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HOSPITAL SAN AGUSTIN

Casi la mitad de los pacientes de la Unidad de Tabaquismo deja de fumar

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Neumología ofrece en el Hospital San Agustín un tratamiento individualizado con un porcentaje de éxito del 40%
 16.02.12 - 02:39 -

Dejar de fumar es posible, aunque para ello la persona necesite una ayuda como la que le ofrece la Unidad de Tabaquismo en la Unidad de Gestión Clínica de Neumología en el Hospital San Agustín. Desde su apertura ya ha atendido a 170 personas. Y en el primer año, ha logrado un porcentaje de éxito del 40%, entendiendo por tal el número de fumadores que han permanecido sin consumir a los seis meses de haber terminado el tratamiento.
El neumólogo Manuel Muñiz y la enfermera Concepción Rodríguez se encuentran al frente de esta unidad creada el 9 de septiembre de 2010. «En Neumología siempre existió una gran sensibilidad hacia el tabaquismo», explica el doctor Muñiz al comentar el origen de este equipo. «En 2009, la Consejería de Sanidad elaboró un plan estratégico contra el tabaco donde se nos invitaba a crear este tipo de unidades y entonces dijimos que sí».
La unidad del San Agustín no es el único equipo del Área Sanitaria III para ayudar a abandonar el tabaco. Atención Primaria cuenta con su propia oferta en diferentes centros de salud, aunque existe una diferencia fundamental entre ambas propuestas. Así, en el San Agustín se ofrece un tratamiento individualizado, buscando adaptarse a las características de cada persona. Frente a esto, en Atención Primaria la base del trabajo es la terapia de grupo para ayudar a alcanzar el objetivo de dejar de fumar.
«El acceso a la unidad es derivado por médicos de Atención Primaria, de Neumología o de otros servicios del Hospital. También la Unidad de Tabaquismo de Primaria nos remite algún paciente», explica el doctor Muñiz, que señala que en las conversaciones iniciales se les comenta la existencia de sus homólogos en Primaria. «Igual hay personas que prefieren el apoyo de un grupo antes que estar en solitario», comenta. De igual manera, reciben a pacientes enviados directamente desde el equipo de Primaria y por idénticas razones.
La Unidad de Tabaquismo se orienta a pacientes con dificultades especiales para dejar de fumar, incluso con varios intentos fallidos. También apoya a las personas con enfermedades graves asociadas al tabaquismo y personal del Hospital San Agustín.
Este año se quiere, además, reforzar la atención a las mujeres embarazadas que fuman y se pretende impulsar una iniciativa con Psiquiatría para que sus pacientes abandonen el tabaco. «Es un colectivo con un gran consumo», recuerda Concepción Rodríguez.
Diferentes abordajes
La actividad de la unidad se centraliza en un día a la semana, en concreto los miércoles por la tarde, ya que tanto Muñiz como Rodríguez deben atender la actividad normal de Neumología. Cada tarde realizan entre 11 y 13 consultas. De ellas, tres son primeras visitas a la Unidad de Tabaquismo y el resto revisiones. «Es un número pequeño, pero esta es una consulta que lleva mucho tiempo. En la primera visita, lo normal es estar entre 40 y 45 minutos con cada paciente. Las revisiones duran 15 minutos, pero el tiempo es variable; en ocasiones un paciente necesita más tiempo y hay que dedicárselo», comenta el doctor Muñiz.
El sistema de trabajo repite el mismo patrón. En la primera visita se realiza una completa exploración de la persona. Además de conocer su estado físico, se busca descubrir los niveles de dependencia psicológicos y a la nicotina de cada fumador. También se trata de descubrir su motivación para abandonar el tabaco, el que para muchos es un amigo al que resulta difícil renunciar.
«La motivación es fundamental. En ocasiones, el paciente ya llega con ella muy clara. En otros casos, se le anima a buscarla durante la entrevista, apelando, por ejemplo al estado de su salud y la mejoría que significará dejar de fumar», comentan Muñiz y Rodríguez.
Conocer el historial médico de la persona también es fundamental, ya que durante esta terapia se le ofrecerá la posibilidad de utilizar tratamiento farmacológico para superar la adicción a la nicotina. «Salvo que descubramos una contraindicación médica, siempre ofrecemos a los pacientes la posibilidad de usar fármacos. Las posibilidades de éxito se duplican», explica Manuel Muñiz.
La barrera de que es el fumador quien debe asumir el coste de estos medicamentos se derriba al aplicar la calculadora. «Los fármacos se utilizan unos tres meses de media y, en los tratamientos más caros, hablamos de un coste que oscila entre los 200 y los 300 euros. Lo mínimo es que los fumadores que vienen aquí consuma una cajetilla diaria, que ronda los 4 euros, es decir, unos 360 euros, con lo que se trata de pasar el dinero del tabaco al medicamento y, aún así, ahorrará».
En este año y medio de actividad, la inmensa mayoría de los pacientes optan por la medicación.
Ayuda psicológica
Vencida la adicción física a la nicotina, el mayor esfuerzo del equipo se orienta para derrotar la dependencia psicológica que se traduce en muchos componentes: gestos, hábitos como el cigarro después de comer o en determinados momentos de la vida se presentan como trampas mortales.
«Siempre les explicamos que dejar de fumar es difícil, pero no imposible y que pueden lograrlo. Además de tener las motivaciones, les ofrecemos herramientas para vencer esos momentos de dificultad, les enseñamos pautas para afrontarlos», comenta Concepción Rodríguez.
Así, desde aprender a respirar y coger aire para superar los momentos de ansiedad, a comer fruta para vencer esa sensación de hambre que relatan muchas personas mientras dejan el tabaco... Hacer ejercicio físico, recuperar aficiones, buscar otros gestos que provoquen el olvido de los juegos con los cigarrillos...
«Existen muchos trucos y cada persona encuentra los que mejor le van. Ahora tenemos una gran aliada con la actual legislación. Cuando se permitía fumar en los bares era una dificultad añadida para la persona que trataba de dejarlo; también reforzó la conciencia sobre los efectos dañinos del tabaco», reflexiona Muñiz.
Tras la primera consulta, el paciente regresará para el seguimiento, del que se encargan ambos. «El ritmo se fija según su necesidad; nosotros estamos para ayudarle a dejar el tabaco, hay personas que necesitan regresar a la semana y otras pueden estar dos semanas», comenta el equipo. Lo que no se modifica es la tendencia a ir espaciando el tiempo entre visitas. A los seis meses, se debe terminar el programa. Aunque tampoco es una frontera fija. «Todo va en función de la persona», concluyen.

Dimite el director de enfermería del Hospital San Agustín

 Dimite el director de enfermería del Hospital San Agustín

José Manuel Ablanedo deja el puesto al no poder designar para su equipo a personal de su confianza

 

16.02.12 - 02:39 - R. D. | AVILÉS.

 

Desde que el pasado mes de julio Foro Asturias asumió la presidencia del Principado se han sucedido los ceses y nombramientos de responsables en distintas materias, especialmente en el Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA). El pasado 14 de noviembre, el Gobierno regional nombraba a José Manuel Ablanedo Suárez director de Enfermería de atención especializada en el Área Sanitaria III, pero ayer, tres meses después, el Boletín Oficial del Principado de Asturias publicaba su «cese voluntario».

Según ha podido saber este periódico, José Manuel Ablanedo presentó su dimisión la pasada semana. Deja el cargo por discrepancias con la dirección a la hora de completar su equipo de trabajo, ya que, según fuentes sindicales, no se aceptó que se rodease de personal de su confianza.

Fuentes sindicales han mostrado su malestar con esta situación y su preocupación también, ya que hasta el momento el personal del Hospital San Agustín había expresado su satisfacción con los cambios operados en la dirección y especialmente en el área de Enfermería en donde se habían creado diversas expectativas en cuanto a la mejora de la organización de este servicio.

El equipo directivo del Hospital San Agustín se queda 'cojo' en un momento de cierta interinidad, ya que el próximo día 25 de marzo se celebrarán las elecciones autonómicas y si se produce un cambio en el Gobierno de Asturias es muy probable que también se cese a los equipos profesionales nombrados entre septiembre y noviembre del año pasado, ya que lo habitual es que los gobiernos sitúen en estos cargos a personas de su confianza.

El médico que quiso ser músico

El médico que quiso ser músico
12.02.12 - 02:38 -

Las hojas del calendario marcan su ritmo y, poco a poco, la generación de médicos que abrió el Hospital San Agustín se despide del centro de referencia de la comarca. Entre estos profesionales se encuentra el doctor Enrique Castaño Grandío, anestesiólogo al que la salud le jugó una mala pasada adelantando su jubilación a abril del pasado año. El pasado viernes, 150 amigos acudieron al homenaje en el Restaurante San Fernando para mostrar su apreció a un profesional que ha dejado un gran recuerdo. «Parecía una boda, soy muy emotivo y desde mi jubilación nunca he vuelto por el hospital, ahora ya estoy vacunado e iré a visitarles de vez en cuando; intenté llevarme bien con todo el mundo, ha sido mi segunda familia», comenta Castaño, conocido por 'Quique' en el hospital.
Ovetense de nacimiento, aunque asegura que podría ser de cualquier parte, debe a sus padres sus dos grandes vocaciones: la medicina y la música, porque, confiesa ser un músico frustrado. Socorro, su madre, una comadrona de la vieja escuela que hacía calceta al lado de las parturientas entre contracción y contracción, trabajaba en el Sanatorio Blanco y «trajo al mundo a la mitad de mi generación». A ella le debe su pasión por la sanidad después de una infancia correteando por el centro y viendo los quirófanos.
De su padre, Enrique, bebió el gusto por la música, que se traduce en una completa colección en su casa y un año de tuno en la Facultad de Derecho en Oviedo. «Antes de entrar en Santiago en Medicina estudié un año Derecho, pero no aprobé nada; estuve en la tuna, tocando la bandurria. Lo pasé pipa. En Santiago ya me centré en estudiar», recuerda.
En la Facultad de Medicina coincidió con compañeros con los que más tarde trabajaría en el Hospital San Agustín, como el neumólogo José García, o los cirujanos José Ignacio Jorge y Miguel Menéndez, actualmente en La Coruña después de trabajar durante unos años en el San Agustín avilesino.
Después de hacer el servicio militar, que le llevó a trabajar en el ya desaparecido Hospital Militar de Oviedo en el cuartel de El Milán, con el teniente coronel Cepeda, inició su especialización en Cirugía en el Hospital Covadonga. Hasta que su salud le obligó a cambiar de especialidad. «Tengo problemas físicos en la espalda y no puedo estar mucho rato seguido de pie en la misma postura. Haciendo la residencia, en una operación con el doctor Sariego terminé totalmente rígido», comenta.
En esa situación, se vio obligado a dejar la Cirugía. «En algunas operaciones, los cirujanos llegan a estar muchas horas de pie, en la misma postura y yo no podía, pero me gustaba mucho el quirófano. Así que pasé a Anestesiología, donde puedes moverte mucho más. El trabajo en el quirófano no es tan estático», asevera.
Así termina su especialidad en diciembre de 1980 y en enero se incorpora al Hospital San Agustín. «No sé los motivos, pero el Hospital tenía mala fama, nadie quería venir. El entonces director del Instituto Nacional de Previsión nos citó a diez anestesiólogos en su despacho y pidió dos voluntarios para Avilés. Yo me ofrecí», aunque ahora desvela que siempre pensó en trabajar en Galicia donde dejó a un buen número de amigos tras sus años de estudio y de donde es su esposa, María Jesús de las Pozas, enfermera en el hospital de día quirúrgico.
Parte de su arraigo a Avilés lo tiene Salinas, donde vive desde que comenzó a trabajar en el San Agustín y a cuya playa acude a diario a correr, una de sus grandes pasiones (llegó a hacer la maratón de Madrid en 1984, y es habitual en carreras populares por la región), y donde se baña a diario. «Siento esta playa como algo propio, una parte es mía», afirma.
Jubilado y con la salud restablecida, lamenta no seguir en activo para poder coincidir en el San Agustín con Gema, su única hija, y que se especializa en Neumología, «me hubiese gustado trabajar con ella», asevera. Además de escuchar música («de todo tipo, brasileña y cubana; clásica, ligera... En mi casa siempre suena música») dedica su tiempo a hacer deporte al aire libre, recorrer Asturias con el grupo de Montaña Pulide y disfrutar del cariño de todos los que le conocen y que definen como un hombre bueno.

Las urgencias colapsan el San Agustín

 Entrada a Urgencias del Hospital San Agustín, ayer. Fernando Robles

El hospital abre la cuarta planta sur, destinada a emergencias, debido al aluvión de enfermos

08/02/2012 00:00 / F. ALLENDE Avilés

El Hospital San Agustín abrió ayer la cuarta planta sur, destinada a situaciones de emergencia, debido al aluvión de enfermos --principalmente aquejados de problemas respiratorios-- que saturaron los servicios de urgencias del centro sanitario durante toda la jornada del lunes y ayer por la mañana, según informaron fuentes sanitarias del Hospital.

 

La cuarta planta sur dispone de 34 camas y es un ala destinada únicamente para casos de congestión en otras áreas y para hacer frente a situaciones excepcionales, como la que se ha producido desde comienzos de esta semana, en la que los enfermos ha colapsado las urgencias del centro sanitario, desbordado ante la demanda asistencial.

 

Durante la jornada del pasado lunes, las urgencias registraron más de 300 enfermos, muchos de ellos aquejados de problemas respiratorios motivados por la ola de frío y las patologías de carácter estacional.

 

La medida de este Hospital ronda las 187 urgencias diarias de media, pero en las dos primeras jornadas de la semana y especialmente el lunes se sobrepasó ampliamente esta cantidad, aunque desde el centro no concretaron la cifra que, en todo caso, rebasó ampliamente las trescientas personas, muchas de ellas con necesidad de ser ingresadas, lo que motivó la apertura de la cuarta planta.

 

Ingresos Durante el año 2010 --el último del que se tiene una referencia estadística oficial-- se registraron 68.262 urgencias, de las que 11.956 se tradujeron en ingresos hospitalarios, una cifra que representa el 17,51 por ciento de enfermos que son hospitalizados tras pasar por estos servicios.

 

Durante el pasado mes de enero ya se registró el incremento de la presión asistencial en este área, que suele ser habitual en estas fechas, pero sin llegar a saturar los servicios de atención médica como ha ocurrido en los dos primeros días de esta semana. En el pasado mes de enero, se llegaron a registrar por las urgencias, del orden de los 6.000 pacientes, una cifra similar a la de enero del 2011. Pero desde comienzos de febrero, se han comenzado a notar puntas de crecimiento más elevadas relacionadas, sobre todo, con enfermedades de las vías respiratorias relacionadas con la bajada de las temperaturas y el repunte de estas patologías estacionales.

 

Una cantidad significativa de las personas que ingresan en el Hospital derivadas desde las urgencias se encuentra entre los mayores de 65 años. Este colectivo de personas acudió a este área durante el mes de enero y principios de febrero, por el agravamiento de las enfermedades crónicas, especialmente, las respiratorias.

 

Según el último informe epidemiológico, la gripe ha aumentado su actividad estacional en Asturias, con una duplicación de tasas de incidencia, especialmente en edades pediátricas. En Asturias se han detectado tres casos graves, todos en personas de más de 65 años. Dos de ellos precisaron el ingreso en la UVI.

«Asturias tiene una excelente sanidad, pero tiene que innovar más si quiere ser puntera»

 «Asturias tiene una excelente sanidad, pero tiene que innovar más si quiere ser puntera»

 

JOSÉ IGNACIO JORGE BARREIRO Jefe de cirugía general del Hospital San Agustín

 

 

 

 

 

«La dirección debe plantearse remodelar el área quirúrgica, necesitamos algún quirófano más y de un tamaño aceptable»

Myriam MANCISIDOR

 

José Ignacio Jorge Barreiro (Santiago de Compostela, 1951) estudió la carrera de Medicina en Galicia. Sabía bien a qué se enfrentaba: su padre y tres de sus nueve hermanos también son facultativos. Dejó su tierra natal para ejercer como especialista en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid, donde pasó cinco años antes de asentarse en el San Agustín allá por 1979. «Venía del que, quizá, es el mejor centro de España de la Seguridad Social y encontré un hospital nuevo que estaba en formación y creciendo», explica, y agrega: «Por eso, después de 32 años en Avilés, puedo decir que he visto crecer y desarrollar este hospital». En el San Agustín, el Jorge Barreiro está como en casa. Hasta sonríe cuando algunos pacientes lo llamaban «doctor Lubina», por su afición a la pesca que practica habitualmente en Gozón.

 

-¿Qué avances destaca del San Agustín?

 

-Este hospital ha cambiado mucho y para mejor. Todos los que conocemos otros centros sabemos lo mucho y bien que se trabaja en Avilés y no solo gracias a los médicos: aquí hay un maravilloso equipo que cumple con sus funciones, a veces más difíciles que las de un especialista, a la perfección. El San Agustín es un buen hospital y como ejemplo puedo decir que mi hermano gemelo vino a operarse aquí. Esto demuestra la confianza y seguridad que nos da a los propios profesionales.

 

-Cirugía está continuamente modernizándose...

 

-Cuando empezamos aquí prácticamente no existía la cirugía laparoscópica y las suturas mecánicas o las prótesis para pared abdominal también eran escasas. Hoy en día este hospital ha desarrollado mucho esa cirugía: somos referencia a nivel mundial y, de hecho, estamos realizando un trabajo con ocho hospitales europeos y ocho americanos sobre cirugía de pared abdominal que es la más frecuente que hay en los hospitales españoles. De España, el único centro que participa es el San Agustín. En cuanto a cirugía laparoscópica se puede decir que el 90 por ciento de la cirugía ya se opera así. También el 30 por ciento de la cirugía de cáncer colorrectal se hace por laparoscopia.

 

-¿Qué le gustaría llevar al quirófano

 

-Normalmente se escucha decir a los gerentes que defienden la mejora continua de la calidad. Nosotros pensamos que lo primero que hay que hacer es cuantificar y valorar todo lo que hacemos, es decir, saber si trabajamos lo mejor que podemos. Luego hay que desarrollar nuevas técnicas quirúrgicas para avanzar. Ahora, por ejemplo, estamos con un estudio para la prevención de las hernias parastomales en los pacientes que llevan una colostomia definitiva (bolsa). El 50 por ciento de estos pacientes desarrollan una hernia.

 

-¿En qué quedó el proyecto de ofrecer cirugía oncoplástica a mujeres con cáncer de mama?

 

-El cáncer de mama es el más frecuente en el área después del tumor colorrectal. Los cirujanos del San Agustín estamos formándonos para practicar cirugía oncoplástica ya que aspiramos a colocar prótesis mamarias a pacientes mastectomizadas. Esto ya lo hablamos con el anterior consejero de Salud (José Ramón Quirós) y ahora estamos pendientes de la autorización por parte del nuevo Gobierno regional. Se trata de darles a los enfermos mayor calidad de vida desde el momento que saben su diagnóstico de cáncer de mama.

 

-¿Cuántos pacientes con cáncer pasan por los quirófanos del San Agustín?

 

-Los cánceres de colon y mama superan los doscientos casos al año. Por eso nosotros tenemos que hacerlo cada vez mejor: estos pacientes necesitan además de una cirugía correcta, unas técnicas avanzadas para evitar que tengan que pasar varias veces por el quirófano para solucionar su problema oncológico.

 

-¿El Servicio de Salud del Principado escucha sus peticiones?

 

-La dirección del San Agustín ha llegado hace relativamente poco tiempo y el Sespa estaba hasta ahora más pendiente del presupuesto. Estamos pendientes de que nos llame nuestra director médica, que nos parece una excelente profesional, para retomar ciertos temas pendientes como el que comentaba del cáncer de mama.

 

-¿Cómo ve el futuro de la sanidad?

 

-Lo veo preocupante por el nivel de recursos materiales y económicos que tenemos. Si sigue así pues se acabarán esos recursos y puede que se produzcan diferencias importantes entre comunidades autónomas en cuanto a medios para tratar ciertas enfermedades.

 

-¿Qué me dice de la posición de Asturias en el mapa sanitario nacional?

 

-En Asturias se ofrece una excelente calidad asistencial media. El problema que tenemos desde hace años es que hay que invertir en recursos materiales, en innovación: que nadie piense que la cirugía y los nuevos tratamientos se hacen con una varita mágica. Para hacer cirugía avanzada hay que tener esos medios, que a la larga salen rentables. Asturias tiene una excelente sanidad pero tiene que innovar más si quiere ser puntera. Y la responsabilidad la tienen las autoridades políticas y también la tenemos nosotros, los profesionales, que debemos luchar para conseguir esos medios.

 

-¿Y del San Agustín?

 

-Espero que en un futuro a este hospital se le den los medios que merece. Espero también que el nuevo Gobierno que salga de las elecciones tenga en cuenta el trabajo que hacemos.

 

-Es crítico con los políticos...

 

-Ahora no hay noticias de nada y muchas son para deshacer, no para aunar. Me gustaría que la clase política se uniese para intentar solucionar los problemas que tenemos en Asturias. Soy de los que piensa, como muchísimos españoles, que no nos merecemos los políticos que tenemos, no hemos sido tan malos para esto. Pueden mirar a Alemania donde dos partidos mayoritarios se han unido para sacar al país adelante. Esto puede ser aplicable a otros países u otras autonomías como Asturias, esta preciosa tierra que necesita que la saquen del atolladero en el que está. Esto si lo pido a ver si nos lo traen los Reyes Magos.

 

-¿Nos dirigimos hacia la privatización del sistema sanitario?

 

-Creo que no, pero estoy seguro que algo habrá que aportar para mantener este nivel de medicina. Es decir, creo que se necesitan más recursos y que esos recursos van a salir como siempre de nuestro bolsillo.

 

-El San Agustín cerró 2011 con una lista de espera de 61 días. ¿Que balance hace del servicio de Cirugía?

 

-Terminamos el año aceptablemente bien. Cumplimos todo lo que nos exigía el Sespa y sin hacer ninguna «peonada». En estos momentos que no hay recursos hay que ser cada vez más eficientes con lo que tenemos sin olvidar que los sueldos son el capítulo de gasto más importante de un hospital, por eso aquí hay que intentar hacer lo máximo posible en horario de mañana y no tratar de enviar o derivar pacientes a otros sitios porque esos pacientes también cuestan dinero.

 

-¿Se puede mejorar?

 

-Siempre se puede mejorar. Si dijera lo contrario sería un necio. El 90 por ciento de los pacientes que se tratan en el servicio marcha satisfecho, la atención está personalizada y la gente lo agradece. Somos 15 cirujanos, un buen número.

 

-¿Alguna reivindicación?

 

-Necesitamos algún quirófano más y de un tamaño aceptable. Los quirófanos que tenemos son ya pequeños porque hoy en día se usa mucha maquinaria y en el futuro habrá que remodelar el área quirúrgica.

 

-¿Cuál ha sido para usted el momento más emotivo en el centro?

 

-Recuerdo a una enferma que se llamaba Rosa y que dejó una carta escrita que se titulaba «Al doctor Jorge desde el cielo». Esa carta, preciosa, me dejó marcado. Era una paciente con cáncer que sabía que iba a morir y escribía todo lo que pensaba...

 

-En 32 años en Avilés debe archivar anécdotas...

 

-Muchas... Una vez me llamaron para que atendiera a una paciente llamada María, en Gozón. Fui hasta allí y la familia me llevó hasta una cuadra mientras me decía que María apenas comía, que estaba muy mal... Yo pensaba, madre mía, tan enferma y en una cuadra. María era una vaca y me habían confundido con el veterinario llamado Jorge. Marché de aquella casa con unos huevos que me regalaron por la confusión.

 

 

El San Agustín impulsa un proyecto para evitar hernias en las colostomías

El San Agustín impulsa un proyecto para evitar hernias en las colostomías

 

El servicio de Cirugía es pionero en la aplicación de las mallas intraperitoniales para la prevención en los pacientes

 

06.02.12 - 02:37 - FERNANDO DEL BUSTO | AVILÉS.

 

El Hospital San Agustín impulsa un proyecto pionero para evitar las hernias en los pacientes de colostomías, las intervenciones en las que se colocan una bolsa a los pacientes para la recogida de sus heces. El servicio de Cirugía impulsa esta iniciativa que busca reducir las hernias que se producen en este tipo de pacientes.

«En la mitad de los pacientes con una colostomía terminal se desarrolla una hernia como principal complicación», explica el doctor José Ignacio Jorge, jefe del servicio de Cirugía del centro sanitario de referencia en la comarca.

En estos casos, la hernia provoca múltiples complicaciones, tanto médicas como para los pacientes. «Genera mucha ansiedad y numerosos problemas para la vida cotidiana, además de complicaciones médicas», comenta el cirujano avilesino.

El proyecto consiste en colocar una malla intraperitonial en los pacientes. Es la misma malla que se aplica en la operación de las hernias y donde el centro sanitario avilesino ha logrado un altísimo porcentaje de éxito.

La única diferencia es que ahora la malla se coloca al tiempo que se realiza la colostomía, reforzando la pared intestinal para prevenir la hernia.

«Si no estoy equivocado, somos el primer hospital de Asturias que ha decidido aplicar la malla de forma preventiva», comenta el doctor Jorge. La medida ya se aplica en las colostomías en el HSA.

El siguiente paso es comprobar la eficacia de la malla durante el seguimiento que se hace a estos pacientes. Si el porcentaje de hernias se reduce de una manera significativa, se demostrará la validez de la iniciativa.

El San Agustín analiza los protocolos aplicados para atender a los pacientes

 Cerco a la hipertensión pulmonar

Cerco a la hipertensión pulmonar

 

02.02.12 - 02:37 - FERNANDO DEL BUSTO | AVILÉS.

 

No es una enfermedad muy frecuente; en Avilés la media son dos casos nuevos al año.Comienza siendo una fatiga y, cuando el diagnóstico concluye que la persona padece una hipertensión pulmonar, el paciente se enfrentará a un cuadro muy serio y que condicionará el resto de su vida. La hipertensión pulmonar es una enfermedad poco frecuente, cuya media de casos oscila en los 15 nuevos diagnósticos al año, de los que dos corresponden estadística al Área Sanitaria III de Avilés.

«Pensamos que era mucho más eficaz concentrar la atención en una unidad regional», explica Celso Álvarez, neumólogo del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), que ayer acudió a Avilés junto con el cardiólogo Julián Rodríguez Reguero, también del HUCA, para disertar sobre la enfermedad.

La realidad de la hipertensión pulmonar es muy compleja, ya que existen varias causas. «La más común tiene que ver con las cardiopatías y es tratada por Cardiología», comenta Celso Álvarez. «El trabajo de la Unidad se centra en otro tipo de casos, que son de origen desconocido o que tiene diferentes orígenes, como pueden enfermedades del colágeno o el VIH», añade.

El equipo multidisciplinar existe desde hace tres años y, en este tiempo, su relación con los diferentes servicios de la región ha sido óptima, según explicaron ayer, lo que se traduce en una mejora en la atención a los pacientes.

Los posibles casos detectados en cada Área Sanitaria son remitidos a Oviedo para confirmar el diagnóstico y realizar el tratamiento. Avanzar en el diagnóstico es fundamental para la evolución de la enfermedad.

La hipertensión pulmonar se produce cuando el aumento de la presión de las arterias de los pulmones provoca que llegue menos oxígeno a la sangre. La consecuencia es un aumento de la actividad cardíaca, que termina con un fallo del corazón.

El diagnóstico precoz

La presencia de Julián Rodríguez y Celso Álvarez sirvió ayer para poner en común procedimientos para el diagnóstico precoz de esta patología, para la que no existe una cura definitiva pero sí tratamientos que atenúan sus efectos. En los casos más graves, las personas pueden terminar necesitando un transplante de pulmón.

La conferencia del Hospital San Agustín despertó el interés de los equipos de Neumología, Cardiología y Medicina Interna, los facultativos que afrontan los posibles casos en la consulta.

«Al no tener un origen claro, no existe una manera de prevenirla», comenta el neumólogo ovetense. Con todo, desde la década de los 90, la vida de estos pacientes registró una importante mejoría. «Comenzaron a surgir los primeros medicamentos», comentó Julián Rodríguez.

Desde entonces, la investigación se mantiene activa, tratando de desarrollar fármacos más eficaces para los pacientes. No se puede olvidar que los pacientes deben mantener el tratamiento durante toda su vida.

La sesión clínica de ayer sufrió la incidencia del temporal de frío, ya que se retrasó la llegada del doctor Miguel Ángel Gómez, del Hospital 12 de Octubre de Madrid, uno de los mayores expertos de España sobre esta enfermedad y responsable de la unidad de hipertensión pulmonar del '12 de octubre'. Una experiencia que surgió de forma trágica, según explicó ayer Celso Álvarez.

«En los años 80, la epidemia de la colza generó muchos casos de hipertensión pulmonar y que fueron atendidos en Madrid. Ante esa situación, el doctor Gómez comenzó a investigar y a formarse», recordó ayer Celso Álvarez.

De hecho, los protocolos elaborados en el hospital madrileño sirvieron de referencia para el trabajo de los profesionales asturianos que ayer, aunque de una forma más breve que la prevista, pudieron conversar con Miguel Ángel Sánchez sobre las características de esta enfermedad.

La epidemia de gripe apenas afecta a los servicios sanitarios en Avilés

La epidemia de gripe apenas afecta a los servicios sanitarios en Avilés

 

 

La presión en las Urgencias del San Agustín se mantiene en niveles similares a 2011 y no aumenta la demanda en Primaria

 

30.01.12 - 02:39 - FERNANDO DEL BUSTO | AVILÉS.

 

La difusión epidémica en la que ha entrado la gripe en la semana que va del pasado 16 al 22 de enero, según los datos facilitados por la Red de Médicos Centinela de Vigilancia de la Gripe, apenas ha tenido un efecto directo en los servicios sanitarios de la comarca.

Entre las principales causas se encuentra en que, hasta el momento, la epidemia afecta sobre todo a las edades pediátricas, donde las complicaciones que se suelen dar con esta enfermedad son menos frecuentes.

Así, en el servicio de Urgencias del Hospital San Agustín se viene atendiendo una cifra similar de casos a los del año pasado. En el mes de enero se ha producido el habitual incremento de la presión asistencial en este área, si bien hasta el pasado viernes, 27 de enero, la cifra total de enfermos atendidos por Urgencias en el San Agustín ascendió a 5.020 pacientes, una cifra similar a la de enero de 2011. De este total, el 15,83% corresponden a menores de 14 años, en un porcentaje paralelo al pasado año.

Las causas de asistencia al Hospital San Agustín se relacionan, sobre todo, con procesos por la bajada de las temperaturas.

La mayor parte de los diagnósticos de los niños corresponde a enfermedades víricas respiratorias y gastroenteritis. Entre los mayores de 65 años, a lo largo de enero se acudió a las Urgencias hospitalarias por las agudizaciones de enfermedades crónicas ya conocidas en especial, respiratorias.

Además, en la red de Atención Primaria no se ha producido un aumento significativo de la presión asistencial, como sucede cuando se produce un epidemia gripal. El número de casos atendidos se encuentra en las cifras habituales, sin que desde ningún centro se haya alertado por el aumento de la actividad.

En esta situación, de mantenerse el frío invernal, podría seguir avanzando el virus y llegar a los niveles reales de epidemia. Con todo, las cifras de este año se encuentran aún muy lejanas de 2011, cuando tampoco hubo epidemia.