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SALUD LABORAL

«El mercurio es un problema nacional»

«El mercurio es un problema nacional»

 

El director de Salud Pública explica que es una cuestión «a vigilar», pero que «no hay motivos de alarma»

05.04.13 - 00:22 - 

El director general de Salud Pública, Julio Bruno, apuntó ayer que «en España tenemos un problema de mercurio, como ocurre en la mayor parte de los países mediterráneos y, en consecuencia, en Asturias también lo tenemos». Así lo explicó después de que se cancelase la reunión prevista en la sede de la Consejería de Sanidad, en Oviedo, con una representación de la plantilla de Ingeniería de Montajes Norte (IMSA) que resultó intoxicada mientras realizaba tareas en Asturiana de Zinc (AZSA) en los meses de noviembre y diciembre.

Aún así, el director general de Salud Pública indicó que «no existen datos para afirmar que haya ningún tipo de exposición por encima de los niveles normales ni hay datos de una exposición ambiental fuera de la fábrica» que hagan pensar en una situación de riesgo para los trabajadores de AZSA o los vecinos del entorno de la factoría de San Juan de Nieva. Y aseguró que «no vemos ningún motivo de alarma», teniendo en cuenta los valores medioambientales registrados tras las últimas mediciones, tomadas el 12 de marzo.

Bruno recalcó que la problemática con el mercurio «no es incidental» y que por tanto es una cuestión «a vigilar». Es por eso, según recordó, que la Consejería de Sanidad del Principado ha puesto en marcha un estudio para determinar la presencia de mercurio en sangre de la población asturiana. La Dirección General de Salud Pública, con la colaboración del Centro Comunitario de Sangre y Tejidos de Asturias, está tomando muestras de 150 personas mayores de 18 años para analizar los niveles de este metal. Según Bruno, «los resultados de este informe encargado por la consejería nos permitirán valorar adecuadamente los niveles de mercurio en sangre detectados en los trabajadores, situándolos en el contexto global de la población asturiana».

También explicó que el reciente 'Estudio sobre la exposición prenatal al mercurio en varias regiones de España', desarrollado por investigadores del Proyecto Infancia y Medio Ambiente (INMA) en Asturias, Valencia, Sabadell y Guipúzcoa, pone de manifiesto que «una elevada proporción de los recién nacidos registran unos niveles de mercurio en sangre de cordón umbilical mayores a los recomendados por diversas agencias internacionales».

Este estudio establece que un 24% de los niños analizados superaban los niveles recomendados por la OMS y un 64% los propuestos por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), que se relaciona con el consumo de pez espada y atún por parte de la madre durante el embarazo.

Análisis en AZSA

Bruno también se refirió a los resultados de los análisis de control de mercurio en sangre, tanto a los trabajadores afectados en el accidente como del conjunto de la plantilla de Asturiana. Hasta el momento han sido sometidos a tales pruebas un total de 507 trabajadores, y de ellos el 5% tiene valores superiores a los normales. Los valores, según Bruno, permiten establecer que cuando la totalidad de la plantilla sea sometida a las pruebas, 824 personas en total, «se mantendrá ese 4 o 5%, lo que significará que habrá 25 o 26 trabajadores con valores superiores a los 15 microgramos por litro de sangre». Al respecto, explicó que «se trata de un dispositivo extraordinario para una situación extraordinaria que pretende dar mayor seguridad en el seguimiento de los afectados, independientemente de su situación laboral futura».

Sobre la petición de los sindicatos CC OO, UGT y USO para que el análisis de cabello se realizase a toda la plantilla, indicó que «únicamente confirmaría una exposición», pero tendrían que tenerse en cuenta los valores del mercurio orgánico e inorgánico al mismo tiempo.

San Juan de Nieva y Jardín de Cantos critican la actitud del director de Salud

San Juan de Nieva y Jardín de Cantos critican la actitud del director de Salud

 

Rechazan que se haya empezado un estudio para controlar los niveles de mercurio en sangre un mes después de denegar pruebas a los vecinos del entorno de AZSA 

06.04.13 - 00:19 - 

El presidente de la asociación de vecinos de San Juan de Nieva -barrio anejo a la factoría de Asturiana de Zinc-, Juan Requena, criticó la postura del director general de Salud Pública, Julio Bruno, con respecto a la campaña para detectar niveles de mercurio en la población sana y poder hacer una comparativa con los que presentan los trabajadores intoxicados tras el accidente a finales del año pasado en la factoría.

Requena señaló que hace un mes participó en una reunión «convocada por el propio director general de Salud Pública» con el presidente de la asociación vecinal de Jardín de Cantos, Antonio Cabrera, en la que se acordó que Bruno les facilitaría la documentación necesaria «para tranquilidad de los vecinos», que finalmente no envió. Requena también aseguró que «los vecinos no hemos recibido nada, ninguna documentación que informase de las mediciones en el entorno de la fábrica ni tampoco en la que se nos explicase dónde está el origen del problema».

El representante vecinal de San Juan de Nieva indicó además que «no quisieron hacer un muestreo y controlar los niveles de mercurio en sangre de los vecinos porque se iba a crear una alarma social mayor y ahora dice que Sanidad iniciará una campaña para hacer la comparativa», a pesar de «haber denegado nuestra petición sólo un mes antes». Para los vecinos del entorno de Asturiana de Zinc, la postura de Bruno supone «una falta de honradez».

Requena explicó que los vecinos están «tranquilos porque ya se hicieron los análisis que consideraron necesarios, que se tuvieron que financiar por su cuenta», y que en ningún caso se registraron niveles superiores a los permitidos.

El director general de Salud Pública había ratificado el jueves, en la sede de la Consejería de Sanidad en Oviedo, que el Principado ya había puesto en marcha un estudio, en colaboración con la Hermandad de Donantes de Sangre, en el que participarán 150 personas. El objetivo del estudio, según apuntó Bruno, es identificar los valores en sangre y orina de mercurio en una persona que no estuviese afectada por la intoxicación ni tenga una actividad laboral relacionada con este metal, para establecer hasta qué punto pueden estar contaminados otros empleados que no fueron intoxicados, entre otras conclusiones.

Bruno había advertido que el problema con el mercurio «lo tiene toda España y también Asturias», y que otro reciente estudio alertaba de la alta presencia de mercurio en el cordón umbilical de los recién nacidos, aunque en todo momento aseguró que «no hay motivos de alarma» con respecto a una posible contaminación en el ambiente, porque ninguna de las mediciones realizadas en la fábrica hasta el momento -siendo la última del pasado 12 de marzo- «han dado valores superiores a los máximos permitidos» en el ámbito laboral. Actualmente, un 5% de los trabajadores analizados (507) tiene valores superiores en sangre.

Prevención culpa a AZSA de no evaluar de forma adecuada el riesgo de intoxicación por mercurio

Prevención culpa a AZSA de no evaluar de forma adecuada el riesgo de intoxicación por mercurio
04.04.13 - 02:48 -

Un informe del Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales determina «deficiencias en materia de seguridad y salud laboral» en Asturiana de Zinc (AZSA), que supuso la intoxicación por mercurio de los trabajadores de Ingeniería de Montajes Norte (IMSA) durante los meses de noviembre y diciembre cuando desempeñaban su labor en la planta de tostación en la que se detectó el accidente.

El informe evalúa la seguridad en el trabajo, la higiene industrial y la normativa y también la medicina laboral, además de otros informes, como la información básica de obra (IBO) para las labores de calderería y soldadura que debían realizarse en la parada general de tostación. Los técnicos que firman el informe son Esther López (técnica de prevención), Javier Rodríguez Suárez (jefe del área de seguridad en el trabajo), José María Santurio Díaz (técnico de prevención), Ofelia García Hevia (jefa del área de higiene industrial) y Eduardo García Morilla (jefe del servicio de riesgos laborales).

El documento indica que la causa básica de la intoxicación con mercurio se debe a «no haber previsto la elevada cantidad del metal presente en los intercambiadores», algo que pudo condicionar «negativamente la valoración adecuada del riesgo». Es por eso que, a juicio de los responsables del informe, «se pudo deducir la insuficiente información transmitida a la contrata sobre el mismo y a los propios trabajadores intervinientes». En todo caso, hubiera sido «más difícil» que se produjeran las carencias en el método de trabajo diseñado y aprobado, y, en general, el conjunto de lagunas o deficiencias detectadas en materias de seguridad y salud laboral en caso de haberse evaluado correctamente el problema», y recalcan que las carencias preventivas «no son disculpables en ningún caso».

En todo momento se bajara la hipótesis de una avería, un accidente industrial, una operación errónea o un problema de la puesta a punto de alguno de los equipos de depuración, y se cree que el problema pudo darse en las torres de mercurio situadas inmediatamente antes de los intercambiadores, cuya finalidad es, precisamente, la eliminación del mercurio de los gases provenientes de la tostación.

Causas del accidente

El documento explica que una de las causas del accidente fue la «elevada concrentración de mercurio en la zona de trabajo, no prevista y no evaluada». Se argumenta que «existían concentraciones notablemente altas de mercurio, habida cuenta la entidad de los valores biológicos de dicho metal encontrados en los trabajadores accidentados». Existe, según el informe, una prueba objetiva que demuestra la presencia de mercurio en los intercambiadores, como es el análisis de los tubos sustituidos y los resultados obtenidos por el Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM), efectuados a instancias de AZSA, y los que se obtuvieron a raíz del análisis del Instituto de Geología Aplicada de la Universidad de Castilla la Mancha.

La conclusión del informe del CENIM es que «la mayor parte del mercurio encontrado en los tubos sustituidos está en forma de mercurio elemental, aunque también se podrían encontrar otros compuestos inorgánicos de mercurio». El informe de la Universidad de Castilla la Mancha, realizado con un mes de diferencia, establece que «el mercurio está presente en todas las muestras analizadas». Sin embargo, el documento de Prevención de Riesgos Laborales tiene en cuenta «la descuidada manipulación de los tubos, que fueron tratados como chatarra y no conservados como muestras para laboratorio», lo que hace suponer que la concentración total fuese mayor «en el momento de retirarse los intercambiadores que lo que pudiera deducirse de los resultados» de los análisis.

Según los técnicos, «las características de los trabajos de reentubado que se efectuaron en los intercambiadores y las condiciones en las que se realizaron pudieron favorecer una mayor exposición y contaminación de los trabajadores, pero no justifican en modo alguno, por sí solas, los elevados valores biológicos de mercurio detectado en los accidentados». Se refieren al hecho de tener que sustituir casi 4.000 tubos, las jornadas de trabajo de 12 horas y el método de trabajo con «aerosoles y vapores de mercurio, radiales y otras herramientas de desbaste, oxicorte y soldadura». Todas, similares a las que se habían empleado en otras paradas anteriores.

Cuando se refiere a las condiciones de trabajo se recalcan las atmosféricas, por la época del año en la que se realizó la parada. Al respecto, el informe establece que «se colocaron toldos sobre el intercambiador, pero el goteo de agua provocó arrastres de depósitos con contenido en mercurio desde cotas altas, ensuciando la ropa y resto de equipamiento, y también la elevada humedad relativa en el interior de los intercambiadores».

El análisis del Instituto de Prevención de Riesgos Laborales sostiene que resulta «evidente» que la elevada cantidad de contaminante existía «de forma indubitada», aunque el informe básico de obra que facilita AZSA a la empresa en el momento de realizar la parada sólo refleja «de forma somera la posible presencia de metales pesados, sin más especificación, y en el procedimiento de trabajo elaborado por IMSA y aprobado por AZSA no se establece la necesidad de efectuar mediciones ni de emplear protecciones respiratorias frente al mercurio más que durante las operaciones 'en caliente' (corte con radial, oxicorte y 'botado' de tubos)», lo que a juicio de los responsables del informe es una «muestra de la escasa importancia que se le dio a la presencia de mercurio u otros metales pesados». Una de las causas pudo ser el hecho de que en operaciones similares no se hubiesen producido problemas similares, «lo que pudo hacer poco previsible la importante presencia de mercurio», aunque «los hechos demuestran el error que, desde un punto de vista de la seguridad y la salud en el trabajo, supuso la imprevisión expuesta que llevó a no estimar correctamente la potencialidad del riesgo y, consecuentemente, a que no se tomasen las medidas congruentes con su importancia».

En otro punto del informe se explica que el hecho de que los intercambiadores, espacios confinados por los que han pasado gases tóxicos, hubiesen permanecido «cerrados durante once años» y se obrasen modificaciones en ellos debería de haber sido motivo suficiente para «haber tomado más precauciones para cerciorarse de la inexistencia de atmósferas peligrosas en el interior de los equipos».

Otra de las causas del accidente es, según el informe, la protección individual insuficiente, puesto que «no se prescribió el uso del buzo desechable, y la ropa de trabajo, sucia y contaminada, «acompañó a los trabajadores mientras la tuvieron puesta, trasladando la contaminación a otras zonas no expuestas inicialmente y pudiendo afectar a otras personas sin riesgo de exposición». La última de las causas se refiere a las «deficientes condiciones de limpieza y hábitos higiénicos incorrectos». El informe establece que «las condiciones atmosféricas presentes durante los trabajos favorecieron la suciedad de la ropa y el hecho de que la ropa no fuese sustituida o desechada tras las operaciones se muestran como un factor negativo desde un punto de vista preventivo».

Las condiciones de los vestuarios también influyeron, y entre otras cosas se detallan «bajo nivel de limpieza, mezcla de ropa de trabajo y calle, depósito de botas sucias, secado de ropa contaminada en el mismo local» y otras cuestiones como «comer sin cambiarse de ropa, fumar con las manos sucias, las máquinas expendedoras de comida y bebida en las zonas contaminadas», como causas que pudieron contribuir a aumentar los niveles de intoxicación.

CC OO, UGT y USO piden que AZSA financie el estudio de pelo de la plantilla

CC OO, UGT y USO piden que AZSA financie el estudio de pelo de la plantilla
 
 
 
Los sindicatos también quieren que los análisis para determinar los niveles de mercurio en sangre se puedan seguir realizando

03.04.13 - 02:38 -

Las secciones sindicales de CC OO, UGT y USO en Asturiana de Zinc acordaron ayer, tras la reunión del comité de empresa, solicitar a la dirección de la fábrica que se haga cargo del coste económico del estudio de la Universidad de Oviedo al que se han sometido dos de los trabajadores de Ingeniería de Montajes del Norte (IMSA), intoxicados con mercurio mientras realizaban trabajos en AZSA, y sea sometida al análisis de pelo tanto la plantilla habitual como los trabajadores de las empresas auxiliares.

El pasado jueves, el responsable de Salud Laboral en la Unión Comarcal de MCA-UGT, Juan Antonio Díaz Olea, pidió que se realizara la misma prueba en el personal de AZSA, «porque si permite establecer cuándo se produjo la inhalación de mercurio por parte de los trabajadores, servirá para ayudar en la investigación, para determinar las causas, el foco de la intoxicación y el periodo en el que se produjo la misma». El informe está elaborado por los catedráticos de Química Analítica Agustín Costa y José Ignacio García.

El delegado de Comisiones Obreras en el comité de AZSA, Ignacio Requena, explicó que el sindicato que representa, al igual que UGT y USO acordaron solicitar a la empresa comenzar las pruebas, aunque los responsables del Sindicato Independiente de Asturiana de Zinc (SITAZ, mayoritario en el comité), según explicó, indicaron que estudiarían la cuestión. José Augusto Regedor Marcos, de USO, comentó la misma cuestión, indicando que las pruebas servirán para ayudar a la investigación. Los tres sindicatos darán «un margen de unos días» a la empresa para hacerse cargo del estudio antes de solicitarlo de manera oficial, pero ambos responsables recalcaron que deben reanudarse las pruebas que desde el pasado 25 de marzo no se realizan, y en las que se medían los niveles de mercurio en sangre de los trabajadores. «Parece que ya se ha finalizado la campaña de mediciones y que ya no es posible que un trabajador la solicite por su cuenta en el botiquín», comentó Requena.

Desde CC OO también indicaron que el comité ha pedido información tanto a la empresa como al Servicio de Salud Laboral, «y todavía no nos han dado los resultados solicitados». Regedor, por su parte, consideró que «los plazos de las analíticas deberían de ampliarse, para tener un mayor control» de la intoxicación y los posibles afectados.

Los límites que ahora se consideran como máximos son de 10 microgramos de mercurio por litro en la sangre, en lugar de los 15 que se admitían anteriormente, antes de que se acordarse el cambio en la legislación. Los representantes sindicales recordaron que muchos de los trabajadores habían presentado valores de 15 microgramos.

«Si la contaminación en AZSA es ambiental, los muros de la fábrica no la han parado», dice Llamazares

El Principado niega que los niveles de mercurio en suspensión del entorno de AZSA sean peligrosos para la salud

El diputado de IU cree que los informes de los expertos de la Universidad de Oviedo confirman su tesis de que hubo intoxicación fuera de la factoría de San Juan 

23.03.13 - 00:50 - 

El informe elaborado por los catedráticos de Química Analítica de la Universidad de Oviedo, Agustín Costa y José Ignacio García, sobre la contaminación por mercurio en Asturiana de Zinc es, para el diputado nacional de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, la prueba definitiva de que la contaminación fue ambiental.

Ayer volvía a insistir en su crítica a la gestión de este accidente laboral y afirmaba que «si la contaminación es ambiental, los muros de la empresa no la han parado». Recordó que los análisis realizados a varios de los afectados por parte de estos catedráticos universitarios se realizaron recientemente, pero él entiende que si estos análisis se hubieran hecho en el momento en que se produjo el accidente, a finales del pasado mes de noviembre, «con toda seguridad hubieran demostrado que hubo gente afectada tanto dentro como fuera de la fábrica».

De esta forma el diputado de IU volvía a insistir en su denuncia del pasado mes de enero, en la que había asegurado que más allá de la contaminación que se produjo en el interior de la factoría de San Juan de Nieva, también se habría producido una contaminación ambiental en el entorno de la fábrica.

Para Llamazares, «el fallo estrepitoso y el obstruccionismo que hemos visto, tanto por parte de la empresa como por parte del Ministerio de Trabajo, tienen que terminar y requieren una explicación y que se depuren responsabilidades».

Sobre el silencio por parte de la dirección de AZSA y las respuestas que han recibido sus preguntas al Ministerio de Trabajo, el diputado de la coalición de izquierdas consideró que esta situación «es inaceptable en democracia». Constató que «la empresa lleva cien días sin dar explicaciones, y quien también tiene que darlas, que es el Ministerio de Trabajo, también lleva cien días sin decirle a los trabajadores a qué han estado expuestos, qué peligros corren y cuál es el futuro de esos riesgos».

Informe del Ministerio

Llamazares reiteró que, según sus datos, se trata de uno de los accidentes más graves por mercurio de Europa y recordó que ha solicitado la comparecencia de la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, en el Parlamento para que explique porqué se está tardando tanto en dar a conocer las conclusiones del informe en relación con la grave intoxicación por mercurio en AZSA. En este sentido, volvió a urgir al Ministerio de Fátima Báñez a actuar con rapidez en el informe que debe elaborar el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.

«Una ingesta no habría disparado el mercurio a los niveles presentes en el pelo»

Agustín Costa y José Ignacio García, catedráticos de Química Analítica de la Universidad de Oviedo, son los dos responsables del estudio sobre el cabello de trabajadores contaminados con mercurio en Asturiana de Zinc. Ayer explicaron a LA VOZ alguna de las cuestiones contenidas en su informe.

-¿Por qué se puede descartar que haya sido una contaminación por ingesta?

- Es chocante que mientras el pelo de estas dos personas no estuvo expuesto a ninguna contaminación externa la relación de concentración de mercurio en pelo es baja. Podría considerarse normal, pero sin embargo sube bruscamente como consecuencia de la contaminación externa. Si no la hubiera habido, la concentración del mercurio debería de ser más o menos constante, sin alteración en la longitud del pelo.

-¿Por qué se habló de ese supuesto desde un principio?

-Porque todos estamos expuestos al mercurio por ingesta. El contenido en pescados no es muy alto, pero es hoy en día la fuente principal de concentración. El nivel en el pelo puede indicar una ingesta continuada, pero en los datos se observa que fue externa y coincide con la intoxicación.

-¿Qué valores serían normales?

-En el pelo no se puede hablar de concentración de mercurio, sino de relación con el azufre. Se ha analizado la relación comparativa de mercurio con el azufre contenido en el cabello. Se sabe que la concentración de azufre en el cabello es bastante constante en la longitud del pelo y pertenece al material proteico del pelo, la keratina. Uno de sus componentes básicos, la cisteína, presenta el azufre en su molécula. Algo de mercurio siempre hay en el pelo, por la alimentación, pero no tiene que ser importante. Cuando se analiza la parte del pelo expuesto a la contaminación, la relación se dispara.

-¿Por haber ingerido mercurio podría ser tan elevada?

-Imagino que no, aunque no tenemos los datos. El supuesto más realista sería éste que presentamos, por una ingesta no se podría disparar el mercurio a esos niveles en personas distintas y al mismo tiempo.

-¿Qué permite establecer con exactitud que la contaminación fue en noviembre o diciembre?

-Lo que hacemos es asumir la velocidad de crecimiento del pelo. El pelo ha seguido creciendo cuando estaban fuera de esa concentración, y más cerca de la raíz del pelo los niveles de mercurio son inferiores. Calculando 12 milímetros de crecimiento por mes, se puede saber cuándo fue la exposición. El pelo funciona como una esponja, el mercurio es absorbido desde el exterior, y puede no tener una relación directa con la concentración en sangre. El nivel elevado no desaparece hasta que no se corta, porque la absorción es irreversible, otra cosa es el que se ha respirado y ha pasado a los pulmones y se ha metabolizado y se ha integrado en diferentes vísceras. Lo que parecen indicar es que estas personas estuvieron en una atmósfera contaminante de mercurio externo.

-¿Estas inhalaciones se pueden evitar?

- El mercurio es un metal muy curioso, líquido tiene una presión a temperatura ambiente que hace que pase a vapor, y se respira. Lo primero sería informar a los trabajadores con qué problemas podrían encontrarse. Obviamente, si en esas reparaciones se van a encontrar con mercurio, sería eliminarlas porque si uno se dispone a utilizar sopletes o cortar este tipo de tubería con fuentes de calor alta se propicia más la volatilidad del mercurio.

-¿Se puede determinar cómo llegaron a inhalar ese mercurio?

-No, en este caso solo podemos especular. Hay datos de un accidente similar que ocurrió en Japón hace 20 años y los tubos estaban contaminados, por lo que puede ser que al cortarlos se haya evaporado. Si es mucho o poco depende de factores como la ventilación y otros factores o puede ser absorbido por la piel.

-¿Por qué no han tenido los mismo síntomas los trabajadores?

-El metabolismo de cada persona es diferente, lo más fiable siempre son las concentraciones en sangre, ese es el parámetro analítico más fiable, y es en el que deben de basarse los informes médicos. Los especialistas en toxicología deben determinar la gravedad teniendo en cuenta los niveles en la sangre. El mercurio y el plomo se consideran acumulativos en nuestro organismo, no son fáciles de eliminar sin un tratamiento adecuado con quelantes. Podrían desaparecer de la sangre pero acumularse en el cerebro o en otro tejido donde podrían hacer daño.

-¿Continuarán con más estudios de otros trabajadores intoxicados?

-Sí, ahora tenemos estudios preliminares y con estos análisis del pelo se puede determinar la exposición, por lo que seguiremos con otros.

-¿Cómo se realizan estos análisis?

-A través de una técnica bastante sofisticada del laboratorio de Servicios Cientifico-Técnicos de la Universidad de Oviedo, comprobando la cantidad de mercurio en relación con el azufre presente normalmente en el pelo de las personas.

El problema de la sobre-exposición laboral en la fábrica Asturiana de Zinc de San Juan de Nieva… caso abierto.

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Víctimas del mercurio

Asturias investiga la mayor intoxicación por este metal pesado ocurrida en España

Cerca de un centenar de obreros de una fábrica de zinc en Avilés están afectados

Foto: La fábrica Asturiana de Zinc, junto a la ría de Avilés.

Elena G. Sevillano, Avilés, en El País.

Carlos Martínez, oficial de primera montador de estructuras, 46 años, lleva media vida metido en calderas, silos con ácido, cementeras, hornos de coc de los que salía “como un watusi”… Y nunca, asegura, había trabajado en un ambiente como el que encontró a finales de noviembre pasado en la fábrica de Asturiana de Zinc en San Juan de Nieva, junto a la ría de Avilés. Fue contratado, junto con otro medio centenar de obreros, por la empresa Ingeniería Montajes del Norte S. A. (Imsa), para trabajar en una parada técnica en la tercera factoría que más zinc produce en el mundo. Pese a la mascarilla, aquel aire “se mascaba”, recuerda. El 2 de diciembre, tras dos semanas de trabajo, ingresó de urgencia en el hospital de Avilés. Intoxicación aguda por mercurio y zinc, reza su informe de alta.

Desde su cama en la UCI, con la cara hinchada, “los ganglios como nueces”, náuseas y diarrea, reconoció la voz de su compañero Laureano. Luego supo que llegaron más. Todos con síntomas parecidos. La intoxicación afectó inicialmente a medio centenar de trabajadores de Imsa, los que participaron en la reparación del intercambiador de la planta de tostación número 4 de Asturiana de Zinc. Después empezaron los análisis de sangre masivos, tanto a los empleados de la empresa —tiene más de 800— como a los de las 18 subcontratas que trabajaron en la parada programada. Una treintena más de personas han ido dando positivo, algunas con puestos de trabajo en edificios alejados del foco original. El informe médico de Martínez señala que al llegar a urgencias le encontraron 632 microgramos de mercurio por litro en sangre. El límite son 15.

Las cifras de afectados varían según el departamento del Gobierno de Asturias en el que se pregunte. Y de nada sirve hacerlo en Asturiana de Zinc, que asegura tener aún en curso su investigación y considera “una irresponsabilidad” hacer conjeturas. Lo cierto es que han pasado tres meses y medio de la que los expertos consideran la mayor intoxicación por mercurio registrada en España y probablemente en Europa. Un tiempo durante el que ha ido creciendo la intranquilidad de algunos vecinos cuyas casas prácticamente lindan con la factoría. Pasado este tiempo, sigue sin conocerse qué pasó en la planta de tostación número 4. ¿Por qué estaba allí ese mercurio?

Los operarios de Imsa tenían el encargo de sustituir más de 3.000 tubos de acero de uno de los intercambiadores de la planta. Había que cortarlos con radial y colocar los nuevos, todo dentro de una especie de silo hermético que se abrió para la reparación. La propia Imsa había realizado el mismo trabajo antes en otras plantas. En la fase de tostación, la materia prima, sulfuro de zinc, se transforma en un óxido de zinc impuro, llamado calcine, aplicándole aire caliente a 900 grados. En el proceso también se genera dióxido de azufre, utilizado para fabricar ácido sulfúrico, un subproducto que Asturiana de Zinc (Azsa) vende a su vecina en la ría Chemastur, que elabora fertilizantes. Otro subproducto es el mercurio. La empresa había detectado unos meses antes del accidente contaminación de este metal en el ácido sulfúrico, explican en el sindicato CC OO. Martínez no sabe qué pudo pasar, pero algo sí tiene claro: “Al abrir esa zona, ese cofre, hubo un escape y no se detectó. Nunca nos tendrían que haber dejado entrar allí”.

Un pinar de poco más de 200 metros es todo lo que separa las coloridas casas del barrio de San Juan de Nieva de Asturiana de Zinc. De no ser por los árboles, el paisaje desde los balcones consistiría en chimeneas humeantes, silos y tanques. A uno de ellos se asoma Chelo Muñiz: “Aquí nadie avisó de nada”, se queja. Lo que sabe del accidente lo ha leído en la prensa local. Muchos de sus vecinos se alarmaron cuando en los periódicos empezó el goteo incesante de nuevos afectados. Todos eran trabajadores, pero los límites de la fábrica no son impermeables. Quisieron saber si ellos también estaban respirando mercurio. “Mi médica dijo que nos podíamos hacer análisis, pero luego le dieron orden de que no, que si no había síntomas no. Y como nadie nos ha dicho los síntomas…”, se encoge de hombros Muñiz.

“Todos los datos ambientales son negativos”, dice tajante Julio Bruno, director general de Salud Pública del Principado. “La población no se ha visto expuesta”, insiste en su despacho del centro de Oviedo mientras abre una carpeta con un estudio del Instituto de Geología Aplicada de la Universidad de Castilla-La Mancha. Se hicieron cerca de 6.000 mediciones en dos días de enero en diferentes puntos de la fábrica. La concentración de mercurio varió entre 0,023 y 12,5 microgramos por metro cúbico. El valor límite ambiental (VLA) de este contaminante en el medio laboral es de 20. El de las áreas residenciales, 0,3, según la Agencia Americana de Protección Ambiental.

Bruno dice estar seguro de que el mercurio se quedó en la fábrica. La mujer de la zona con altos niveles de este metal en sangre de la que hablaron durante días los periódicos “no consta” en ninguna parte. Este diario tampoco pudo encontrarla. Bruno reconoce que el accidente supone “un problema importante de salud” y que apenas hay conocimiento de hechos similares “ni en Asturias ni en España ni en Europa”. La Consejería de Sanidad hará un seguimiento a lo largo de los años de la salud de los trabajadores intoxicados, anuncia.

“La gente viene aquí a pedir explicaciones, no va allí a ver al consejero”, se enciende la alcaldesa de Castrillón, Ángela Vallina (IU). “No recibimos información del Gobierno ni de la empresa. Llamamos a las puertas nosotros. Hay una opacidad completa”, asegura. Como aún no hay informe oficial ni apenas explicaciones extraoficiales, Vallina se pregunta si no habrá en la fábrica un segundo foco aún sin controlar que explique los casos que, tres meses después, se siguen detectando. “La fábrica para este municipio es vital. Sin su IAE [Impuesto de Actividades Económicas] difícilmente haríamos los presupuestos”, reconoce. “Un accidente puede ocurrir pero tiene que haber transparencia e información, y hay que cumplir la normativa”.

El accidente en Asturiana de Zinc ha ocurrido en un momento complicado para su propietaria, la multinacional de las materias primas Xstrata, con sede en Suiza y que cotiza en Londres. La fusión con Glencore, otro gigante del mercado mundial de cobre y zinc, entre otros, es inminente.

La directora del Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales, Miryam Hernández, dice tener a cinco técnicos dedicados solo a esa investigación, de la que habrá conclusiones “en breve”. “Es una circunstancia que no nos habíamos encontrado nunca”, reconoce. Maneja hipótesis sobre por qué había exceso de mercurio, que tienen que ver con el cambio de un filtro en mayo de 2012, pero destaca “la imprevisión total y absoluta de las condiciones que se iban a encontrar los operarios que entraron en ese espacio confinado”. “Hay una deficiente evaluación del riesgo de exposición al mercurio”, añade. “Pero eso no quiere decir que tengamos ahí un mini Chernóbil. No es un problema de salud pública, sino de exposición laboral”.

Al exceso de mercurio, que no se midió, contribuyeron otras circunstancias: turnos de 12 horas, la lluvia que impregnaba la ropa y exacerbaba la exposición al respirar, la inexistencia de taquillas separadas de sucio y de limpio, la presencia de máquinas de comida cercanas (los operarios pudieron ingerir el mercurio depositado en los alimentos), enumera Hernández. Hubo trabajadores que dieron hasta 900 microgramos de mercurio en sangre. El juzgado de Instrucción número 4 de Avilés, que ha abierto diligencias penales de oficio, espera los informes de la Administración y la empresa. “Las mutuas están dando de alta a los operarios que vuelven a niveles normales de mercurio, pero muchos siguen con síntomas. Y no sabemos qué secuelas pueden tener en el futuro”, resume Marta Monteserín, la abogada de 11 de los afectados.

Los peligros del mercurio

El mercurio y sus compuestos son extremadamente tóxicos. “Se acumula en el riñón, el hígado, el sistema inmunitario y, donde más, en el nervioso”, explica el químico del CSIC José Luis García Fierro. “También afecta a la vista y al tacto y los efectos pueden ser irreversibles”, añade.

La intoxicación más habitual suele ser la crónica, a causa de la alimentación. El mercurio aparece en el pescado debido a la contaminación química de los océanos. En 2011, España recomendó a embarazadas y menores de tres años no comer emperador ni atún rojo.

A principios de este año, más de 140 países cerraron un acuerdo —llamado convención de Minamata por la localidad japonesa que en los años cincuenta sufrió una intoxicación masiva por vertidos de metilmercurio al mar— para vetar su uso.

“Aún no se conocen bien los efectos en la salud del mercurio. Solo hace 50 años de Minamata”, dice García Fierro. “Conozco casos de trabajadores expuestos muchos años a vapores de mercurio con problemas en el sistema nervioso”, explica.

Sanidad afirma que no hay «un nuevo foco» de contaminación por mercurio en AZSA

Sanidad afirma que no hay «un nuevo foco» de contaminación por mercurio en AZSA
 
 
Los sindicatos insisten en que es necesario que los análisis a toda la plantilla de Asturiana de Zinc sean «obligatorios» para conocer el alcance exacto del accidente

15.03.13 - 00:21 -

El consejero de Sanidad del Gobierno del Principado, Faustino Blanco, afirmó ayer en Oviedo que no hay constancia en su departamento de la existencia de «un nuevo foco» de contaminación por mercurio en la factoría de Asturiana de Zinc (AZSA) distinto a la planta de tostación en la que se detectó el accidente.

Blanco justificó esa afirmación en la «pequeña proporción» de afectados por la intoxicación a la vista de los resultados de las analíticas que ya se han realizado, y que alcanzan «a dos tercios» de la plantilla de la factoría.

El consejero estimaba para esa afirmación la cifra de «medio centenar» de afectados. Esa estimación fue ayer mismo especialmente criticada por el delegado de Comisiones Obreras en el comité de AZSA, Ignacio Requena, para quien el consejero se limita a considerar la cifra de intoxicados más graves, trabajadores de las subcontrata IMSA que desempeñaban su labor en la mencionada planta de tostación. Sin embargo, la cifra de trabajadores de AZSA que han superado los niveles máximos de mercurio en sangre rondaría la treintena, y buena parte de ellos no estaban directamente vinculados a dicha instalación.

Ese aspecto es el que hace pensar a los sindicatos minoritarios en el comité de empresa de AZSA, CC OO, UGT y USO, que podría haber otro foco de tipo «ambiental», por lo que reclaman que se profundice en las investigaciones.

En ese sentido, los representantes sindicales en minoría en el comité de empresa de Asturiana de Zinc insistieron ayer en la necesidad de que los análisis a la plantilla de la factoría de San Juan de Nieva sean «obligatorios». De ese modo, consideran insuficiente la mera ampliación de los plazos para la realización de las pruebas de presencia de mercurio en sangre que ha anunciado la dirección de la compañía.

AZSA anunció ayer a los trabajadores que, a petición de los delegados de Prevención del comité, todos del mayoritario Sindicato Independiente de Trabajadores de Asturiana de Zinc (SITAZ), la fecha límite para la realización voluntaria de las pruebas será el día 25 de este mes, y no hoy como había anunciado inicialmente a través de un cartel.

«Casualidad»

El delegado de USO en la empresa, José Augusto Regedor, consideró «mucha casualidad» que la empresa adoptara esa decisión «el mismo día en que nosotros anunciábamos nuestra denuncia ante la Inspección de Trabajo» para que se ampliara ese plazo y se realizaran analíticas obligatorias toda vez que «aún no se ha localizado el foco de la intoxicación por mercurio en la planta».

Además, Regedor dudó de que la cifra de analíticas que hayan sido realizadas se encuentre ya en el entorno de las quinientas, tal y como informaron desde SITAZ, cuando en el conjunto de las instalaciones de la factoría se ronda la cifra de ochocientos empleados.

Sin embargo, el consejero de Sanidad afirmaba ayer que las autoridades laborales y sanitarias trabajan con «protocolos» para esclarecer el accidente en AZSA, y quiso trasladar «tranquilidad», asegurando que desde la Administración están «comprometidos» con la salud de los trabajadores y de los ciudadanos. Así, recordó que la investigación se está siguiendo por el Instituto de Prevención de Riesgos Laborales, que dará a conocer los resultados de un informe próximamente.