sanas para con aquellas que tienen menos medios y más enfermedades, precisamente por eso tiene el aprecio internacional, porque no hay barreras de acceso al sistema y los copagos quebrarían su columna vertebral.

¿Y qué otras alternativas hay?

Por supuesto hay muchas alternativas. La OMS, en el informe citado, dice que hay entre un 20% y un 40% de gasto sanitario ineficiente y sobre ello hay que actuar. En España el punto mas claro es el gasto farmacéutico que es exageradamente alto y que debería de disminuir de una manera significativa.

¿Cree que detrás de estas recomendaciones hay otros intereses creados?

Evidentemente, detrás de estas posiciones están los intereses de las aseguradoras para ampliar sus ganancias y de las multinacionales de la farmacia para evitar que se disminuyan sus beneficios.

En esencia dos posiciones opuestas…

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La sanidad abre la etapa de la austeridad

Cuatro conocedores del sistema sanitario asturiano analizan las posibles repercusiones de la histórica disminución del presupuesto

El Sindicato Médico da por segura la supresión de prestaciones y el autor del informe del CES ve posible mejorar la asistencia

Oviedo, Pablo ÁLVAREZ, en La Nueva España 

La sanidad pública asturiana inicia una nueva etapa. Después de largos años de generosos crecimientos presupuestarios, se dispone a afrontar 2011 con un recorte de fondos del 5,7 por ciento. La crisis ha llegado a los hospitales y centros de salud, donde ha sido recibida con talantes muy diversos. LA NUEVA ESPAÑA ha pedido a cuatro buenos conocedores del sistema sanitario regional un análisis de este nuevo camino, que obligatoriamente habrá de estar marcado por la austeridad. Coinciden en que será elevada la exigencia de mejora de la gestión, pero discrepan en lo demás: unos dan por seguro un recorte de prestaciones e incluso una caída de la calidad; otros ven posible mantener lo que hay e incluso mejorarlo. Unos reclaman la implicación de todos los estamentos afectados y otros argumentan que mejor se ahorraban recursos en la televisión autonómica. 

Francisco Javier Elola

Consultor, autor del informe del CES sobre la sanidad asturiana 

«La medida adoptada es coherente; no se podía mantener la tasa de crecimiento del período 2002-2009»

1|No conozco en detalle el presupuesto del Principado para 2011, pero ya he señalado en alguna ocasión que no se puede mantener la tasa de crecimiento del gasto sanitario del período 2002-2009. Por consiguiente, la medida adoptada me parece coherente con la situación económica actual. ¿Cómo puede repercutir sobre el funcionamiento de los servicios? Depende fundamentalmente de qué medidas de planificación y gestión se hayan adoptado para cumplir con el presupuesto asignado y de si estas medidas están más orientadas a la mejora de la eficiencia que al simple recorte de costes. 

2|Durante un largo tiempo ha estado instaurado en la política sanitaria española el paradigma de que «más (o cuanto más próximo) es mejor», y bajo ese lema se han aumentado plantillas y multiplicado instalaciones y servicios que, como consecuencia, han impulsado el crecimiento del gasto. Sin embargo, en numerosas ocasiones «más es peor» (menos eficiente, menor seguridad, menor calidad). Por consiguiente, ciudadanos, profesionales, gestores y políticos están obligados a una revisión rigurosa de las redundancias del sistema que generan mayor gasto, pero no mejor salud, para ir amortizándolas; y también a no alentar, avalar o decidir su dotación y puesta en funcionamiento. 

3|Es perfectamente posible reducir el gasto sin recortar prestaciones, e incluso mejorando la calidad asistencial. Entre las políticas sanitarias que han sido objeto de debate reciente, algunas -como una mejor planificación territorial, coordinando los cinco hospitales locales con los tres de áreas de salud; la creación de áreas de gestión clínica y la regionalización de algunos servicios- pueden ser ejemplos de mejora de la eficiencia y la calidad sin recortar prestaciones. Utilizo el condicional intencionadamente, pues el «rótulo» de la medida no es lo más importante, sino su ejecución práctica. La historia de los «institutos» del Insalud, precursores de las «áreas de gestión clínica», es un referente de cambio de rótulo con ínfimas ganancias (si es que hay alguna) en la eficiencia de gestión. Por último, no podemos dejar de decir que los hospitales, centros de salud, etcétera, no pueden funcionar bajo normas burocrático-administrativas, y que los médicos, enfermeras, etcétera, no deben ser funcionarios. No existen referentes en los países occidentales más desarrollados que funcionen con sistemas de gestión tan rígidos como los del Sistema Nacional de Salud español. 

Juan José Fernández

Ex gerente del Hospital Central de Asturias (1997-2002)

«Es una vergüenza que se mantengan gastos inútiles, como la TV autonómica, y se sacrifique la sanidad» 

1|El presupuesto sanitario para el próximo año es insuficiente, y el Gobierno regional lo sabe. Es una vergüenza que se mantengan gastos inútiles, como la televisión autonómica, entre otros, y se sacrifique lo más valorado por los asturianos, que es nuestro sistema sanitario. 

2|En una legislatura que comenzó con insultos a los profesionales, especialmente a los médicos, desde la Consejería de Salud, y que finaliza con un recorte sustancial de los salarios, sin que desde el Gobierno socialista se hayan pedido disculpas por ninguna de estas actuaciones, pedir más obligaciones a los profesionales resulta, cuando menos, un sarcasmo. 

3|Es inevitable que se produzcan recortes de prestaciones, y donde primero se va a notar es en el incremento de las listas de espera, por la falta de contrataciones de personal para realizar sustituciones. De hecho, ya empiezan a producirse listas de espera en atención primaria, donde nunca habían existido, y éste es un logro que todos debemos agradecer a la actual Consejería de Salud. Asimismo, va a resultar imposible poner en marcha los nuevos hospitales de Oviedo y Mieres, de los que no sólo falta todo el equipamiento y accesos, sino que en el próximo año habrá que empezar a pagar los créditos concedidos para su construcción. 

Francisco Ortega

Primer director provincial del Insalud de Asturias (1983-89)
 


 

«Se gestiona mejor en precariedad, pero todos estamos obligados a cambiar el registro»


1|Esta situación no es inédita. La vivimos siendo yo director provincial del Insalud. Desde 1983 en adelante, el presupuesto bajó varios años consecutivos y, sin embargo, fueron los años más fructíferos y de más reformas. Son momentos para hacer lo que no se hace en tiempos de bonanza. Es una oportunidad. De alguna manera, se gestiona mejor en precariedad que en abundancia. Pero, ojo, esto sólo es posible con una gestión acertada y que debe ser compartida. Todo el mundo debe implicarse. La gente tiene que saber qué se quiere hacer, hacia dónde se va. Si se intenta hacerlo de forma autoritaria puede ir muy mal. 

2|Todos estamos obligados a cambiar el registro. Los crecimientos del 9% no son sostenibles. Gestores, profesionales y usuarios tenemos que convencernos de que estamos ante un cambio del paradigma de los últimos 20 años. En lo que conozco, entiendo que en el capítulo de personal se puede reducir gasto, y en bienes y servicios, mantenerlo. Estamos siendo más eficientes. Ahora, la gente acepta ir a hacerse la diálisis a su propia área sanitaria, cuando hace unos meses muchos se acumulaban en Oviedo. Voy viendo ese cambio de registro en los pacientes. Y los profesionales no podemos anclarnos en que las cosas caen del cielo. 

3|Ya se ha hecho un recorte muy importante en el gasto en medicamentos y es posible aumentar el consumo de fármacos genéricos. Hay margen, eso es clarísimo. Luego hay gastos que pueden reducirse, pero con una estrategia que excede las dimensiones de un hospital. Hay que potenciar la centralización de compras, que permite rebajar costes. Y luego hay que reformar las áreas sanitarias. No hablo de cerrar nada, pero sí de adaptarlas a la situación actual. No sólo por la actual precariedad económica: es algo que ya debería haberse hecho en cualquier caso. 

Antonio Matador

Secretario general del Sindicato Médico de Asturias (SIMPA)

«Es imposible que no haya recortes de prestaciones y calidad, ya han empezado y de manera importante» 

1|El Gobierno nunca debería haber reducido el presupuesto para la sanidad, que es uno de los pilares fundamentales del Estado del bienestar. Lo razonable habría sido un aumento o, al menos, una congelación. La Consejería de Salud no ha defendido suficientemente su presupuesto. Con los recursos de años anteriores ya se realizaron recortes importantes, algunos de ellos con una repercusión directa sobre la calidad de la asistencia. En el último año se ha jubilado forzosamente a 250 médicos y se ha reducido la contratación. Se ha aplicado un recorte salarial que para los médicos es del 12% en algunos conceptos, e incluso llega al 47% en la paga extra del mes que viene. Si se tiene en cuenta que en 2011 habrá menos recursos, el horizonte es muy preocupante por no hablar de desolador. 

2|Los gestores tienen que decidir qué quieren hacer, qué es lo que quieren recortar, porque recortes tiene que haberlos. Esperemos que no caigan en la tentación de lo más fácil: recortar los sueldos y el personal. Una vez decidido, tienen que explicarlo a la sociedad y no pretender que sean los profesionales los que den la cara. La profesionalidad de los médicos es incuestionable, a pesar de todas las agresiones y ninguneos sufridos en los últimos años. Además, los trabajadores temporales están sufriendo una absoluta falta de respeto y una terrible inseguridad laboral a causa de los continuos amagos de ofertas públicas de empleo (OPE) que luego no se desarrollan. Ahora se anuncia una más. Pese a todo, los médicos queremos hacer un nuevo llamamiento a la responsabilidad de la Administración y seguiremos ofreciendo diálogo. En relación con los usuarios, la Administración tiene algo de razón, porque el consumo es tremendo. 

3|No es posible que no haya recortes en las prestaciones y en la calidad de la asistencia. Los habrá sin duda. Ya se ha empezado a recortar de manera importante. En el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), en un servicio básico como es medicina interna, se pretende reducir en un 50% el número de profesionales de guardia: ahora hay dos médicos adjuntos y dos residentes y se pretende dejar un adjunto y un residente. También han recortado anestesistas de guardia. Y mucho nos tememos que los programas de cribado de cáncer y el gasto en farmacia sufran algún recorte.

El negocio, para algunos, es el negocio… también en sanidad

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Lo que cuesta un riñón

El negocio del tráfico de órganos

JOSÉ MANUEL PONTE

Opinion en La Nueva España

Estos días circuló la noticia de que la empresa multinacional sudafricana Netcare, especializada en asuntos sanitarios, pagará 800.000 euros de indemnización por su implicación en una red dedicada al trasplante ilegal de órganos entre los años 2001 y 2003. La investigación de los hechos se sigue en un tribunal de aquel país y todavía falta por dilucidar la responsabilidad de los médicos en las operaciones que se realizaban con la cobertura falsa de que los donantes eran familiares de los receptores de órganos. Una excusa aparentemente fácil de desmontar porque los donantes eran casi todos ciudadanos brasileños y rumanos y los receptores ciudadanos de Israel, un país donde, por razones religiosas y culturales, esta práctica es muy limitada. (Leer más)

…Artículo de opinión publicado hoy en la Nueva España

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Por IGNACIO ARIAS, LETRADO DE LA JUNTA GENERAL DEL PRINCIPADO

En defensa de la función pública

En respuesta a quienes postulan un retroceso en las garantías de la Administración

Nunca se nos ocurriría sugerir líneas de estrategia empresarial, y menos aún hacerlo en foros con potencial repercusión pública. Y no lo haríamos porque carecemos de los conocimientos necesarios para emitir una opinión fundada en tal materia.

No parece ser ésa la actitud de Isaak Andic, presidente de Mango, a tenor de las declaraciones formuladas en el marco de la rueda de prensa en la que intervino como presidente del Instituto de Empresa Familiar, en las que propugnaba que los funcionarios tuvieran una estabilidad en el empleo similar a la de la empresa privada y una retribución variable.

Ambas sugerencias son absolutamente inaceptables. La primera, porque supondría un atentado al actual sistema constitucional, y la segunda, porque representaría ahondar en uno de los mayores problemas que aquejan actualmente a la función pública: el clientelismo.

Aunque ya dijo el filósofo griego Cleóbulo de Lindos que «nada hay en el mundo tan común como la ignorancia».

El señor Andic debería saber -y en caso contrario, no opinar- que el factor humano que integra el complejo organizativo de las instituciones públicas está integrado por dos tipos de colectivos: los políticos y los empleados públicos.

Dentro de los primeros los hay que han sido elegidos directamente por los ciudadanos o designados por órganos con representatividad democrática para dirigir la política del país (diputados, senadores, miembros del Gobierno, alcaldes, concejales, miembros del Tribunal Constitucional, del Consejo General del Poder General, Defensor del Pueblo, etcétera). Otros forman parte de órganos administrativos colegiados y consultivos representativos de intereses sociales (económicos, sindicales, profesionales, etcétera).

Dentro de los segundos se encuentran los funcionarios, el personal laboral y el personal eventual. Los dos primeros han accedido al empleo público -puede haber excepciones- mediante la superación de un proceso selectivo; el personal eventual es designado por el personal político para cargos de confianza o asesoramiento especial y cesan con la autoridad o el cargo que los nombró.

El primer conjunto de personas, los elegidos por el pueblo y los designados por los órganos democráticos, integra lo que se denomina la democracia. El segundo, los empleados públicos, integra la denominada burocracia.

El nacimiento de la burocracia pública moderna surge a iniciativa de Napoleón y pivota en torno a la figura del funcionario público inamovible. Esta condición del funcionario público que accede a su empleo por mérito y capacidad ya está presente en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, en la que se establece que «todos los ciudadanos, al ser iguales ante ella (la ley), son igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según su capacidad y sin otra distinción que la de sus virtudes y la de sus talentos».

Democracia y burocracia profesionalizada. Ambas deben convivir y en ambas el elemento humano goza de idéntica legitimidad. El principio de mérito y capacidad, en cuanto produce designaciones a través de competiciones abiertas entre los ciudadanos, es un principio de justificación democrática tan sólido como el principio electivo: una competición por los votos frente a una competición sobre la aptitud profesional porque los espacios a ocupar requieren en un caso el mayor apoyo popular y en otro el mayor nivel de excelencia.

Por tanto, la inamovilidad del funcionario público, aparte de ser una necesidad que la historia ha demostrado como ineludible, constituye una exigencia del Estado de Derecho, y nunca puede ser calificada como un privilegio.

La tesis defendida por el señor Andic supone recuperar las cesantías y un retroceso en las garantías de la Administración y del ciudadano. Si aplicara este mismo ítem histórico a la organización de sus empresas, volveríamos a las jornadas de sol a sol y a los salarios de subsistencia.

Es, en definitiva, una ocurrencia tan estrambótica e inconstitucional como si pretendiera que los miembros de las Cortes Generales estuvieran ligados por mandato imperativo.

Por lo que se refiere a la retribución variable, nada ha erosionado más la función pública que los intentos de introducir retribuciones en función del rendimiento.

En primer lugar, porque en la Administración ni se fabrica ni se vende ropa ni se hacen tornillos, y en la mayor parte de los puestos de trabajo es prácticamente imposible medir un rendimiento. ¿Cómo se mide la productividad de un ordenanza, de la encargada de un registro, de un bombero -por poner sólo algunos ejemplos- cuyo volumen de trabajo depende de voluntades ajenas?

En segundo lugar, porque aunque sea posible diseñar en determinados puestos de trabajo un modelo retributivo en el que parte del salario se estructure en torno a la implicación del funcionario en el desarrollo de sus funciones, los sistemas que se han pretendido implantar hasta ahora dejan a la discrecionalidad de los centros directivos, cuyos titulares son cargos políticos o de libre designación, la determinación de los destinatarios y del importe de esa retribución variable.

Bajo estas premisas -y a los hechos nos remitimos- cualquier intento de incentivar al funcionario eficaz y eficiente está condenado al fracaso porque quien acaba siendo destinatario del premio salarial es el empleado afín, sumiso u obediente.

Sólo es posible arbitrar sistemas de retribución variable en la Administración Pública que garanticen la neutralidad del empleado público, cuando tal variabilidad dependa de elementos objetivos y objetivables a partir de los cuales el interesado, con sólo subsumir su situación de hecho en el marco legal establecido, pueda conocer el importe de su salario. Pensemos, por ejemplo, en cursos de formación y de reciclaje profesional a través de los cuales se evidencie el afán del funcionario por actualizar sus conocimientos y, por tanto, ser eficaz y eficiente en el desarrollo de sus funciones.

Los excesos en la aplicación de las pautas de organización propias de la empresa privada en la Administración Pública pueden reducir las garantías del sistema de mérito y la imparcialidad del funcionario público.

Sugerimos al señor Andic que se dedique a gestionar la empresa que tan acertadamente dirige, pero que se abstenga de juzgar asuntos ajenos en los que no es experto, consejo que está en el origen del manido refrán «zapatero, a tus zapatos».